Si no exi­s­tie­ran los plugins, el aspecto y el uso de la world wide web sería muy diferente. Muchas de las funciones de uso común solo se ejecutan porque hay un plugin detrás. Cada vez que hacemos clic en un vídeo o abrimos un documento en un navegador, son estos co­m­ple­me­n­tos del navegador los que ga­ra­n­ti­zan que la in­fo­r­ma­ción deseada llegue a nosotros. ¿Pero qué es exac­ta­me­n­te un plugin?

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¿Qué es un plugin?

Los plugins son pequeños programas co­m­ple­me­n­ta­rios que amplían las funciones de apli­ca­cio­nes web y programas de es­cri­to­rio. Por norma general, cuando in­s­ta­la­mos un plugin, el software en cuestión adquiere una nueva función. La mayoría de los usuarios conoce los plugins por los na­ve­ga­do­res web. Si, por ejemplo, deseas vi­sua­li­zar do­cu­me­n­tos en PDF en estos programas de cliente, debes instalar primero un plugin para el Adobe Acrobat Reader (u otro software para archivos PDF), ya que, si no, el navegador no será capaz de procesar los datos.

No obstante, los plugins no solo se usan en na­ve­ga­do­res web; ya se han asentado en cualquier tipo de programa y apli­ca­ción. El fu­n­cio­na­mie­n­to es siempre el mismo: la in­s­ta­la­ción del plugin implica la am­plia­ción del software con nuevas funciones sin necesidad de retocar el código de todo el programa.

El uso de los plugins es posible gracias a las in­te­r­fa­ces de pro­gra­ma­ción es­ta­n­da­ri­za­das, más conocidas por su nombre en inglés, Ap­pli­ca­tion Pro­gra­m­mi­ng In­te­r­fa­ces (API). Las API unifican la tra­n­s­mi­sión de datos entre di­fe­re­n­tes partes de programas al acceder a bi­blio­te­cas de uso co­m­pa­r­ti­do. De forma si­m­pli­fi­ca­da, un plugin usa de­te­r­mi­na­dos elementos del programa principal sin modificar su código fuente. Por eso se puede instalar más tarde sin ningún problema.

Nota

Los plugins se uti­li­za­ron por primera vez en los años 70 en editores de texto como por ejemplo Hypercard o software de pu­bli­ca­ción como Qua­r­k­X­Pre­ss para el Macintosh de Apple. La empresa Silicon Beach hizo uso de los plugins para ampliar la fu­n­cio­na­li­dad de programas gráficos como Digital Darkroom y Su­pe­r­Pai­nt. Fue en este contexto donde nació el término “plugin”, cuya tra­du­c­ción al español sería algo así como “taponar” o “enchufar”.

¿Qué función cumple un plugin?

El plugin tiene como finalidad principal aportar funciones adi­cio­na­les a apli­ca­cio­nes web o programas in­fo­r­má­ti­cos. Si una empresa desea, por ejemplo, codificar el tráfico interno de correo ele­c­tró­ni­co, puede de­sa­rro­llar e instalar un plugin es­pe­cí­fi­co para ello. Como la propia de­fi­ni­ción de plugin indica, estos solo amplían programas ya exi­s­te­n­tes, por lo que no puede funcionar por sí solo, sino en co­m­bi­na­ción con un programa principal.

Una de las ventajas de los plugins es que permiten equipar fá­ci­l­me­n­te a los programas y apli­ca­cio­nes con nuevas funciones sin aumentar no­ta­ble­me­n­te el tamaño de la apli­ca­ción principal. El código de programa con las nuevas funciones se exporta al plugin, por lo que al des­in­s­ta­lar­lo, se re­s­ta­ble­ce au­to­má­ti­ca­me­n­te el estado anterior. Además, este pro­ce­di­mie­n­to también permite que un proveedor externo amplíe un programa sin realizar ningún cambio en el código fuente.

¿Qué tipos de plugins existen?

Hoy en día, existen plugins para prá­c­ti­ca­me­n­te cualquier ámbito de software y tipo de programa. Muchos usuarios saben de los plugins de na­ve­ga­do­res de internet como Firefox o Chrome. Algunos plugins o add ons (término inglés de “añadidos”) para na­ve­ga­do­res permiten adaptar su aspecto mediante barras de he­rra­mie­n­tas u opciones de búsqueda.

Los plugins de navegador también se utilizan para vi­sua­li­zar in­fo­r­ma­ción adicional o re­pro­du­cir de­te­r­mi­na­dos medios en el navegador. Entre los plugins más ex­te­n­di­dos se en­cue­n­tran el Flash Player para vídeos de tipo Flash o el Acrobat Reader para vi­sua­li­zar archivos PDF. Ac­tua­l­me­n­te, la mayoría de na­ve­ga­do­res son co­m­pa­ti­bles con los formatos de archivo más conocidos, por lo que muchos plugins de navegador conocidos han quedado relegados a un segundo plano.

Tal y como mostramos a co­n­ti­nua­ción, los del navegador son solo un ejemplo de tipo de plugins. Veamos en qué consisten otros tipos de plugins:

  • Plugins de audio: los plugins de audio se usan en los estudios digitales de grabación para generar di­fe­re­n­tes tipos de sonido o para emular in­s­tru­me­n­tos musicales. Mientras que un estudio de grabación físico se ve obligado a comprar el di­s­po­si­ti­vo o in­s­tru­me­n­to co­rre­s­po­n­die­n­te, en un estudio digital basta con instalar un plugin.
     
