Cada vez más personas se informan en Internet, y a diario se comparten millones de pu­bli­ca­cio­nes, artículos y vídeos en pla­ta­fo­r­mas como Facebook, Twitter y YouTube. Con el bombardeo in­fo­r­ma­ti­vo re­su­l­ta­n­te de este creciente uso de las redes sociales, las fake news han pasado a formar parte de nuestro día a día en la red. Los al­go­ri­t­mos de las redes sociales no lo tienen fácil para de­te­r­mi­nar la veracidad de la in­fo­r­ma­ción. De esta manera, se difunden imágenes y vídeos apa­re­n­te­me­n­te reales que han sido ma­ni­pu­la­dos pro­fe­sio­na­l­me­n­te. Esta des­in­fo­r­ma­ción puede influir en los debates y la opinión pública.

Te ex­pli­ca­mos qué son las fake news y cómo ide­n­ti­fi­car­las rá­pi­da­me­n­te.

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¿Qué son las fake news?

El término fake new quiere decir en inglés “noticia falsa”. Las fake news difunden in­fo­r­ma­ción falsa de­li­be­ra­da­me­n­te. Intentan llamar la atención con contenido su­pue­s­ta­me­n­te “auténtico” para es­ca­n­da­li­zar a la opinión pública y ma­ni­pu­lar­la. Este tipo de noticias son creadas tanto por in­di­vi­duos, como por grupos, que actúan en su propio interés o en nombre de otros. La difusión de des­in­fo­r­ma­ción tiene pri­n­ci­pa­l­me­n­te objetivos pe­r­so­na­les, políticos o eco­nó­mi­cos.

Sin embargo, la difusión de noticias in­ve­n­ta­das con el fin de influir en la opinión pública sobre de­te­r­mi­na­dos temas no es en absoluto una es­tra­te­gia nueva: desde la aparición de los medios de co­mu­ni­ca­ción impresos, han existido titulares se­n­sa­cio­na­li­s­tas y artículos que difunden mentiras y pro­pa­ga­n­da con fines políticos. Sin embargo, en la era de la in­fo­r­ma­ción digital, las fake news se han co­n­ve­r­ti­do en un fenómeno online difícil de controlar. Al compartir las noticias en las redes sociales y también por medio de social bots, que simulan ser usuarios humanos y difunden fake news aún más rápido, las noticias falsas consiguen un grado de vi­si­bi­li­dad muy alto en muy poco tiempo.

De­fi­ni­ción

in­fo­r­ma­ción falsa en forma de artículo, imagen o vídeo que se presenta como real y cuyo objetivo es manipular la opinión pública. Los usuarios de las redes o los social bots son los en­ca­r­ga­dos de difundir fake news, co­me­n­ta­n­do, co­m­pa­r­tie­n­do o re­tui­tea­n­do el contenido.

¿Qué tipos de fake news existen?

Las fake news sirven pri­n­ci­pa­l­me­n­te para manipular al público con ciertos objetivos políticos o co­me­r­cia­les a través de noticias de­li­be­ra­da­me­n­te te­r­gi­ve­r­sa­das. Sin embargo, las noticias falsas también pueden tener otros objetivos. Por ejemplo, algunos titulares se­n­sa­cio­na­li­s­tas buscan el clickbait, que tiene como objetivo conseguir que el enlace de la página web obtenga muchos clics y por lo tanto más ingresos por pu­bli­ci­dad. También el phishing  hace uso de la in­fo­r­ma­ción falsa y se aprovecha de la buena fe de los usuarios de Internet. A menudo se les pide que in­tro­du­z­can sus datos pe­r­so­na­les en fo­r­mu­la­rios apa­re­n­te­me­n­te fiables, lo que puede dar lugar a robos de identidad. Otro fenómeno son los bulos por correo ele­c­tró­ni­co a través de cadenas, que amenazan a los de­s­ti­na­ta­rios con co­n­se­cue­n­cias fatales si no se reenvían.

A co­n­ti­nua­ción, te pre­se­n­ta­mos cuatro tipos de fake news bastante fre­cue­n­tes:

