Una community cloud es una in­frae­s­tru­c­tu­ra co­m­pa­r­ti­da a la que pueden acceder si­mu­l­tá­nea­me­n­te distintos pa­r­ti­ci­pa­n­tes (no­r­ma­l­me­n­te empresas, au­to­ri­da­des u or­ga­ni­za­cio­nes). O bien todas o algunas de las partes ponen a di­s­po­si­ción su in­frae­s­tru­c­tu­ra, o bien una or­ga­ni­za­ción in­di­vi­dual ofrece sus recursos a los demás pa­r­ti­ci­pa­n­tes. El objetivo es crear un entorno que si­m­pli­fi­que la creación de redes, el in­te­r­ca­m­bio de datos y la co­la­bo­ra­ción, cu­m­plie­n­do al mismo tiempo estrictas normas de seguridad.

¿Cómo funciona una community cloud?

El principio básico de una community cloud es similar al de otras so­lu­cio­nes de nube (pública), en las que un proveedor externo pone a di­s­po­si­ción servicios y software de uso gratuito o de pago. En este caso, también se ponen a di­s­po­si­ción recursos como se­r­vi­do­res, capacidad de al­ma­ce­na­mie­n­to, bases de datos, software y servicios de análisis. Sin embargo, la community cloud debe co­n­si­de­rar­se una mezcla de nube pública y nube privada, ya que solo se concede acceso a de­te­r­mi­na­dos usuarios y está regulada por di­re­c­tri­ces es­pe­cí­fi­cas. Además, la community cloud también es mu­l­ti­te­na­nt, lo que permite la admisión de más miembros según sea necesario. La es­ca­la­bi­li­dad en una community cloud es posible en cualquier momento.

La nube se pone a di­s­po­si­ción de dos maneras di­fe­re­n­tes. Una opción es que varias partes se unan, alquilen las es­tru­c­tu­ras de se­r­vi­do­res ne­ce­sa­rias y las co­n­fi­gu­ren según sus propias ne­ce­si­da­des. Cada or­ga­ni­za­ción pro­po­r­cio­na sus propios servicios para los demás pa­r­ti­ci­pa­n­tes, y todas las partes de­sa­rro­llan y se co­m­pro­me­ten a cumplir normas de co­n­fo­r­mi­dad comunes.

Al­te­r­na­ti­va­me­n­te, un único pa­r­ti­ci­pa­n­te convierte su propia nube privada en el centro de datos o a través de un proveedor en una community cloud y pone los servicios alojados allí a di­s­po­si­ción de otros in­te­re­sa­dos. En este caso, las políticas ge­ne­ra­l­me­n­te son es­ta­ble­ci­das y aplicadas por el anfitrión.

¿Cuáles son los ámbitos de apli­ca­ción más im­po­r­ta­n­tes?

Hay muchos campos de apli­ca­ción posibles para la community cloud, aunque esta forma de co­mpu­tación en la nube no está tan extendida como las al­te­r­na­ti­vas. Una solución de este tipo puede tener sentido en cualquier lugar donde di­fe­re­n­tes in­di­vi­duos y grupos im­ple­me­n­ten proyectos conjuntos o utilicen los mismos servicios. Este es el caso, por ejemplo, de la co­la­bo­ra­ción de varias empresas, que de esta forma pueden combinar y compartir sus re­s­pe­c­ti­vas co­m­pe­te­n­cias. Una aso­cia­ción de este tipo idea­l­me­n­te trae be­ne­fi­cios para todas las partes in­vo­lu­cra­das y ahorra recursos y costos. Otros socios que trabajen juntos en un proyecto también podrían co­n­si­de­rar el uso de una community cloud.

Fre­cue­n­te­me­n­te, esta solución también es utilizada por or­ga­ni­za­cio­nes más grandes que están co­ne­c­ta­das glo­ba­l­me­n­te y que de esta forma pueden coor­di­nar­se de manera óptima. Es posible su uso por empresas que, por ejemplo, dependen del trabajo de autónomos y les pro­po­r­cio­nan a través de la nube programas im­po­r­ta­n­tes y el acceso a es­tru­c­tu­ras de se­r­vi­do­res y proyectos. También los empleados fijos que trabajan desde casa o los clientes con los que se colabora a largo plazo pueden obtener acceso a todos los servicios re­le­va­n­tes a través de una community cloud.

¿Qué ventajas y de­s­ve­n­ta­jas tiene una community cloud?

Utilizar una community cloud tiene numerosas ventajas y algunos in­co­n­ve­nie­n­tes.

Ventajas

  • Es­ca­la­bi­li­dad: si se necesitan más recursos, no­r­ma­l­me­n­te se pueden conseguir rá­pi­da­me­n­te.
  • Seguridad: las community clouds se co­n­si­de­ran muy seguras y evitan la pérdida de datos y el acceso no au­to­ri­za­do.
  • Costes: si los costes son co­m­pa­r­ti­dos por varias partes, se reducen si­g­ni­fi­ca­ti­va­me­n­te para todos los pa­r­ti­ci­pa­n­tes.
  • Trabajo en red: la coope­ra­ción entre di­fe­re­n­tes partes se hace mucho más fácil, lo que también optimiza la ejecución de proyectos conjuntos.
  • Asignar tus propios derechos: los derechos y obli­ga­cio­nes pueden adaptarse a las ne­ce­si­da­des de cada pa­r­ti­ci­pa­n­te.
  • Di­s­po­ni­bi­li­dad: la di­s­po­ni­bi­li­dad de los datos aumenta con una solución en la nube. Esto también se aplica a las community clouds.

De­s­ve­n­ta­jas

  • Esfuerzo: el esfuerzo de co­n­fi­gu­ra­ción y ma­n­te­ni­mie­n­to es co­m­pa­ra­ti­va­me­n­te alto.
  • De­pe­n­de­n­cia: el éxito de una solución de este tipo depende en última instancia de todos los pa­r­ti­ci­pa­n­tes. El principio solo puede funcionar si siguen las normas y cumplen sus obli­ga­cio­nes. Esto es es­pe­cia­l­me­n­te relevante para la seguridad de los datos.

¿Qué al­te­r­na­ti­vas existen a una community cloud?

Si el modelo de community cloud no es adecuado para tus objetivos, existen tres al­te­r­na­ti­vas que te ayudarán a conseguir la vi­r­tua­li­za­ción:

  • Nube pública: con esta solución, los servicios están di­s­po­ni­bles abie­r­ta­me­n­te a través de Internet. Hay pro­vee­do­res gratuitos y de pago.
  • Nube privada: se trata de una nube interna a la que solo tienen acceso usuarios se­le­c­cio­na­dos.
  • Nube híbrida: esta variante te da la opción de almacenar los datos en parte en una nube privada o pública y en parte en un centro de datos clásico.
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