Un servidor RADIUS permite ce­n­tra­li­zar la au­te­n­ti­ca­ción y au­to­ri­za­ción de accesos a la red, por ejemplo en WLAN, VPN o switches. Al co­n­fi­gu­rar un servidor RADIUS, factores como la elección del tipo de servidor, el uso de métodos de au­te­n­ti­ca­ción seguros, una gestión de usuarios es­tru­c­tu­ra­da y una co­n­fi­gu­ra­ción de red estable resultan clave para ga­ra­n­ti­zar un fu­n­cio­na­mie­n­to fiable.

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Re­qui­si­tos previos y elección del tipo de servidor adecuado

Un servidor RADIUS actúa como servicio central para la au­te­n­ti­ca­ción, au­to­ri­za­ción y registro de accesos. Como software puedes utilizar so­lu­cio­nes como Free­RA­DIUS, que se instalan y co­n­fi­gu­ran en tu propio sistema. Los di­s­po­si­ti­vos de la red como puntos de acceso o pasarelas VPN consultan el servidor en cada intento de inicio de sesión, donde se verifica si el acceso está permitido.

Re­qui­si­tos técnicos:

  • Un servidor Linux o Windows con dirección IP fija
  • Di­s­po­si­ti­vos de red co­m­pa­ti­bles con RADIUS (por ejemplo, puntos de acceso, routers o switches)
  • Acceso a la co­n­fi­gu­ra­ción de red y del co­r­ta­fue­gos

Un servidor RADIUS debe funcionar de forma estable, con buen re­n­di­mie­n­to y alta di­s­po­ni­bi­li­dad. La elección del tipo de servidor influye di­re­c­ta­me­n­te en el re­n­di­mie­n­to, la es­ca­la­bi­li­dad, los costes y el ma­n­te­ni­mie­n­to. Entre las opciones más ha­bi­tua­les destacan los VPS y los se­r­vi­do­res dedicados:

  • Servidor privado virtual (VPS): adecuado para entornos pequeños y medianos, como redes WLAN em­pre­sa­ria­les, accesos VPN o entornos de prueba. Un VPS suele ser su­fi­cie­n­te cuando no se requieren altas tasas de au­te­n­ti­ca­ción ni una di­s­po­ni­bi­li­dad crítica.
  • Servidor dedicado: re­co­me­n­da­do cuando existen muchas so­li­ci­tu­des si­mu­l­tá­neas, re­qui­si­tos de seguridad elevados o ne­ce­si­da­des de alta di­s­po­ni­bi­li­dad y re­du­n­da­n­cia. En entornos sensibles o sujetos a normativa, un servidor dedicado suele ser la opción más adecuada.

Configura un servidor RADIUS paso a paso

En el siguiente ejemplo se utiliza un entorno Linux típico como Ubuntu o Debian. Los pasos básicos son similares en otros sistemas ope­ra­ti­vos.

Paso 1: in­s­ta­la­ción del software del servidor

El primer paso al co­n­fi­gu­rar un servidor RADIUS consiste en instalar un software adecuado. Este co­m­po­ne­n­te pro­po­r­cio­na la fu­n­cio­na­li­dad RADIUS y se encarga de procesar las so­li­ci­tu­des de au­te­n­ti­ca­ción de los di­s­po­si­ti­vos de red.

Una de las so­lu­cio­nes más uti­li­za­das es Free­RA­DIUS. Este software admite los métodos de au­te­n­ti­ca­ción más ha­bi­tua­les y permite in­te­grar­se con servicios de di­re­c­to­rio como LDAP o Active Directory.

En un sistema Linux como Debian o Ubuntu, puedes instalar Free­RA­DIUS fá­ci­l­me­n­te mediante el gestor de paquetes:

sudo apt update
sudo apt install freeradius freeradius-utils
bash

Tras la in­s­ta­la­ción, el servicio se configura e inicia au­to­má­ti­ca­me­n­te en segundo plano. Sin embargo, el servidor RADIUS todavía no está listo para su uso en pro­du­c­ción, ya que es necesario completar la co­n­fi­gu­ra­ción del sistema.

