¿En qué consiste exac­ta­me­n­te un social bot? Este término se hizo bastante frecuente es­pe­cia­l­me­n­te en relación con los debates en Internet sobre el brexit y la elección de Donald Trump como pre­si­de­n­te de los Estados Unidos. Los social bots son una especie de chatbot que se utiliza en las redes sociales para influir en los debates de las redes sociales, por lo que en las ele­c­cio­nes federales de Alemania de 2017 muchos temieron su impacto masivo. Pero ¿es su in­flue­n­cia realmente tan si­g­ni­fi­ca­ti­va? ¿Qué se esconde tras un bot social y cómo funciona?

Los bots de las redes sociales se hacen pasar por usuarios humanos y, si no se indica que se trata de máquinas, se califican como cuentas falsas. Los demás usuarios creen que son humanos a partir de los datos de sus perfiles. Este tipo de bots suele uti­li­zar­se para difundir opiniones en las redes sociales o fomentar el debate entre sus usuarios.

Las empresas utilizan social bots con fines co­me­r­cia­les, por ejemplo, para simular que sus productos tienen una mayor po­pu­la­ri­dad y también para redactar va­lo­ra­cio­nes positivas sobre estos, pero también se emplean con objetivos políticos, de tal modo que influyen en la discusión pública po­si­cio­ná­n­do­se por un de­te­r­mi­na­do partido o político. Para des­acre­di­tar al oponente, los social bots se valen de cierta des­in­fo­r­ma­ción, por lo que no es so­r­pre­n­de­n­te que esta te­c­no­lo­gía se asocie no­r­ma­l­me­n­te a términos como “fake news” (noticias falsas), “hate speech” (discurso del odio), “fi­l­te­r­bu­b­bles”, es decir, filtros burbuja o “bucles de re­tro­ali­me­n­ta­ción”.

El efecto po­la­ri­za­dor de los bots en las redes sociales mantiene ocupados a pe­rio­di­s­tas y empresas de los medios de co­mu­ni­ca­ción, pero también a hu­ma­ni­s­tas y so­ció­lo­gos. Debido a la creciente im­po­r­ta­n­cia de estas pla­ta­fo­r­mas se ha de­sa­rro­lla­do una industria propia que gana dinero con el de­sa­rro­llo y la uti­li­za­ción de los social bots y, dado que la uti­li­za­ción de estos programas es legal, el pla­n­tea­mie­n­to de esta técnica en la red supone un negocio lucrativo.

Hecho

Debido a que cada vez hay más personas que se informan a través de las redes sociales, muchos predicen un impacto creciente en la opinión pública de los bots que operan en las redes sociales, de ahí que algunos or­ga­ni­s­mos políticos se hagan eco de los peligros que pueden surgir con estos programas.

No obstante, esta te­c­no­lo­gía no debe ser condenada pre­ci­pi­ta­da­me­n­te, pues después de todo puede uti­li­zar­se de forma sensata sin caer en la des­in­fo­r­ma­ción ni manipular las opiniones, es decir, por ejemplo como programa de chat que responde a las consultas de los clientes.

Para co­m­pre­n­der cuáles son los peligros de los social bots y cómo pueden ide­n­ti­fi­car­se es necesario saber cómo funciona su te­c­no­lo­gía. A co­n­ti­nua­ción te ex­pli­ca­mos qué es un bot y qué tipos existen.

¿Qué es un bot?

Un bot (abre­via­tu­ra en inglés de “robot“) es un sistema au­to­ma­ti­za­do que está pro­gra­ma­do para realizar de­te­r­mi­na­das acciones y eje­cu­tar­las de forma periódica o reactiva sin necesidad de que un humano lo controle. Así, analiza su entorno y “decide”, de forma autónoma y en función de la situación, cuáles son las acciones que tiene que ejecutar.

Hecho

Un estudio de Incapsula en 2016 dio como resultado que más de la mitad del tráfico de Internet a nivel mundial está generado por bots, el 30 por ciento de los cuales son de­no­mi­na­dos como bad bots (fuente: "https://www.incapsula.com/blog/bot-traffic-report-2016.html").

