La llamada “usability” hace re­fe­re­n­cia a la facilidad de uso de una página web. La usa­bi­li­dad web actúa como parámetro de la calidad, pues indica la facilidad con la que un programa o una página web pueden ser uti­li­za­dos por los usuarios. En ella, el diseño y la apa­rie­n­cia están al mismo nivel que la ejecución técnica y la facilidad de uso. Optimizar una web en cuanto a usa­bi­li­dad es una di­s­ci­pli­na im­po­r­ta­n­te del marketing online, pues, entre otras cosas, también es un factor relevante para un correcto po­si­cio­na­mie­n­to en bu­s­ca­do­res. Por lo tanto, quien quiera tener usuarios sa­ti­s­fe­chos, que regresen a su web y se co­n­vie­r­tan en clientes finales, tendrá que ma­n­te­ne­r­se al tanto de las últimas te­n­de­n­cias y reac­cio­nar ante los avances y de­sa­rro­llo de la te­c­no­lo­gía.

Por usa­bi­li­dad web se entiende mayor o menor facilidad con ella que los usuarios navegan en las páginas de Internet. Como factor de­fi­ni­to­rio de calidad se erige, por ejemplo, si la na­ve­ga­ción permite obtener una ex­pe­rie­n­cia sin di­fi­cu­l­ta­des, pero también el hecho de pueden rea­li­zar­se si todas las funciones de la página sin co­m­pli­ca­cio­nes. En este sentido no hay que confundir la usa­bi­li­dad, re­la­cio­na­da con la im­ple­me­n­ta­ción técnica, con la llamada ex­pe­rie­n­cia de usuario, que hace re­fe­re­n­cia a la atmósfera percibida en la página web.

De­fi­ni­ción

La usability describe la facilidad de uso de una página web. Este criterio de calidad se refiere a la efi­cie­n­cia de la na­ve­ga­ción y a la rapidez con la que los usuarios entienden la fu­n­cio­na­li­dad de una página web. Con respecto a la facilidad de uso de una página, se toman en co­n­si­de­ra­ción de la misma manera funciones prácticas como el au­to­co­m­ple­ta­do o el diseño re­s­po­n­si­vo. El desafío reside, sin embargo, en el hecho de que cada usuario tiene unas pre­te­n­sio­nes.

El primer paso: realizar un test de usa­bi­li­dad

Los test de usa­bi­li­dad muestran, pri­n­ci­pa­l­me­n­te, la forma como los usuarios se mueven dentro de una página web, dónde se pueden presentar problemas, cuál es la ruta de na­ve­ga­ción que siguen e incluso, aquel punto en el cual deciden abandonar la página. Todas estas in­fo­r­ma­cio­nes son in­di­s­pe­n­sa­bles para de­te­r­mi­nar el grado de usa­bi­li­dad de una web. Para ello, una de las he­rra­mie­n­tas di­s­po­ni­bles es la System Usability Scale (SUS). Esta escala está compuesta por diez preguntas con sus re­s­pe­c­ti­vas re­s­pue­s­tas en una escala de 1 a 5. Este método de análisis cua­n­ti­ta­ti­vo es la solución más rápida y simple entre todos los demás, pues el resultado que presenta es una tendencia de sa­ti­s­fa­c­ción general sin pro­fu­n­di­zar en las de­bi­li­da­des y ne­ce­si­da­des para la op­ti­mi­za­ción.

Hecho

La System Usability Scale (SUS) es un sistema de eva­lua­ción de la usa­bi­li­dad, de­sa­rro­lla­do por John Brooke en 1986, que no se limita al análisis de las páginas web.

Para obtener re­su­l­ta­dos realmente si­g­ni­fi­ca­ti­vos será necesario realizar pruebas más extensas. Algunos de los métodos idóneos para este propósito son: monitoreo de usuarios, pruebas en vivo, eye tracking o eva­lua­ción heu­rí­s­ti­ca, entre otros. Cua­l­quie­ra de estos test de usa­bi­li­dad arrojará ideas valiosas y si­g­ni­fi­ca­ti­vas sobre el co­m­po­r­ta­mie­n­to de los usuarios, así como acciones para la op­ti­mi­za­ción. 

Los factores más im­po­r­ta­n­tes de la usa­bi­li­dad web

Las normas de usa­bi­li­dad son in­de­pe­n­die­n­tes del gusto y las pre­fe­re­n­cias in­di­vi­dua­les y deberían ser la prioridad de todo ad­mi­ni­s­tra­dor web. No importa si se trata de una sencilla página web co­r­po­ra­ti­va o de una tienda online, en el mundo online la co­m­pe­te­n­cia está solo a un clic de distancia. Si los usuarios no se sienten sa­ti­s­fe­chos durante su visita a una página web, la aba­n­do­na­rán en tan solo unos pocos segundos. Es por esto que los ad­mi­ni­s­tra­do­res web tienen que hacer su oferta lo más atractiva posible para el público objetivo. Esto se logra pri­n­ci­pa­l­me­n­te cuando el usuario recibe la in­fo­r­ma­ción que está buscando lo más rápido posible, siendo esta inmediata y relevante. La ac­ce­si­bi­li­dad web también es un criterio valioso para una pre­se­n­ta­ción técnica adecuada de los co­n­te­ni­dos. Aquí, la técnica, el diseño y la na­ve­ga­ción van de la mano. Los puntos centrales de la usa­bi­li­dad web incluyen:

Uni­vo­ci­dad

El primer paso hacia una buena usa­bi­li­dad web es que los co­n­te­ni­dos, temas y ofertas de una página web sean únicos y estén or­ga­ni­za­dos de manera clara y legible. En otras palabras, la uni­vo­ci­dad es esa ca­ra­c­te­rí­s­ti­ca según la cual, en unos pocos segundos, el usuario encuentra respuesta a la pregunta “¿De qué va esta web?”. Incluso en páginas complejas es re­s­po­n­sa­bi­li­dad del operador ex­pli­car­le al usuario qué puede esperar. Esta debe ser una ca­ra­c­te­rí­s­ti­ca in­di­s­pe­n­sa­ble de toda página de inicio, pues sirve como punto de re­fe­re­n­cia para la mayoría de los usuarios. El propósito y mensaje de una página web pueden ser ilu­s­tra­dos fá­ci­l­me­n­te a través de un eslogan corto y conciso (un breve lema bajo el logotipo / nombre de la empresa) o a través de una pre­se­n­ta­ción detallada de las UPS (Unique Selling Pro­po­si­tion o ventaja di­fe­re­n­cial).

Orie­n­ta­ción y es­tru­c­tu­ra

La na­ve­ga­ción y la orie­n­ta­ción en una web son tan im­po­r­ta­n­tes como su identidad. Una página web cla­ra­me­n­te es­tru­c­tu­ra­da comienza con una na­ve­ga­ción lógica. Aquí, el ad­mi­ni­s­tra­dor web debe pre­gu­n­tar­se si todos los botones, iconos y elementos de na­ve­ga­ción son fá­ci­l­me­n­te co­m­pre­n­si­bles sin necesidad de ex­pli­car­los. El usuario siempre debe tener claro qué esperar cuando hace clic en un enlace o en una foto. Sumado a ello, el menú debe contar con un número razonable de elementos y una barra de na­ve­ga­ción principal intuitiva. Todos los elementos incluidos en el menú deben ser cortos y concisos.

Trabajar con símbolos clásicos de na­ve­ga­ción (p. ej., un carrito de la compra o una lupa para el buscador) resulta ventajoso, pues permiten al usuario ubicarse au­to­má­ti­ca­me­n­te. Los pri­n­ci­pa­les elementos de orie­n­ta­ción incluyen el logotipo con enlace en la página principal, un cuadro de búsqueda y un menú de na­ve­ga­ción. Un ide­n­ti­fi­ca­dor web (logotipo) que se encargue de servir como agente fu­n­da­me­n­tal para el re­co­no­ci­mie­n­to de la marca también será de gran ayuda.

Co­he­re­n­cia

La ho­mo­ge­nei­dad es un factor im­po­r­ta­n­te para la usa­bi­li­dad web. Este punto comprende el diseño visual y, sobre todo, el contenido. El aspecto visual debe co­rre­s­po­n­de­r­se con el formato, el logotipo, los botones y otros elementos gráficos de la web. Para ga­ra­n­ti­zar co­he­re­n­cia, las fuentes, así como sus colores y tamaños, siempre deben ser los mismos. Esto también se aplica a la redacción, donde los términos uti­li­za­dos para referir productos y sus ca­ra­c­te­rí­s­ti­cas, así como para po­si­cio­nar la marca, deben ser co­n­se­cue­n­tes. Muchas compañías cuentan con una guía o manual de estilo que garantiza el uso uniforme de ciertos términos, así como el estilo gra­ma­ti­cal. Por ejemplo, hablar de “pedidos” en la página principal y luego de “órdenes” en las su­b­ca­te­go­rías, puede resultar confuso para un cliente.

Diseño atractivo

Aunque este no sea co­n­si­de­ra­do ini­cia­l­me­n­te como un elemento fu­n­da­me­n­tal de la usa­bi­li­dad web, el diseño web es muy relevante. Es por esto que los ad­mi­ni­s­tra­do­res web deben cumplir con ciertos criterios, ma­n­te­nie­n­do siempre una jerarquía visual clara. In­de­pe­n­die­n­te­me­n­te de si se trata de imágenes, gráficos o su­b­tí­tu­los, todo debe ser diseñado de tal manera que el si­g­ni­fi­ca­do y el contexto sean claros, es decir, re­sa­l­ta­n­do los elementos más im­po­r­ta­n­tes frente a los menos re­le­va­n­tes.

Aquellos elementos donde se pueda hacer clic siempre deben ser re­co­no­ci­bles. Co­n­ve­n­cio­na­l­me­n­te, las palabras sub­ra­ya­das en los textos se perciben como enlaces. Para los colores, las imágenes y las gráficas la regla es simple: por lo general, el orden y la sencillez son mejores que las ani­ma­cio­nes o los elementos muy lla­ma­ti­vos. Un esquema de color coherente y agradable prolonga la visita de los usuarios, mientras que los colores bri­lla­n­tes, las imágenes y los colores in­te­r­mi­te­n­tes y otros elementos muy es­ti­mu­la­n­tes suelen llevar a que un usuario abandone la web rá­pi­da­me­n­te.

