La capa de enlace es la segunda capa del modelo OSI y se encarga de tra­n­s­mi­tir los bits de los paquetes de datos sin errores. No solo se encarga de organizar los datos en tramas y su­pe­r­vi­sar su tra­n­s­fe­re­n­cia, sino que también co­n­tri­bu­ye ac­ti­va­me­n­te a la co­rre­c­ción de errores.

¿Qué es la capa de enlace del modelo OSI?

La capa de enlace, también conocida como data link layer, es la segunda capa del modelo OSI. Funciona como una capa de protocolo y garantiza la tra­n­s­fe­re­n­cia de tramas sin errores dentro de una conexión física. Por lo tanto, la capa de enlace asume una función im­po­r­ta­n­te dentro del modelo OSI, que ca­te­go­ri­za los procesos ne­ce­sa­rios en or­de­na­do­res y redes para permitir una co­mu­ni­ca­ción más allá de los límites del hardware y software.

El modelo OSI se divide en siete capas, todas ellas se apoyan sobre las demás, pero cada una cumple unas funciones cla­ra­me­n­te di­fe­re­n­cia­das. Las distintas capas son las si­guie­n­tes:

  1. Capa física (Physical Layer)
  2. Capa de enlace (Data Link Layer)
  3. Capa de red (Network Layer)
  4. Capa de tra­n­s­po­r­te (Transport Layer)
  5. Capa de sesión (Session Layer)
  6. Capa de pre­se­n­ta­ción (Pre­se­n­ta­tion Layer)
  7. Capa de apli­ca­ción (Ap­pli­ca­tion Layer)

¿Qué funciones desempeña la capa de enlace?

Para entender qué funciones desempeña la capa de enlace, primero hay que echar un vistazo a su capa di­re­c­ta­me­n­te inferior. En la capa física se es­ta­ble­cen, in­te­rru­m­pen y mo­ni­to­ri­zan las co­ne­xio­nes físicas entre dos sistemas, lo que permite la tra­n­s­mi­sión de datos entre el emisor y receptor. Sin embargo, la capa física no realiza ninguna eva­lua­ción, úni­ca­me­n­te transmite los datos sin comprobar su contenido ni es­tru­c­tu­ra.

Aquí es donde entra en juego la capa de enlace, que codifica, de­co­di­fi­ca y ordena los bits in­di­vi­dua­les, agru­pá­n­do­los en forma de tramas de datos. Las tramas de datos en­ca­p­su­lan los da­ta­gra­mas o paquetes de datos de la capa superior (capa de red) añadiendo la in­fo­r­ma­ción de la capa de enlace, pudiendo dividir los paquetes de datos de mayor tamaño en unidades más pequeñas.

A co­n­ti­nua­ción, los datos en el receptor pasan de la capa de enlace a la capa in­me­dia­ta­me­n­te superior. En la capa de red, se dirigen y reenvían las tramas en forma de paquetes o da­ta­gra­mas. El data link layer garantiza que las tramas se tra­n­s­mi­tan sin errores y, por tanto, las co­ne­xio­nes no seguras puedan co­n­ve­r­ti­r­se en co­ne­xio­nes seguras.

La co­mu­ni­ca­ción que tiene lugar en la capa de enlace puede llevarse a cabo tanto estando orientada como sin estar orientada a conexión. En el primer caso, todos los datos que se van a tra­n­s­mi­tir cuentan con di­re­c­cio­nes de origen y destino. En el segundo caso, primero se es­ta­ble­cen enlaces lógicos (logical links) entre el emisor y el receptor.

Detección y co­rre­c­ción de errores en la capa de enlace

Además de montar y desmontar las di­fe­re­n­tes secciones de co­n­mu­ta­ción y es­tru­c­tu­rar los bits in­di­vi­dua­les en tramas, las labores de la capa de enlace también incluyen la su­pe­r­vi­sión durante y después de la tra­n­s­mi­sión, así como la detección y co­rre­c­ción de errores. Para ello, primero analiza los bits de re­du­n­da­n­cia de las tramas para detectar problemas y errores en una fase temprana.

Si se produce una di­s­cre­pa­n­cia, la capa de enlace informa a las capas su­pe­rio­res. El receptor puede reordenar las tramas que no llegaron en el orden correcto, mientras la capa de enlace comprueba cada trama in­di­vi­dua­l­me­n­te para ver si han llegado intactas.

La capa de enlace del modelo OSI puede comprobar el flujo de datos y detectar e in­te­r­ve­nir si una conexión física está so­bre­ca­r­ga­da. Si los datos tra­n­s­mi­ti­dos se topan con re­s­tri­c­cio­nes, pueden tra­n­s­mi­ti­r­se por di­s­po­si­ti­vos ci­r­cu­n­da­n­tes e incluso, si es posible, iniciar un nuevo en­ru­ta­mie­n­to.

¿Qué servicios presta la capa de enlace?

La capa de enlace se divide en dos subcapas: el control de acceso al medio o MAC (Medium Access Control), que limita con la capa física (capa 1), y el control de enlace lógico o LLC (Logical Link Control), que limita con la capa de red (capa 3). Los servicios que ofrece la capa de enlace pueden dividirse en tres ca­te­go­rías:

Servicio no orientado a conexión y sin acuse de recibo

Al enviar las tramas a un de­s­ti­na­ta­rio con este método, el de­s­ti­na­ta­rio no confirma haber recibido las tramas de forma correcta. Si los paquetes de datos se dañan o se pierden, estos no se recuperan. Por lo tanto, este tipo de tra­n­s­mi­sión solo es re­co­me­n­da­ble para co­ne­xio­nes es­pe­cia­l­me­n­te seguras o en los casos en los que una capa superior se encarga de la co­rre­c­ción de errores. El servicio no orientado a conexión y sin acuse de recibo también es útil si se necesita hacer una tra­n­s­fe­re­n­cia de datos inmediata, donde es más im­po­r­ta­n­te la in­me­dia­tez que el hacer una tra­n­s­fe­re­n­cia completa.

Servicio no orientado a conexión y con acuse de recibo

Este método suele ser mejor que el que no tiene acuse de recibo, ya que se confirma que cada tra­n­s­fe­re­n­cia de datos ha llegado co­rre­c­ta­me­n­te a su de­s­ti­na­ta­rio. Si una tra­n­s­mi­sión no llega a su de­s­ti­na­ta­rio o si se pierden algunas partes por el camino, no se confirma su recepción y el emisor puede volver a tra­n­s­mi­tir los datos. Este método garantiza que todas las tramas lleguen al de­s­ti­na­ta­rio.

Servicio orientado a conexión

El método más seguro es el servicio orientado a conexión de la capa de enlace. En él, cada trama recibe un número es­pe­cí­fi­co que se almacena tanto en el emisor como en el receptor. Ellos es­ta­ble­cen una conexión antes de cada in­te­r­ca­m­bio de datos. Así, ambas partes tienen la garantía de que cada paquete se transmite exac­ta­me­n­te una vez, con seguridad, sin errores y que llega a su destino.

¿Cuáles son los pro­to­co­los de la capa de enlace?

Son muchos los pro­to­co­los de la capa de enlace del modelo OSI. Entre ellos se en­cue­n­tran los si­guie­n­tes:

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