Los distintos tipos de bots se di­fe­re­n­cian entre sí en cuanto a su co­m­ple­ji­dad técnica. La amplitud de banda va desde los al­go­ri­t­mos simples hasta la so­fi­s­ti­ca­da te­c­no­lo­gía de in­te­li­ge­n­cia ar­ti­fi­cial. Si un bot opera con este tipo de te­c­no­lo­gía significa que tiene capacidad de apre­n­di­za­je, es decir, explora su entorno y se adapta a él. De­pe­n­die­n­do de su función, los bots no son fá­ci­l­me­n­te pe­r­ce­p­ti­bles por los humanos y realizan sus tareas en un segundo plano o se hacen pasar por humanos ( o incluso imitan el co­m­po­r­ta­mie­n­to de las personas). A co­n­ti­nua­ción te pre­se­n­ta­mos de­ta­lla­da­me­n­te algunos tipos de bots:

  • Ra­s­trea­do­res web (web crawlers): estos pe­r­te­ne­cen a una categoría de bot que trabaja de un modo to­ta­l­me­n­te im­pe­r­ce­p­ti­ble. Ma­yo­ri­ta­ria­me­n­te son uti­li­za­dos por los bu­s­ca­do­res para examinar la Web au­to­má­ti­ca­me­n­te, para analizar páginas web y para in­tro­du­cir esta in­fo­r­ma­ción en di­re­c­to­rios de búsqueda. En general actúan de forma “benigna” en el ámbito de las normas re­co­no­ci­das de forma universal, como el estándar de exclusión de robots. Otros web crawlers operan más allá de estas normas y recopilan datos no au­to­ri­za­dos.
  • Chatbots: a di­fe­re­n­cia de los ra­s­trea­do­res web, los chatbots actúan de forma reactiva: reac­cio­nan a ac­ti­vi­da­des humanas y están es­pe­cia­li­za­dos en responder a otros pa­r­ti­ci­pa­n­tes en chats de forma razonable. En el día a día, los chatbots actúan como asi­s­te­n­tes digitales. Un asistente de páginas web puede, por ejemplo, guiar a los vi­si­ta­n­tes a través de estas o responder a preguntas sobre la temática u otros aspectos de la página web. Asimismo, asi­s­te­n­tes de voz como Siri u OK Google o asi­s­te­n­tes de voz externos como Amazon Echo o Google Home se basan en la te­c­no­lo­gía de los chatbots.
  • Vi­deo­ju­ga­do­res virtuales: muchos vi­deo­jue­gos requieren pa­r­ti­ci­pa­n­tes virtuales que reac­cio­nen de forma variable a los humanos. De estas ope­ra­cio­nes se encargan los bots. Se habla en este caso de pe­r­so­na­jes que no juegan (juegos de rol), de aimbots (juegos de acción), poker bots (póker online), etc. Estos bots actúan de forma reactiva y trabajan de forma múltiple con la técnica de la in­te­li­ge­n­cia ar­ti­fi­cial. Un ejemplo notable es la in­te­li­ge­n­cia ar­ti­fi­cial de Google llamada AlphaZero, que mostró su talento tanto en el ajedrez como en el juego de mesa Go. Tales técnicas in­te­li­ge­n­tes se tienen en cuenta en los juegos de ordenador en forma de bots.
  • Social bots: se trata de los bots ocultos que se utilizan en las redes sociales. Estos trabajan tanto de forma re­pe­ti­ti­va como reactiva, es decir, clican en “Me gusta”, comentan, retuitean e intentan provocar a otros usuarios o in­vo­lu­crar­se en las co­n­ve­r­sa­cio­nes. Para que los otros usuarios les respondan, simulan una identidad humana.
Hecho

Los bots pueden ser muy útiles en el día a día, aunque también pueden uti­li­zar­se para ac­ti­vi­da­des de­li­c­ti­vas. Dado que muchos bots están es­pe­cia­li­za­dos en trabajar de forma autónoma y de la manera más discreta posible y en imitar el co­m­po­r­ta­mie­n­to humano, se co­n­vie­r­ten en una he­rra­mie­n­ta idónea para el espionaje o robo de datos.

