El “analysis of strengths, wea­k­ne­s­ses, op­po­r­tu­ni­ties and threats”, SWOT por sus siglas en inglés y DAFO en español (de­bi­li­da­des, amenazas, fo­r­ta­le­zas, opo­r­tu­ni­da­des), es un in­s­tru­me­n­to de la gestión es­tra­té­gi­ca a la que recurren las empresas para analizar su situación en un entorno co­m­pe­ti­ti­vo y de­sa­rro­llar una es­tra­te­gia em­pre­sa­rial, de ahí que se hable de un análisis de la posición.

En el marco del análisis DAFO se comparan las opo­r­tu­ni­da­des y los riesgos del mercado externos y las fo­r­ta­le­zas y de­bi­li­da­des internas de la empresa con el objetivo de averiguar cuáles son las re­co­me­n­da­cio­nes de actuación para el plan comercial.

El análisis DAFO se realiza en tres pasos:

  1. Ela­bo­ra­ción de un índice de opo­r­tu­ni­da­des y riesgos (análisis del entorno)
  2. Ela­bo­ra­ción de un perfil de fo­r­ta­le­zas y de­bi­li­da­des (análisis de la empresa)
  3. Co­m­bi­na­ción del análisis del entorno y el de la empresa (matriz DAFO)

Cada paso del análisis DAFO se basa en estudios di­fe­re­n­cia­dos para los que los expertos en marketing de­sa­rro­lla­ron diversos pla­n­tea­mie­n­tos. A co­n­ti­nua­ción te ofrecemos los modelos y métodos de análisis internos y externos más populares y te mostramos cómo realizar una matriz DAFO, que sirve como fu­n­da­me­n­to para la or­ga­ni­za­ción es­tra­té­gi­ca de tu empresa o de cada una de las áreas de negocio, tomando como base los co­no­ci­mie­n­tos ad­qui­ri­dos.

Paso 1: análisis del entorno

En el primer paso del análisis DAFO las empresas realizan un análisis exhau­s­ti­vo de su entorno desde un punto de vista es­tra­té­gi­co.

Cada empresa forma parte de un sector, que a su vez está ligado a un entorno que influye di­re­c­ta­me­n­te en ella por medio de los cambios políticos, eco­nó­mi­cos, te­c­no­ló­gi­cos, sociales y eco­ló­gi­cos. El objetivo del análisis del entorno es de­te­r­mi­nar las opo­r­tu­ni­da­des y los riesgos más re­le­va­n­tes ori­gi­na­dos a partir de los factores del entorno y que pueden influir en el éxito de la empresa.

Para que el entorno de una empresa, de gran co­m­ple­ji­dad, sea accesible para fines de análisis, los eco­no­mi­s­tas han de­sa­rro­lla­do di­fe­re­n­tes modelos con los que pueden cla­si­fi­car­se las co­n­di­cio­nes del entorno en unas ca­te­go­rías concretas. Entre los modelos de entorno más populares se en­cue­n­tran el modelo de los tres entornos de Tony Stapleton y el de los cuatro niveles de entorno de Kotler.

Tony Stapleton divide el entorno de una empresa en tres sectores basándose para ello en la mayor o menor capacidad de la empresa para controlar o influir en los factores del entorno.

Modelo de los tres entornos (según Stapleton)
Entorno interno El entorno interno de una empresa hace re­fe­re­n­cia a todos los factores co­n­tro­la­dos di­re­c­ta­me­n­te por su órgano ad­mi­ni­s­tra­ti­vo, como, por ejemplo, tra­ba­ja­do­res, recursos, edificios, ma­qui­na­ria e in­s­ta­la­cio­nes.
Entorno cercano El entorno cercano de una empresa hace re­fe­re­n­cia a sus clientes, pro­vee­do­res y co­m­pe­ti­do­res directos, aunque también a los factores que no se controlan di­re­c­ta­me­n­te, pero sobre los que se puede influir.
Entorno externo Los factores que no pueden co­n­tro­lar­se forman parte del “entorno externo” de Stapleton. Entre ellos se en­cue­n­tran los factores so­cio­cu­l­tu­ra­les, te­c­no­ló­gi­cos, eco­nó­mi­cos y políticos.