  • Des­in­fo­r­ma­ción de­li­be­ra­da: noticias in­ve­n­ta­das y di­s­tri­bui­das con intereses concretos. No­r­ma­l­me­n­te estas noticias se dirigen a grupos es­pe­cia­l­me­n­te su­s­ce­p­ti­bles a este tipo de in­fo­r­ma­ción, que califican el contenido como creíble y lo comparten en sus redes sociales sin ve­ri­fi­car­lo.
  • Titulares falsos: los titulares que presentan hechos falsos para llamar la atención han sido durante mucho tiempo un método es­ti­lí­s­ti­co popular entre los medios de co­mu­ni­ca­ción poco serios. A menudo, al leer el artículo, se descubre que el titular es de­li­be­ra­da­me­n­te engañoso y que no se co­rre­s­po­n­de con el contenido de la noticia. Los titulares falsos también son conocidos como titulares clicbait.
  • Pu­bli­ca­cio­nes virales: en las redes sociales, se publican noticias nuevas cada segundo. Por ello, los usuarios no se toman su tiempo para verificar la au­te­n­ti­ci­dad de cada pu­bli­ca­ción. Dado que las grandes pla­ta­fo­r­mas se basan en las veces que una pu­bli­ca­ción ha sido co­m­pa­r­ti­da, los “me gusta” y los se­gui­do­res, las pu­bli­ca­cio­nes populares se muestran con mayor fre­cue­n­cia aún cuando no son ve­r­da­de­ras, como en el caso de las fake news.
  • Sátira: las noticias satíricas hablan sobre las polémicas actuales y las mezclan con eventos in­ve­n­ta­dos y a menudo absurdos. Es un recurso es­ti­lí­s­ti­co para llamar la atención sobre los problemas sociales o denunciar las malas conductas políticas. Sin embargo, existe el peligro de que no se reconozca el co­m­po­ne­n­te hu­mo­rí­s­ti­co y se confunda con la realidad.

¿Cómo reconocer a las fake news?

Aunque muchas fake news pueden parecer reales a primera vista, la mayoría de noticias falsas son fáciles de ide­n­ti­fi­car. Cuanto más a menudo se utilicen estas es­tra­te­gias, más fácil será di­s­ti­n­guir las fake news de las noticias reales.

Comprobar el emisor

En las redes sociales, revisa el perfil del emisor antes de compartir una pu­bli­ca­ción. Hazte las si­guie­n­tes preguntas:

  • ¿Desde cuándo existe su cuenta?
  • ¿Tiene el símbolo azul de ve­ri­fi­ca­ción?
  • ¿Cuántos amigos y se­gui­do­res tiene?
  • ¿Qué tipo de pu­bli­ca­cio­nes comparte no­r­ma­l­me­n­te sobre el tema?

Las cuentas creadas re­cie­n­te­me­n­te, con pocos amigos o se­gui­do­res y con contenido se­n­sa­cio­na­li­s­ta indican que puede tratarse de un social bot o de un trol que difunde fake news.

Ve­ri­fi­ca­ción de las fotos y los vídeos

Las imágenes pueden ser sacadas de contexto fá­ci­l­me­n­te. Presta atención a indicios como anuncios pu­bli­ci­ta­rios, nombres de lugares y señales de tráfico o ma­trí­cu­las y comprueba si co­rre­s­po­n­den a la ubicación real. También es útil la búsqueda de imágenes inversa a través del URL de la imagen con he­rra­mie­n­tas como Tineye o la extensión de Chrome Reveye. De esta manera podrás saber cuándo y en qué contexto se publicó la imagen por primera vez.

Verificar la au­te­n­ti­ci­dad de los vídeos es un poco más difícil. Los programas avanzados de edición digital permiten la creación de vídeos deepfake, en los cuales se re­em­pla­zan las caras del vídeo original por otras casi sin notarse. Sin embargo, he­rra­mie­n­tas como el YouTube Da­ta­Vie­wer de Amnistía In­te­r­na­cio­nal, pueden ayudar a encontrar los vídeos ori­gi­na­les.

Verificar el URL

Algunas fake news se difunden con el diseño de medios de co­mu­ni­ca­ción conocidos para inspirar confianza. Por ello, es aco­n­se­ja­ble comprobar la dirección URL en la barra de di­re­c­cio­nes. En ocasiones, la única di­fe­re­n­cia es un guion u otra te­r­mi­na­ción como .net en lugar de .es o .com.

Consejo

Verifica siempre la fecha de la noticia y si otros medios han informado sobre el caso. Si no hay otras fuentes, es probable que se trate de una fake new.

Ejemplos de fake news

Si bien algunas noticias falsas son re­la­ti­va­me­n­te ino­fe­n­si­vas, otras, al enfrentar a las personas o promover el pe­n­sa­mie­n­to an­ti­de­mo­crá­ti­co, pueden causar grandes daños. Los expertos sospechan que las fake news, en co­m­bi­na­ción con los social bots, han tenido un impacto si­g­ni­fi­ca­ti­vo en aco­n­te­ci­mie­n­tos mundiales decisivos como el Brexit en 2016 o las ele­c­cio­nes pre­si­de­n­cia­les de EE UU en 2017. Te pre­se­n­ta­mos tres ejemplos exitosos de fake news que dieron la vuelta al mundo e in­flu­ye­ron en la opinión pública.

