La RFID es una te­c­no­lo­gía de tra­n­s­fe­re­n­cia de in­fo­r­ma­ción por ondas ele­c­tro­ma­g­né­ti­cas que permite el in­te­r­ca­m­bio de datos a distancia entre sistemas emisor-receptor.

¿Cómo funciona la te­c­no­lo­gía RFID?

Los sistemas RFID (radio frecuency ide­n­ti­fi­ca­tion) o ide­n­ti­fi­ca­ción por ra­dio­fre­cue­n­cia constan de al menos un di­s­po­si­ti­vo de lectura (lector de RIFD o tra­n­s­ce­p­tor) y uno o varios tra­n­s­po­n­de­do­res que funcionan, en primera instancia, como di­s­po­si­ti­vos móviles de al­ma­ce­na­mie­n­to de datos. Asimismo, se requiere de un equipo in­fo­r­má­ti­co que recoja y evalúe los datos. La tra­n­s­mi­sión de in­fo­r­ma­ción se produce por aire, por lo que se habla de una interfaz aérea entre el emisor y el receptor. Los co­m­po­ne­n­tes técnicos básicos, el espectro de apli­ca­cio­nes, así como las fre­cue­n­cias uti­li­za­das difieren co­n­si­de­ra­ble­me­n­te según el campo de apli­ca­ción del sistema RFID.

Los lectores de RFID

Un lector de RFID es un di­s­po­si­ti­vo que, en función de sus ca­ra­c­te­rí­s­ti­cas y fu­n­cio­na­li­da­des, crea campos ma­g­né­ti­cos alternos de corto alcance u ondas de radio de alta fre­cue­n­cia.

Cuando un tra­n­s­po­n­de­dor RFID entra en el campo magnético creado por un lector, se produce un aco­pla­mie­n­to entre ambos y se realiza una lectura del tra­n­s­po­n­de­dor co­n­tro­la­da por un software instalado en el lector. Por lo general, el lector de RIFD cuenta con in­te­r­fa­ces co­ne­c­ta­das a otros sistemas in­fo­r­má­ti­cos. De­pe­n­die­n­do del tipo, también existe la po­si­bi­li­dad de so­bre­s­cri­bir los tra­n­s­po­n­de­do­res y de modificar con ello, la in­fo­r­ma­ción al­ma­ce­na­da en el chip.

Algunos lectores modernos de RFID pueden leer varios tra­n­s­po­n­de­do­res al mismo tiempo. Es pre­ci­sa­me­n­te esta capacidad del lector para mantener la co­mu­ni­ca­ción con varios tra­n­s­po­n­de­do­res a la vez la principal ventaja de la te­c­no­lo­gía RFID frente a otros métodos de ide­n­ti­fi­ca­ción de objetos, como los códigos de barras.

Para permitir que un lector de RFID mantenga la co­mu­ni­ca­ción con varios tra­n­s­po­n­de­do­res al mismo tiempo, se han de­sa­rro­lla­do di­fe­re­n­tes métodos an­ti­co­li­sión que permiten asignar fre­cue­n­cias u horarios de acceso di­fe­re­n­tes a los tra­n­s­po­n­de­do­res con el fin de evitar que las señales se solapen.

Las etiquetas RFID

Un tra­n­s­po­n­de­dor RFID es un di­s­po­si­ti­vo de co­mu­ni­ca­ción por ra­dio­fre­cue­n­cia que recibe señales y emite re­s­pue­s­tas au­to­má­ti­cas. El término inglés “tra­n­s­po­n­der” proviene de la fusión de los vocablos ingleses “tra­n­s­mi­t­ter” (tra­n­s­mi­sor) y “responder” (co­n­te­s­ta­dor). Los tra­n­s­po­n­de­do­res más pequeños miden solo unos pocos mi­lí­me­tros. Existen tres tipos de tra­n­s­po­n­de­do­res:

  • Pasivos
  • Activos
  • Se­mi­ac­ti­vos

Todos los tra­n­s­po­n­de­do­res RFID cuentan con un microchip y con una antena (por lo general, con forma de espiral). El microchip de un tra­n­s­po­n­de­dor co­n­ve­n­cio­nal ofrece una capacidad de al­ma­ce­na­mie­n­to que oscila entre unos pocos bits y varios kilobytes, pe­r­mi­tie­n­do guardar así desde un número de serie, que sirve de ide­n­ti­fi­ca­dor unívoco del chip, hasta datos con una extensión de incluso varias páginas.

