Los pre­pa­ra­ti­vos para im­ple­me­n­tar el sistema de crédito social chino, que debería ser obli­ga­to­rio para todos los ciu­da­da­nos y empresas, llevan en marcha desde 2014. Lo más probable es que se retrase su in­tro­du­c­ción en todo el país, anunciada ori­gi­na­l­me­n­te para 2020. No obstante, son ya muchas las empresas na­cio­na­les y ex­tra­n­je­ras re­gi­s­tra­das en China que se someten a una vi­gi­la­n­cia más estricta y que aparecen en listas de eva­lua­ción y bases de datos. Por lo tanto, las empresas que operen en China o quieran ex­pa­n­di­r­se al mercado de ese país en el futuro deben fa­mi­lia­ri­zar­se pronto con los efectos del sistema de pu­n­tua­ción social chino.

¿Qué es el sistema de crédito social?

Un sistema de crédito social (SCS) es un sistema digital de control, registro y pu­n­tua­ción basado en datos que clasifica y evalúa a los in­di­vi­duos, fu­n­cio­na­rios, empresas, or­ga­ni­za­cio­nes y aso­cia­cio­nes, pe­na­li­za­n­do y sa­n­cio­na­n­do el mal co­m­po­r­ta­mie­n­to, por un lado, y, por el otro, co­n­ce­die­n­do ciertas ventajas a quienes se comportan de manera ejemplar. Este sistema de pu­n­tua­ción se remonta al “Proyecto de pla­ni­fi­ca­ción para el de­sa­rro­llo de un sistema de crédito social (2014-2020)”, aprobado el 14 de junio de 2014 por el Consejo de Estado chino.

El plan original del sistema de crédito social era in­tro­du­ci­r­lo en toda China a partir de 2020. Sin embargo, hasta ahora solo ha habido unos pocos proyectos piloto y de prueba del sistema de crédito social chino, algunos de los cuales tienen enfoques muy di­fe­re­n­tes entre sí. Se sabe muy poco de muchos de estos proyectos de prueba, unos 70 en todo el país según es­ti­ma­cio­nes oc­ci­de­n­ta­les. De momento, la atención se centra en las grandes ciudades y las regiones de­n­sa­me­n­te pobladas: está por ver si el sistema se im­ple­me­n­ta­rá to­ta­l­me­n­te en las zonas rurales y, si es así, cuándo.

No solo el Estado ha im­ple­me­n­ta­do el sistema de crédito social a gran escala en China con sus proyectos piloto: también varias grandes co­r­po­ra­cio­nes chinas están ad­qui­rie­n­do ex­pe­rie­n­cia en ese ámbito y creando extensas bases de datos desde hace años. Los medios de co­mu­ni­ca­ción asumen que los conjuntos de datos re­co­pi­la­dos en los proyectos piloto y de prueba pasarán a formar parte del sistema de crédito social nacional. Además, es probable que técnicas de vi­gi­la­n­cia digital como la vi­deo­vi­gi­la­n­cia y el re­co­no­ci­mie­n­to facial también se in­co­r­po­ren en este sistema de repu­tación, lo cual ya es el caso en algunos proyectos actuales.

¿Qué objetivos tiene el sistema de crédito social chino?

El sistema nacional de crédito social que se está de­sa­rro­lla­n­do ac­tua­l­me­n­te tiene varios objetivos. Por un lado, el régimen chino quiere registrar el co­m­po­r­ta­mie­n­to de los ciu­da­da­nos, empresas, au­to­ri­da­des y or­ga­ni­za­cio­nes a nivel político, moral y social. De acuerdo con sus propias de­cla­ra­cio­nes, el Estado chino defiende ante todo la función educativa del sistema de crédito social. Idea­l­me­n­te, debe promover una re­s­po­n­sa­bi­li­dad personal pre­ve­n­ti­va que elimine de raíz y en una fase temprana los co­m­po­r­ta­mie­n­tos que el Estado considera negativos.