  • La co­n­s­pi­ra­ción del SIDA: ya antes de la di­gi­ta­li­za­ción de la in­fo­r­ma­ción, la confianza ciega del público en los medios fue apro­ve­cha­da para difundir noticias falsas. Los medios de co­mu­ni­ca­ción de Alemania Oc­ci­de­n­tal di­fu­n­die­ron en los años 80, en nombre de los servicios secretos de la República De­mo­crá­ti­ca Alemana y la URSS, que el virus del SIDA había sido de­sa­rro­lla­do por la CIA, el servicio secreto americano. Se trata de un ejemplo más de campaña de des­in­fo­r­ma­ción.
  • La estafa de Bitcoin: con la creciente po­pu­la­ri­dad de las cri­p­to­mo­ne­das, en los últimos años han surgido cada vez más prácticas frau­du­le­n­tas cuyo objetivo era ganar nuevos clientes con de­cla­ra­cio­nes falsas. Supuestas pla­ta­fo­r­mas co­me­r­cia­les de Bitcoin se pa­tro­ci­na­ban con re­co­me­n­da­cio­nes in­ve­n­ta­das de ce­le­bri­da­des cuya fama inspiraba confianza. Estas falsas re­co­me­n­da­cio­nes sugerían a los po­te­n­cia­les in­ve­r­so­res la po­si­bi­li­dad de obtener be­ne­fi­cios altos.
  • Fake news durante la crisis de los re­fu­gia­dos sirios: durante la crisis mi­gra­to­ria originada por la guerra en Siria, se ha difundido un gran número de fake news para polarizar a la población europea. Una imagen que llegó a ser muy viral en Internet fue la de una multitud de personas, supuestos emi­gra­n­tes, saliendo desde un puerto libio. Poco tiempo después se descubrió que la fo­to­gra­fía había sido tomada en 1989 en un concierto de Pink Floyd en Venecia.

¿Qué efectos tienen las fake news en la sociedad?

A pesar de haber sido co­n­si­de­ra­da una he­rra­mie­n­ta de­mo­crá­ti­ca, la World Wide Web tiene ahora que de­fe­n­de­r­se por una dudosa repu­tación en cuanto a la fia­bi­li­dad de la in­fo­r­ma­ción que contiene. Esto se debe a que casi todo el mundo puede crear, difundir y manipular contenido en Internet. Y debido a que un creciente número de personas se informa sobre las noticias mundiales solamente en la red, las fake news re­pre­se­n­tan cada vez un problema más grave. Por un lado, la de­mo­cra­cia se basa en la in­fo­r­ma­ción de libre acceso que ayude a co­n­tra­s­tar la in­fo­r­ma­ción sobre problemas políticos, sociales y eco­nó­mi­cos. Por otro lado, sin embargo, la in­fo­r­ma­ción falsa promueve la de­s­co­n­fia­n­za y el es­ce­p­ti­ci­s­mo y dificulta los debates y la re­so­lu­ción de co­n­fli­c­tos sobre una base común.

¿Cómo ad­mi­ni­s­tran las redes sociales las fake news?

Cada vez más redes sociales responden a la demanda de mejores medidas de control en la difusión de fake news. Cada pla­ta­fo­r­ma actúa de manera diferente al respecto.

En mayo de 2020, por ejemplo, el servicio de mensajes cortos Twitter llevó a cabo una ve­ri­fi­ca­ción de hechos con un tweet del pre­si­de­n­te de EEUU Donald Trump, quien había publicado afi­r­ma­cio­nes no co­m­pro­ba­bles sobre el voto por correo.

Debido a la crisis del co­ro­na­vi­rus y a las teorías de la co­n­s­pi­ra­ción surgidas en torno a ella, YouTube revisó sus políticas co­mu­ni­ta­rias ese mismo mes. Tras esto, la pla­ta­fo­r­ma tiene el derecho a eliminar videos con contenido dudoso.

Por otro lado, Facebook coopera con más de 50 or­ga­ni­za­cio­nes de ve­ri­fi­ca­ción de hechos. De esta manera, si las pu­bli­ca­cio­nes son falsas según los criterios es­pe­ci­fi­ca­dos por Facebook, se marcarán con un aviso y se mostrarán con menos fre­cue­n­cia. Sin embargo, Facebook no verifica las pu­bli­ca­cio­nes y los anuncios de políticos.

En junio de 2020, la Comisión Europea publicó nuevas políticas para combatir la des­in­fo­r­ma­ción a través de las redes sociales. En el futuro, éstas deberán pro­po­r­cio­nar informes mensuales sobre el número, el contenido y el alcance de los mensajes engañosos y las cuentas falsas. Las redes sociales también han sido llamadas a combatir ac­ti­va­me­n­te las fake news con in­fo­r­ma­ción basada en hechos.

Consejo

Lee más sobre los peligros de las redes sociales en nuestro artículo sobre este tema.

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