El chip RFID con la antena impresa, adherida o grabada conforma lo que se denomina el “inlay”, un elemento sumamente delicado y con re­si­s­te­n­cia limitada. Por ello, los inlays RFID se suelen laminar, por ejemplo, en etiquetas au­to­adhe­si­vas (etiquetas in­te­li­ge­n­tes), las de­no­mi­na­das etiquetas RFID (RFID tags, en inglés). Si el tra­n­s­po­n­de­dor debe soportar fuertes cargas, puede in­te­grar­se en una tarjeta de plástico o pro­te­ge­r­se con una cápsula.

Los chips RFID de los tra­n­s­po­n­de­do­res pasivos o se­mi­ac­ti­vos no producen ningún campo ele­c­tro­ma­g­né­ti­co por sí mismos. En lugar de ello, se modifica el campo alterno del lector para tra­n­s­fe­rir los datos ne­ce­sa­rios. Por el contrario, los tra­n­s­po­n­de­do­res activos cuentan con un emisor propio.

  • Los tra­n­s­po­n­de­do­res RFID pasivos no disponen de una fuente de energía propia ni pueden enviar señales por sí mismos, por lo que un co­n­de­n­sa­dor (por lo general, integrado) su­mi­ni­s­tra la energía necesaria al microchip cuando se produce el aco­pla­mie­n­to con el lector. En la mayoría de los casos, el aco­pla­mie­n­to es inductivo.
  • Los tra­n­s­po­n­de­do­res RFID activos y se­mi­ac­ti­vos cuentan con una batería de apoyo, por lo que su tamaño es algo mayor. El radio de alcance para el envío de datos de un tra­n­s­po­n­de­dor pasivo es de unos pocos metros, mientras que los activos y se­mi­ac­ti­vos alcanzan varios cientos de metros. El aco­pla­mie­n­to puede ser inductivo o ele­c­tro­ma­g­né­ti­co.

Fre­cue­n­cias RFID

Los sistemas RFID co­n­ve­n­cio­na­les funcionan en las bandas de fre­cue­n­cias ISM, las cuales pueden emplearse de forma gratuita y sin au­to­ri­za­ción para equipos de alta fre­cue­n­cia en el área in­du­s­trial, cie­n­tí­fi­ca y técnica, así como en el ámbito doméstico. En función del rango de fre­cue­n­cia en el que se en­cue­n­tren, los sistemas RFID se dividen en: sistemas de baja fre­cue­n­cia (LF), de alta fre­cue­n­cia (HF), de ultra alta fre­cue­n­cia (UHF) y mi­croo­n­das (SHF). El alcance y la velocidad de tra­n­s­fe­re­n­cia varían co­n­si­de­ra­ble­me­n­te de unos a otros y no se dispone de ningún estándar RFID in­te­r­na­cio­nal que regule la uti­li­za­ción de de­te­r­mi­na­das fre­cue­n­cias en cada caso.

