El marketing de género – la división del grupo objetivo en hombres y mujeres – debe pla­n­tear­se hoy en día de forma muy diferente. Si de­sa­rro­llas tu es­tra­te­gia de marketing sobre la base de clichés an­ti­cua­dos, tendrás poco éxito y muchas críticas que enfrentar. Sin embargo, puedes tener éxito con el marketing de género si tienes en cuenta la in­di­vi­dua­li­dad y la di­ve­r­si­dad de las personas.

De­fi­ni­ción de gender marketing

Gender” es el término inglés para “género” y se extiende más allá de la de­fi­ni­ción del sexo biológico de cada persona, el cual viene de­te­r­mi­na­do por el na­ci­mie­n­to y excluye cualquier elección. El término “género” hace re­fe­re­n­cia a la co­n­s­tru­c­ción so­cio­cu­l­tu­ral que define los roles y las conductas típicas de hombres y mujeres.

Las di­fe­re­n­cias entre hombres y mujeres en relación con sus patrones de ra­zo­na­mie­n­to y de co­m­po­r­ta­mie­n­to se in­ve­s­ti­gan en el marco de los de­no­mi­na­dos estudios de género. En el ámbito de la so­cio­lo­gía o la psi­co­lo­gía, la in­ve­s­ti­ga­ción de género también pro­po­r­cio­na in­te­re­sa­n­tes co­n­clu­sio­nes para el marketing. Por esta razón, varias es­tra­te­gias de marketing incluyen el marketing de género que basa su razón de ser en el ajuste de los medios y las medidas pu­bli­ci­ta­rias a los hábitos de compra y consumo más ha­bi­tua­les en cada género.

Desde este punto de vista, la palabra “género” hace re­fe­re­n­cia al grupo objetivo y sus di­fe­re­n­tes buyer personas, también de­no­mi­na­das pro­to­ti­pos de co­m­pra­do­res.

Nota

Aunque el gender marketing puede ser útil en la venta de productos y servicios, deben situarse en el contexto adecuado. No todos los hombres ni todas las mujeres son iguales. De hecho, hay personas que no se sienten cómodas dentro de un género concreto.

¿Cómo funciona el marketing de género?

El gender marketing tiene como objetivo principal incluir las ne­ce­si­da­des propias de cada género en el de­sa­rro­llo, la di­s­tri­bu­ción y la co­mu­ni­ca­ción de productos y servicios. Para ello, un buen marketing mix suele utilizar siete in­s­tru­me­n­tos: product (política de productos), price (política de precios), place (política de di­s­tri­bu­ción), promotion (política de co­mu­ni­ca­ción), personal (política de personal), process (política de procesos) y physical fa­ci­li­ties (política de in­s­ta­la­cio­nes).

Los aspectos de producto, di­s­tri­bu­ción, promoción y personal son es­pe­cia­l­me­n­te re­le­va­n­tes para el marketing de género, ya que pueden adaptarse fá­ci­l­me­n­te a las di­fe­re­n­tes ne­ce­si­da­des y pre­fe­re­n­cias de unos y otras. A co­n­ti­nua­ción, ex­pli­ca­mos cómo utilizar el marketing de género para co­me­r­cia­li­zar productos y servicios con éxito.

Product

La política de productos, esto es, el proceso que engloba la creación de un producto de principio a fin, es el corazón del marketing e influye en todos los demás procesos de marketing. Ya en su fase de de­sa­rro­llo se decide si un producto será un éxito o un fracaso.

El primer paso consiste en re­fle­xio­nar sobre el mercado al que se quiere dirigir el producto y sobre las exi­ge­n­cias es­pe­cia­les de este grupo de clientes. La elección del público objetivo depende de varios factores, entre ellos, el grupo de edad al que pertenece, su clase social o su estilo de vida. En esta fase de de­fi­ni­ción del público objetivo ya se puede estimar si el gender marketing es una es­tra­te­gia adecuada: ¿tu clientela está compuesta por mujeres, por hombres o por personas de ambos géneros?, ¿tienen tus clientes ex­pe­c­ta­ti­vas similares ante tus productos o se di­fe­re­n­cian sus deseos en función de su género?

Además del uso real del producto, sus di­fe­re­n­tes co­n­no­ta­cio­nes para mujeres y hombres son también im­po­r­ta­n­tes en el marketing de género. Es así como muchos productos se co­me­r­cia­li­zan de forma di­fe­re­n­cia­da para ambos géneros (con bastante éxito), aunque es­tri­c­ta­me­n­te hablando puedan usarlos tanto unos como otras. Este es el caso de las cuchillas de afeitar, que son diseñadas y co­me­r­cia­li­za­das en diferente embalaje, aunque se usen con la misma función.