Los ra­s­trea­do­res web y los chatbots son los dos tipos de bots más ha­bi­tua­les. Las ge­ne­ra­cio­nes actuales de bots suelen combinar sus funciones básicas: el análisis oculto de los datos de los ra­s­trea­do­res web y la si­mu­la­ción de la co­mu­ni­ca­ción humana del chatbot. Los social bots también recurren a ambas funciones.

¿Qué es un bot social y en qué se di­fe­re­n­cia de otros bots?

Un bot social es un programa au­to­má­ti­co que simula el co­m­po­r­ta­mie­n­to humano en las redes sociales. Los social bots pa­r­ti­ci­pan en debates en Twitter o Facebook y dan la impresión de ser usuarios humanos. En las redes sociales difunden co­n­te­ni­dos sobre temas de­te­r­mi­na­dos, ge­ne­ra­l­me­n­te con el objetivo de influir en la formación de la opinión pública.

Por lo general, los bots de redes sociales se utilizan en el sector del marketing o para objetivos políticos, aunque tampoco es inusual que difundan también noticias falsas. Debido a que de esta manera influyen en la opinión pública y en los debates de Internet, también se les conoce como robots de opinión. Para dirigir la opinión pública, los bots de redes sociales utilizan técnicas típicas de estos programas que también utilizan otros tipos de bots: buscan debates sobre un tema de­te­r­mi­na­do en las redes sociales (eva­lua­ción de la in­fo­r­ma­ción como en el caso de los ra­s­trea­do­res web) y pa­r­ti­ci­pan en ellos como in­te­gra­n­tes virtuales (si­mu­la­ción de co­n­ve­r­sa­cio­nes como en un chatbot).

La función de los social bots se parece mucho a la de los chatbots o los asi­s­te­n­tes digitales y co­n­tri­bu­yen a la co­mu­ni­ca­ción con los humanos. Sin embargo, se da una di­fe­re­n­cia esencial: mientras que los chatbots ofrecen un servicio de asi­s­te­n­cia que el in­te­r­lo­cu­tor utiliza, los social bots engañan y manipulan a los in­te­r­lo­cu­to­res (humanos). Por otro lado, mientras que los chatbots pueden cumplir su función si se utilizan como programas técnicos, en el caso de los bots de las redes sociales el engaño de los otros pa­r­ti­ci­pa­n­tes es un requisito básico para poder influir en la opinión pública.

Ejemplos de uso de social bots

Hay muchos ejemplos de uso de social bots con fines de ma­ni­pu­la­ción. En 2016 y 2017 se registró el uso de estos programas en casi todas las ele­c­cio­nes públicas im­po­r­ta­n­tes: a este respecto surgieron debates po­r­me­no­ri­za­dos sobre su in­flue­n­cia en las vo­ta­cio­nes del brexit, en las ele­c­cio­nes pre­si­de­n­cia­les de los Estados Unidos, en las pa­r­la­me­n­ta­rias de Francia o en las generales alemanas.

  • Votación del brexit: en junio de 2016, la mayoría de bri­tá­ni­cos se decidió por salir de la Unión Europea. An­te­rio­r­me­n­te ya se había discutido fe­r­vie­n­te­me­n­te sobre este tema en las redes sociales, donde se constató que los social bots también es­tu­vie­ron presentes. Como reportó el diario The In­de­pe­n­de­nt, los bots de redes sociales co­n­s­ti­tu­ye­ron una im­po­r­ta­n­te es­tra­te­gia en pro de la salida del Reino Unido de la UE.
  • Ele­c­cio­nes pre­si­de­n­cia­les de EE.UU.: en noviembre de 2016, Donald Trump fue elegido como 58º pre­si­de­n­te de los Estados Unidos. En este contexto se disponía de numerosos datos sobre la in­flue­n­cia de los social bots en la estrecha victoria electoral. El periódico español La Va­n­gua­r­dia revela hasta qué punto fueron im­po­r­ta­n­tes los bots en Twitter para que Trump ganara las ele­c­cio­nes y como, por el contrario, estos in­flu­ye­ron de manera negativa para el candidato a pre­si­de­n­te de Francia, Emmanuel Macron. Con ello, la pla­ta­fo­r­ma logró “eliminar cuatro de los bots más in­si­s­te­n­tes, suspender siete y poner un par en cua­re­n­te­na”.
  • Ele­c­cio­nes generales en Alemania: en vista de las ele­c­cio­nes an­te­rio­res en el ex­tra­n­je­ro, antes de las ele­c­cio­nes generales en Alemania en 2017 existía el temor de que los social bots también in­flu­ye­ran en la opinión pública. Como co­n­se­cue­n­cia, todos los partidos mostraron su negativa a que se uti­li­za­ran estos programas en las campañas ele­c­to­ra­les a pesar de estar pe­r­mi­ti­dos en Alemania. Sin embargo, debido al número pro­po­r­cio­na­l­me­n­te reducido de usuarios alemanes en Twitter, el alcance de dichos programas también es menor.