  • Baja fre­cue­n­cia (low frequency, LF): los sistemas de baja fre­cue­n­cia (LF RFID) operan a fre­cue­n­cias entre los 125 kHz y 135 kHz, ofrecen un rango de lectura inferior a un metro y cuentan con una velocidad de tra­n­s­fe­re­n­cia igua­l­me­n­te reducida. El uso de los sistemas RFID con una fre­cue­n­cia de 125 kHz se ha im­pla­n­ta­do en los ámbitos de pro­du­c­ción, montaje o control de acceso, así como en la ide­n­ti­fi­ca­ción de animales. Los tra­n­s­po­n­de­do­res RFID pasivos de baja fre­cue­n­cia reciben la energía a través de aco­pla­mie­n­tos in­du­c­ti­vos.
  • Alta fre­cue­n­cia (high frequency, HF): los sistemas HF RFID utilizan fre­cue­n­cias de 6,78 MHz, 13,56 MHz o 27,125 MHz y se ca­ra­c­te­ri­zan por una velocidad de tra­n­s­fe­re­n­cia alta. La distancia máxima de lectura o escritura es de 3 metros. Los tra­n­s­po­n­de­do­res HF constan de antenas con pocas espirales, lo que permite que su tamaño sea reducido. En el sector de la logística, se ha es­ta­n­da­ri­za­do en todo el mundo el uso de etiquetas RIFD in­te­li­ge­n­tes con una fre­cue­n­cia de 13,56 MHz.
  • Ultra alta fre­cue­n­cia (ultra high frequency, UHF): los sistemas RFID UHF permiten un amplio radio de alcance y una gran velocidad de tra­n­s­fe­re­n­cia. La distancia máxima de lectura o escritura es de 10 metros. En sistemas con tra­n­s­po­n­de­do­res activos puede obtenerse un alcance de hasta 100 metros y, debido a la reducida longitud de onda, basta con utilizar una antena de dipolo. En Europa, se ha es­ta­n­da­ri­za­do el uso de un rango de fre­cue­n­cia en torno a 868 MHz para tra­n­s­po­n­de­do­res UHF y no se permite la uti­li­za­ción de una fre­cue­n­cia de 915 MHz, común en EE.UU. Los edificios, los objetos y otros ob­s­tácu­los pueden atenuar y reflejar si­g­ni­fi­ca­ti­va­me­n­te las ondas UHF.
  • Mi­croo­n­das (super high frequency, SHF): en la te­c­no­lo­gía RFID también se utilizan fre­cue­n­cias mi­croo­n­das de 2,45 GHz y 5,8 GHz en las bandas ISM. Los sistemas RFID SHF se ca­ra­c­te­ri­zan por una gran velocidad de tra­n­s­fe­re­n­cia. El alcance de los tra­n­s­po­n­de­do­res SHF pasivos es de hasta 3 metros, mientras que, con tra­n­s­po­n­de­do­res activos, se superan di­s­ta­n­cias de hasta 300 metros. Al igual que ocurre con las ondas UHF, los ob­s­tácu­los físicos también amo­r­ti­guan eno­r­me­me­n­te las mi­croo­n­das.

En la siguiente tabla, se muestran las bandas de fre­cue­n­cia empleadas en los sistemas RFID y sus pro­pie­da­des.

  Baja fre­cue­n­cia Alta fre­cue­n­cia Ultra alta fre­cue­n­cia (pasiva/activa) Mi­croo­n­das (pasiva/activa)
Rango de fre­cue­n­cia Menos de 135 kHz 13,56 MHz 868 MHz (UE), 915 MHz (EE.UU.) 2,45 GHz, 5,8 GHz
Rango de lectura Menos de 1 metro Hasta 3 metros Hasta 10 o 100 metros. Hasta 3 o 300 metros.
Tipo de aco­pla­mie­n­to entre lector y tra­n­s­po­n­de­dor Inductivo (campo reactivo cercano) Inductivo (campo reactivo cercano) Ele­c­tro­ma­g­né­ti­co (campo distante) Ele­c­tro­ma­g­né­ti­co (campo distante)
Velocidad de tra­n­s­mi­sión Baja Alta Alta Muy alta
In­te­r­fe­re­n­cias causadas por líquidos Baja Baja Muy alta Muy alta
In­te­r­fe­re­n­cias causadas por metales No No
Po­si­cio­na­mie­n­to correcto del tra­n­s­po­n­de­dor No No Pa­r­cia­l­me­n­te Siempre
Estándar ISO/IEC 11784/85 y 14223 14443, 15693 y 18000 14443, 15693 y 18000 18000
Ejemplos de soportes para tra­n­s­po­n­de­do­res Cápsula de cristal, carcasa de plástico, tarjeta, etiqueta in­te­li­ge­n­te Etiqueta in­te­li­ge­n­te, tra­n­s­po­n­de­dor in­du­s­trial Etiqueta in­te­li­ge­n­te, tra­n­s­po­n­de­dor in­du­s­trial   Tra­n­s­po­n­de­dor de gran formato
Ámbitos de apli­ca­ción Controles de acceso y rutas, in­mo­bi­li­za­do­res, la­va­n­de­ría, lectura de gas, ide­n­ti­fi­ca­ción de animales La­va­n­de­ría, impresión de billetes, se­gui­mie­n­tos, registros a gran escala Al­ma­ce­na­mie­n­to, Logística, registro de palés, se­gui­mie­n­to de co­n­te­ne­do­res Ide­n­ti­fi­ca­ción de vehículos, sistemas de peaje
Ace­p­ta­ción Mundial Mundial UE / EE.UU. No aceptado en la UE

