Hoy en día, no es necesario que tengas todos los programas in­s­ta­la­dos en tu PC o portátil. Muchas apli­ca­cio­nes están di­s­po­ni­bles también o úni­ca­me­n­te en línea (en la nube) sin que seamos realmente co­n­s­cie­n­tes de ello. Cua­l­quie­ra que trabaje con Google Docs u Microsoft 365, por ejemplo, ya está uti­li­za­n­do un software en la nube. Aunque sus ventajas están claras ¿son siempre las so­lu­cio­nes en la nube la mejor opción? Conoce las ventajas y de­s­ve­n­ta­jas de ambas po­si­bi­li­da­des.

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Software on premises

Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer. Muchos usuarios y empresas están ya aco­s­tu­m­bra­dos a trabajar con software on premises y nunca han tenido problemas. Compras el producto, lo instalas y lo utilizas durante varios años de forma local. La principal ventaja de este tipo de software reside en la propiedad: una vez lo adquiere, el comprador puede uti­li­zar­lo de manera in­de­fi­ni­da, aunque haya pagado solo una vez por él. Pero ¿realmente es siempre así? En el entorno co­r­po­ra­ti­vo, por ejemplo, se trabaja con licencias que re­s­tri­n­gen su uso en un número ilimitado de es­ta­cio­nes de trabajo. Es por eso que no­r­ma­l­me­n­te se compra una licencia para cada empleado o se adquieren paquetes de licencias. Sea como fuere, no se trata de una opción barata.

Un software on premises de calidad va ac­tua­li­zá­n­do­se co­n­s­ta­n­te­me­n­te, pe­r­mi­tie­n­do ampliar las funciones del programa, mejorar su es­ta­bi­li­dad o cerrar brechas de seguridad. Sin embargo, también se requiere que los usuarios las instalen con re­gu­la­ri­dad, lo que implica un trabajo adicional. En las grandes empresas en especial, este proceso de in­s­ta­la­ción de ac­tua­li­za­cio­nes y co­rre­c­ción de errores puede suponer un esfuerzo co­n­si­de­ra­ble. Además, estos servicios no suelen estar di­s­po­ni­bles de manera ilimitada. A partir de un momento concreto muchos pro­vee­do­res de software dejan de de­sa­rro­llar la versión antigua y se centran en un producto nuevo. Entonces tienes dos opciones: o sigues tra­ba­ja­n­do con una versión obsoleta o inviertes en el nuevo producto.

Con todo, no hay que pasar por alto otra ventaja: todos los datos pe­r­ma­ne­cen en el lado del usuario. Mientras que las so­lu­cio­nes en la nube envían la in­fo­r­ma­ción a un servidor remoto en un centro de datos, con el software on premises todos los datos se almacenan de forma local, a menos que se opte por un servicio de al­ma­ce­na­mie­n­to en la nube. Como usuario de so­lu­cio­nes in situ, además, siempre tienes el control y puedes decidir cómo gestionar el software.

Ventajas De­s­ve­n­ta­jas
Compra: con el software on premises no van asociados costes ope­ra­ti­vos. Hardware: los di­s­po­si­ti­vos uti­li­za­dos deben ser adecuados para el software.
Control: el usuario es el que decide lo que hacer con el software. Trabajo adicional: el ma­n­te­ni­mie­n­to del software genera un esfuerzo adicional.
Pro­te­c­ción de datos: los datos sensibles pueden pe­r­ma­ne­cer en el sistema y no tienen por qué ser tra­s­pa­sa­dos a terceros. Es­ca­la­bi­li­dad de­fi­cie­n­te: las licencias son caras y deben ad­qui­ri­r­se a largo plazo.
Acceso: puesto que el software se utiliza en tu propio ordenador, siempre puedes trabajar con el programa sin re­s­tri­c­cio­nes. Soporte limitado: el de­sa­rro­llo del software tras su ad­qui­si­ción suele limitarse en el tiempo.

Software en la nube

Gracias a la co­mpu­tación en la nube y a SaaS, los usuarios ganan opciones: en lugar de comprar el programa en cuestión, in­s­ta­lar­lo en el PC y luego uti­li­zar­lo, pueden de­ca­n­tar­se por una su­s­cri­p­ción. En este sistema es el proveedor el encargado de alojar el software en un centro de datos y de ofrecer el acceso a los usuarios. Por su parte, el hardware del usuario ha de cumplir con un único requisito: ha de poder es­ta­ble­cer una conexión a Internet para utilizar el programa a través del navegador. El re­n­di­mie­n­to co­mpu­tacio­nal en sí tiene lugar ex­clu­si­va­me­n­te en el centro de datos del proveedor, que no ha es­ca­ti­ma­do recursos para co­n­fi­gu­rar­lo ade­cua­da­me­n­te.