Según este modelo, los ciu­da­da­nos deben adoptar cada vez más un co­m­po­r­ta­mie­n­to que favorezca el bien común y co­m­po­r­tar­se de manera so­cia­l­me­n­te ejemplar; por ejemplo, asumiendo tareas benéficas vo­lu­n­ta­ria­me­n­te. Además, un sistema de pu­n­tua­ción aceptado y vi­n­cu­la­n­te en todo el país debería promover la ho­ne­s­ti­dad y la confianza en la sociedad de los in­di­vi­duos y las empresas. A nivel económico, el Gobierno chino insiste en los efectos de re­gu­la­ción y control del sistema. Si es posible, el Estado quiere cubrir casi todos los aspectos de las ac­ti­vi­da­des eco­nó­mi­cas y em­pre­sa­ria­les, regulando todo el mercado y apo­yá­n­do­se en las te­c­no­lo­gías de la in­fo­r­ma­ción y los ma­cro­da­tos (el llamado SCS co­r­po­ra­ti­vo).

Otros objetivos son evitar los es­cá­n­da­los ali­me­n­ta­rios, combatir la om­ni­pre­se­n­te co­rru­p­ción y aumentar la seguridad, animando a los ciu­da­da­nos a cumplir con las normas y las leyes. El Estado quiere mejorar la gestión económica y de la deuda del pueblo chino y evaluar la solvencia de millones de personas que no tienen cuentas bancarias. También los servicios ad­mi­ni­s­tra­ti­vos deberían op­ti­mi­zar­se con este sistema basado en datos, y la pro­te­c­ción del medio ambiente se be­ne­fi­cia­ría de un mayor control y se­gui­mie­n­to. Por otra parte, el Gobierno espera que el análisis digital de inmensas bases de datos permita predecir el co­m­po­r­ta­mie­n­to social de cara al futuro.

¿Cómo funciona el sistema de crédito social chino?

Como el Gobierno chino aún está es­ta­ble­cie­n­do el sistema en el país y no lo presenta de manera coherente, ac­tua­l­me­n­te existen versiones muy di­fe­re­n­tes sobre su fu­n­cio­na­mie­n­to y su es­tru­c­tu­ra.

Cabe suponer que se extenderá el sistema de listas, que ya se im­ple­me­n­ta a gran escala. Estos listados se basan en un ce­r­ti­fi­ca­do de an­te­ce­de­n­tes penales (una especie de ce­r­ti­fi­ca­do de buena conducta). Las agencias gu­be­r­na­me­n­ta­les utilizan listas negras para evaluar a los ciu­da­da­nos y empresas que han violado las leyes, normas y re­gu­la­cio­nes se­c­to­ria­les exi­s­te­n­tes. En las listas rojas, por el contrario, se registran las empresas e in­di­vi­duos que actúan de una manera es­pe­cia­l­me­n­te co­m­pa­ti­ble con el sistema. Las bases de datos que guardan estas listas son de acceso público en China.

Las listas negras y listados de pu­n­tua­ción social actuales pueden co­n­su­l­tar­se en los enlaces de la Pla­ta­fo­r­ma Nacional de In­te­r­ca­m­bio de In­fo­r­ma­ción de Crédito y el  Sistema Nacional de Pu­bli­ci­dad de in­fo­r­ma­ción Cre­di­ti­cia Em­pre­sa­rial. En el segundo sitio web, se puede ver el nombre y la pu­n­tua­ción de cada empresa o su “ide­n­ti­fi­ca­dor de crédito social unificado”, un número de 18 dígitos (la página solo está di­s­po­ni­ble en chino). Si te interesa aprender a moverte por estas pla­ta­fo­r­mas y buscar los co­rre­s­po­n­die­n­tes datos de tu empresa, puedes consultar la guía The Digital Hand, publicada por la Cámara de Comercio de la Unión Europea en China, que opera como Cámara Europea (solo di­s­po­ni­ble en inglés).