El modelo de Philip Kotler está formado por cuatro niveles y clasifica los factores in­flu­ye­n­tes desde el punto de vista del marketing.

Cuatro niveles de entorno (según Kotler)
Entorno de trabajo El entorno re­la­cio­na­do con el trabajo comprende todas las funciones di­re­c­ta­me­n­te re­la­cio­na­das con la pre­s­ta­ción de servicios de la empresa. En él se incluyen los sta­keho­l­de­rs (partes in­te­re­sa­das) más im­po­r­ta­n­tes de la empresa como son los pro­pie­ta­rios, pa­tro­ci­na­do­res, tra­ba­ja­do­res, clientes y pro­vee­do­res.
Entorno co­m­pe­ti­ti­vo El entorno co­m­pe­ti­ti­vo engloba todos los factores re­la­cio­na­dos con los rivales en los mercados de compra y venta.
Opinión pública El tercer entorno según Kotler comprende los or­ga­ni­s­mos re­gu­la­do­res, es decir, la prensa y el público en general.
Ma­croe­n­to­rno El ma­croe­n­to­rno de Kotler hace re­fe­re­n­cia al “entorno externo” del modelo triple anterior.

La elección del modelo de análisis del entorno que se va a utilizar depende de los analistas y se llevará a cabo según las ne­ce­si­da­des y los objetivos del análisis.

A pesar de las di­fe­re­n­cias es­tru­c­tu­ra­les, los dos modelos pre­se­n­ta­dos muestran si­mi­li­tu­des en algunos ámbitos si­g­ni­fi­ca­ti­vos. Ambos enfoques separan los factores del entorno re­la­cio­na­dos con las ac­ti­vi­da­des de las empresas de los factores externos que no están in­flue­n­cia­dos por estas. En este sentido, el epicentro del marketing es­tra­té­gi­co es pri­n­ci­pa­l­me­n­te la di­fe­re­n­cia­ción entre el mi­croe­n­to­rno y el ma­croe­n­to­rno, por lo que es habitual que los análisis del entorno se re­s­tri­n­jan a estos niveles.

El mi­croe­n­to­rno comprende el sector em­pre­sa­rial, en el que se incluyen los sta­keho­l­de­rs, y se di­fe­re­n­cia del ma­croe­n­to­rno sobre todo en que se puede influir en él mediante la gestión de las re­la­cio­nes con las partes in­te­re­sa­das más im­po­r­ta­n­tes, de ahí que pueda co­n­tro­lar­se hasta cierto punto.

Entre los in­s­tru­me­n­tos más im­po­r­ta­n­tes para el análisis del mi­croe­n­to­rno se en­cue­n­tran:

  • El análisis de los sta­keho­l­de­rs
  • El análisis de la es­tru­c­tu­ra sectorial

Para realizar el análisis del ma­croe­n­to­rno se recurre al análisis PESTEL, del que nos ocu­pa­re­mos más adelante.

Ge­ne­ra­l­me­n­te, los re­su­l­ta­dos del análisis del entorno se recogen en forma de un índice de opo­r­tu­ni­da­des y riesgos en el análisis DAFO.

Nota

Los in­s­tru­me­n­tos de marketing es­pe­ci­fi­ca­dos son una selección de los sistemas de análisis más im­po­r­ta­n­tes. El análisis DAFO se co­m­ple­me­n­ta con un análisis del po­r­ta­fo­lio, con la curva de apre­n­di­za­je, con análisis di­fe­re­n­cia­les o de brechas (gap analysis), con el programa PIMS (Profit impact of marketing strategy) o con una matriz producto-mercado.

Análisis de los sta­keho­l­de­rs

El análisis de los sta­keho­l­de­rs, también conocidos como partes in­te­re­sa­das, es una forma de análisis que tiene en cuenta el mi­croe­n­to­rno de la empresa y se centra en las partes que pueden tener interés en la empresa, como los empleados, los clientes o los ac­cio­ni­s­tas, y en sus re­la­cio­nes con esta.

