Ope­n­Ne­bu­la y OpenStack son dos pla­ta­fo­r­mas de código abierto muy conocidas para la gestión de in­frae­s­tru­c­tu­ras en la nube. Ambas permiten controlar de forma ce­n­tra­li­za­da máquinas virtuales, al­ma­ce­na­mie­n­to y redes, pero presentan di­fe­re­n­cias claras en cuanto a co­m­ple­ji­dad y ámbito de uso.

Ope­n­Ne­bu­la vs. OpenStack: ámbitos de uso

Ope­n­Ne­bu­la y OpenStack permiten crear y gestionar una in­frae­s­tru­c­tu­ra en la nube propia. Las empresas pueden uti­li­zar­los para desplegar se­r­vi­do­res virtuales, co­n­fi­gu­rar redes y asignar al­ma­ce­na­mie­n­to de forma flexible, de manera similar a los pro­vee­do­res en la nube co­me­r­cia­les. Ambos sistemas permiten operar nubes privadas en tu propio centro de datos, así como gestionar entornos de nube híbrida con recursos externos.

Ope­n­Ne­bu­la se utiliza a menudo en empresas pequeñas y medianas o in­s­ti­tu­cio­nes de in­ve­s­ti­ga­ción que buscan una pla­ta­fo­r­ma de vi­r­tua­li­za­ción fácil de gestionar. El foco está en la facilidad de uso y en una puesta en marcha rápida. Los casos de uso típicos incluyen entornos de se­r­vi­do­res internos, sistemas de prueba o in­frae­s­tru­c­tu­ras de es­cri­to­rio virtual.

OpenStack, en cambio, se emplea pri­n­ci­pa­l­me­n­te en grandes centros de datos y por pro­vee­do­res en la nube. Su ar­qui­te­c­tu­ra modular permite gestionar in­frae­s­tru­c­tu­ras de gran tamaño. Por ello, resulta es­pe­cia­l­me­n­te adecuado para entornos em­pre­sa­ria­les complejos o nubes públicas. Muchos pro­vee­do­res de alo­ja­mie­n­to utilizan OpenStack como base técnica para sus so­lu­cio­nes.

Ambas so­lu­cio­nes persiguen el mismo objetivo, pero difieren co­n­si­de­ra­ble­me­n­te en su ar­qui­te­c­tu­ra y alcance. Ope­n­Ne­bu­la prioriza una gestión eficiente con el menor esfuerzo posible. OpenStack, por su parte, ofrece un alto grado de fle­xi­bi­li­dad y es­ca­la­bi­li­dad, aunque requiere una pla­ni­fi­ca­ción más compleja y un mayor esfuerzo de ad­mi­ni­s­tra­ción.

Re­qui­si­tos del sistema e in­frae­s­tru­c­tu­ra

Tanto Ope­n­Ne­bu­la como OpenStack se ejecutan no­r­ma­l­me­n­te en se­r­vi­do­res Linux y están pensados para su uso en centros de datos. En muchos casos, se emplean se­r­vi­do­res físicos potentes que actúan como se­r­vi­do­res an­fi­trio­nes de vi­r­tua­li­za­ción. Para ello, suelen uti­li­zar­se se­r­vi­do­res bare metal, es decir, máquinas físicas sin una capa adicional de vi­r­tua­li­za­ción.

Ope­n­Ne­bu­la puede funcionar con pocos se­r­vi­do­res y también resulta adecuada para clústeres pequeños. En co­n­fi­gu­ra­cio­nes sencillas, incluso un único servidor puede ser su­fi­cie­n­te para realizar pruebas iniciales. La pla­ta­fo­r­ma requiere re­la­ti­va­me­n­te pocos recursos, por lo que encaja bien en entornos de TI más reducidos.

OpenStack, en cambio, suele requerir varios se­r­vi­do­res, ya que sus servicios y co­m­po­ne­n­tes suelen di­s­tri­bui­r­se en distintos nodos con funciones es­pe­cí­fi­cas. Como resultado, los re­qui­si­tos de hardware son co­n­si­de­ra­ble­me­n­te más altos que en Ope­n­Ne­bu­la.