Aco­pla­mie­n­to

En la práctica, el aco­pla­mie­n­to entre lectores y tra­n­s­po­n­de­do­res tiene lugar mediante uno de los si­guie­n­tes pro­ce­di­mie­n­tos.

  • Aco­pla­mie­n­to cercano (close coupling): los sistemas de aco­pla­mie­n­to cercano se aplican de forma que la distancia máxima entre el lector y el tra­n­s­po­n­de­dor sea de un ce­n­tí­me­tro, lo cual resulta posible con todos los rangos de fre­cue­n­cia. La tra­n­s­mi­sión de datos se realiza en la mayoría de los casos de forma inductiva. Estos sistemas se emplean en ámbitos que requieren un alto grado de seguridad, como en los pagos sin contacto o la au­te­n­ti­fi­ca­ción para sistemas de cierre. Debido a la corta distancia, resulta su­fi­cie­n­te el empleo de tra­n­s­po­n­de­do­res pasivos.
  • Aco­pla­mie­n­to remoto (remote coupling): el aco­pla­mie­n­to remoto permite una tra­n­s­fe­re­n­cia de datos con una distancia de hasta un metro. Por lo general, también se trata de un aco­pla­mie­n­to inductivo. Las fre­cue­n­cias más comunes son 135 kHz (LF) o13,56 MHz (HF). Asimismo, para aco­pla­mie­n­tos remotos también se emplean tra­n­s­po­n­de­do­res pasivos, y se aplican a los ámbitos de logística y al­ma­ce­na­mie­n­to, así como a la au­to­ma­ti­za­ción in­du­s­trial.
  • Sistemas de largo alcance (long-range systems): los sistemas RFID de largo alcance funcionan por lo general con fre­cue­n­cias ultra altas (868 MHz o 915 MHz) y ofrecen una distancia de lectura y escritura de varios cientos de metros. Los sistemas de largo alcance de mi­croo­n­das se en­cue­n­tran aún en fase de de­sa­rro­llo. Con el fin de conseguir el mayor alcance posible, se emplean tra­n­s­po­n­de­do­res activos con un su­mi­ni­s­tro propio de energía. Un posible campo de apli­ca­ción para los sistemas de largo alcance es la ide­n­ti­fi­ca­ción de vehículos en los sistemas de peaje.