El primer paso en este análisis consiste en averiguar cuáles son los grupos de re­fe­re­n­cia y de interés y en describir sus intereses. Aquí cabe di­fe­re­n­ciar entre in­te­re­sa­dos internos y externos.

Las si­guie­n­tes tablas muestran una selección de los grupos de re­fe­re­n­cia y de interés re­le­va­n­tes en el sector de las pymes, así como de las exi­ge­n­cias em­pre­sa­ria­les y de las posibles co­n­tri­bu­cio­nes para lograr el éxito de la empresa.

Sta­keho­l­de­rs internos Exi­ge­n­cias a la empresa Co­n­tri­bu­cio­nes para lograr el éxito de la empresa
Pro­pie­ta­rios Cre­ci­mie­n­to del valor del capital Capital propio
Di­re­c­to­res Buena re­mu­ne­ra­ción; Prestigio; In­flue­n­cia. Trabajo di­s­po­si­ti­vo
Tra­ba­ja­do­res Salario digno; Buenas co­n­di­cio­nes laborales; Seguridad laboral; Opo­r­tu­ni­da­des de ascenso. Trabajo en de­sa­rro­llo
Sta­keho­l­de­rs externos Exi­ge­n­cias a la empresa Co­n­tri­bu­cio­nes para lograr el éxito de la empresa
Pro­vee­do­res (su­mi­ni­s­tra­do­res) Garantía de ace­p­ta­ción; Hábitos de pago fiables; Contratos de larga duración. Aba­s­te­ci­mie­n­to de materias primas
Clientes Buena relación calidad-precio; Servicio sa­ti­s­fa­c­to­rio. Ad­qui­si­ción de bienes
Pro­vee­do­res de capital externo Solvencia; Capacidad de generar capital; Inversión fi­na­n­cie­ra segura; Pago de intereses razonable; Amo­r­ti­za­ción metódica de créditos. Capital externo
Co­m­pe­ti­do­res Cu­m­pli­mie­n­to de las normas de co­m­pe­te­n­cia; Aumento de los be­ne­fi­cios por ambas partes. Coope­ra­ción; In­te­r­ca­m­bio de co­no­ci­mie­n­tos.
Estado y sociedad Pago de impuestos; Puestos de trabajo seguros; Pre­s­ta­cio­nes sociales; Cu­m­pli­mie­n­to de la le­gi­s­la­ción; Co­m­pro­mi­so me­dioa­m­bie­n­tal. Or­de­na­mie­n­to jurídico; In­frae­s­tru­c­tu­ra; Su­b­ve­n­cio­nes.

En de­te­r­mi­na­das ci­r­cu­n­s­ta­n­cias puede ser necesario dividir a los grupos de in­flue­n­cia im­po­r­ta­n­tes en subgrupos para poder de­te­r­mi­nar los intereses, las ne­ce­si­da­des y las po­si­bi­li­da­des co­rre­s­po­n­die­n­tes. En el grupo “tra­ba­ja­do­res” pueden filtrarse, por ejemplo, los “high po­te­n­tia­ls”, es decir, los empleados con un valor especial para la empresa. El grupo “Estado y sociedad” se divide ge­ne­ra­l­me­n­te en grupos de interés in­di­vi­dua­les y en or­ga­ni­s­mos como au­to­ri­da­des, mi­ni­s­te­rios, aso­cia­cio­nes pro­fe­sio­na­les, si­n­di­ca­tos, grupos de cabildeo, ONG, prensa y público.

Una vez ide­n­ti­fi­ca­dos todos los grupos in­flu­ye­n­tes re­le­va­n­tes, lo siguiente es analizar hasta qué punto influyen los sta­keho­l­de­rs en la empresa o si es esta la que influye en ellos. En el marco del análisis DAFO, el centro de atención se sitúa pri­n­ci­pa­l­me­n­te en las opo­r­tu­ni­da­des y los riesgos derivados de estas in­flue­n­cias.

Preguntas para evaluar las opo­r­tu­ni­da­des que brindan los sta­keho­l­de­rs:

  • ¿Qué ha­bi­li­da­des, contactos o po­si­bi­li­da­des de in­flue­n­cia ofrecen?
  • ¿Cómo pueden uti­li­zar­se para servir al éxito de la empresa?