Criterios de usa­bi­li­dad web: cómo lograr una buena usability

Además de los factores an­te­rio­r­me­n­te me­n­cio­na­dos, también existen algunos criterios de usa­bi­li­dad web de carácter técnico que no pueden ser ignorados. Se trata en primer lugar de que los usuarios puedan utilizar las páginas tal y como fueron creadas, lo que incluye, por ejemplo, que los textos sean legibles. Para ello es re­co­me­n­da­ble elegir un contraste adecuado entre el texto y el fondo, pues es­pe­cia­l­me­n­te cuando las imágenes que hay tras el texto son dinámicas y cambian co­n­ti­nua­me­n­te, es necesario tener en cuenta la relación entre el color del texto y el fondo. Por otro lado, el tamaño del texto es algo que tampoco hay que pasar por alto. Ten en cuenta que los usuarios se en­cue­n­tran en di­fe­re­n­tes si­tua­cio­nes y que utilizan distintos di­s­po­si­ti­vos: algunos están sentados frente al ordenador mirando a un amplio monitor, mientras que otros utilizan la tablet desde el sofá. Asegúrate de que los usuarios puedan percibir el contenido con claridad, ya que la uti­li­za­ción de muchos efectos puede llevar a di­s­tra­c­cio­nes no deseadas y provocan fre­cue­n­te­me­n­te errores de vi­sua­li­za­ción y tiempos de carga pro­lo­n­ga­dos. Y es que la velocidad es un factor im­po­r­ta­n­te para la usa­bi­li­dad web. Así, si los usuarios no obtienen los co­n­te­ni­dos deseados con rapidez, puede que eviten visitar la página en un futuro o no tengan una impresión positiva de la misma. Para esto existe la usability, es decir, para ofrecer una ex­pe­rie­n­cia sa­ti­s­fa­c­to­ria en la página web.

Usa­bi­li­dad web: pon tu página a prueba

Hay muchos factores im­po­r­ta­n­tes a la hora de crear una página web, como, por ejemplo, la selección del diseño adecuado y la redacción de los co­n­te­ni­dos. Aquí es donde puede olvidarse lo que es una buena usa­bi­li­dad web. Para no perder la pe­r­s­pe­c­ti­va te pre­se­n­ta­mos una lista con los 10 aspectos más im­po­r­ta­n­tes:

  • ¿Son capaces los usuarios de entender en poco tiempo lo que se van a encontrar en tu página?
  • ¿Resulta la na­ve­ga­ción co­m­pre­n­si­ble incluso para los usuarios menos ex­pe­ri­me­n­ta­dos?
  • ¿Se han se­le­c­cio­na­do todos los elementos con co­he­re­n­cia?
  • ¿Son legibles todos los textos?
  • ¿Puede vi­sua­li­zar­se la página web en di­fe­re­n­tes di­s­po­si­ti­vos?
  • ¿Se ve el usuario distraído de manera in­ne­ce­sa­ria por los efectos?
  • ¿Es posible encontrar la in­fo­r­ma­ción más im­po­r­ta­n­te fá­ci­l­me­n­te?
  • ¿Son ace­p­ta­bles los tiempos de carga?
  • ¿Puede accederse a la página web sin problemas?
  • ¿Están los co­n­te­ni­dos cla­ra­me­n­te es­tru­c­tu­ra­dos?

En co­n­clu­sión: a mayor usa­bi­li­dad web, mayores ventas

Algunas empresas no prestan su­fi­cie­n­te atención a la usa­bi­li­dad web. ¿Es fácil de usar la página de la empresa? Rara vez se puede responder a esta pregunta de inmediato. Sin embargo, algo es seguro, y es que el usuario percibe la llamada usability en tan solo unos segundos, pues de esta derivan los tiempos de pe­r­ma­ne­n­cia cortos, una tasa de rebote elevada y, por lo tanto, un índice de co­n­ve­r­sión bajo. Si reconoces a tu web en alguno de estos in­di­ca­do­res, quiere decir que necesita ser op­ti­mi­za­da. Los test de usa­bi­li­dad me­n­cio­na­dos an­te­rio­r­me­n­te permiten ide­n­ti­fi­car exac­ta­me­n­te dónde se en­cue­n­tran los problemas y por qué los usuarios no están sa­ti­s­fe­chos. Una vez ide­n­ti­fi­ca­dos los puntos débiles de la web, podrás optimizar su usa­bi­li­dad y ga­ra­n­ti­zar una mayor sa­ti­s­fa­c­ción a tus clientes.

Fi­na­l­me­n­te, una buena usa­bi­li­dad web se ca­ra­c­te­ri­za por:

  • Facilitar al usuario la visita de una web o el uso de un servicio
  • Aumentar el éxito de una página web
  • Generar mayores co­n­ve­r­sio­nes para la empresa
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