Sin embargo, aún existe toda una serie de productos su­s­ce­p­ti­bles de ser cla­si­fi­ca­dos en ca­te­go­rías de género. Los es­tra­te­gas del marketing diseñan universos completos de productos en los cuales ordenan los artículos en regiones de intereses tí­pi­ca­me­n­te ma­s­cu­li­nos o femeninos. Es así como pueden de­sa­rro­llar­se es­tra­te­gias de venta es­pe­cí­fi­cas de género.

Place

Con “place” se hace re­fe­re­n­cia al entorno de venta en el cual se dan cita los co­n­su­mi­do­res para efectuar sus compras y aquí no importa si se trata de un local en su sentido clásico o de una pla­ta­fo­r­ma de venta online, puesto que el contexto de venta juega un papel crucial en la decisión de compra. Si los centros co­me­r­cia­les tienen en cuenta factores como la ilu­mi­na­ción, la co­lo­ca­ción de las es­ta­n­te­rías, la limpieza, etc., los ad­mi­ni­s­tra­do­res de páginas web han de diseñar un entorno virtual fa­vo­re­ce­dor en el cual se co­n­si­de­ren aspectos como el diseño web, la vi­sua­li­za­ción y la abu­n­da­n­cia de contenido o la na­ve­ga­ción. Ahora bien, si se ofrecen productos es­pe­cí­fi­cos de género ¿qué hay que tener en cuenta a la hora de diseñar este entorno de venta?

Mientras que para un grupo (no­r­ma­l­me­n­te el grupo objetivo femenino) hay que prestar más atención a la limpieza y el orden, el color de las paredes y también las co­n­di­cio­nes de ilu­mi­na­ción; para el otro (no­r­ma­l­me­n­te los hombres), en cambio, se tiene más en cuenta el proceso de compra: quieren encontrar rá­pi­da­me­n­te el producto deseado y completar la compra con la misma rapidez. En función de estas pre­fe­re­n­cias, por ejemplo, muchos comercios dedicados a la ele­c­tró­ni­ca diseñan un entorno de venta es­tru­c­tu­ra­do y austero sin muchos atra­c­ti­vos su­pe­r­fluos.

También los gestores de tiendas ele­c­tró­ni­cas han podido comprobar que un entorno de venta que tenga en cuenta la es­pe­ci­fi­ci­dad de género eleva el número de pedidos y, si bien los medios son di­fe­re­n­tes a aquellos con los que cuenta el comercio minorista, las di­fe­re­n­tes ne­ce­si­da­des de hombres y mujeres también juegan aquí un papel de­te­r­mi­na­n­te. Y esto no afecta solo al diseño web, sino también a los textos y a la imagen de los productos. Según distintas in­ve­s­ti­ga­cio­nes, la clientela femenina prefiere imágenes estáticas, mientras que la masculina procesa mejor las animadas.

De acuerdo con su objetivo de tomar una decisión de compra sin grandes di­la­cio­nes, los hombres suelen preferir de­s­cri­p­cio­nes del producto en las cuales se enumeren sus ca­ra­c­te­rí­s­ti­cas más im­po­r­ta­n­tes de forma concisa y breve, con cifras y hechos a ser posible. Por el contrario, las mujeres quieren in­fo­r­mar­se exhau­s­ti­va­me­n­te sobre la oferta, lo que implica que están di­s­pue­s­tas a leer textos más largos. Estos deberían remarcar lo más exac­ta­me­n­te posible la utilidad y las po­si­bi­li­da­des de apli­ca­ción del producto anunciado.

Promotion

La “promotion” incluye todas las medidas de co­mu­ni­ca­ción, tanto internas como externas, que de­sa­rro­lla una empresa para co­me­r­cia­li­zar sus productos. Entre ellas se cuentan los anuncios pu­bli­ci­ta­rios para la te­le­vi­sión o la co­mu­ni­ca­ción online, que utiliza las redes sociales y el mailing para alcanzar a un buen número de clientes po­te­n­cia­les. No hay que olvidar que una ventaja de la pu­bli­ci­dad por correo ele­c­tró­ni­co es que se puede pe­r­so­na­li­zar y ajustar exac­ta­me­n­te al receptor si se cuenta con datos su­fi­cie­n­tes. Es así como el correo ele­c­tró­ni­co se convierte en un in­s­tru­me­n­to ideal para llevar a cabo el marketing de género.