  • Plugins gráficos y de vídeo: algunos programas gráficos, como Photoshop, usan plugins para pro­po­r­cio­nar nuevos efectos o trabajar con ciertos formatos de archivo e imagen. Los plugins de vídeo se usan pri­n­ci­pa­l­me­n­te en los re­pro­du­c­to­res de medios y se encargan de que el re­pro­du­c­tor sea capaz de re­pro­du­cir vídeos y archivos de un de­te­r­mi­na­do formato (p. ej. MPEG, AVI, WMV, etc.).
     
  • Plugins sociales: estos co­m­ple­me­n­tos pueden in­te­grar­se en la propia página web y permiten integrar enlaces o populares redes sociales como Facebook o Twitter. Los plugins sociales permiten, por ejemplo, añadir funciones para compartir, comentar o dar “Me gusta” en la propia web.
     
  • Plugins para entornos de de­sa­rro­llo in­te­gra­dos: los plugins permiten habilitar nuevos lenguajes de pro­gra­ma­ción en entornos de de­sa­rro­llo in­te­gra­dos (IDE). Algunos IDE, como Microsoft Visual Studio, te permiten incluso in­te­grar­los co­m­ple­ta­me­n­te en otros programas mediante un plugin.
     
  • Plugins de correo ele­c­tró­ni­co: los plugins de correo ele­c­tró­ni­co suelen uti­li­zar­se para dotar a los programas cliente de correo ele­c­tró­ni­co de pro­ce­di­mie­n­tos de co­di­fi­ca­ción, funciones de se­gui­mie­n­to o pla­n­ti­llas pre­co­n­fi­gu­ra­das adi­cio­na­les.
     
  • Plugins CMS: los sistemas de gestión de co­n­te­ni­dos, como WordPress, deben gran parte de su enorme po­pu­la­ri­dad a los miles de plugins di­s­po­ni­bles. Existe un plugin para prá­c­ti­ca­me­n­te cualquier función, de manera que hasta un pri­n­ci­pia­n­te puede crear una página web pe­r­so­na­li­za­da de manera rápida y sencilla. Los usuarios más avanzados pueden incluso de­sa­rro­llar su propio plugin de WordPress.
Consejo

En nuestro artículo puedes consultar una lista con los mejores plugins de Wordpress.

¿Qué nivel de seguridad ofrecen los plugins?

Utilizar plugins implica asumir cierto riesgo en la seguridad, ya que los hackers pueden usar estas am­plia­cio­nes como puerto de entrada para un ataque. En los últimos años, los atacantes se están centrando cada vez más en los plugins (sobre todo los add ons de los na­ve­ga­do­res) para diseminar códigos dañinos y acceder sin permiso a páginas web.

Esto puede deberse a varios motivos. Por un lado, está la gran base de usuarios; los plugins más populares acaban in­s­ta­la­dos en los or­de­na­do­res de millones de usuarios. Si un hacker consigue apro­ve­char­se de una brecha de seguridad, podrá llegar a muchas víctimas po­te­n­cia­les. Además, hay que tener en cuenta que los plugins se usan en muchos ámbitos distintos y que cuentan con un amplísimo campo de apli­ca­ción. Por lo tanto, el riesgo no afecta solo a un grupo objetivo de usuarios.

Luego, hay que recordar otro problema básico: muchos de los plugins (como los plugins para WordPress) los de­sa­rro­llan personas in­di­vi­dua­les o pro­gra­ma­do­res afi­cio­na­dos. A menudo el usuario final no puede hacerse una idea del todo clara acerca del nivel de seguridad del código, ni saber si tiene flaquezas de las que podrían apro­ve­char­se los ci­be­r­cri­mi­na­les. Aún peores son los plugins que se de­sa­rro­llan es­pe­cí­fi­ca­me­n­te para di­s­tri­buir malware, spyware y otros software ma­li­cio­sos.

Por lo tanto, es im­po­r­ta­n­te sopesar bien si merece la pena usar un plugin. Debes ase­gu­rar­te de que solo instalas plugins de fuentes serias y no integrar un plugin cua­l­quie­ra solo porque te promete una función in­te­re­sa­n­te. Además, los plugins presentan un riesgo de seguridad desde su in­s­ta­la­ción, no hace falta ni que estén activos siquiera. También debes ase­gu­rar­te de ac­tua­li­zar re­gu­la­r­me­n­te los plugins que tengas in­s­ta­la­dos, para corregir los puntos débiles que hayan sido de­te­c­ta­dos y so­lu­cio­na­dos.

Nota

Los plugins en sí no implican un riesgo. No obstante, sobre todo en el caso de empresas que estén valorando usar plugins en sus servicios en línea, red co­r­po­ra­ti­va o página web, es muy re­co­me­n­da­ble realizar un análisis de riesgos exhau­s­ti­vo de la in­frae­s­tru­c­tu­ra in­fo­r­má­ti­ca y los se­r­vi­do­res exi­s­te­n­tes. En caso de sufrir un ataque, no solo quedarán expuestos datos sensibles de la empresa, los clientes también podrían verse afectados. Por ello, el uso de plugins en las empresas siempre debe estar su­pe­r­vi­sa­do por personal in­fo­r­má­ti­co es­pe­cia­li­za­do.

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