Preguntas para evaluar qué riesgos conllevan los grupos de interés:

  • ¿Entran en conflicto sus pre­te­n­sio­nes con los objetivos de la empresa?
  • ¿Qué riesgos implican los co­n­fli­c­tos de intereses?
  • ¿Cómo pueden mi­ni­mi­zar­se los riesgos?

Para poder deducir re­co­me­n­da­cio­nes de actuación hay que valorar cuál es el nivel de in­flue­n­cia de cada uno de los sta­keho­l­de­rs en la empresa.

A co­n­ti­nua­ción aparece una re­pre­se­n­ta­ción gráfica si­m­pli­fi­ca­da de un análisis de las partes in­te­re­sa­das.

En este sentido se re­co­mie­n­da crear una matriz de sta­keho­l­de­rs, pues esta es­pe­ci­fi­ca la in­flue­n­cia y la pro­ba­bi­li­dad de co­n­fli­c­tos de estos grupos en un diagrama.

Si el análisis de los sta­keho­l­de­rs pone de relieve las opo­r­tu­ni­da­des y los riegos re­la­cio­na­dos con los grupos de re­fe­re­n­cia y de interés, estos formarán parte de un índice que se incluirá en el análisis DAFO.

Análisis de la es­tru­c­tu­ra del sector

Otro in­s­tru­me­n­to de gestión es­tra­té­gi­ca con el que puede co­m­pre­n­de­r­se el mi­croe­n­to­rno de una empresa es el análisis de la es­tru­c­tu­ra del sector.

Las empresas recurren a di­fe­re­n­tes modelos de análisis para examinar la es­tru­c­tu­ra sectorial y la situación de la co­m­pe­te­n­cia. Entre ellos, el esquema de análisis más popular es el modelo de las cinco fuerzas de Michael E. Porter, basado en la su­po­si­ción de que el atractivo de un mercado se deriva pri­n­ci­pa­l­me­n­te de su es­tru­c­tu­ra, el cual, a su vez, tiene una in­flue­n­cia directa en el éxito comercial de las empresas.

Según Porter, el atractivo de un sector se atribuye a cinco fuerzas co­m­pe­ti­ti­vas:

  • Co­m­pe­te­n­cia interna
  • Amenazas por parte de nuevos co­m­pe­ti­do­res
  • Capacidad de ne­go­cia­ción de los pro­vee­do­res
  • Capacidad de ne­go­cia­ción de los clientes
  • Amenazas por parte de productos al­te­r­na­ti­vos

Cada una de estas cinco fuerzas plantea un riesgo para los intereses co­me­r­cia­les. Cuanto más pro­nu­n­cia­da sea una de estas amenazas, menos atractivo será el mercado co­rre­s­po­n­die­n­te para la empresa.

El siguiente gráfico muestra una re­pre­se­n­ta­ción es­que­má­ti­ca del modelo de las cinco fuerzas:

Si la ma­croe­s­tru­c­tu­ra se viera mo­di­fi­ca­da de tal forma que aumentara la amenaza de una o más fuerzas, esto se in­te­r­pre­ta­ría como riesgo en el marco del análisis del entorno. Del mismo modo, los cambios en la ma­croe­s­tru­c­tu­ra también plantean opo­r­tu­ni­da­des para las ac­ti­vi­da­des de la empresa, por lo que deben ide­n­ti­fi­car­se y asi­mi­lar­se en el índice de opo­r­tu­ni­da­des y riesgos del análisis del entorno.

El análisis PESTEL

Si el análisis se centra en el ma­croe­n­to­rno de la empresa, los em­pre­sa­rios emplean ge­ne­ra­l­me­n­te una forma del análisis STEP para de­te­r­mi­nar los factores del entorno en los que las ac­ti­vi­da­des co­me­r­cia­les no pueden influir di­re­c­ta­me­n­te.