Personal

En este grupo se incluyen todas las personas que se re­s­po­n­sa­bi­li­zan de un servicio de­te­r­mi­na­do para la clientela (potencial) de una empresa, es decir, no solo las personas cuyo servicio co­n­s­ti­tu­ye la misma oferta (empresas de mudanzas, por ejemplo), sino también aquellas que se ocupan del envío, el ase­so­ra­mie­n­to o la re­cla­ma­ción de los productos ofrecidos. Un personal co­m­pe­te­n­te co­n­tri­bu­ye de forma co­n­si­de­ra­ble a la fi­de­li­za­ción de la clientela.

En el marco que nos ocupa, es re­co­me­n­da­ble formar al personal de la empresa para que tenga en cuenta las di­fe­re­n­cias en los intereses y las ne­ce­si­da­des en función del género, pues esto puede llevar, por ejemplo, a co­n­ve­r­sa­cio­nes con el cliente co­m­ple­ta­me­n­te di­fe­re­n­tes. Si el personal está bien formado, se da cuenta rá­pi­da­me­n­te si el cliente no responde a las ideas es­te­reo­ti­pa­das y adapta la es­tra­te­gia en co­n­se­cue­n­cia.

Gender marketing: 2 ejemplos

La sociedad se encuentra en una mutación constante. Cada vez menos mujeres se sienten ide­n­ti­fi­ca­das con los roles de cuidado tra­di­cio­na­l­me­n­te asignados. Al mismo tiempo, las ci­r­cu­n­s­ta­n­cias vitales de los hombres también cambian y en la ac­tua­li­dad muchos tampoco de­sem­pe­ñan los roles tí­pi­ca­me­n­te asignados. Todo esto hace que una es­tra­te­gia eficaz de gender marketing deba tener en cuenta la situación so­cio­ló­gi­ca actual y las ne­ce­si­da­des reales de hombres y mujeres. Recurrir a roles an­ti­cua­dos solo consigue levantar ampollas entre la audiencia, más aún teniendo en cuenta que, según diversos estudios, las mujeres son quienes controlan el gasto familiar de forma ma­yo­ri­ta­ria.

Gillette Venus

La empresa Gillette im­ple­me­n­ta el marketing de género con éxito. Los productos de afeitado para mujeres no solo se di­fe­re­n­cian en el aspecto y la forma, sino que incluso se co­me­r­cia­li­za por separado en la página web de Gillette Venus.

Además, Gillette muestra las di­fe­re­n­tes ventajas de los productos de afeitado en función del grupo objetivo: la pu­bli­ci­dad de las ma­qui­ni­llas para hombres se centra en un diseño deportivo y eficiente. Los anuncios pu­bli­ci­ta­rios para los productos femeninos, en cambio, acentúan las pro­pie­da­des y presentan el afeitado como parte del cuidado corporal. De esta manera, han logrado dividir un producto en dos líneas de producto con éxito, en las que el diseño y la co­me­r­cia­li­za­ción se adaptan a los géneros co­rre­s­po­n­die­n­tes. Además, Gillette Venus sigue ada­p­tá­n­do­se con el paso del tiempo: hay campañas pu­bli­ci­ta­rias n para quienes quieren romper los es­te­reo­ti­pos.

Coca Cola sabor light vs. Coca Cola zero azúcar

Coca Cola ha im­ple­me­n­ta­do otro ejemplo in­te­re­sa­n­te de marketing de género. Ac­tua­l­me­n­te, existen dos productos de Coca Cola sin azúcar. Por un lado, la Coca Cola sabor light, de gran éxito desde los años 80, y la Coca Cola zero azúcar, que se introdujo al mercado en 2005. Los in­gre­die­n­tes son di­fe­re­n­tes, al igual que la forma en que se co­me­r­cia­li­zan.

En los anuncios pu­bli­ci­ta­rios de la Coca Cola zero azúcar, por ejemplo, aparecen fu­t­bo­li­s­tas pro­fe­sio­na­les (hombres) y, por tanto, se considera como la opción ideal para los atletas de alto re­n­di­mie­n­to. La Coca Cola sabor light, por el contrario, se presenta con los atributos de ligereza y alegría de vivir. Sin embargo, Coca Cola no insinúa di­re­c­ta­me­n­te que un producto sea más adecuado para hombres o mujeres.

Los peligros del marketing de género

Ac­ti­vi­da­des que tra­di­cio­na­l­me­n­te eran co­n­si­de­ra­das ma­s­cu­li­nas son adoptadas cada vez por más mujeres, en especial en lo que hace a labores técnicas o manuales. Asimismo, cada vez son más los hombres que se dedican a ac­ti­vi­da­des de cuidado. Este cambio social también implica un de­s­pla­za­mie­n­to de los intereses tí­pi­ca­me­n­te asociados al género. Una es­tra­te­gia de marketing de género que aspire a coronarse con éxito (con efectos en las ventas) ha de co­n­te­m­plar estos cambios de intereses y de hábitos y reconocer las tra­n­s­fo­r­ma­cio­nes sociales.

