La IA permite a las máquinas aprender a partir de datos, reconocer patrones y tomar de­ci­sio­nes de forma autónoma. En el núcleo de cualquier apli­ca­ción in­te­li­ge­n­te se en­cue­n­tran los al­go­ri­t­mos de IA, que hacen posible este co­m­po­r­ta­mie­n­to.

¿Qué es un algoritmo en IA?

Los al­go­ri­t­mos de IA son pro­ce­di­mie­n­tos de cálculo es­pe­cí­fi­cos que permiten a las máquinas realizar tareas que tra­di­cio­na­l­me­n­te requieren in­te­li­ge­n­cia humana. Analizan datos, reconocen re­la­cio­nes y, a partir de ello, realizan pre­di­c­cio­nes. Su uso abarca desde árboles de decisión sencillos hasta complejas redes neu­ro­na­les.

Estos al­go­ri­t­mos de­te­r­mi­nan cómo procesa la IA los datos, qué patrones reconoce y cómo reacciona ante ellos. Están presentes en casi todos los ámbitos, desde las compras en línea y los asi­s­te­n­tes de voz hasta el dia­g­nó­s­ti­co médico. El éxito de una apli­ca­ción de IA depende en gran medida de elegir el algoritmo de IA adecuado. En general, los al­go­ri­t­mos de IA se di­fe­re­n­cian por su fu­n­cio­na­mie­n­to, su método de apre­n­di­za­je y su es­pe­cia­li­za­ción en apli­ca­cio­nes concretas.

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Los 10 al­go­ri­t­mos IA más im­po­r­ta­n­tes

Los al­go­ri­t­mos de IA co­n­s­ti­tu­yen la base de todas las apli­ca­cio­nes in­te­li­ge­n­tes. A co­n­ti­nua­ción, te pre­se­n­ta­mos los diez al­go­ri­t­mos más im­po­r­ta­n­tes para la in­te­li­ge­n­cia ar­ti­fi­cial, ex­pli­ca­mos cómo funcionan y mostramos, con ejemplos prácticos, en qué casos se emplean.

Regresión lineal

La regresión lineal es uno de los al­go­ri­t­mos más básicos del apre­n­di­za­je au­to­má­ti­co. Intenta encontrar una relación lineal entre una variable de­pe­n­die­n­te (por ejemplo, el precio de una vivienda) y una o varias variables in­de­pe­n­die­n­tes (por ejemplo, ubicación, su­pe­r­fi­cie habitable, an­ti­güe­dad de la vivienda). Para ello, el algoritmo crea una recta (con una variable in­de­pe­n­die­n­te) o un hi­pe­r­plano (con varias variables) que aproxime lo mejor posible los puntos de datos. El objetivo es minimizar la di­fe­re­n­cia entre los valores predichos y los valores reales, el llamado error. Para ello se utilizan pro­ce­di­mie­n­tos ma­te­má­ti­cos como el método de los mínimos cuadrados.

La regresión lineal se utiliza, entre otras cosas, en el análisis fi­na­n­cie­ro, por ejemplo, para predecir co­ti­za­cio­nes bu­r­sá­ti­les o ingresos, y también en marketing, para analizar la in­flue­n­cia de distintos factores en las cifras de ventas. Es es­pe­cia­l­me­n­te fácil de entender y, por ello, ideal para iniciarte en el análisis de datos. Aunque es sencilla, en muchos ámbitos ofrece re­su­l­ta­dos fiables y fáciles de in­te­r­pre­tar.

Ejemplo práctico:

Una empresa in­mo­bi­lia­ria quiere estimar el precio de venta de viviendas. El algoritmo analiza datos hi­s­tó­ri­cos de casas de las que se conocen el tamaño, el año de co­n­s­tru­c­ción y la ubicación, y a partir de ahí calcula una recta de regresión que predice el precio. Así, la empresa puede ofrecer rá­pi­da­me­n­te una es­ti­ma­ción para un nuevo inmueble.

Regresión logística

La regresión logística se utiliza cuando se trata de problemas de cla­si­fi­ca­ción. En este tipo de problemas, se pretende asignar objetos o eventos a de­te­r­mi­na­das ca­te­go­rías. A di­fe­re­n­cia de la regresión lineal, no predice un valor concreto, sino la pro­ba­bi­li­dad de que ocurra un evento. Para ello, el algoritmo de IA calcula una co­m­bi­na­ción lineal de las variables de entrada y, a co­n­ti­nua­ción, aplica una función sigmoide, que tra­n­s­fo­r­ma el resultado en un valor entre 0 y 1. Este valor se in­te­r­pre­ta como una pro­ba­bi­li­dad, de modo que los valores por encima de un de­te­r­mi­na­do umbral se asignan a una categoría.

Un proveedor de correo ele­c­tró­ni­co quiere cla­si­fi­car au­to­má­ti­ca­me­n­te los mensajes entrantes como spam o no spam. El algoritmo de IA analiza ca­ra­c­te­rí­s­ti­cas como la dirección del remitente, de­te­r­mi­na­das palabras clave o el número de enlaces externos. A partir de estas ca­ra­c­te­rí­s­ti­cas, calcula para cada correo ele­c­tró­ni­co la pro­ba­bi­li­dad de que sea spam. Si la pro­ba­bi­li­dad supera el 50 %, el sistema marca el correo ele­c­tró­ni­co como spam.