El acrónimo STEP (a veces también PEST en un orden diferente) hace re­fe­re­n­cia a so­cio­lo­gi­cal, te­ch­no­lo­gi­cal, economic and political change. Según el modelo, el ma­croe­n­to­rno de una empresa recibe la in­flue­n­cia de factores que se cla­si­fi­can en cuatro ca­te­go­rías:

  • Factores sociales
  • Factores te­c­no­ló­gi­cos
  • Factores eco­nó­mi­cos
  • Factores políticos

El concepto de STEP se ha de­sa­rro­lla­do y adaptado a diversos modelos. Entre las variantes más populares se cuentan STEEP, un modelo que amplía el análisis STEP con factores eco­ló­gi­cos (eco­lo­gi­cal). Si además se tienen en cuenta factores legales (legal), se habla de análisis PESTEL.

La siguiente tabla muestra una selección de los factores del entorno que deben exa­mi­nar­se en el marco del análisis PESTEL, lo que sirve para la de­te­r­mi­na­ción si­s­te­má­ti­ca de todas las opo­r­tu­ni­da­des y riesgos que re­pe­r­cu­ten en el éxito de la empresa si se realizan cambios en el ma­croe­n­to­rno (la lista no es ex­clu­ye­n­te):

Factores políticos Factores eco­nó­mi­cos Factores sociales Factores te­c­no­ló­gi­cos Factores me­dioa­m­bie­n­ta­les Factores legales
Sistema económico del país Cre­ci­mie­n­to económico Es­tru­c­tu­ra de­mo­grá­fi­ca Gastos estatales en in­ve­s­ti­ga­ción Ubicación Le­gi­s­la­ción general
Política exterior Población Educación De­sa­rro­llo te­c­no­ló­gi­co In­frae­s­tru­c­tu­ra Co­n­cie­n­cia jurídica
Es­ta­bi­li­dad del sistema político Tipos de interés Idioma Ciclos de vida de los productos Di­s­po­ni­bi­li­dad de recursos naturales Derecho de la co­m­pe­te­n­cia
  Tasa de inflación Valores   Emisión Le­gi­s­la­ción me­dioa­m­bie­n­tal
  In­ve­r­sio­nes Ajustes      
  Tasas de cambio Religión      
  Desempleo Roles      
  Im­po­r­ta­ción/ex­po­r­ta­ción        

El análisis PESTEL se basa tanto en datos primarios obtenidos a través de encuestas, en­tre­vi­s­tas con expertos y se­gui­mie­n­to, como en fuentes se­cu­n­da­rias externas a la empresa como, por ejemplo:

  • Es­ta­dí­s­ti­cas oficiales
  • Pu­bli­ca­cio­nes de los mi­ni­s­te­rios
  • Pu­bli­ca­cio­nes de aso­cia­cio­nes co­me­r­cia­les
  • Informes de in­s­ti­tu­tos de in­ve­s­ti­ga­ción económica
  • Informes se­c­to­ria­les
  • Pu­bli­ca­cio­nes de in­s­ti­tu­tos de in­ve­s­ti­ga­ción de mercado
  • Estudios cie­n­tí­fi­cos
  • Informes fi­na­n­cie­ros
  • In­fo­r­ma­ción de or­ga­ni­za­cio­nes in­te­r­na­cio­na­les

Con un análisis PESTEL, las co­n­clu­sio­nes obtenidas se in­co­r­po­ran al índice de opo­r­tu­ni­da­des y riesgos del análisis del entorno, con lo que así están di­s­po­ni­bles para su eva­lua­ción en el marco del análisis DAFO.

Paso 2: análisis de la empresa

El segundo paso del análisis DAFO comprende el análisis de la empresa, que sirve de ayuda para que los re­s­po­n­sa­bles puedan evaluar el re­n­di­mie­n­to de la or­ga­ni­za­ción. Ge­ne­ra­l­me­n­te, el análisis de la empresa tiene lugar en forma de análisis de las fo­r­ta­le­zas y de­bi­li­da­des en tres pasos que incluye:

  • La creación de un perfil de recursos
  • El análisis de los co­m­pe­ti­do­res im­po­r­ta­n­tes (análisis de la co­m­pe­te­n­cia)
  • La ela­bo­ra­ción de un perfil de fo­r­ta­le­zas y de­bi­li­da­des
Nota