Los pro­vee­do­res cuentan con personal cua­li­fi­ca­do para realizar el ma­n­te­ni­mie­n­to tanto del hardware como del software. El usuario, por tanto, puede olvidarse de instalar ac­tua­li­za­cio­nes, que están di­s­po­ni­bles al momento. Además, como el software no está ligado al hardware es posible acceder al programa desde cualquier lugar, es decir, no hay li­mi­ta­cio­nes ni por di­s­po­si­ti­vo ni por lo­ca­li­za­ción. No obstante, la conexión a Internet es im­pre­s­ci­n­di­ble, pues sin ella no funciona nada. Esto puede ser crítico para usuarios pro­fe­sio­na­les y empresas, puesto que la efi­cie­n­cia no puede depender de una mala conexión a Internet.

Un software pro­fe­sio­nal puede ser caro. Aunque con el software on premises solo hay que pagar una vez por el producto, a menudo también lleva asociado un precio elevado que las empresas más pequeñas o los negocios recién creados no se pueden permitir. Además, puede ocurrir que, a medida que el negocio y los re­qui­si­tos van creciendo, las ne­ce­si­da­des en cuanto a software cambien, haciendo in­se­r­vi­ble al programa inicial. Con la mayoría de los pro­vee­do­res de SaaS, los usuarios pueden optar por una su­s­cri­p­ción anual o mensual, lo que les permite cambiar de producto en un plazo re­la­ti­va­me­n­te corto, así como añadir o eliminar funciones adi­cio­na­les o usuarios.

Al optar por un software en la nube hay que confiar en el proveedor y estar dispuesto a cederle el control. Esto se debe, entre otras cosas, a que una empresa puede tratar con datos sensibles que se van a almacenar en los centros de datos del proveedor. Si el fa­bri­ca­n­te del software de nube no se toma en serio la pri­va­ci­dad, se da una situación crítica. La cesión de control también puede resultar pro­ble­má­ti­ca: si el proveedor decide (por sí mismo o debido a un tercero) a in­te­rru­m­pir el servicio o incluso hacer una pausa para realizar trabajos de ma­n­te­ni­mie­n­to, puede causar errores con co­n­se­cue­n­cias negativas para los usuarios.

Ventajas De­s­ve­n­ta­jas
Re­qui­si­tos de hardware: el PC o portátil utilizado no requiere un alto re­n­di­mie­n­to, ya que la co­mpu­tación se realiza en el centro de datos. Acceso a Internet: si no hay conexión a Internet o esta es inestable no se puede usar el software.
Ma­n­te­ni­mie­n­to: dado que las ac­tua­li­za­cio­nes las lleva a cabo personal es­pe­cia­li­za­do del proveedor, el usuario no tiene que dedicar tiempo extra a rea­li­zar­las. Pro­te­c­ción de datos: debes confiar en que el proveedor va a manejar los datos con co­n­cie­n­cia.
Es­ca­la­bi­li­dad: se pueden añadir o eliminar funciones o cuentas con relativa rapidez. In­de­pe­n­de­n­cia: si el proveedor deja de operar en la nube, el usuario no podrá seguir usando el software.
Costes: como SaaS es un modelo de su­s­cri­p­ción, los costes iniciales son bastante bajos.  
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On premises vs. cloud: ambos tipos de software cara a cara

Si bien el software en la nube no difiere ne­ce­sa­ria­me­n­te del local en cuanto a gama de funciones, las dos so­lu­cio­nes presentan todavía di­fe­re­n­cias co­n­si­de­ra­bles en otros aspectos.

  On premises Cloud
Costes El precio de la licencia es re­la­ti­va­me­n­te alto, se paga solo una vez. El modelo con su­s­cri­p­ción supone un pago regular, aunque re­la­ti­va­me­n­te bajo.
In­s­ta­la­ción Los usuarios instalan el software en su propio hardware. Los usuarios acceden al software a través de Internet.
Ma­n­te­ni­mie­n­to Los usuarios tienen que instalar las ac­tua­li­za­cio­nes. El fa­bri­ca­n­te instala las ac­tua­li­za­cio­nes en un segundo plano.
Es­ca­la­bi­li­dad A veces es posible adquirir ex­te­n­sio­nes para el software, aunque en la mayoría de los casos hay que comprar otro nuevo. Se pueden añadir o eliminar funciones y usuarios sin apenas esfuerzo.
Hardware El usuario debe contar con el hardware adecuado y ase­gu­rar­se de que el software es co­m­pa­ti­ble. Como el software está alojado en se­r­vi­do­res es­pe­cia­les, el usuario ha de disponer úni­ca­me­n­te de conexión a Internet.
Pro­te­c­ción de datos Los datos pe­r­ma­ne­cen en el PC del usuario. El fa­bri­ca­n­te tiene que ase­gu­rar­se de que terceros no au­to­ri­za­dos no puedan acceder a los datos del usuario, ni siquiera durante la tra­n­s­mi­sión en Internet.
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