Por lo que suele co­me­n­tar­se en los medios de co­mu­ni­ca­ción, se presupone que el sistema de listas estará es­tre­cha­me­n­te re­la­cio­na­do con un sistema de puntos. De hecho, varios proyectos ya utilizan un sistema de eva­lua­ción basado en puntos, como el Sesame Credit System de Ant Financial, filial de Alibaba, que existe desde 2015 y en el que los ciu­da­da­nos chinos pueden pa­r­ti­ci­par de forma vo­lu­n­ta­ria. Este sistema evalúa sobre todo la solvencia y calcula la capacidad cre­di­ti­cia basándose en un sistema de puntos.

Cuando se recopilan los datos en este sitio o también en la pla­ta­fo­r­ma B2B Alibaba.com y Taobao, la propia pla­ta­fo­r­ma de subastas en línea del grupo, se guarda in­fo­r­ma­ción sobre el lugar de re­si­de­n­cia, el puesto de trabajo, la situación familiar y el historial de pago de facturas y uso de tarjetas de crédito. Asimismo, quedan do­cu­me­n­ta­das las ma­ni­fe­s­ta­cio­nes de cariz político y el co­m­po­r­ta­mie­n­to del co­n­su­mi­dor en las redes sociales.

Si el grupo Alibaba suele co­m­pa­rar­se con Amazon, Tencent es el equi­va­le­n­te chino de Facebook. Desde hace varios años, esta empresa im­ple­me­n­ta Tecent Credit, que equivale al Sesame Credit System de Alibaba. La empresa genera bases de datos sobre todo a través de WeChat, ori­gi­na­l­me­n­te un servicio de chat (similar a WhatsApp), que ahora se ha ampliado y ofrece otros servicios, como el sistema de pago móvil WeChat Pay, co­m­pa­ra­ble a Apple y Google Pay.

El sistema de puntos también sirve de base al sistema de crédito social de la ciudad costera china de Rongcheng, que funciona desde 2014. Sus 670 000 ha­bi­ta­n­tes ya obtienen una pu­n­tua­ción social en la vida cotidiana, que deben presentar cuando solicitan un préstamo o piden un ascenso en su empresa.

En vista de estos y otros proyectos pre­cu­r­so­res, muchos expertos asumen la inminente expansión de un sistema nacional de crédito social basado en puntos, aunque aún no haya sido co­n­fi­r­ma­do ofi­cia­l­me­n­te por las au­to­ri­da­des chinas. Según este concepto, todos los actores comienzan con una pu­n­tua­ción de partida (1000 puntos). Si se comportan de forma positiva, suman puntos, hasta un máximo de 1300 puntos. Cualquier actitud que se perciba como negativa hace perder puntos a la persona (el valor mínimo son los 600 puntos). Los actores co­n­si­de­ra­dos eje­m­pla­res obtienen una re­co­m­pe­n­sa. En el peor de los casos, las personas que no actúen de acuerdo con los modelos de conducta positivos pre­s­cri­tos por el Estado pueden acabar en una lista negra con la de­sig­na­ción oficial de “lista de entidades de escasa confianza” (en inglés, heavily di­s­tru­s­ted entities list).

Hasta la fecha, los sistemas de crédito social chinos se han basado en varios criterios de eva­lua­ción, que muy pro­ba­ble­me­n­te también de­sem­pe­ña­rán un papel im­po­r­ta­n­te en el sistema nacional.

Ac­tua­l­me­n­te, los factores de eva­lua­ción más im­po­r­ta­n­tes para los in­di­vi­duos son su solvencia y su co­m­po­r­ta­mie­n­to como co­n­su­mi­do­res (tanto en el mundo físico como en Internet). Para esta pu­n­tua­ción cuentan las ac­ti­vi­da­des y las vio­la­cio­nes de las normas en las redes sociales, así como el co­m­po­r­ta­mie­n­to de la persona en la vida social y cotidiana. Por ejemplo, quienes protegen la propiedad pública, se ma­ni­fie­s­tan a favor de la cohesión familiar o cuidan a sus padres o parientes enfermos se be­ne­fi­cian de un aumento en la pu­n­tua­ción social china. También los an­te­ce­de­n­tes penales y el co­m­po­r­ta­mie­n­to en el tra­n­s­po­r­te público (por ejemplo, viajar sin billete o fumar en el tren) influyen en ella. Incluso los hábitos ali­me­n­ti­cios y las eva­lua­cio­nes de los su­pe­rio­res y los arre­n­da­ta­rios afectan a la ca­li­fi­ca­ción.