Los análisis de las fo­r­ta­le­zas y las de­bi­li­da­des no se crean para toda la empresa en su totalidad, sino para unidades de pla­ni­fi­ca­ción in­di­vi­dua­les, por lo que los productos y los servicios se agrupan en áreas de negocio es­tra­té­gi­cas. Para dicha cla­si­fi­ca­ción resultan de­te­r­mi­na­n­tes las di­fe­re­n­cias en cuanto al público objetivo, la co­m­pe­te­n­cia o la pro­du­c­ción.

El perfil de recursos

Para evaluar los puntos fuertes y débiles de una empresa en co­m­pa­ra­ción con los rivales, en primer lugar hay que de­te­r­mi­nar todos los recursos em­pre­sa­ria­les re­le­va­n­tes. Entre ellos se cuentan, además de los bienes ma­te­ria­les como el capital, el terreno, los edificios, las in­s­ta­la­cio­nes, la mano de obra y la materia prima, también los in­ta­n­gi­bles como los co­no­ci­mie­n­tos te­c­no­ló­gi­cos, las aptitudes y la imagen de marca.

Por lo general, los recursos em­pre­sa­ria­les se dividen en cinco áreas:

  • Recursos físicos (edificios, in­s­ta­la­cio­nes, etc.)
  • Recursos humanos (eje­cu­ti­vos, personal cua­li­fi­ca­do, etc.)
  • Recursos or­ga­ni­za­ti­vos (sistemas de in­fo­r­ma­ción, etc.)
  • Recursos te­c­no­ló­gi­cos (co­no­ci­mie­n­tos en materia de in­ve­s­ti­ga­ción, nombre comercial, etc.)

No­r­ma­l­me­n­te, las empresas ya cuentan con esta in­fo­r­ma­ción sobre los recursos em­pre­sa­ria­les y solo tendría que re­co­pi­lar­se y or­ga­ni­zar­se para el análisis de fo­r­ta­le­zas y de­bi­li­da­des. Este parte de la su­po­si­ción de que para cada unidad de pla­ni­fi­ca­ción (por ejemplo, un producto, una línea de productos o toda la empresa) pueden ide­n­ti­fi­car­se factores que influyen de manera decisiva en su éxito (criterios de éxito).

La manera de evaluar a una empresa co­n­si­de­ra­n­do los criterios de éxito re­le­va­n­tes resulta de los recursos que están di­s­po­ni­bles. La co­m­pa­ra­ción de los criterios de éxito con los recursos em­pre­sa­ria­les permite ide­n­ti­fi­car las po­si­bi­li­da­des y las sinergias. Las fo­r­ta­le­zas y de­bi­li­da­des co­m­pe­ti­ti­vas solo pueden deducirse de la co­m­pa­ra­ción con la co­m­pe­te­n­cia, de modo que el análisis de la empresa siempre requiere un análisis previo de los co­m­pe­ti­do­res.

El análisis de la co­m­pe­te­n­cia

El análisis de la co­m­pe­te­n­cia consiste en un estudio de los co­m­pe­ti­do­res más re­le­va­n­tes en un

mercado es­pe­cí­fi­co y forma parte de la in­te­li­ge­n­cia co­m­pe­ti­ti­va (co­m­pe­ti­ti­ve in­te­lli­ge­n­ce), que abarca la re­co­pi­la­ción y eva­lua­ción si­s­te­má­ti­cas de datos sobre co­m­pe­ti­do­res, productos rivales, te­n­de­n­cias de mercado, sectores, patentes, de­sa­rro­llos te­c­no­ló­gi­cos y ex­pe­c­ta­ti­vas de los clientes.

