En Internet se lee de una forma diferente que en papel. Esto se debe a di­fe­re­n­tes motivos. Por un lado, la lectura en pantalla se ralentiza hasta en un 25 por ciento, y, por el otro, el in­te­r­nau­ta se ve co­n­fro­n­ta­do con una cantidad de­s­pro­po­r­cio­na­da de in­fo­r­ma­ción. Ambos factores han provocado que el usuario-lector se haya vuelto más im­pa­cie­n­te. Ya no hay apenas nadie que recorra línea a línea un texto online, sea una noticia o la de­s­cri­p­ción de un producto, como sucede con una buena novela. La lectura digital implica más bien escanear, “hojear” y leer los textos en diagonal, algo sin duda a tener en cuenta en el diseño de páginas web y de campañas de contenido.

¿Cómo leen los usuarios en la web? A co­n­ti­nua­ción de­s­gra­na­mos algunos conceptos en uso en la redacción y el diseño web actuales, como el de­no­mi­na­do patrón F de lectura en Internet, y extraemos las co­n­se­cue­n­cias que tiene, tanto en la redacción y creación de co­n­te­ni­dos, como para SEO, este hábito de lectura en pantalla.

Lectura en pantalla: el patrón en F

Con el paso del tiempo, en el marco de los hábitos de lectura digital, se han cri­s­ta­li­za­do diversos patrones. El patrón F de lectura, llamado así por el recorrido visual que realiza el usuario por la web, refleja el patrón de conducta que sigue la mayoría de in­te­r­nau­tas:

  • En un primer momento, el usuario escanea el comienzo de la página en sentido ho­ri­zo­n­tal, in­clu­ye­n­do en este examen rápido el primer párrafo. Es así como se origina la línea superior de esta “F” ima­gi­na­ria.
  • A co­n­ti­nua­ción, la mirada hace un recorrido vertical por la parte izquierda del texto, durante el cual el usuario lee las primeras palabras de un párrafo y salta a la línea siguiente (está es­ca­nea­n­do el texto). Los elementos en la parte derecha de la pantalla se ignoran por completo in­co­n­s­cie­n­te­me­n­te.
  • Tras esta primera lectura “por encima”, el usuario busca in­fo­r­ma­ción relevante para él. Si ide­n­ti­fi­ca palabras clave, la mirada vuelve a girar a la derecha en sentido ho­ri­zo­n­tal (generando la segunda línea ho­ri­zo­n­tal de la F).
  • En lo siguiente, la mirada permanece en el lado izquierdo de la pantalla y continúa hacia el final de la página en sentido vertical de arriba abajo.

Este llamado patrón en F de lectura en la web tiene su origen en la psi­co­lo­gía de la conducta y desciende de un patrón de lectura la­r­ga­me­n­te entrenado fuera de la red. Sobre el papel, las lenguas latinas también se leen de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo, con la di­fe­re­n­cia de que en la web ya no se lee palabra por palabra, sino que el lector salta de línea a línea y atiende, sobre todo, a las palabras que les dan comienzo. A esta co­n­clu­sión han llegado numerosos estudios llevados a cabo en el marco de la in­ve­s­ti­ga­ción de la usa­bi­li­dad web, entre ellos el del experto en usa­bi­li­dad web Jakob Nielsen, estudio en el que se comenzó a utilizar la no­me­n­cla­tu­ra de “patrón F” para esta conducta de lectura digital. Uti­li­za­n­do técnicas de se­gui­mie­n­to ocular (eye­tra­c­ki­ng), este estudio demostró, ya en 2006, que este patrón es el que mejor refleja el recorrido ocular de los usuarios en las páginas web. Para ello el estudio analizó los mo­vi­mie­n­tos de los ojos cuando se observa una web.