Los factores de eva­lua­ción para las empresas son, por ejemplo, la calidad de sus productos, la pro­te­c­ción del medio ambiente (cu­m­pli­mie­n­to o violación de las normas de emisión de carbono), la fijación de precios, la concesión de licencias o la gestión y la tra­n­s­fe­re­n­cia de los datos. El importe de los impuestos abonados y el cu­m­pli­mie­n­to de los plazos de pago también se tienen en cuenta en la pu­n­tua­ción, así como las reseñas sobre la empresa que dejan los usuarios en las redes sociales. Hasta el co­m­po­r­ta­mie­n­to de los empleados influye en la ca­li­fi­ca­ción de toda la empresa: si esta tiene varias filiales en China, la eva­lua­ción de una sola sede puede afectar a toda la empresa.

Sin embargo, ac­tua­l­me­n­te no está claro cómo se po­n­de­ra­rían esos criterios de eva­lua­ción en un sistema de pu­n­tua­ción nacional y si cada in­fra­c­ción tendría un impacto negativo inmediato. Como señalan expertos en China como Jeremy Daum, lo más probable es que primero tenga que pro­du­ci­r­se una in­fra­c­ción grave de tipo penal (como el fraude, el robo o la evasión de impuestos). Solo entonces el perfil negativo se co­m­ple­me­n­ta­ría con más faltas de conducta.

Tampoco queda claro cuándo se ac­tua­li­za­rán las pu­n­tua­cio­nes y las listas negras para in­co­r­po­rar­las al sistema nacional. Ac­tua­l­me­n­te, se puede pe­r­ma­ne­cer en la lista negra durante más de cinco años en caso de una in­fra­c­ción grave, siendo la pe­r­ma­ne­n­cia de un mínimo de seis meses. En todo caso, el proceso puede ace­le­rar­se si la empresa busca rá­pi­da­me­n­te solución a sus problemas. Por ejemplo, la empresa puede librarse de una mala pu­n­tua­ción pre­se­n­ta­n­do una carta de acuerdo de rescate cre­di­ti­cio y otros do­cu­me­n­tos para tal fin. También hay di­s­po­ni­bles recursos ad­mi­ni­s­tra­ti­vos legales.

Té­c­ni­ca­me­n­te, según los medios de co­mu­ni­ca­ción, el sistema de crédito social chino uti­li­za­ría bases de datos en red, gra­ba­cio­nes de imagen y sonido digitales, análisis de ma­cro­da­tos y minería de datos y métodos de in­te­li­ge­n­cia ar­ti­fi­cial. Para las eva­lua­cio­nes te­c­no­ló­gi­cas no solo se podría recurrir a las bases de datos de los proyectos y sistemas exi­s­te­n­tes: por ejemplo, también se espera que el sistema nacional de vi­gi­la­n­cia digital y ele­c­tró­ni­ca, llamado Skynet, pro­po­r­cio­ne más datos. Skynet ac­tua­l­me­n­te consta de casi 600 millones de cámaras de vi­gi­la­n­cia, que se utilizan, entre otras cosas, para el re­co­no­ci­mie­n­to facial y, más re­cie­n­te­me­n­te, también para el re­co­no­ci­mie­n­to de la marcha.

¿Qué efectos tiene el sistema de crédito social chino?