La in­flue­n­cia de los bots de redes sociales en los re­su­l­ta­dos de las ele­c­cio­nes fue objeto de una gran polémica. Sobre todo las vo­ta­cio­nes del brexit y la so­r­pre­n­de­n­te victoria de Trump ocuparon las primeras páginas de la prensa durante meses.

Hecho

Otro efecto se­cu­n­da­rio de los bots en las redes sociales es que adulteran los re­su­l­ta­dos de los análisis de las redes sociales. A la hora de evaluar los likes y retuits, para los analistas resulta co­m­pli­ca­do reconocer si estos proceden de cuentas humanas o virtuales. Asimismo, averiguar cuál es la re­le­va­n­cia real de los temas es es­ta­dí­s­ti­ca­me­n­te todavía más co­m­pli­ca­do, lo que co­n­s­ti­tu­ye una de­s­ve­n­ta­ja tanto para empresas como para políticos, pues ambos basan sus es­tra­te­gias en los re­su­l­ta­dos de los análisis de las redes sociales.

Funciones de los social bots

Ge­ne­ra­l­me­n­te, un social bot hace pu­bli­ca­cio­nes bajo una cuenta falsa que tiene una imagen de perfil, posts y a veces incluso sus propios se­gui­do­res o “amigos”. A través de esta cuenta, el bot social difunde sus mensajes de marketing o de­cla­ra­cio­nes políticas, lo que puede lograrse en forma de likes y retuits o de posts y co­me­n­ta­rios. A través de una interfaz de pro­gra­ma­ción (API), el bot social obtiene acceso a las redes sociales y puede recibir y enviar datos. Los social bots actúan no­r­ma­l­me­n­te durante las horas en las que los usuarios de las redes sociales están más activos, pero además publican sus co­me­n­ta­rios en di­fe­re­n­tes in­te­r­va­los de tiempo, lo que disimula la máquina que se esconde detrás. Un social bot también es capaz de enviar so­li­ci­tu­des de amistad. Si un usuario humano la acepta, puede que otros social bots recopilen estos datos y los analicen. In­ve­s­ti­ga­do­res de la uni­ve­r­si­dad ca­na­die­n­se British Columbia de­mo­s­tra­ron que los social bots recopilan in­fo­r­ma­ción y analizan los datos de la cuenta de las personas que aceptan sus so­li­ci­tu­des de amistad.

Hecho

Debido al tamaño de los tuits, Twitter es una de las redes sociales pre­fe­ri­das para los social bots, y en ella son su­fi­cie­n­tes los co­no­ci­mie­n­tos li­n­güí­s­ti­cos básicos de los bots más sencillos para actuar pasando des­ape­r­ci­bi­dos.

Muchos bots para redes sociales están pro­gra­ma­dos con al­go­ri­t­mos simples basados en cadenas de eventos “si- entonces”: si se ide­n­ti­fi­ca un tema relevante, entonces el bot social publica sus co­n­te­ni­dos pre­pro­gra­ma­dos. Para encontrar temas adecuados, los social bots trabajan con búsquedas sencillas de palabras clave y escanean los timelines de Twitter o las pu­bli­ca­cio­nes de Facebook en busca de de­te­r­mi­na­das palabras o hashtags. Tras ello publican textos pre­via­me­n­te co­n­fe­c­cio­na­dos como sta­te­me­nts o intentan guiar las co­n­ve­r­sa­cio­nes por una dirección de­te­r­mi­na­da.