Paso 2: co­n­fi­gu­ra­ción básica del servidor RADIUS

Tras la in­s­ta­la­ción, el servidor RADIUS ya está en fu­n­cio­na­mie­n­to, pero aún no dispone de la in­fo­r­ma­ción necesaria para operar co­rre­c­ta­me­n­te. Todavía no sabe qué usuarios pueden au­te­n­ti­car­se, desde qué di­s­po­si­ti­vos llegan las so­li­ci­tu­des ni cómo deben validarse las cre­de­n­cia­les. Estos aspectos se definen en la co­n­fi­gu­ra­ción básica.

En Free­RA­DIUS, la mayoría de los ajustes se gestionan mediante archivos de texto que puedes editar con he­rra­mie­n­tas como nano, vim o Notepad++. Los puntos clave de esta co­n­fi­gu­ra­ción son:

  • Definir clientes: los di­s­po­si­ti­vos de red au­to­ri­za­dos (por ejemplo, puntos de acceso o pasarelas VPN) se registran mediante su dirección IP y un secreto co­m­pa­r­ti­do.
  • Co­n­fi­gu­rar métodos de au­te­n­ti­ca­ción: según el caso de uso, puedes utilizar desde au­te­n­ti­ca­ción básica con co­n­tra­se­ña hasta métodos cifrados más seguros para WLAN o VPN.
  • Integrar usuarios o servicios de di­re­c­to­rio: para pruebas iniciales, puedes crear usuarios lo­ca­l­me­n­te en el servidor RADIUS. En entornos pro­du­c­ti­vos, lo habitual es conectar el servidor a un di­re­c­to­rio central como LDAP o Active Directory.

Paso 3: co­n­fi­gu­ra­ción de los di­s­po­si­ti­vos de red como clientes RADIUS

En este paso, debes co­n­fi­gu­rar los di­s­po­si­ti­vos que uti­li­za­rán el servidor RADIUS. No­r­ma­l­me­n­te se trata de puntos de acceso WLAN, switches o pasarelas VPN. Para ello, debes in­tro­du­cir la siguiente in­fo­r­ma­ción:

  • Dirección IP del servidor RADIUS: indica en qué dirección de red está di­s­po­ni­ble el servidor. El di­s­po­si­ti­vo de red (por ejemplo, un punto de acceso o una pasarela VPN) utiliza esta dirección para enviar las so­li­ci­tu­des de au­te­n­ti­ca­ción al servidor correcto.
  • Puerto: define a través de qué puerto de red se establece la co­mu­ni­ca­ción con el servidor RADIUS. Por defecto, la au­te­n­ti­ca­ción utiliza el puerto UDP 1812 y el registro de actividad, el puerto UDP 1813. También pueden co­n­fi­gu­rar­se puertos al­te­r­na­ti­vos según la co­n­fi­gu­ra­ción del servidor.
  • Secreto co­m­pa­r­ti­do (shared secret): es una clave que debe coincidir exac­ta­me­n­te tanto en el servidor RADIUS como en el di­s­po­si­ti­vo de red. Se utiliza para proteger la co­mu­ni­ca­ción y ga­ra­n­ti­zar que solo los di­s­po­si­ti­vos au­to­ri­za­dos puedan enviar so­li­ci­tu­des al servidor.

Paso 4: prueba de fu­n­cio­na­mie­n­to

Antes de utilizar el servidor en pro­du­c­ción, conviene realizar varias pruebas para verificar que todo funciona co­rre­c­ta­me­n­te. Las más ha­bi­tua­les son:

  • Inicio de sesión con una cuenta de prueba: permite comprobar si el servidor RADIUS es accesible, si procesa co­rre­c­ta­me­n­te los datos de au­te­n­ti­ca­ción y si concede acceso cuando las cre­de­n­cia­les son válidas.
  • Revisión de registros: en los registros puedes ide­n­ti­fi­car si la solicitud proviene del di­s­po­si­ti­vo correcto, qué método de au­te­n­ti­ca­ción se ha utilizado y por qué se ha aceptado o rechazado el acceso.
  • Prueba con cre­de­n­cia­les in­co­rre­c­tas: así verificas que los accesos no au­to­ri­za­dos se bloquean co­rre­c­ta­me­n­te, que no aparecen errores ine­s­pe­ra­dos y que el sistema sigue las reglas de seguridad definidas.
  • Pruebas con di­fe­re­n­tes di­s­po­si­ti­vos o métodos de au­te­n­ti­ca­ción: de este modo te aseguras de que el servidor funciona de forma fiable en di­fe­re­n­tes es­ce­na­rios y no solo en un caso aislado.