Las co­n­se­cue­n­cias del sistema de crédito social chino di­fí­ci­l­me­n­te pueden preverse en este momento, ya que el sistema solo está empezando a in­tro­du­ci­r­se a nivel nacional y ac­tua­l­me­n­te se de­s­co­no­cen muchos detalles. Entre las ventajas que más se dice que co­n­lle­va­ría el supuesto co­m­po­r­ta­mie­n­to ejemplar se incluyen:

  • Pre­fe­re­n­cia en las ad­mi­sio­nes escolares
  • Prioridad a la hora de obtener un puesto de trabajo
  • Fa­ci­li­da­des para acceder al crédito (también para las empresas)
  • Pre­fe­re­n­cia para obtener contratos públicos (es­pe­cia­l­me­n­te para las empresas)
  • Mejor asi­s­te­n­cia sanitaria (por ejemplo, reducción de los tiempos de espera en los ho­s­pi­ta­les o acceso gratuito a los gimnasios)
  • De­s­cue­n­tos en el tra­n­s­po­r­te público y en el alquiler de coches y bi­ci­cle­tas
  • Más fa­ci­li­da­des para obtener un ascenso
  • Reducción del tiempo de espera para la vivienda de pro­te­c­ción oficial
  • De­s­gra­va­cio­nes y re­du­c­cio­nes fiscales (también para las empresas)

Los ciu­da­da­nos y las empresas que se comporten de acuerdo con las normas y acepten las reglas del juego del régimen pueden, por lo tanto, obtener muchos be­ne­fi­cios del sistema. En cambio, cua­l­quie­ra que entre en conflicto con los valores y normas del sistema estatal de crédito social sufriría, por ejemplo, las si­guie­n­tes co­n­se­cue­n­cias:

  • De­ne­ga­ción de licencias y permisos (también para las empresas)
  • Prohi­bi­ción de emitir acciones para las empresas
  • Prohi­bi­ción de ejercer cualquier actividad em­pre­sa­rial en ciertos segmentos del mercado (por ejemplo, mercado de valores)
  • De­s­ve­n­ta­jas a la hora de obtener licencias de pro­du­c­ción, ex­po­r­ta­ción o im­po­r­ta­ción
  • Im­po­si­bi­li­dad de obtener contratos públicos para las empresas
  • Di­fi­cu­l­tad de acceso al crédito (también para las empresas)
  • Altas tasas de in­s­pe­c­ción al importar me­r­ca­n­cías para las empresas
  • Sanciones para las empresas
  • Más au­di­to­rías fiscales y sin previo aviso para las empresas
  • De­s­ve­n­ta­jas a la hora de viajar, como la prohi­bi­ción de reservar vuelos o trenes de larga distancia (también para las empresas)
  • Difícil acceso a las pre­s­ta­cio­nes sociales
  • Uso limitado de los servicios públicos
  • Im­po­si­bi­li­dad de trabajar en el sector público
  • Im­po­si­bi­li­dad de in­s­cri­bi­r­se en escuelas privadas

Si los ciu­da­da­nos o las empresas acaban en una lista negra por sus “delitos”, quedarán au­to­má­ti­ca­me­n­te expuestos en Internet o en pantallas in­s­ta­la­das en los espacios públicos. Ya se han emitido muchas re­s­tri­c­cio­nes. Solo en 2018, se emitieron 15 millones de órdenes de prohi­bi­ción que im­pi­die­ron a las personas con una baja pu­n­tua­ción viajar largas di­s­ta­n­cias en tren o en avión.

¿Qué críticas hay al sistema de crédito social chino?

En China las críticas al sistema de crédito social son limitadas. Apa­re­n­te­me­n­te, existe cierta ace­p­ta­ción, ya que muchos ciu­da­da­nos depositan grandes es­pe­ra­n­zas en su apro­ba­ción y dan crédito a las promesas del gobierno (más seguridad, menos co­rru­p­ción, etc.). También a nivel te­c­no­ló­gi­co la gente percibe más ventajas que in­co­n­ve­nie­n­tes en la di­gi­ta­li­za­ción ge­ne­ra­li­za­da. La pro­te­c­ción de los datos desempeña un papel se­cu­n­da­rio en el país. Ob­via­me­n­te, la falta de oposición también puede deberse al temor a las sanciones, ya que el Estado chino no suele tolerar las críticas abiertas.