Funciones de lectura y escritura

La función básica de un sistema RFID es la ide­n­ti­fi­ca­ción de un tra­n­s­po­n­de­dor a través de la lectura de un número de serie ine­quí­vo­co. En contextos complejos se utilizan tra­n­s­po­n­de­do­res que se pueden so­bre­s­cri­bir. En este sentido, se di­fe­re­n­cian tres tipos de tra­n­s­po­n­de­do­res:

  • Solo de lectura (read-only): los tra­n­s­po­n­de­do­res RFID más sencillos están escritos por el fa­bri­ca­n­te y pueden leerse tantas veces como se desee. En este tipo de tra­n­s­po­n­de­do­res no se puede añadir, so­bre­s­cri­bir o borrar in­fo­r­ma­ción a po­s­te­rio­ri.
  • De una escritura y muchas lecturas (write once, read many, WORM): los tra­n­s­po­n­de­do­res WORM se su­mi­ni­s­tran sin datos, y el usuario puede escribir en ellos la in­fo­r­ma­ción que desee, la cual podrá leerse tantas veces como sea necesario.
  • De lectura y escritura (read and write): los tra­n­s­po­n­de­do­res RFID de esta categoría pueden so­bre­s­cri­bi­r­se, lo cual permite añadir, modificar y borrar datos tantas veces como se desee. Asimismo, también puede limitarse el acceso de escritura.

En función del tipo, los tra­n­s­po­n­de­do­res RFID pueden equiparse con diversas funciones.

Las etiquetas RFID dotadas del de­no­mi­na­do código de des­ac­ti­va­ción («kill code») pueden quedar pe­r­ma­ne­n­te­me­n­te in­ha­bi­li­ta­das tras recibir la señal pe­r­ti­ne­n­te del lector. Esta función se emplea entre otros en la pro­te­c­ción de me­r­ca­n­cías y evita que el producto equipado con un tra­n­s­po­n­de­dor pueda leerse fuera del espacio comercial.

En el caso de que se almacene in­fo­r­ma­ción im­po­r­ta­n­te en el chip RFID, como códigos de acceso para sistemas de cierre o datos bancarios, existe la po­si­bi­li­dad de cifrarlos. Asimismo, los chips de los tra­n­s­po­n­de­do­res pueden pro­gra­mar­se de tal forma que se requiera una co­n­tra­se­ña secreta para la co­mu­ni­ca­ción con el lector. Estos tra­n­s­po­n­de­do­res co­m­prue­ban la identidad del lector antes de permitir el aco­pla­mie­n­to para la lectura.

Sistemas RFID en la práctica

En la ac­tua­li­dad, los sistemas RFID se emplean sobre todo en la logística y en el ámbito comercial y ofrecen opo­r­tu­ni­da­des de apli­ca­ción en la pro­du­c­ción, la gestión de me­r­ca­n­cías e in­ve­n­ta­rios, la ide­n­ti­fi­ca­ción de vehículos, la lucha contra la piratería o la ide­n­ti­fi­ca­ción de animales. El co­n­su­mi­dor entra en contacto con la te­c­no­lo­gía RFID en los sistemas de pago sin contacto. Asimismo, resulta común el uso de tra­n­s­po­n­de­do­res RFID en el registro de la jornada laboral y en los sistemas ele­c­tró­ni­cos de cierre. In­te­gra­dos en los do­cu­me­n­tos de identidad y los pa­sa­po­r­tes, pueden uti­li­zar­se para la ide­n­ti­fi­ca­ción de personas.

Logística

En el ámbito de la logística, la te­c­no­lo­gía RFID se emplea como al­te­r­na­ti­va a los códigos de barras. Los tra­n­s­po­n­de­do­res RFID permiten la ide­n­ti­fi­ca­ción unívoca de los productos en toda la cadena de su­mi­ni­s­tro y, con ello, la tra­za­bi­li­dad tra­n­s­pa­re­n­te del flujo de la mercancía. Los pri­n­ci­pa­les usos son el se­gui­mie­n­to, la ide­n­ti­fi­ca­ción y la lo­ca­li­za­ción de la mercancía. Además, la te­c­no­lo­gía RFID permite optimizar los procesos de in­ve­n­ta­rio, la gestión de co­n­te­ne­do­res y el control de calidad, por ejemplo, en la su­pe­r­vi­sión de la cadena de frío. Por lo general, se utilizan sistemas de aco­pla­mie­n­to remoto donde los tra­n­s­po­n­de­do­res suelen fijarse di­re­c­ta­me­n­te en el embalaje de la mercancía o en el palé de tra­n­s­po­r­te y la lectura se realiza mediante lectores manuales o con sensores colocados, por ejemplo, en el marco de las puertas o en los mo­n­ta­ca­r­gas.

