El pro­ce­sa­dor o CPU (unidad central de pro­ce­sa­mie­n­to, por sus siglas en inglés) se encarga del trabajo pri­mo­r­dial de un ordenador: gestionar los datos y tra­n­s­fo­r­mar­los en órdenes o comandos ari­t­mé­ti­cos. Por ello, de la capacidad de re­n­di­mie­n­to de la CPU depende la velocidad con la que se de­sa­rro­llan todos los procesos y programas. Como usuario, esto se observa en el tiempo que necesitan los programas que requieren mucha potencia de pro­ce­sa­mie­n­to (como los de edición de gráficos y vídeos, por ejemplo) para iniciarse y guardar los cambios. Cuanta más capacidad de re­n­di­mie­n­to tenga la CPU, más rápido fu­n­cio­na­rá el ordenador. 

Sin embargo, la causa de que los procesos sean lentos no siempre tiene que ver con problemas de la CPU. También puede ser, por ejemplo, que si­m­ple­me­n­te se estén eje­cu­ta­n­do de­ma­sia­dos programas de alto re­n­di­mie­n­to al mismo tiempo, so­bre­ca­r­ga­n­do así el pro­ce­sa­dor. Es im­po­r­ta­n­te, por lo tanto, conocer todos los factores que influyen en su nivel de uso antes de pre­ci­pi­tar­se a re­em­pla­zar­lo por uno más potente.

¿Qué es el nivel de uso de la CPU?

El nivel de uso (o de carga) de la CPU refleja en qué medida el pro­ce­sa­dor está ocupado con la gestión de programas y procesos en el momento actual. En concreto, se trata del po­r­ce­n­ta­je del tiempo de proceso total que la CPU (o su núcleo) usan realmente para procesar datos. El valor máximo de uso de la CPU es, por lo tanto, 100 %. 

Para ca­l­cu­lar­lo, se compara el tiempo general de proceso con el tiempo real de ejecución. De esta manera, el uso de la CPU es un indicador del nivel actual de (sobre-)carga del pro­ce­sa­dor o CPU y de la capacidad que aún está libre. Si el uso de la CPU es demasiado alto, causará largas esperas al cargar y al guardar datos, e incluso, en el peor de los casos, el bloqueo de programas completos, si las órdenes de co­mpu­tación saturan el pro­ce­sa­dor.

Al mismo tiempo, con este valor se pueden sacar co­n­clu­sio­nes acerca de la te­m­pe­ra­tu­ra de la CPU, ya que, cuanto mayor sea la carga de la CPU, más calor generará su núcleo. Si la te­m­pe­ra­tu­ra supera el nivel límite definido por el fa­bri­ca­n­te, el pro­ce­sa­mie­n­to se ralentiza au­to­má­ti­ca­me­n­te, re­du­cie­n­do así el re­n­di­mie­n­to del ordenador.

¿Dónde se puede ver el uso de la CPU actual?

La in­fo­r­ma­ción acerca del uso de la CPU es fácil de encontrar a través del sistema operativo. En Windows, por ejemplo, basta con abrir el “Ad­mi­ni­s­tra­dor de tareas”, (según la versión, hacer clic enMás detalles”) e ir a la pestaña “Re­n­di­mie­n­to”, donde se muestra di­re­c­ta­me­n­te a qué nivel de capacidad está tra­ba­ja­n­do ac­tua­l­me­n­te la CPU. Se puede ver un diagrama de curvas que se actualiza co­n­s­ta­n­te­me­n­te y re­pre­se­n­ta el uso en los últimos 60 segundos. Si necesitas in­fo­r­ma­ción más detallada, puedes hacer clic, en la parte inferior, en “Abrir el monitor de recursos”, donde se muestran las curvas de te­m­pe­ra­tu­ra de cada uno de los núcleos del pro­ce­sa­dor.

Si eres usuario de Linux, puedes usar el comando top para mostrar el uso de la CPU. Al in­tro­du­ci­r­lo, se abrirá una lista de todos los procesos actuales con sus valores co­rre­s­po­n­die­n­tes al uso de la CPU, al espacio de al­ma­ce­na­mie­n­to, etc. La lista se actualiza co­n­s­ta­n­te­me­n­te, de manera que es una he­rra­mie­n­ta muy útil para su­pe­r­vi­sar las ac­ti­vi­da­des del sistema. Otras al­te­r­na­ti­vas que ofrecen funciones más completas a este respecto son htop y Glances. Ninguna de ellas está instalada por defecto, de manera que han de ser in­s­ta­la­das ma­nua­l­me­n­te. Las dos ofrecen un manejo sencillo desde el teclado, así como gráficas (htop) y es­ta­dí­s­ti­cas (Glances) para analizar el sistema con más detalle.

Causas de un uso de la CPU muy alto

Ni el ad­mi­ni­s­tra­dor de tareas de Windows ni el comando top de Linux se limitan a ofrecer valores numéricos y diagramas para revelar un uso demasiado alto de la CPU, sino que, además, suelen indicar qué lo causa.

En el ad­mi­ni­s­tra­dor de tareas, en la pestaña “Procesos”, la primera fila de la tabla ya muestra el po­r­ce­n­ta­je al que está tra­ba­ja­n­do la CPU en ese momento. Las filas si­guie­n­tes son un desglose de todos los programas en ejecución y los procesos de fondo. Si se hace clic en el título de la columna CPU, se ordenarán dichos procesos según su tasa de uso. Así, si ves que un programa que apenas estás usando está cargando la CPU más de lo esperado, puedes hacer clic en él con el botón derecho y cerrarlo desde el menú de­s­ple­ga­ble que aparecerá, para reducir así el nivel de uso de la CPU.