Ambos sistemas son co­m­pa­ti­bles con hi­pe­r­vi­so­res am­plia­me­n­te uti­li­za­dos como KVM, que sirven de base para las máquinas virtuales. También pueden in­te­grar­se te­c­no­lo­gías de co­n­te­ne­do­res en ambos entornos:

  • OpenStack: a través de proyectos como Magnum, Ku­be­r­ne­tes o Zun
  • Ope­n­Ne­bu­la: LXC/LXD e in­te­gra­ción con Ku­be­r­ne­tes

Las funciones de red suelen im­ple­me­n­tar­se mediante las redes definidas por software (SDN).

Co­m­pa­ra­ción de las ca­ra­c­te­rí­s­ti­cas más im­po­r­ta­n­tes

Ope­n­Ne­bu­la y OpenStack siguen enfoques distintos a la hora de im­ple­me­n­tar in­frae­s­tru­c­tu­ras en la nube. Mientras que Ope­n­Ne­bu­la apuesta por una pla­ta­fo­r­ma lo más sencilla e integrada posible, OpenStack se basa en una ar­qui­te­c­tu­ra compuesta por múltiples co­m­po­ne­n­tes in­de­pe­n­die­n­tes. Estas di­fe­re­n­cias influyen di­re­c­ta­me­n­te en la in­s­ta­la­ción, el fu­n­cio­na­mie­n­to y los casos de uso. A co­n­ti­nua­ción, se comparan los aspectos clave.

Ar­qui­te­c­tu­ra y co­m­ple­ji­dad

Ope­n­Ne­bu­la utiliza una es­tru­c­tu­ra más compacta. Muchas funciones están in­te­gra­das di­re­c­ta­me­n­te en la pla­ta­fo­r­ma, por lo que se necesitan menos servicios adi­cio­na­les. Esto da lugar a una ar­qui­te­c­tu­ra más clara y fácil de gestionar.

OpenStack, en cambio, está formado por numerosos proyectos in­de­pe­n­die­n­tes, como servicios de cómputo, red y al­ma­ce­na­mie­n­to. Estos co­m­po­ne­n­tes se comunican entre sí mediante API. El resultado es una ar­qui­te­c­tu­ra muy flexible, pero también más compleja.

La in­s­ta­la­ción de OpenStack suele requerir una pla­ni­fi­ca­ción más exhau­s­ti­va, y los errores de co­n­fi­gu­ra­ción pueden tener un mayor impacto. Al mismo tiempo, permite diseñar in­frae­s­tru­c­tu­ras altamente pe­r­so­na­li­za­das.

Ope­n­Ne­bu­la, por su parte, resulta es­pe­cia­l­me­n­te adecuada para quienes buscan una solución sencilla y rápida de im­ple­me­n­tar. OpenStack está más orientado a equipos con ex­pe­rie­n­cia en la gestión de sistemas complejos. Por ello, si estás empezando, Ope­n­Ne­bu­la suele ser la opción más accesible.

Es­ca­la­bi­li­dad

Ope­n­Ne­bu­la permite gestionar clústeres pequeños y medianos y puede escalar sin problemas hasta varios miles de máquinas virtuales. Para muchas empresas, este tamaño resulta más que su­fi­cie­n­te.

OpenStack, en cambio, se de­sa­rro­lló es­pe­cí­fi­ca­me­n­te para in­frae­s­tru­c­tu­ras en la nube de gran escala. Permite gestionar in­frae­s­tru­c­tu­ras muy amplias, con miles de máquinas virtuales y de­s­plie­gues di­s­tri­bui­dos en centros de datos de gran tamaño. La pla­ta­fo­r­ma está diseñada para crecer a medida que aumentan las exi­ge­n­cias.

A gran escala, OpenStack muestra cla­ra­me­n­te sus puntos fuertes. Ofrece amplias ca­pa­ci­da­des de au­to­ma­ti­za­ción y funciones avanzadas para entornos mu­l­ti­clie­n­te, lo que permite que múltiples usuarios trabajen si­mu­l­tá­nea­me­n­te sin di­fi­cu­l­ta­des.

Ope­n­Ne­bu­la también es escalable, pero alcanza antes ciertos límites prácticos. No obstante, en entornos em­pre­sa­ria­les ha­bi­tua­les, esto rara vez supone una li­mi­ta­ción real.