También existen bots en redes sociales que son té­c­ni­ca­me­n­te más complejos. Con ayuda de la in­te­li­ge­n­cia ar­ti­fi­cial, de amplios análisis de datos y de textos, los social bots consiguen generar nuevos co­me­n­ta­rios que se di­fe­re­n­cian de los an­te­rio­res. En ocasiones, este tipo de bot también puede hacer re­fe­re­n­cia en sus co­me­n­ta­rios a temas de ac­tua­li­dad y, en general, componen sus apo­r­ta­cio­nes a partir de di­fe­re­n­tes textos online que van re­or­ga­ni­za­n­do. En el caso de estos social bots más complejos, des­en­ma­s­ca­rar­los es bastante más difícil.

Los robots de opinión trabajan de forma realmente eficiente cuando están co­ne­c­ta­dos entre sí. Si varios bots actúan de manera coor­di­na­da en una botnet, estos pueden difundir la in­fo­r­ma­ción más efi­ca­z­me­n­te. Así, los bots sociales pueden pulsar en “Me gusta” o compartir las pu­bli­ca­cio­nes que otro social bot haya redactado. Por ello, su in­flue­n­cia crece ligada al número de cuentas.

La técnica de los social bots: ¿por qué existen tantos?

Para de­sa­rro­llar un bot social simple no se necesitan muchos co­no­ci­mie­n­tos técnicos, pues con las he­rra­mie­n­tas adecuadas pueden crearse social bots aún sin grandes co­no­ci­mie­n­tos en pro­gra­ma­ción. Asimismo, es igual de fácil acceder a cuentas de usuario falsas: estas pueden crearse de nuevo usando ge­ne­ra­do­res online o mediante un iniciador humano que compre cuentas falsas ya exi­s­te­n­tes. Asimismo, también puede comprarse el software de control de estas tiendas online. A través de una interfaz de pro­gra­ma­ción, el bot puede acceder a Twitter o Facebook, donde re­s­po­n­de­rá a palabras clave o hashtags pre­de­fi­ni­dos. La di­s­po­ni­bi­li­dad inmediata de la te­c­no­lo­gía co­n­tri­bu­ye si­g­ni­fi­ca­ti­va­me­n­te a la rápida difusión de los bots sociales. Las mismas pla­ta­fo­r­mas sociales si­m­pli­fi­can esta enorme difusión, puesto que tanto Facebook como Twitter mantienen a sus in­te­r­fa­ces de pro­gra­ma­ción re­la­ti­va­me­n­te ac­ce­si­bles con la pre­te­n­sión de animar a los de­sa­rro­lla­do­res de apli­ca­cio­nes a trabajar en nuevo software para sus pla­ta­fo­r­mas. Pero esto es lo que permite a los bots acceder fá­ci­l­me­n­te a ellas, sobre todo Twitter. Es por esto por lo que la mayoría de bots se mueven a sus anchas por la pla­ta­fo­r­ma. Sin embargo, también hay medidas que limitan el margen de maniobra de los bots en las redes sociales, como las barreras técnicas que impiden la creación de cuentas falsas o que, al menos, la di­fi­cu­l­tan. Si se averigua la dirección IP de un bot, puede blo­quear­se para que no pueda acceder a la red. Para de­fe­n­de­r­se de los social bots, muchas pla­ta­fo­r­mas utilizan los llamados captchas, tests muy sencillos para las personas pero con los que los bots tienen serias di­fi­cu­l­ta­des. Ge­ne­ra­l­me­n­te, en los captchas los usuarios deben in­tro­du­cir una secuencia numérica gráfica que no pueden leer las máquinas. Cuanto mayor sea la co­m­ple­ji­dad con que se programe un bot, mayor será la pro­ba­bi­li­dad de que pueda resolver captchas sencillos.

Los di­fe­re­n­tes tipos de social bot

Las funciones básicas de un social bot son siempre las mismas, pero se pueden di­fe­re­n­ciar tres tipos distintos de­pe­n­die­n­do de su función: los bots de so­bre­ca­r­ga, los trending bots y los bots auto troll.

