La pu­bli­ci­dad en Internet no deja de evo­lu­cio­nar, pero lo hace más en lo referente a las es­tra­te­gias o acciones de marketing que en cuanto a la forma o al contenido de los anuncios. En el campo de la pu­bli­ci­dad display, el display marketing se mantuvo durante mucho tiempo como un medio probado y pro­me­te­dor que ha perdido frente a la llamada Real Time Ad­ve­r­ti­si­ng (RTA) o pu­bli­ci­dad pro­gra­má­ti­ca, la cual, por el contrario, va ganando pro­ta­go­ni­s­mo de forma creciente. En esta co­m­pa­ra­ti­va aclaramos las di­fe­re­n­cias entre ambos in­s­tru­me­n­tos de marketing y exa­mi­na­mos sus pe­r­s­pe­c­ti­vas para el futuro.

Real Time o display ad­ve­r­ti­si­ng: dos formas de pu­bli­ci­dad en Internet

Tanto una como otra son es­tra­te­gias pu­bli­ci­ta­rias mediante las cuales se pueden vender medios pu­bli­ci­ta­rios gráficos en Internet, aunque la pu­bli­ci­dad pro­gra­má­ti­ca (RTA) re­pre­se­n­ta­ría una am­plia­ción de la pu­bli­ci­dad display clásica. ¿En qué consiste exac­ta­me­n­te cada una de estas es­tra­te­gias?

Pu­bli­ci­dad display

A menudo usado como sinónimo de display marketing, la pu­bli­ci­dad display hace re­fe­re­n­cia de forma general al ámbito de la pu­bli­ci­dad en pantallas. Los medios de marketing uti­li­za­dos, que suelen ser de­no­mi­na­dos banners, se insertan en Internet y son siempre gráficos, ca­ra­c­te­rí­s­ti­ca que los di­fe­re­n­cia de los anuncios propios del marketing en bu­s­ca­do­res (SEM), co­n­si­s­te­n­tes ex­clu­si­va­me­n­te en texto. Los banners pu­bli­ci­ta­rios, equi­va­le­n­tes a los anuncios gráficos en los medios impresos, hacen re­fe­re­n­cia a la forma más conocida de pu­bli­ci­dad display, aunque también se cuentan entre ellos los anuncios en ventanas eme­r­ge­n­tes, en hover o los de contenido. A menudo incluyen, además de texto e imagen, ani­ma­cio­nes para hacerlos más atra­c­ti­vos. En este grupo también se contarían los vídeos pu­bli­ci­ta­rios, se­me­ja­n­tes a los anuncios clásicos propios de la te­le­vi­sión. Esta es­tra­te­gia tiene la finalidad de impulsar a los usuarios que visitan la página a una co­n­ve­r­sión, ya que son aquellos clientes po­te­n­cia­les que han mostrado un primer interés y que, por ello mismo, podrían ser más sensibles a los banners pu­bli­ci­ta­rios. Junto a esta im­po­r­ta­n­te variable hay dos pa­r­ti­ci­pa­n­tes fu­n­da­me­n­ta­les en toda es­tra­te­gia de pu­bli­ci­dad display: el anu­n­cia­n­te y el pu­bli­ci­s­ta o soporte. El primero trata de pro­mo­cio­nar­se a sí mismo y a su oferta mediante anuncios en la pantalla y, para ello, pro­po­r­cio­na el medio pu­bli­ci­ta­rio al soporte, el cual lo inserta en un espacio pu­bli­ci­ta­rio (en una o más páginas web de su propiedad). A menudo, entra en juego otro personaje en el juego pu­bli­ci­ta­rio en Internet, la red de afiliados o Ad Network, que actúa como mediador entre el anu­n­cia­n­te y el pu­bli­ci­s­ta. En general, el pro­ce­di­mie­n­to sigue este esquema: el anu­n­cia­n­te sube el anuncio (un banner, un vídeo, etc.) al servidor de una red de afiliados y, antes de que comience la campaña, fija un precio, a menudo por mil im­pre­sio­nes (CPM) o por clic (CPC). A co­n­ti­nua­ción, la red de afiliados ofrece el anuncio a aquellos soportes que re­pre­se­n­tan un entorno ajustado a la oferta pu­bli­ci­ta­ria, como podría ser un espacio pu­bli­ci­ta­rio (también llamado in­ve­n­ta­rio pu­bli­ci­ta­rio) en un blog sobre viajes para una oferta de viajes online. En resumen, este sería el camino que sigue un de­te­r­mi­na­do anuncio hasta aparecer en varias páginas di­fe­re­n­tes. Si quieres saber más, visita este artículo de nuestra guía, donde ex­pli­ca­mos el marketing de display al detalle. 