Muchas voces oc­ci­de­n­ta­les alertan de que China está dando un gran paso hacia un estado de vi­gi­la­n­cia con el sistema de crédito social. El Gobierno quiere co­n­so­li­dar su poder y controlar a los ciu­da­da­nos de la forma más completa posible en todos los ámbitos de la vida. Desde hace muchos años, el Estado chino es criticado por ce­n­tra­li­zar la re­co­pi­la­ción de los datos de forma demasiado amplia y exhau­s­ti­va. De este modo, los actores políticos chinos pueden acceder a una gran cantidad de datos ce­n­tra­li­za­dos sin ningún control. La vi­gi­la­n­cia y la eva­lua­ción digital está co­n­vi­r­tie­n­do a los chinos en ciu­da­da­nos tra­n­s­pa­re­n­tes, lo que permite obtener y vincular muchos datos. Por otra parte, el sistema de crédito chino co­m­ple­me­n­ta los me­ca­ni­s­mos de vi­gi­la­n­cia y censura exi­s­te­n­tes, ya que China, al igual que Corea del Norte, controla el acceso a Internet, así como la propia red. Los críticos suelen comparar el país con las famosas distopías de George Orwell (1984) y Aldous Huxley (Un mundo feliz).

Además, los críticos perciben el riesgo del estigma social: en un sistema como este, los di­si­de­n­tes, los in­di­vi­dua­li­s­tas y los in­ada­p­ta­dos serían ma­r­gi­na­dos y de­s­fa­vo­re­ci­dos. En última instancia, pueden acabar surgiendo ciu­da­da­nos y empresas de segunda clase a los que les cueste salir de la espiral de­s­ce­n­de­n­te de listas negras y pu­n­tua­cio­nes negativas.

En cualquier caso, un mercado tan co­n­tro­la­do y dirigido tiene poco en común con la economía de libre mercado. Un entorno tan altamente regulado puede co­n­si­de­rar­se hostil a la in­no­va­ción. Las empresas se ven obligadas a elegir a sus socios co­me­r­cia­les con mucho cuidado (de acuerdo con las normas y es­tá­n­da­res estatales). Si su pu­n­tua­ción es negativa o si aparecen en la lista negra, corren el riesgo de perder a otros socios o, incluso, de que nadie acepte colaborar con ellos.

Si alguien pone en evidencia una empresa pú­bli­ca­me­n­te, su imagen queda destruida para siempre. La mala pu­n­tua­ción y la inclusión en la lista negra pueden ser es­pe­cia­l­me­n­te dra­má­ti­cas si las acu­sa­cio­nes no están ju­s­ti­fi­ca­das y se basan en denuncias falsas, espionaje dudoso o su­po­si­cio­nes in­co­rre­c­tas. También cabe el riesgo de que el sistema estatal ce­n­tra­li­za­do, que no es tra­n­s­pa­re­n­te, sea su­s­ce­p­ti­ble de fraude y co­rru­p­ción. Hasta la misma población china pone en duda si la seguridad jurídica que promete el sistema es viable.

A ojos de los críticos, este sistema opaco se co­n­tra­po­ne al concepto europeo de la pro­te­c­ción de los datos, al que obliga el Re­gla­me­n­to General de Pro­te­c­ción de Datos (RGPD). Sobre todo, se percibe el peligro del en­tre­cru­za­mie­n­to de datos e in­fo­r­ma­ción: si los ciu­da­da­nos o las empresas llaman la atención en un aspecto de la pu­n­tua­ción, pueden ser sa­n­cio­na­dos también en otras áreas.

Con todo, también hay voces que re­la­ti­vi­zan el sistema. Algunos artículos de prensa y expertos en China señalan que las críticas son pre­ci­pi­ta­das y reflejan los temores oc­ci­de­n­ta­les a un estado de vi­gi­la­n­cia. Insisten en que el sistema aún está en ciernes: todavía no está del todo claro si se im­ple­me­n­ta­rá en todo el país, si se aplicará por igual a todos los ciu­da­da­nos o si lo abarcará todo. Además, es­pe­cia­l­me­n­te en el ámbito em­pre­sa­rial, el sistema de crédito social chino es menos un sistema de control que un sistema de in­ce­n­ti­vos. En términos de re­s­po­n­sa­bi­li­dad personal, las empresas pueden co­n­tri­buir si­g­ni­fi­ca­ti­va­me­n­te y por ini­cia­ti­va propia a un sistema de crédito social positivo.