  1. Bots de so­bre­ca­r­ga: un bot de so­bre­ca­r­ga es aquel que inunda las co­n­ve­r­sa­cio­nes online con sus co­me­n­ta­rios. Suele publicar una y otra vez los mismos mensajes y relega otras pu­bli­ca­cio­nes a un segundo plano. Estos bots resultan efi­cie­n­tes cuando trabajan con otros bots. Si clican en “Me gusta” y publican co­me­n­ta­rios en una red de forma recíproca, los usuarios pierden
    rá­pi­da­me­n­te el control sobre los debates. De esta manera es imposible in­te­r­ca­m­biar co­n­te­ni­dos.

  2. Trending bots: los trending bots también trabajan mejor en equipo. Si gran cantidad de bots de redes sociales aprehe­n­den de forma coor­di­na­da un de­te­r­mi­na­do hashtag, pueden conceder un amplio alcance a co­me­n­ta­rios sobre dicho tema. Si esto se extiende con éxito a la columna de te­n­de­n­cias de Facebook o Twitter, puede que el tema llegue incluso a la prensa. Aquí es cuando los social bots pueden di­s­to­r­sio­nar la verdadera im­po­r­ta­n­cia del área temática elegida. Los trending bots se ocupan de que los fenómenos ma­r­gi­na­les parezcan te­n­de­n­cias in­no­va­do­ras o que un pequeño grupo marginal se asemeje a un mo­vi­mie­n­to social.

  3. Bots auto troll: estos bots actúan solos y su objetivo es intentar distraer a los usuarios que hayan expresado su opinión sobre un tema de­te­r­mi­na­do e in­vo­lu­crar­los en una co­n­ve­r­sa­ción. Esto se lleva a cabo ge­ne­ra­l­me­n­te con te­s­ti­mo­nios su­ge­re­n­tes para provocar su réplica, lo que hace que se desvíe la atención del verdadero tema, por lo que una co­n­ve­r­sa­ción co­n­s­tru­c­ti­va puede co­n­ve­r­ti­r­se en un diálogo polémico y violento. Con este método, los bots pueden evitar fá­ci­l­me­n­te el in­te­r­ca­m­bio de co­n­te­ni­dos.

¿Quién se beneficia de los social bots?

Es difícil conocer quién se esconde detrás un social bot. Hasta hoy no hay ni un solo método que sea ab­so­lu­ta­me­n­te seguro para ide­n­ti­fi­car cuentas falsas, por lo que detectar a los de­sa­rro­lla­do­res re­s­po­n­sa­bles es todavía más difícil. No obstante, se pueden di­s­ti­n­guir cuatro grupos de personas que se lucran de la uti­li­za­ción de los bots sociales:

  1. Pro­fe­sio­na­les del marketing en redes sociales/in­flue­n­ce­rs: las pequeñas y grandes empresas pueden utilizar social bots para realizar un marketing en­cu­bie­r­to. Los in­flue­n­ces persiguen marcar te­n­de­n­cias e influir en ellas con ayuda de los robots de opinión. Asimismo, también se pueden obtener datos sobre el público objetivo con los bots en redes sociales y, si se acepta la solicitud de amistad, estos tienen acceso a los datos del perfil.

  2. Re­s­po­n­sa­bles políticos: se sospecha que los grupos de presión o los re­s­po­n­sa­bles políticos también utilizan social bots. Los servicios secretos es­ta­dou­ni­de­n­ses presumen que detrás de muchas cuentas falsas y bots en redes sociales en la campaña electoral de EE.UU. se esconden hackers rusos, pero no se sabe si el ataque procede de de­li­n­cue­n­tes o del propio gobierno ruso.