Pu­bli­ci­dad pro­gra­má­ti­ca o Real Time Ad­ve­r­ti­si­ng (RTA)

La pu­bli­ci­dad pro­gra­má­ti­ca es una forma de pu­bli­ci­dad display que utiliza un pro­ce­di­mie­n­to especial. La principal di­fe­re­n­cia radica en que la primera utiliza el método de la de­no­mi­na­da compra pro­gra­má­ti­ca o Real Time Bidding, lo que, en ca­s­te­llano, podría tra­du­ci­r­se como puja en tiempo real y revela en qué consiste este método: una subasta en tiempo real en la cual se puja por in­ve­n­ta­rio pu­bli­ci­ta­rio en las páginas web co­rre­s­po­n­die­n­tes. Desde el punto de vista del anu­n­cia­n­te, el pro­ce­di­mie­n­to que se sigue podría es­que­ma­ti­zar­se así:

  • El anu­n­cia­n­te sube sus anuncios y vídeos a una Demand site platform (DSP) y fija su puja máxima para una impresión del anuncio (Ad im­pre­s­sion) o aparición del anuncio en la pantalla. En este mismo momento también indica los re­qui­si­tos que ha de tener el público objetivo de su campaña, que pueden ser relativos a aspectos de­mo­grá­fi­cos o geo­grá­fi­cos, pero también a de­te­r­mi­na­das pre­fe­re­n­cias o in­te­n­cio­nes de compra.
  • La DSP está asociada a una pla­ta­fo­r­ma de Ad Exchange, equi­va­le­n­te a la casa de subastas, que de­sa­rro­lla su campaña. Cuando un usuario accede a una página web de un pu­bli­ci­s­ta vinculado con la pla­ta­fo­r­ma de Ad Exchange que utiliza este anu­n­cia­n­te, sucede lo siguiente: un software comprueba si este usuario se ajusta al público objetivo pre­via­me­n­te definido por el anu­n­cia­n­te, basándose, para ello, en el historial de na­ve­ga­ción del usuario, que, gracias a es­tra­te­gias de re­ta­r­ge­ti­ng como el uso de cookies, permite de­te­r­mi­nar ciertos aspectos de su co­m­po­r­ta­mie­n­to. Asimismo, el examen de sus perfiles de usuario (de una tienda online, por ejemplo) puede revelar ciertos aspectos del cliente. Hay que tener en cuenta, eso sí, que esta in­fo­r­ma­ción se ha de mantener anónima por motivos legales, algo que puede hacerse, por ejemplo, uti­li­za­n­do pseu­dó­ni­mos.
  • Si el usuario se ajusta al público objetivo del anu­n­cia­n­te, la pla­ta­fo­r­ma puja au­to­má­ti­ca­me­n­te en su nombre por la impresión del anuncio. Si esta puja supera a la de la co­m­pe­te­n­cia, se publica el anuncio, pero si no lo hace, el anu­n­cia­n­te no ha de pagar nada.
  • En lo referente al precio del anuncio publicado, existen di­fe­re­n­tes modelos. Uno de los más ex­te­n­di­dos se asemeja al pro­ce­di­mie­n­to habitual en las pla­ta­fo­r­mas de subasta en Internet: el máximo pujante paga la segunda puja más alta más un céntimo.

Lo curioso es que el proceso descrito no dura más de 100 mi­li­se­gu­n­dos y ocurre, por esto, sin que el usuario de la página lo perciba. Para entender más en pro­fu­n­di­dad en qué consiste la pu­bli­ci­dad pro­gra­má­ti­ca, en este artículo pre­se­n­ta­mos sus actores fu­n­da­me­n­ta­les a la vez que ilu­s­tra­mos un proceso completo de compra pro­gra­má­ti­ca.

Cuándo conviene recurrir a la pu­bli­ci­dad pro­gra­má­ti­ca

Este método de puja au­to­má­ti­ca en tiempo real es co­n­si­de­ra­do el que más ventajas conlleva para el anu­n­cia­n­te en el ámbito de la pu­bli­ci­dad display, pero no sería co­n­ve­nie­n­te llevar a cabo todas las campañas de display marketing de esta forma. Además de aspectos tanto positivos como negativos, también hay atributos que se repiten en ambas es­tra­te­gias. A co­n­ti­nua­ción ofrecemos una síntesis de sus re­s­pe­c­ti­vos pros y contras:

Puntos fuertes y débiles comunes de la RTA y la pu­bli­ci­dad display

Puntos fuertes

  • Im­pre­sio­nes en un entorno relevante: permite publicar los anuncios si­s­te­má­ti­ca­me­n­te en ciertas páginas web y pla­ta­fo­r­mas que apuntan a un alto potencial de visitas pro­ce­de­n­tes del público objetivo.
  • Gran alcance: los anu­n­cia­n­tes lanzan una campaña que se usará en muchas páginas di­fe­re­n­tes.
  • Mo­ni­to­ri­ng: en sus procesos de trabajo, tanto la pu­bli­ci­dad pro­gra­má­ti­ca como la de display elaboran co­n­s­ta­n­te­me­n­te es­ta­dí­s­ti­cas que se pueden utilizar para la eva­lua­ción de las campañas.