Jeremy Daum, in­ve­s­ti­ga­dor del Paul Tsai China Center de la facultad de derecho de Yale y experto en China, sugiere que el sistema de crédito social chino es ante todo una he­rra­mie­n­ta de pro­pa­ga­n­da con el principal objetivo de di­s­ci­pli­nar a los ciu­da­da­nos con medidas ate­mo­ri­za­n­tes e instarlos a la ho­ne­s­ti­dad. La vi­gi­la­n­cia de alta te­c­no­lo­gía que suele cri­ti­car­se en el mundo oc­ci­de­n­tal se so­bree­s­ti­ma eno­r­me­me­n­te. Según Daum, muchas cámaras de vi­gi­la­n­cia ni siquiera funcionan, y los “su­per­al­go­ri­t­mos” y las te­c­no­lo­gías de IA apenas se han utilizado hasta ahora o no se han utilizado en absoluto.

Asimismo, hay voces que sugieren que existe una tendencia global hacia los sistemas de crédito y pu­n­tua­ción basados en datos más allá de China. En Alemania, por ejemplo, existe la Schufa, que permite comprobar la solvencia de las empresas en una base de datos. Sin embargo, a di­fe­re­n­cia de China, la pu­n­tua­ción social no se utiliza en otros aspectos ad­mi­ni­s­tra­ti­vos, aunque sí en el ámbito privado, como las redes sociales: es muy posible que sus bases de datos, repletas de in­fo­r­ma­ción personal, no estén en mejores manos en este caso. Por ejemplo, el acceso a los datos co­n­fi­de­n­cia­les de los usuarios de Facebook durante la campaña electoral es­ta­dou­ni­de­n­se deterioró gra­ve­me­n­te la confianza en las prácticas de pro­te­c­ción de datos privados. Además, cabe respetar un concepto de la pro­te­c­ción de los datos que considere que estos están más seguros en manos del estado que de las empresas con ánimo de lucro.

Una visión moderada ana­li­za­ría más de cerca los efectos positivos del sistema: las empresas podrían be­ne­fi­ciar­se de la op­ti­mi­za­ción de la lucha contra la co­rru­p­ción, de la re­gu­la­ción eficaz del mercado y de la seguridad de contar con socios co­me­r­cia­les que hayan de­mo­s­tra­do tener un historial limpio y no haber cometido prácticas em­pre­sa­ria­les dudosas.

En resumen: pre­pa­rar­se y observar el de­sa­rro­llo

Debido a las muchas am­bi­güe­da­des y las grandes di­ve­r­ge­n­cias de opinión, incluso por parte de los expertos en China, es difícil valorar el sistema de crédito social chino de manera co­n­clu­ye­n­te. En cualquier caso, las empresas deberían de­sa­rro­llar una es­tra­te­gia para operar en un mercado cada vez más regulado y actuar para obtener una ca­li­fi­ca­ción positiva de manera activa.

Las empresas también deberían anticipar su manera de actuar en caso de acabar en la lista negra y las posibles medidas para salvarse de una mala pu­n­tua­ción a tiempo. Hay que tener en cuenta que las empresas ya son evaluadas se forma muy estricta en China: incluso los propios empleados son ob­se­r­va­dos muy de cerca.

Otra medida sería comprobar los procesos internos y los socios co­me­r­cia­les actuales y futuros de acuerdo con los re­qui­si­tos de un sistema de crédito social a nivel nacional. Como no se puede descartar que se produzcan cambios pe­r­ma­ne­n­tes a corto plazo en el sistema de pu­n­tua­ción, también se requerirá fle­xi­bi­li­dad y agilidad de cara al futuro. En vista de la situación actual, conviene no perder de vista el de­sa­rro­llo del sistema de crédito social chino.

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