El papel del eye­tra­c­ki­ng en el diseño web

Este método basado en el se­gui­mie­n­to de los mo­vi­mie­n­tos del ojo permite ide­n­ti­fi­car el recorrido visual que efectúan las personas en un cierto contexto. Los se­gui­do­res de ojos o “eye­tra­c­ke­rs”, en la mayoría de los casos basados en vídeo, registran estos mo­vi­mie­n­tos y los plasman vi­sua­l­me­n­te para poder ana­li­zar­los po­s­te­rio­r­me­n­te. Cla­si­fi­ca­do como método neu­ro­cie­n­tí­fi­co, el se­gui­mie­n­to de ojos se utiliza sobre todo en la psi­co­lo­gía de la pe­r­ce­p­ción, la cognitiva y la pu­bli­ci­ta­ria, aunque otras di­s­ci­pli­nas, como el diseño de producto o la in­ve­s­ti­ga­ción de los hábitos de lectura (también en Internet) hacen uso asimismo de este método. En el ámbito del marketing digital y del diseño web hoy se habla sobre todo de los llamados mapas de calor o hea­t­ma­p­pi­ng, que son re­pre­se­n­ta­cio­nes visuales de datos recogidos ana­lí­ti­ca­me­n­te. En el caso que nos ocupa, los mapas de calor recogen el co­m­po­r­ta­mie­n­to de los usuarios en una web o sus patrones de lectura en pantalla y ayudan a analizar y optimizar la ar­qui­te­c­tu­ra de las páginas web. Un mapa de calor se articula en una escala cromática que, por lo general, va del rojo, para si­m­bo­li­zar zonas calientes, al azul, que simboliza zonas frías. Si aplicamos el análisis de los mo­vi­mie­n­tos oculares a los mapas de calor, los sectores más rojos denotan que los ojos de un usuario se han demorado aquí es­pe­cia­l­me­n­te, mientras que los azules implican una menor atención. In­clu­ye­n­do otros pa­rá­me­tros, como los clics y los mo­vi­mie­n­tos del ratón que efectúa el usuario, estos estudios con mapas de calor se amplían de forma que se logra un análisis más completo y una mejora de la usa­bi­li­dad.

Escribir para Internet: el patrón F en la creación editorial

No solo los textos, sino también los índices, las páginas de destino o los boletines, deberían tener en cuenta en su co­n­ce­p­ción este patrón de lectura digital, lo que implica evitar colocar los elementos más im­po­r­ta­n­tes en el borde derecho o en la parte inferior de la pantalla. Las afi­r­ma­cio­nes, los datos y las palabras clave centrales deberían colocarse siempre al principio de los párrafos o de los títulos. Toda la in­fo­r­ma­ción relevante debería en­co­n­trar­se en la parte superior de la página y ya en los primeros párrafos del texto para ir de­s­gra­na­n­do el asunto hasta la in­fo­r­ma­ción menos im­po­r­ta­n­te, que vendría a finalizar el texto. Es lo que se conoce como Pirámide invertida y que recoge el pe­rio­di­s­ta Guillermo Franco en su popular ensayo breve Cómo escribir para la web.

En la práctica, estos sencillos consejos pueden ser muy útiles a la hora de optimizar un texto para su lectura en la pantalla:

  1. Concisión: el mensaje más im­po­r­ta­n­te se ha de colocar, a ser posible, en el primer párrafo. Si te expresas bre­ve­me­n­te evitas divagar y puedes concretar pronto el asunto del texto. Evita la in­fo­r­ma­ción superflua dentro del esquema en F. En de­fi­ni­ti­va, lo más im­po­r­ta­n­te va al principio. No hay que incluir la in­fo­r­ma­ción im­po­r­ta­n­te demasiado tarde, aun cuando la co­n­s­tru­c­ción dra­ma­tú­r­gi­ca del texto re­co­mie­n­de otra cosa.
  2. Es­tru­c­tu­ra: a la hora de escribir para la web es co­n­ve­nie­n­te utilizar elementos ar­ti­cu­la­do­res como listas, enu­me­ra­cio­nes, párrafos y su­b­tí­tu­los. La es­tru­c­tu­ra que generan permite al usuario escanear el texto mucho más fá­ci­l­me­n­te.
  3. Títulos y su­b­tí­tu­los: los en­ca­be­za­dos son algo más que elementos de es­tru­c­tu­ra en un texto. Los titulares atra­c­ti­vos que contengan palabras clave re­le­va­n­tes son cruciales para atraer la atención del lector, lo que implica que en la creación de contenido para la web conviene reservar el tiempo su­fi­cie­n­te para la redacción de buenos títulos y su­b­tí­tu­los.

El patrón en F en el diseño web

El descrito patrón de lectura en F, uno de los conceptos fu­n­da­me­n­ta­les y más conocidos en el marco del estudio de los hábitos de lectura digital, tiene también un papel central en la creación de layouts y, con ello, tanto en el trabajo de los creativos como también en el de los re­da­c­to­res.