Paso 5: puesta en pro­du­c­ción y seguridad

Una vez superadas las pruebas, puedes utilizar el servidor RADIUS en pro­du­c­ción. En esta fase, es im­po­r­ta­n­te reforzar la seguridad y la es­ta­bi­li­dad del sistema:

  • Reglas de co­r­ta­fue­gos: el servidor RADIUS no debe ser accesible desde cualquier red. Define reglas de co­r­ta­fue­gos que limiten el acceso a di­s­po­si­ti­vos y redes au­to­ri­za­dos.
  • Co­mu­ni­ca­ción cifrada: el protocolo RADIUS utiliza un secreto co­m­pa­r­ti­do, pero no cifra todos los datos por defecto. Por ello, en entornos pro­du­c­ti­vos conviene utilizar métodos de au­te­n­ti­ca­ción seguros, como EAP con TLS.
  • Ac­tua­li­za­cio­nes pe­rió­di­cas: mantener el sistema ac­tua­li­za­do permite corregir vu­l­ne­ra­bi­li­da­des, mejorar la es­ta­bi­li­dad y ga­ra­n­ti­zar la co­m­pa­ti­bi­li­dad con clientes y métodos de cifrado actuales.
  • Copias de seguridad de la co­n­fi­gu­ra­ción: realizar copias de seguridad pe­rió­di­cas de los archivos de co­n­fi­gu­ra­ción facilita la re­cu­pe­ra­ción rápida en caso de errores, fallos del sistema o cambios en la in­frae­s­tru­c­tu­ra.

¿Qué se debe tener en cuenta al co­n­fi­gu­rar un servidor RADIUS?

Un servidor RADIUS desempeña un papel central en el control de acceso a la red. Por eso, al co­n­fi­gu­rar­lo es fu­n­da­me­n­tal definir desde el principio ciertos aspectos clave para ga­ra­n­ti­zar seguridad, es­ta­bi­li­dad y es­ca­la­bi­li­dad.

Reglas claras de au­te­n­ti­ca­ción y au­to­ri­za­ción

Define qué usuarios pueden au­te­n­ti­car­se y qué permisos tienen asignados. Esto puede abarcar desde un acceso básico a una red wifi hasta permisos di­fe­re­n­cia­dos según grupos de usuarios o roles. Cuanto más claras sean estas reglas, más fácil será gestionar y ampliar el sistema en el futuro.

Seguridad

La co­mu­ni­ca­ción entre el servidor RADIUS y los di­s­po­si­ti­vos de red debe estar protegida. Utiliza secretos co­m­pa­r­ti­dos robustos y prioriza métodos de au­te­n­ti­ca­ción cifrados modernos. Además, mantén ac­tua­li­za­do el sistema operativo y el software RADIUS para corregir vu­l­ne­ra­bi­li­da­des conocidas.

Gestión de usuarios

En entornos pequeños, las cuentas locales pueden ser su­fi­cie­n­tes. Sin embargo, en redes más grandes es re­co­me­n­da­ble integrar el servidor con un di­re­c­to­rio central como LDAP o Active Directory. Esto evita du­pli­ci­da­des y facilita la gestión de altas y bajas de usuarios.

Registro y análisis

Activa el registro desde el inicio. Los registros permiten ver quién ha accedido, cuándo lo ha hecho y si se han producido intentos fallidos. Esta in­fo­r­ma­ción es clave tanto para la re­so­lu­ción de problemas como para au­di­to­rías de seguridad o re­qui­si­tos de cu­m­pli­mie­n­to normativo.

Di­s­po­ni­bi­li­dad

Si el servidor RADIUS falla, el acceso a la red puede in­te­rru­m­pi­r­se. Por ello, conviene evaluar desde el principio medidas de re­du­n­da­n­cia, como un segundo servidor o copias de seguridad pe­rió­di­cas de la co­n­fi­gu­ra­ción. Esto mejora la to­le­ra­n­cia a fallos y facilita la re­cu­pe­ra­ción en caso de incidente.

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