Los análisis de los co­m­pe­ti­do­res se llevan a cabo por separado para di­fe­re­n­tes unidades de pla­ni­fi­ca­ción, pues después de todo, una empresa suele competir con distintos actores en distintos mercados. En este sentido son de vital im­po­r­ta­n­cia los datos sobre los líderes del mercado y los factores de éxito. El análisis de la co­m­pe­te­n­cia estudia:

  • Los re­qui­si­tos eco­nó­mi­cos
  • La posición actual en el mercado
  • La es­tru­c­tu­ra or­ga­ni­za­ti­va
  • La es­tru­c­tu­ra de los productos
  • Las re­la­cio­nes entre los pro­vee­do­res y los clientes

Los datos sobre las empresas rivales no son tan fáciles de averiguar y casi siempre son menos ac­ce­si­bles que los de la propia empresa. En su labor de in­ve­s­ti­ga­ción los analistas se apoyan en fuentes primarias como en­tre­vi­s­tas a expertos del sector, encuestas a (antiguos) tra­ba­ja­do­res, clientes, pro­vee­do­res o asi­s­te­n­tes de ventas de los co­m­pe­ti­do­res, pero también en ferias y congresos. Las fuentes se­cu­n­da­rias hacen re­fe­re­n­cia a informes co­me­r­cia­les, pu­bli­ca­cio­nes de cámaras de comercio e in­s­ti­tu­tos de in­ve­s­ti­ga­ción de mercado así como a diarios se­c­to­ria­les, registros de patentes y bases de datos es­pe­cia­li­za­das.

El perfil de fo­r­ta­le­zas y de­bi­li­da­des

El perfil de fo­r­ta­le­zas y de­bi­li­da­des presenta los aspectos positivos y negativos de la empresa en relación con la co­m­pe­te­n­cia. Un análisis co­m­pa­ra­ti­vo de tales ca­ra­c­te­rí­s­ti­cas permite ide­n­ti­fi­car las ca­pa­ci­da­des es­pe­cí­fi­cas con el objetivo de de­te­r­mi­nar tanto las ventajas como las de­s­ve­n­ta­jas sobre la co­m­pe­te­n­cia.

El siguiente gráfico muestra un ejemplo de perfil de fo­r­ta­le­zas y de­bi­li­da­des para una unidad de pla­ni­fi­ca­ción es­tra­té­gi­ca:

El perfil de fo­r­ta­le­zas y de­bi­li­da­des de nuestro ejemplo de análisis DAFO muestra que las fo­r­ta­le­zas de la empresa analizada se en­cue­n­tran en las si­guie­n­tes áreas:

  • Re­n­di­mie­n­to de los productos y calidad
  • Servicio
  • In­ve­s­ti­ga­ción y de­sa­rro­llo

Frente al líder del mercado se hallan carencias en los si­guie­n­tes factores de éxito:

  • Cuota de mercado
  • Precio
  • Logística
  • Pro­du­c­ción
  • Costes

Este perfil de fo­r­ta­le­zas y de­bi­li­da­des va ligado al índice de opo­r­tu­ni­da­des y riesgos del análisis del entorno en la matriz DAFO.

Paso 3: co­m­bi­na­ción entre los análisis del entorno y de la empresa

El tercer paso del análisis DAFO comprende una co­m­pa­ra­ción de las opo­r­tu­ni­da­des y riesgos externos y de las fo­r­ta­le­zas y de­bi­li­da­des internas. En esta fase, las po­si­bi­li­da­des de co­m­bi­na­ción se sitúan en un primer plano y estas permiten deducir las medidas para la gestión es­tra­té­gi­ca. Pueden di­s­ti­n­gui­r­se aquí cuatro di­me­n­sio­nes:

  • SO (Strengths - Op­po­r­tu­ni­ties): la co­m­bi­na­ción de las fo­r­ta­le­zas internas y de las opo­r­tu­ni­da­des externas ayuda a las empresas a re­fle­xio­nar sobre las fo­r­ta­le­zas con las que se pueden utilizar las opo­r­tu­ni­da­des del entorno para lograr el éxito em­pre­sa­rial. En la dimensión SO se de­sa­rro­llan es­tra­te­gias de co­m­bi­na­ción con las que pueden ampliarse las fo­r­ta­le­zas.
     