  3. Otros pa­r­ti­ci­pa­n­tes in­te­re­sa­dos en la formación de opiniones públicas: hay otros pa­r­ti­ci­pa­n­tes con in­te­n­cio­nes de influir en las opiniones mediante social bots. Estos pueden ser pa­r­ti­cu­la­res, grupos, or­ga­ni­za­cio­nes o de­li­n­cue­n­tes. Este tercer grupo, un conjunto de pa­r­ti­ci­pa­n­tes di­fí­ci­l­me­n­te ide­n­ti­fi­ca­bles, es el mayor de los que nos ocupan. Las personas que los forman utilizan bots en beneficio de un partido o para atraer una mayor atención sobre algún tema, o incluso para causar alboroto. También es muy habitual la difusión de co­n­te­ni­dos de extrema izquierda o extrema derecha y, como este grupo es muy he­te­ro­gé­neo, es difícil encontrar el de­no­mi­na­dor común de la intención de los usuarios.

  4. Pa­r­ti­ci­pa­n­tes sin intereses re­co­no­ci­bles: también hay numerosos social bots que son en co­m­pa­ra­ción “más ino­fe­n­si­vos”, como, por ejemplo, aquellos que dan a “Me gusta” de forma masiva a co­me­n­ta­rios sobre Star Wars. Los bots de este tipo no tienen objetivos políticos o eco­nó­mi­cos re­co­no­ci­bles, sino que pro­ba­ble­me­n­te solo son el resultado del deseo de provocar.

Peligros y eficacia de los social bots

Ge­ne­ra­l­me­n­te, el objetivo de los bots sociales es influir en las opiniones y te­n­de­n­cias de las redes sociales.

Cita

En un artículo publicado por El País se pone de relieve que «En EE UU, los re­pu­bli­ca­nos y la derecha su­pre­ma­ci­s­ta usaron ejércitos de bots para "manipular consensos, dando la ilusión de una po­pu­la­ri­dad online si­g­ni­fi­ca­ti­va para construir un verdadero apoyo político" y para extender el alcance de su pro­pa­ga­n­da. Y co­n­ce­n­tra­ron sus esfuerzos en los estados clave en disputa, que inundaron con "noticias basura". En países como Polonia y Rusia, gran parte de la co­n­ve­r­sa­ción en Twitter está mo­no­po­li­za­da por cuentas au­to­ma­ti­za­das. En estados más au­to­ri­ta­rios las redes se usan para controlar la co­n­ve­r­sa­ción política, si­le­n­cia­n­do a la oposición, y en los más de­mo­crá­ti­cos aparecen las ci­be­r­tro­pas para co­n­ta­mi­nar­la in­te­re­sa­da­me­n­te. Las pla­ta­fo­r­mas no informan ni actúan porque pondrían "su cuenta de re­su­l­ta­dos en riesgo"». (Fuente: "https://elpais.com/te­c­no­lo­gia/2017/10/19/ac­tua­li­dad/1508426945_013246.html")

Sin embargo, la polémica surge en torno al éxito con el que los social bots consiguen realizar su función. En lo que muchos expertos coinciden es en que estos programas no realizan su trabajo de manera muy sa­ti­s­fa­c­to­ria, por lo que apenas influyen en los usuarios de las redes sociales.

No obstante, sí existe consenso en cuanto a que hay que in­ve­s­ti­gar más acerca de los bots en redes sociales. Por lo tanto, es de suponer que los estudios sociales vayan a ofrecer re­su­l­ta­dos más exactos en los próximos años. Además, por motivos de pre­ve­n­ción, resulta si­g­ni­fi­ca­ti­vo realizar una in­ve­s­ti­ga­ción más precisa de su técnica: mientras que en la ac­tua­li­dad muchos bots se des­en­ma­s­ca­ran fá­ci­l­me­n­te, la realidad es otra con respecto a los bots más avanzados té­c­ni­ca­me­n­te. En este caso sí au­me­n­ta­ría el impacto potencial de los bots. Por ello es necesario de­sa­rro­llar es­tra­te­gias exitosas en las fases iniciales para poder reac­cio­nar a los avances técnicos.

En resumen

Los social bots cumplen ge­ne­ra­l­me­n­te objetivos opuestos a los del público general. Sus pro­gra­ma­do­res quieren ejercer de co­n­s­tru­c­to­res de la opinión pública y para ello los social bots utilizan te­c­no­lo­gías que impiden un in­te­r­ca­m­bio real. No obstante, todavía no se ha in­ve­s­ti­ga­do lo su­fi­cie­n­te sobre el ratio de in­flue­n­cia de los bots sobre la opinión pública, de modo que no hay pruebas cie­n­tí­fi­cas sobre su eficacia.