Gestión de me­r­ca­n­cías e in­ve­n­ta­rios

En este contexto, las etiquetas RFID no solo han de­mo­s­tra­do su utilidad en el ámbito comercial, sino también en bi­blio­te­cas. Una de las ventajas de la te­c­no­lo­gía RFID respecto a los códigos de barra co­n­ve­n­cio­na­les es la po­si­bi­li­dad de leer varios tra­n­s­po­n­de­do­res al mismo tiempo gracias a la lectura multitag. Esto resulta útil, por ejemplo, en la de­vo­lu­ción de los libros. La lectura multitag permite ide­n­ti­fi­car a la vez una serie de libros apilados sin necesidad de es­ca­near­los uno a uno. Asimismo, los sistemas RFID pueden uti­li­zar­se en su­pe­r­fi­cies de ventas para trazar el flujo de me­r­ca­n­cías, la au­to­ma­ti­za­ción de los pedidos o el control de la fecha de caducidad de productos pe­re­ce­de­ros. No obstante, y por motivos de pro­te­c­ción de datos, entre otros, esta te­c­no­lo­gía no se ha aplicado de manera general en el ámbito comercial.

Pro­te­c­ción de me­r­ca­n­cías

En el ámbito comercial, los sistemas RFID se emplean tanto para la gestión como para la pro­te­c­ción de me­r­ca­n­cías. La te­c­no­lo­gía RFID también ha llegado a la industria textil, donde los tra­n­s­po­n­de­do­res RFID se fijan a las prendas en forma de etiquetas. Para la pro­te­c­ción de me­r­ca­n­cías, las etiquetas RFID se integran no­r­ma­l­me­n­te en el proceso de pro­du­c­ción, por lo que resultan más discretas, efi­cie­n­tes y eco­nó­mi­cas que otros pro­ce­di­mie­n­tos de pro­te­c­ción ele­c­tró­ni­ca de me­r­ca­n­cías. No obstante, los sistemas de pro­te­c­ción basados en la te­c­no­lo­gía RFID son motivo de disputa en cuanto a pro­te­c­ción de datos, ya que los chips de los productos pueden continuar leyéndose tras la ad­qui­si­ción de la prenda por parte del cliente.

Pro­du­c­ción

En el contexto de la pro­du­c­ción, las po­si­bi­li­da­des de apli­ca­ción de los sistemas RFID se extienden desde el se­gui­mie­n­to de mercancía y material hasta la au­to­ma­ti­za­ción de las líneas de pro­du­c­ción. El empleo de esta te­c­no­lo­gía no solo tiene como objetivo acelerar los procesos de pro­du­c­ción, sino también la seguridad en el puesto de trabajo y el control de calidad. La idea es insertar en cada producto un chip que no solo sirva para su ide­n­ti­fi­ca­ción, sino también para pro­po­r­cio­nar in­fo­r­ma­ción sobre su pro­ce­sa­mie­n­to, montaje, ma­n­te­ni­mie­n­to o eli­mi­na­ción. Junto con el de­no­mi­na­do IoT (el Internet de las cosas) y co­n­te­x­tua­li­za­do dentro de la visión de la Industria 4.0, la te­c­no­lo­gía RFID es uno de los fu­n­da­me­n­tos de la Smart Factory.