  • ST (Strengths - Theats): la co­m­bi­na­ción de las fo­r­ta­le­zas internas con las amenazas externas revela las fo­r­ta­le­zas ya exi­s­te­n­tes que pueden reducir el riesgo de las amenazas del entorno. El objetivo de la dimensión ST es de­sa­rro­llar es­tra­te­gias de neu­tra­li­za­ción con las que proteger a la empresa frente a riesgos.
     
  • WO (Wea­k­ne­s­ses - Op­po­r­tu­ni­ties): con la co­m­pa­ra­ción de las fo­r­ta­le­zas internas y de las opo­r­tu­ni­da­des externas, los em­pre­sa­rios intentan ide­n­ti­fi­car las de­bi­li­da­des que pueden crear opo­r­tu­ni­da­des. El objetivo de la dimensión WO es de­sa­rro­llar es­tra­te­gias de co­n­ve­r­sión con las que ampliar áreas de negocio que hasta ahora eran débiles.
     
  • WT (Wea­k­ne­s­ses - Threats): co­m­bi­na­n­do las de­bi­li­da­des internas de la empresa con los riesgos externos, los em­pre­sa­rios pueden ide­n­ti­fi­car aquellas áreas en las que exista una necesidad de in­te­r­ve­n­ción imperiosa para pro­te­ge­r­se de posibles daños. El objetivo de la dimensión WT es de­sa­rro­llar es­tra­te­gias de defensa para minimizar riesgos y evitar amenazas.

Los re­su­l­ta­dos del análisis DAFO suelen re­pre­se­n­tar­se en una matriz DAFO. El siguiente ejemplo se basa en el perfil de fo­r­ta­le­zas y de­bi­li­da­des anterior, así como en la su­po­si­ción de que en el análisis del entorno se ide­n­ti­fi­can tanto un fuerte cre­ci­mie­n­to de mercado y áreas de productos in­e­x­plo­ra­das como opo­r­tu­ni­da­des como nuevas te­c­no­lo­gías de su­s­ti­tu­ción y fuertes co­m­pe­ti­do­res como riesgos.

En nuestro análisis DAFO se han ide­n­ti­fi­ca­do carencias en la ela­bo­ra­ción de los productos, en la logística y en la política de precios. Por otro lado, el análisis del entorno deja concluir que el mercado del producto seguirá creciendo en el futuro. Además, también se han ide­n­ti­fi­ca­do áreas de producto hasta ahora de­s­co­no­ci­das. Una posible es­tra­te­gia derivada de la co­m­bi­na­ción WO de la matriz DAFO es la siguiente:

El mercado tiene un futuro pro­me­te­dor, por lo que los gastos en términos de pro­du­c­ción y logística están ju­s­ti­fi­ca­dos. El aumento de la efi­cie­n­cia que resulta de aquí permite disminuir los costes para los clientes y, así, reducir las di­fe­re­n­cias de precios con los productos del líder del mercado. El objetivo de la es­tra­te­gia de co­n­ve­r­sión sería en este caso obtener un mejor po­si­cio­na­mie­n­to de los propios productos en el mercado.

Con la matriz DAFO también pueden de­sa­rro­llar­se es­tra­te­gias similares para las cuatro di­me­n­sio­nes.

Va­lo­ra­ción crítica del análisis DAFO

El análisis DAFO es un in­s­tru­me­n­to probado del marketing es­tra­té­gi­co. Con todo, las empresas no pueden olvidar que este tipo de análisis de situación es un pla­n­tea­mie­n­to subjetivo. Tanto la selección de los criterios de éxito como su po­n­de­ra­ción y su eva­lua­ción en el marco del análisis interno se llevan a cabo en función de aspectos su­b­je­ti­vos. Asimismo, el valor in­fo­r­ma­ti­vo del análisis depende en gran medida de la ac­ce­si­bi­li­dad y calidad de la in­fo­r­ma­ción de los clientes, co­m­pe­ti­do­res y te­n­de­n­cias del mercado. Lo mismo es de apli­ca­ción para las fuentes que permiten es­ta­ble­cer su­po­si­cio­nes para la mo­di­fi­ca­ción del entorno em­pre­sa­rial y de las opo­r­tu­ni­da­des y riesgos re­su­l­ta­n­tes.

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