El comando top también muestra el uso de la CPU de todos los procesos actuales, que se pueden detener de inmediato con el comando kill.

En general, un uso de la CPU ex­tra­ña­me­n­te alto suele tener su origen en una de las si­guie­n­tes si­tua­cio­nes:

  • Programas que requieren un alto nivel de pro­ce­sa­mie­n­to: los programas de edición de vídeo y de gráficos, los juegos en alta de­fi­ni­ción, los programas de grabación de DVD y las apli­ca­cio­nes que co­n­vie­r­ten formatos de vídeo y de foto son conocidos ejemplos que requieren gran potencia de pro­ce­sa­mie­n­to y que, por lo tanto, tienden a so­bre­ca­r­gar la CPU. Si se llega al punto de apenas poder realizar otra tarea con el ordenador, estos programas deberían usarse siempre solos, cerrando otras apli­ca­cio­nes que se estén eje­cu­ta­n­do al mismo tiempo.
  • Programas de inicio au­to­má­ti­co: los programas que se inician au­to­má­ti­ca­me­n­te al encender el sistema operativo y continúan eje­cu­tá­n­do­se de fondo pueden suponer una carga para la CPU. A menudo se trata de software que solo se necesita en co­m­bi­na­ción con otro elemento de hardware, como una cámara, un re­pro­du­c­tor MP3 o una impresora, pero que sin embargo fue co­n­fi­gu­ra­do al in­s­ta­lar­lo para iniciarse siempre au­to­má­ti­ca­me­n­te. Este inicio au­to­má­ti­co puede des­ha­bi­li­tar­se desde el ad­mi­ni­s­tra­dor de tareas, en la pestaña “Inicio”.
  • Virus: si se muestra un uso de la CPU de casi el 100 % sin que haya una causa obvia entre los procesos en ejecución, podría tratarse de un virus o de otro tipo de malware. Las he­rra­mie­n­tas de vi­gi­la­n­cia co­n­ve­n­cio­na­les no suelen detectar los virus. Si sospechas que tu ordenador está infectado, ejecuta de inmediato un antivirus o un malware scanner.
  • Navegador: también los na­ve­ga­do­res pueden, en de­te­r­mi­na­das ci­r­cu­n­s­ta­n­cias (por ejemplo, si hay numerosas pestañas abiertas) so­bre­ca­r­gar la capacidad de la CPU. Otro motivo podrían ser los plugins y los add-ons que se ejecutan de fondo y que pasan des­ape­r­ci­bi­dos. Por eso, se debería comprobar re­gu­la­r­me­n­te en la co­n­fi­gu­ra­ción del navegador que no haya más add-ons y plugins de los ne­ce­sa­rios, así como des­in­s­ta­lar los que no se usen.

Riesgos de un uso elevado de la CPU

En general, un uso elevado de la CPU no es nada grave mientras sea temporal y tenga una causa re­co­no­ci­ble. Na­tu­ra­l­me­n­te, siempre existe el riesgo de que el ordenador se bloquee justo durante la ela­bo­ra­ción de un encargo im­po­r­ta­n­te y de que, al re­ini­ciar­lo, los cambios se hayan perdido. Aunque solo sea por este motivo, vale la pena intentar reducir siempre los altos niveles de uso de la CPU. 

Un segundo riesgo es que la te­m­pe­ra­tu­ra de la CPU aumente demasiado. No obstante, los sistemas ope­ra­ti­vos y los pro­ce­sa­do­res suelen estar diseñados para proteger el sistema au­to­má­ti­ca­me­n­te ante riesgo de so­bre­ca­le­n­ta­mie­n­to. Una manera en la que lo hacen es adaptando la velocidad del ve­n­ti­la­dor y ra­le­n­ti­za­n­do la actividad de la CPU, aunque les pese a algunos gamers, que le hacen ove­r­clo­c­ki­ng a la CPU para aumentar su re­n­di­mie­n­to.

Si tu ordenador se ve afectado por alguna de las causas me­n­cio­na­das arriba, deberías ejecutar los programas afectados, en la medida de lo posible, solo de uno en uno, o quizá di­re­c­ta­me­n­te cerrarlos, des­ac­ti­var­los o des­in­s­ta­lar­los, según las ci­r­cu­n­s­ta­n­cias. En general, un ordenador trabaja más rápido y mejor cuantos menos procesos de alto re­n­di­mie­n­to se estén eje­cu­ta­n­do al mismo tiempo. Por ello, asegúrate de comprobar re­gu­la­r­me­n­te el uso de la CPU, para poder ide­n­ti­fi­car programas que estén ocupando el pro­ce­sa­dor de forma in­ne­ce­sa­ria y poder cerrarlos, mejorando así el re­n­di­mie­n­to del sistema. 

Si lo que ralentiza el ordenador es, en cambio, un proceso del sistema, sé prudente. En primer lugar, infórmate acerca del proceso en cuestión: busca su nombre en el navegador, por ejemplo. El mismo consejo se aplica a procesos no ide­n­ti­fi­ca­dos. Una búsqueda previa puede evitar los problemas que surgen a veces al detener un proceso relevante del sistema. Además, quizá así aprendas más sobre los procesos que se ejecutan en tu sistema operativo.

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