¿Cómo puede ide­n­ti­fi­car­se a un social bot?

Cada vez es más difícil ide­n­ti­fi­car a un bot social debido a su creciente co­m­ple­ji­dad. No obstante, pueden rea­li­zar­se muchas preguntas con respecto al manejo de las cuentas en las redes sociales con el fin de dilucidar si se trata de un humano o no:

  1. ¿Es creíble crear un perfil como este? Algunos indicios son la foto de perfil, la an­ti­güe­dad de la cuenta o la relación entre los se­gui­do­res y los datos de se­gui­mie­n­to, pues los bots siguen a muchas cuentas sin tener ellos mismos muchos se­gui­do­res. Si una cuenta solo tiene dos o tres amigos, la pro­ba­bi­li­dad de que se trate de un bot es re­la­ti­va­me­n­te alta. ¿Parece la foto de perfil una in­s­ta­n­tá­nea única o una foto pro­fe­sio­nal que un bot haya podido extraer de Internet? Asimismo, la co­he­re­n­cia del texto del perfil también da indicios de si se trata de un usuario humano, pero también debe co­m­pro­bar­se desde cuándo existe la cuenta, pues muchos robots de opinión se de­sa­rro­llan poco tiempo antes de uti­li­zar­se, de ahí que a menudo tengan cuentas muy recientes.

  2. ¿Qué publica la cuenta? Si una cuenta envía una y otra vez posts similares con casi el mismo número de palabras o con enlaces a siempre los mismos medios, se puede concluir que se trata de un bot que tiene que entablar co­n­ve­r­sa­ción sobre un tema de­te­r­mi­na­do. Asimismo, también pueden atri­bui­r­se a los bots un estilo li­n­güí­s­ti­co poco natural o errores gra­ma­ti­ca­les inusuales. Por regla general, los bots suelen publicar con más fre­cue­n­cia de lo que comentan.

  3. ¿Con qué fre­cue­n­cia publica la cuenta y clica en “Me gusta”? La fre­cue­n­cia con la que una cuenta está activa en las redes sociales permite arrojar otras co­n­clu­sio­nes. Ex­ce­p­cio­na­l­me­n­te, un número elevado de pu­bli­ca­cio­nes, de “Me gusta” y de retuits es igual de llamativo que un número constante de pu­bli­ca­cio­nes al día. También debe co­n­si­de­rar­se el tiempo de reacción de la cuenta: si responde y hace pu­bli­ca­cio­nes en pocos segundos, esto es un indicio claro de que no es una persona la que está es­cri­bie­n­do los textos.

  4. ¿Cómo reacciona la cuenta a preguntas co­n­te­x­tua­les? Uno de los métodos más eficaces para ide­n­ti­fi­car bots es la creación de preguntas co­n­te­x­tua­les, que son cue­s­tio­nes a las que debe co­n­te­s­tar­se de forma diferente de­pe­n­die­n­do de la situación. Además, el pe­n­sa­mie­n­to espacial resulta co­m­pli­ca­do para los social bots. Si se les pregunta cuál es su opinión sobre la imagen de perfil de la persona que comenta, le resultará co­m­pli­ca­do contestar.
Consejo

Ac­tua­l­me­n­te existen algunos proyectos como Bot or Not que sirven de ayuda para ide­n­ti­fi­car social bots.

Por último, siempre es útil recordar el modo de actuar de los di­fe­re­n­tes bots en redes sociales: si se observa un co­m­po­r­ta­mie­n­to molesto mediante un bot de so­bre­ca­r­ga o un bot auto troll, es re­co­me­n­da­ble no dejarse distraer o provocar. Incluso cuando tras una cuenta no haya ningún bot, es co­n­ve­nie­n­te no ignorarla y hablar de ello de manera co­n­s­tru­c­ti­va con los otros usuarios. De esta manera puedes luchar contra la in­flue­n­cia de los social bots y de las personas co­n­fli­c­ti­vas.

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