Los di­se­ña­do­res web utilizan el diseño en F para ajustarse a la costumbre del usuario a la hora de leer co­n­te­ni­dos digitales, de tal modo que el usuario no perciba el layout como algo ajeno y pueda obtener, de un vistazo y en su forma usual, de izquierda a derecha y de arriba abajo, toda la in­fo­r­ma­ción relevante.

Lo que suele apre­ciar­se en primer lugar en las páginas web es el branding con el logo y el nombre, que suele lo­ca­li­zar­se en el en­ca­be­za­do o, por lo menos, en la esquina superior izquierda. A co­n­ti­nua­ción, el lector encuentra la sección con el contenido en sí. Aquí es im­po­r­ta­n­te no olvidar que las imágenes son aquel aspecto que más atención atrae, seguidas de cerca por los titulares. El texto, como hemos visto, es el que menos atención obtiene y es leído “por encima” en busca de términos re­le­va­n­tes, pero podemos dirigir la atención del lector de­s­ta­ca­n­do palabras en negrita y uti­li­za­n­do títulos se­cu­n­da­rios. Hasta aquí la teoría.

El desafío en el trabajo conjunto de di­se­ña­do­res y re­da­c­to­res consiste en encontrar el equi­li­brio entre la uti­li­za­ción de estos elementos de anclaje y el cuidado que el contenido se merece. Las imágenes y los titulares son lo primero que llaman la atención, mientras que el texto pierde pro­ta­go­ni­s­mo, lo que requiere que las afi­r­ma­cio­nes más im­po­r­ta­n­tes se sitúen lo más pronto posible en el artículo. Esto, que podría limitar la libertad creativa de los di­se­ña­do­res, implica más bien la necesidad de recurrir a ideas ori­gi­na­les que incluyan recursos ti­po­grá­fi­cos y elementos in­no­va­do­res de diseño web. Los di­se­ña­do­res gráficos han de re­fle­xio­nar en pro­fu­n­di­dad sobre los textos, mientras que los re­da­c­to­res, por su parte, tienen que preo­cu­par­se de aspectos de diseño.

Es en este trabajo conjunto como surgen nuevos conceptos, como el de­no­mi­na­do patrón en Z, resultado de nuevo de la ob­se­r­va­ción empírica de los patrones de lectura en pantalla de los usuarios: en su rápido examen de una página web, el ojo rea­li­za­ría un recorrido en forma de Z, esto es, co­me­n­za­ría por la esquina izquierda, seguiría hacia la derecha en dirección a la esquina opuesta para luego bajar en diagonal hacia la izquierda y acabar girando de nuevo hacia la derecha.

Re­le­va­n­cia del patrón de lectura en F para SEO

Los modos de lectura en pantalla también son co­n­si­de­ra­dos un factor de gran im­po­r­ta­n­cia en relación con la op­ti­mi­za­ción de los co­n­te­ni­dos con la vista puesta en los bu­s­ca­do­res. El patrón de lectura en F ayuda a los pro­pie­ta­rios de páginas web a diseñar su oferta de forma que la sed de in­fo­r­ma­ción del usuario se sacie pronto y bien. La mejora de la usa­bi­li­dad tiene como objetivo que el co­n­su­mi­dor encuentre lo que busca lo más rápida y fá­ci­l­me­n­te posible y que pueda extraer la in­fo­r­ma­ción relevante para su caso pa­r­ti­cu­lar, un criterio im­po­r­ta­n­te para Google, aunque no el principal, en la eva­lua­ción de páginas web.

Otro aspecto es­pe­cia­l­me­n­te si­g­ni­fi­ca­ti­vo en el marco del SEO es la conducta del lector ante las listas de re­su­l­ta­dos orgánicos de Google, pues también aquí sigue su atención el famoso patrón de lectura en F, como de­mue­s­tran numerosos estudios de eye­tra­c­ki­ng. Cuando se sabe a ciencia cierta qué atrae en pa­r­ti­cu­lar la atención del usuario, se puede, en calidad de re­s­po­n­sa­ble de SEO, pla­ni­fi­car mejor lo que se le presenta. Esto juega un papel es­pe­cia­l­me­n­te relevante en la redacción de los me­ta­tí­tu­los y la me­ta­de­s­cri­p­ción, pues mediante la co­lo­ca­ción correcta de las palabras clave y los elementos de atención se obtiene una clara ventaja.

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