Manejo y ad­mi­ni­s­tra­ción

Ope­n­Ne­bu­la ofrece una interfaz web clara e intuitiva. Muchas funciones están ce­n­tra­li­za­das y or­ga­ni­za­das de forma lógica, lo que facilita la gestión y permite a los ad­mi­ni­s­tra­do­res orie­n­tar­se rá­pi­da­me­n­te.

OpenStack también dispone de in­te­r­fa­ces web como Horizon, pero su enfoque está mucho más orientado al uso de API. Muchas tareas se realizan mediante au­to­ma­ti­za­ción o scripts, lo que aporta una gran fle­xi­bi­li­dad, aunque también exige mayores co­no­ci­mie­n­tos técnicos.

Ope­n­Ne­bu­la encaja bien en es­ce­na­rios de ad­mi­ni­s­tra­ción más tra­di­cio­nal, con un mayor control manual. OpenStack, por su parte, se utiliza con fre­cue­n­cia en entornos DevOps altamente au­to­ma­ti­za­dos. Por ello, las formas de trabajo difieren co­n­si­de­ra­ble­me­n­te entre ambas pla­ta­fo­r­mas.

En equipos más pequeños o con menos ex­pe­rie­n­cia, Ope­n­Ne­bu­la suele resultar más fácil de im­ple­me­n­tar y gestionar.

Ámbitos de uso típicos

Ope­n­Ne­bu­la se utiliza con fre­cue­n­cia en empresas medianas. Sus casos de uso ha­bi­tua­les incluyen nubes privadas internas y pla­ta­fo­r­mas de vi­r­tua­li­za­ción. También es una opción popular en uni­ve­r­si­da­des y proyectos de in­ve­s­ti­ga­ción.

OpenStack, en cambio, suele emplearse en grandes empresas y por pro­vee­do­res de servicios en la nube. La pla­ta­fo­r­ma está es­pe­cia­l­me­n­te orientada a proyectos de in­frae­s­tru­c­tu­ra a gran escala. Muchos entornos de alo­ja­mie­n­to de gran tamaño se basan en OpenStack, que además cuenta con una comunidad de de­sa­rro­llo co­n­si­de­ra­ble­me­n­te más amplia.

Otras al­te­r­na­ti­vas

Además de Ope­n­Ne­bu­la y OpenStack, existen otras pla­ta­fo­r­mas para crear tu propia in­frae­s­tru­c­tu­ra en la nube. Una de las más uti­li­za­das es Proxmox, es­pe­cia­l­me­n­te extendida en entornos de vi­r­tua­li­za­ción y en nubes privadas pequeñas. La co­m­pa­ra­ción Ope­n­Ne­bu­la vs. Proxmox muestra que Proxmox suele ser más fácil de co­n­fi­gu­rar, mientras que Ope­n­Ne­bu­la ofrece un enfoque más orientado a la gestión de in­frae­s­tru­c­tu­ras en la nube. Además, con Ope­n­Ne­bu­la se pueden crear nubes privadas.

Otra al­te­r­na­ti­va es Apache Clou­d­S­ta­ck, que también pro­po­r­cio­na una pla­ta­fo­r­ma completa para la gestión de in­frae­s­tru­c­tu­ras en la nube. En una co­m­pa­ra­ción directa entre Ope­n­Ne­bu­la y Clou­d­S­ta­ck, Clou­d­S­ta­ck se sitúa entre Ope­n­Ne­bu­la y OpenStack: es potente, pero menos compleja que OpenStack.

También son ha­bi­tua­les las so­lu­cio­nes co­me­r­cia­les como VMware vSphere o Microsoft Azure Stack. Estas pla­ta­fo­r­mas ofrecen soporte pro­fe­sio­nal y un amplio conjunto de fu­n­cio­na­li­da­des. Sin embargo, suelen implicar costes más elevados que las so­lu­cio­nes de código abierto.

Consejo

La elección de la pla­ta­fo­r­ma adecuada depende en gran medida del tamaño de tu in­frae­s­tru­c­tu­ra y del nivel de co­no­ci­mie­n­tos técnicos di­s­po­ni­bles. Los entornos más pequeños suelen be­ne­fi­ciar­se de so­lu­cio­nes sencillas, mientras que los grandes centros de datos requieren pla­ta­fo­r­mas más es­ca­la­bles.

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