Ide­n­ti­fi­ca­ción de vehículos

Otro posible campo de apli­ca­ción para los sistemas RFID de largo alcance es la ide­n­ti­fi­ca­ción de vehículos, por ejemplo, para controles de acceso, sistemas de peaje, controles de velocidad, servicios de préstamo de vehículos o gestión de apa­r­ca­mie­n­tos. Las ma­trí­cu­las con chip RFID podrían completar o co­n­s­ti­tuir una al­te­r­na­ti­va al re­co­no­ci­mie­n­to por cámaras. Además, con los chips RFID también podrían rea­li­zar­se prá­c­ti­ca­me­n­te en el acto los abonos en las ga­so­li­ne­ras o en las es­ta­cio­nes de peaje.

Piratería

En la lucha contra la piratería, la te­c­no­lo­gía RFID podría co­m­ple­me­n­tar o co­n­s­ti­tuir una al­te­r­na­ti­va a otras medidas de seguridad, como los ho­lo­gra­mas ópticos o los números de serie. Resulta habitual añadir una marca ide­n­ti­fi­ca­ti­va in­te­gra­n­do un tra­n­s­po­n­de­dor RFID pasivo en el producto durante su fa­bri­ca­ción. Estos chips permiten ide­n­ti­fi­car los productos de marca durante toda la cadena de su­mi­ni­s­tro, ve­ri­fi­car­los en caso necesario y comprobar de ese modo la au­te­n­ti­ci­dad del artículo. Si se emplean en estos casos sistemas de lectura multitag, se puede realizar la ve­ri­fi­ca­ción de un volumen mayor de mercancía en menor tiempo. Con el fin de evitar la fa­l­si­fi­ca­ción de la in­fo­r­ma­ción al­ma­ce­na­da en el tra­n­s­po­n­de­dor, deben emplearse pro­ce­di­mie­n­tos de en­cri­p­ta­do. También se puede barajar la po­si­bi­li­dad de permitir que los usuarios finales realicen la co­m­pro­ba­ción a través del teléfono móvil, por ejemplo.

Ide­n­ti­fi­ca­ción de animales

Para la ide­n­ti­fi­ca­ción de animales, los tra­n­s­po­n­de­do­res RFID se emplean en­ca­p­su­la­dos en cristal y se implantan en el cuerpo del animal con ayuda de un inyector. De este modo, la te­c­no­lo­gía RFID se presenta como una al­te­r­na­ti­va a los collares o los crotales.

Tarjetas de pago

La RFID es la te­c­no­lo­gía en la que se basan los sistemas de pago sin contacto de las tarjetas con chip o los di­s­po­si­ti­vos in­te­li­ge­n­tes. Por motivos de seguridad, la tra­n­s­fe­re­n­cia de datos tiene lugar mediante un aco­pla­mie­n­to cercano o lectura de contacto. A escala in­te­r­na­cio­nal, se ha es­ta­n­da­ri­za­do la co­mu­ni­ca­ción de campo cercano (near field co­m­mu­ni­ca­tion, NFC). Entre los pro­ce­di­mie­n­tos más comunes de pago a través de NFC se en­cue­n­tran Paypass, Visa, PayWave, Apple Pay y Google Pay.

Nota

La te­c­no­lo­gía NFC co­n­s­ti­tu­ye un tipo de aco­pla­mie­n­to especial para sistemas RFID. Esta co­mu­ni­ca­ción ha sido es­pe­ci­fi­ca­da por la Comisión Ele­c­tro­té­c­ni­ca In­te­r­na­cio­nal (IEC) en co­la­bo­ra­ción con la Or­ga­ni­za­ción In­te­r­na­cio­nal de No­r­ma­li­za­ción (ISO). Las normas más im­po­r­ta­n­tes a este respecto son ISO/IEC 18092, 21481 y 14443.

Registro de la jornada laboral

La uti­li­za­ción de sistemas RFID para llevar a cabo el registro del tiempo de trabajo está am­plia­me­n­te extendida y ha venido a sustituir a otros sistemas. En lugar de utilizar tarjetas o fichas, los empleados solo tienen que colocar sus tra­n­s­po­n­de­do­res en el terminal que co­rre­s­po­n­da para registrar el comienzo, el final de su jornada laboral o los tiempos de pausa. Un sistema in­fo­r­má­ti­co recoge y analiza los datos y los registra en la cuenta del empleado. La uti­li­za­ción de la te­c­no­lo­gía RFID para registrar el tiempo también se ha extendido al ámbito deportivo. Con el objetivo de registrar con mayor precisión la entrada en la meta, se colocan tra­n­s­po­n­de­do­res en las za­pa­ti­llas de los atletas, las bi­ci­cle­tas o los coches de carreras.