Puntos débiles

  • Banner blindness o ceguera ante los banners: debido al uso excesivo de anuncios pu­bli­ci­ta­rios en Internet, muchos usuarios ignoran por completo o apenas prestan atención a los anuncios.
  • Ad blockers o blo­quea­do­res de anuncios: estas ex­te­n­sio­nes impiden que un anuncio se pueda mostrar, lo cual frustra cualquier es­tra­te­gia de coste por impresión.
  • Deterioro de la ex­pe­rie­n­cia del usuario: algunas formas de pu­bli­ci­dad online limitan el uso de una página web y molestan al usuario, lo que se traduce en una pe­r­ce­p­ción negativa de la oferta que se anuncia.

Pros y contras de la pu­bli­ci­dad pro­gra­má­ti­ca frente a la de display

Ventajas

  • Im­pre­sio­nes para un usuario es­pe­cí­fi­co: los anu­n­cia­n­tes solo pagan por im­pre­sio­nes a usuarios de su público objetivo.
  • Efi­cie­n­cia: estas im­pre­sio­nes más ajustadas permiten un retorno de la inversión (ROI) más alto.
  • Control de costes: junto a la puja máxima, el anu­n­cia­n­te también puede fijar el coste máximo para la campaña en su totalidad, lo que permite pla­ni­fi­car de forma eficiente los pre­su­pue­s­tos más limitados.
  • Inversión menor de tiempo: diseñar y lanzar una campaña de pu­bli­ci­dad pro­gra­má­ti­ca requiere, gracias a la au­to­ma­ti­za­ción de los procesos, mucho menos tiempo que la pu­bli­ca­ción manual de una campaña tra­di­cio­nal de display.

De­s­ve­n­ta­jas

  • Im­pre­sio­nes más caras: las exi­ge­n­cias técnicas de la compra pro­gra­má­ti­ca originan costes de cara a la pla­ta­fo­r­ma de Ad Exchange, que se añaden a los costes por el in­ve­n­ta­rio del pu­bli­ci­s­ta. Esto hace que el precio de una impresión sea más alto que en la clásica pu­bli­ci­dad display.
  • Poca in­fo­r­ma­ción sobre el in­ve­n­ta­rio: en ocasiones se obtiene de las pla­ta­fo­r­mas de Ad Exchange poca in­fo­r­ma­ción sobre todas las páginas de soporte en las cuales cabría insertar el anuncio. Esto dificulta valorar si el anuncio se ajusta realmente a los co­n­te­ni­dos de la página web en cuestión.
  • Poca tra­n­s­pa­re­n­cia en cuanto a la calidad de los datos: la pe­r­te­ne­n­cia de los usuarios al público objetivo se determina a partir de muchos datos di­fe­re­n­tes y, como anu­n­cia­n­te, no siempre se tiene acceso a esta in­fo­r­ma­ción. Esto afecta sobre todo a aquellos datos de terceros comprados por las pla­ta­fo­r­mas, de forma que a veces es difícil de­te­r­mi­nar si la in­fo­r­ma­ción sobre el usuario es fiable y de qué forma se obtuvo. No solo se corre el riesgo de sacar co­n­clu­sio­nes erróneas sobre los usuarios, sino también de que se hayan utilizado medios ilegales para re­co­le­c­tar estos datos.

La pu­bli­ci­dad pro­gra­má­ti­ca en España

A modo de co­n­clu­sión se puede admitir que, tanto la pu­bli­ci­dad display como la pro­gra­má­ti­ca co­n­s­ti­tu­yen im­po­r­ta­n­tes co­m­po­ne­n­tes de una es­tra­te­gia global de marketing. Decidir si se aplican ambas mo­da­li­da­des y cómo hacerlo suele tener que ver con el contenido y la orie­n­ta­ción de la campaña pu­bli­ci­ta­ria. Con la pu­bli­ci­dad pro­gra­má­ti­ca se ha de­sa­rro­lla­do una variante eficiente de pu­bli­ci­dad display a la que se atribuye un gran potencial de cre­ci­mie­n­to desde muchos sectores. El control de los gastos la convierte también en una he­rra­mie­n­ta de marketing muy valiosa para pequeñas y medianas empresas. En España, según los datos de IAB Spain, la pa­r­ti­ci­pa­ción de la pu­bli­ci­dad pro­gra­má­ti­ca en 2013 dentro de la totalidad de la inversión era de casi un 16 % y se espera que en 2019 se llegue casi a la mitad del total. Habrá que ver en qué medida esta pro­me­te­do­ra es­tra­te­gia de pu­bli­ci­dad para las empresas anu­n­cia­n­tes puede co­n­ci­liar­se con las di­re­c­tri­ces sobre pro­te­c­ción de datos a nivel europeo. Temas como el big data o la apli­ca­ción de la directiva europea sobre cookies tienen aquí algo que decir.

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