Hay que tener cuidado: una es­tra­te­gia de este tipo no siempre es co­n­ve­nie­n­te, pues no todos los productos piden una co­me­r­cia­li­za­ción es­pe­cí­fi­ca de género. Este es el caso de artículos de ali­me­n­ta­ción como la fruta y la verdura, pero también de folios para la impresión, cartuchos de tinta, etc. Con la li­mi­ta­ción a un público objetivo de­te­r­mi­na­do también se corre otro riesgo, pues si un producto se vende como tí­pi­ca­me­n­te masculino o femenino, pierde de forma au­to­má­ti­ca el atractivo para el otro género, lo que puede llevar fá­ci­l­me­n­te a un gran de­s­ca­la­bro comercial. Si el co­n­su­mi­dor detecta que un producto se re­pre­se­n­ta de forma simplista, inflada u ofensiva, no dudará en di­s­ta­n­ciar­se de él. Muchos productos han fracasado entre su clientela femenina por ceñirse de forma demasiado exagerada al cliché de lo “femenino”.

Gender marketing: consejos para tener éxito

El marketing de género es un terreno pantanoso. Si no se entienden los intereses y las ne­ce­si­da­des de hombres y mujeres de forma precisa y no se tratan con de­li­ca­de­za, es difícil tener éxito. Esto significa que los pro­fe­sio­na­les del marketing se ven en la necesidad de analizar con exactitud cuál es la es­tra­te­gia más adecuada para cada producto. El marketing de género solo debería aplicarse cuando las exi­ge­n­cias de hombres y mujeres respecto a un producto se di­fe­re­n­cien en un alto grado. Si se logra responder sa­ti­s­fa­c­to­ria­me­n­te a las ne­ce­si­da­des es­pe­cí­fi­cas de unos y otras, entonces es posible ampliar la clientela de forma co­n­si­de­ra­ble.

Los si­guie­n­tes consejos te ayudarán a tener éxito:

  • Evita el “Pink it, shrink it”: una es­tra­te­gia de marketing de género consistía en hacer los productos más pequeños y de color rosado. Hoy en día, no deberías im­ple­me­n­tar una es­tra­te­gia de este estilo. En su lugar, debes tener en cuenta las ne­ce­si­da­des de los di­fe­re­n­tes grupos objetivo para in­cre­me­n­tar la sa­ti­s­fa­c­ción del cliente.
  • Evita es­te­reo­ti­pos: si utilizas es­te­reo­ti­pos en tu es­tra­te­gia de marketing de género, tendrás que enfrentar críticas masivas o, mejor dicho, una shitstorm. Por lo tanto, evita los es­te­reo­ti­pos y haz pu­bli­ci­dad libre de clichés.
  • Considera la in­di­vi­dua­li­dad de la persona: no todos los hombres ni todas las mujeres son iguales. Por lo tanto, evita dar por hecho que un género debe cumplir con ciertas ca­ra­c­te­rí­s­ti­cas o pre­fe­re­n­cias.
  • Mantén los grupos abiertos: hay varios sectores que no di­fe­re­n­cian los productos para hombres y mujeres. En el sector de la cosmética, sin embargo, la de­no­mi­na­ción “for men” o “for women” sigue siendo popular. Si quieres tener éxito, la mejor opción es destacar las ca­ra­c­te­rí­s­ti­cas deseadas por el grupo objetivo. Así, por ejemplo, facilitas el acceso a los hombres que quieren comprar los productos que en realidad fueron diseñados para un grupo objetivo “mujer”.
  • Piensa por ade­la­n­ta­do: cada día hay más personas que no se ide­n­ti­fi­can con un género. Por tanto, no insistas en la dicotomía hombre-mujer. Con una es­tra­te­gia de marketing inclusiva puedes lograr mejores re­su­l­ta­dos.
En resumen

Si de­sa­rro­llas una es­tra­te­gia de marketing de género con cuidado, puedes tener mucho éxito. Para ello, puedes utilizar los si­guie­n­tes canales li­bre­me­n­te: la pu­bli­ci­dad clásica – por ejemplo, en la TV, radio o prensa – funciona igual de bien que el marketing en redes sociales o la pu­bli­ci­dad de display. Solo debes tomar en serio a tus clientes y evitar guiarte por es­te­reo­ti­pos para tener éxito a largo plazo.

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