Control de entrada y acceso

Los tra­n­s­po­n­de­do­res RFID en forma de llaveros o tarjetas permiten la ide­n­ti­fi­ca­ción en sistemas ele­c­tró­ni­cos de cierre. Este tipo de control de acceso presenta una gran ventaja respecto a las ce­rra­du­ras co­n­ve­n­cio­na­les ya que, si un empleado pierde su tra­n­s­po­n­de­dor, solo habrá que bloquear el ID sin necesidad de cambiar la cerradura, como ocurre en el caso de una llave. El uso de controles con te­c­no­lo­gía RFID para la au­te­n­ti­fi­ca­ción de usuarios se puede aplicar también para accesos a puestos de trabajo, equipos o he­rra­mie­n­tas.

Ide­n­ti­fi­ca­ción de personas

La te­c­no­lo­gía RFID también ha llegado a los do­cu­me­n­tos de ide­n­ti­fi­ca­ción y permite hacer una lectura ele­c­tró­ni­ca de los datos pe­r­so­na­les. En España, todos los pa­sa­po­r­tes que se emiten en la ac­tua­li­dad están dotados de un chip RFID, que está integrado también en el Documento Nacional de Identidad. En el futuro, podrían im­pla­n­tar­se bajo la piel chips RFID que permitan la ide­n­ti­fi­ca­ción personal. En ellos, no solo se podrían almacenar datos pe­r­so­na­les, sino también in­fo­r­ma­ción im­po­r­ta­n­te sobre la persona, como alergias e in­to­le­ra­n­cias, el historial médico o la toma de alguna me­di­ca­ción.

Ventajas e in­co­n­ve­nie­n­tes de la te­c­no­lo­gía RFID

Las ventajas e in­co­n­ve­nie­n­tes de los sistemas RFID se discuten a menudo en relación con otros pro­ce­di­mie­n­tos de ide­n­ti­fi­ca­ción sin contacto. En los ámbitos de apli­ca­ción me­n­cio­na­dos arriba pueden emplearse sistemas al­te­r­na­ti­vos a la te­c­no­lo­gía RFID, como la ide­n­ti­fi­ca­ción óptica por medio de códigos de barra o de códigos QR. En co­m­pa­ra­ción con estos otros pro­ce­di­mie­n­tos, la te­c­no­lo­gía RFID cuenta con las si­guie­n­tes ventajas e in­co­n­ve­nie­n­tes.

Ventajas In­co­n­ve­nie­n­tes
Tra­n­s­fe­re­n­cia de datos sin contacto (también sin contacto directo) In­te­r­fe­re­n­cias por líquidos o metales (de­pe­n­die­n­do de la fre­cue­n­cia)
Mayor distancia de lectura y escritura (en función del tipo) Poco es­ta­n­da­ri­za­do (sobre todo, a escala in­te­r­na­cio­nal)
Mayor rango de tra­n­s­fe­re­n­cia (en función del tipo) Tra­n­s­pa­re­n­cia y pro­te­c­ción de datos
Acceso de lectura y escritura a través de distintos ma­te­ria­les (como madera o papel) A di­fe­re­n­cia de los códigos de barras, los tra­n­s­po­n­de­do­res RFID pueden leerse úni­ca­me­n­te con la ayuda de un solo aparato
Lectura de varios chips RFID al mismo tiempo (lectura múltiple)  
Poco desgaste / muy re­si­s­te­n­te en función del soporte  
Po­si­bi­li­dad de cifrado  
Según el tipo, re­s­cri­bi­ble  
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