Árboles de decisión

Los árboles de decisión son una clase de al­go­ri­t­mos de IA que, como su nombre indica, re­pre­se­n­tan de­ci­sio­nes en una es­tru­c­tu­ra con forma de árbol. Cada nodo del árbol co­rre­s­po­n­de a una pregunta o condición, y cada rama conduce a otra decisión o a un resultado final (la llamada hoja). El algoritmo de IA decide en cada nivel de decisión qué ca­ra­c­te­rí­s­ti­ca de los datos separa mejor los distintos casos. Para ello, se utilizan criterios como la ganancia de in­fo­r­ma­ción o el índice Gini para elegir la mejor pregunta para cada nodo. Así se crea un modelo que hace pre­di­c­cio­nes a partir de los valores de las ca­ra­c­te­rí­s­ti­cas de los datos de entrada.

Una de las pri­n­ci­pa­les ventajas de los árboles de decisión es que son fáciles de in­te­r­pre­tar y vi­sua­li­zar. Requieren re­la­ti­va­me­n­te poco pre­pro­ce­sa­mie­n­to de datos, también pueden usarse para pre­di­c­cio­nes de cla­si­fi­ca­ción y numéricas, y se pueden combinar en modelos de random forest para aumentar la precisión de las pre­di­c­cio­nes.

Ejemplo práctico:

El algoritmo de IA se utiliza, por ejemplo, en la medicina. Un hospital puede emplearlo como ayuda de pre­di­c­ción para obtener una es­ti­ma­ción de si un paciente tiene un de­te­r­mi­na­do riesgo de en­fe­r­me­da­des cardíacas. El árbol de decisión empieza con una pregunta como “¿Tiene la presión arterial alta?”. Según la respuesta, se pasa a otras preguntas, por ejemplo: “¿Fuma?” o “¿Cuál es el nivel de co­le­s­te­rol?”. Al final se llega a una hoja que pro­po­r­cio­na la cla­si­fi­ca­ción “riesgo alto” o “riesgo bajo”.

Random forest

Random forest es una evolución de los árboles de decisión y pertenece a los llamados métodos de conjunto. Este algoritmo de IA crea una gran cantidad de árboles de decisión, que se entrenan con su­b­co­n­ju­n­tos alea­to­rios de los datos de en­tre­na­mie­n­to y una selección aleatoria de ca­ra­c­te­rí­s­ti­cas. Cada árbol hace una pre­di­c­ción de forma in­de­pe­n­die­n­te y el resultado global se determina mediante votación ma­yo­ri­ta­ria en la cla­si­fi­ca­ción o el promedio en la regresión. Al combinar muchos árboles, se compensan los errores de árboles in­di­vi­dua­les y la pre­di­c­ción global es más estable y precisa. El algoritmo de IA es flexible, puede procesar grandes volúmenes de datos y es menos propenso al so­bre­aju­s­te que los árboles de decisión in­di­vi­dua­les.

Ejemplo práctico:

Una apli­ca­ción de random forest se encuentra, por ejemplo, en el comercio ele­c­tró­ni­co, cuando una tienda en línea quiere predecir si los clientes comprarán un producto de­te­r­mi­na­do. Cada árbol del random forest evalúa la pro­ba­bi­li­dad basándose en distintos datos del cliente, como la edad, compras an­te­rio­res, fre­cue­n­cia de visita o ubicación. Las pre­di­c­cio­nes de todos los árboles se combinan, y el producto se re­co­mie­n­da a las clientas y los clientes como pro­ba­ble­me­n­te relevante si la mayoría de los árboles lo respalda.

k-Nearest Neighbors (kNN)

kNN es un algoritmo sencillo, pero muy intuitivo, que realiza pre­di­c­cio­nes basándose en si­mi­li­tu­des entre puntos de datos. Ante una nueva entrada, el algoritmo de IA calcula las di­s­ta­n­cias a todos los puntos de datos de en­tre­na­mie­n­to exi­s­te­n­tes, no­r­ma­l­me­n­te con métricas como la distancia eu­cli­dia­na. A co­n­ti­nua­ción, se se­le­c­cio­nan los k vecinos más cercanos, es decir, los k puntos de datos que más se parecen a la nueva entrada:

  • En problemas de cla­si­fi­ca­ción, la nueva entrada se asigna a la categoría que aparece con más fre­cue­n­cia entre esos vecinos.
  • En problemas de regresión, se utiliza el promedio de los valores de los vecinos como pre­di­c­ción.

El algoritmo de IA es fácil de im­ple­me­n­tar, pero necesita su­fi­cie­n­tes datos de en­tre­na­mie­n­to re­pre­se­n­ta­ti­vos y un buen pre­pro­ce­sa­mie­n­to de datos, es­pe­cia­l­me­n­te al escalar las ca­ra­c­te­rí­s­ti­cas. A pesar de su sencillez, kNN suele ofrecer re­su­l­ta­dos so­r­pre­n­de­n­te­me­n­te buenos en muchos ámbitos.

Ejemplo práctico:

Un servicio de streaming quiere predecir qué películas podrían gustarle a un usuario. El algoritmo de IA analiza el co­m­po­r­ta­mie­n­to de otras usuarias y otros usuarios con hábitos de vi­sua­li­za­ción similares, es decir, los “vecinos más cercanos”, y re­co­mie­n­da películas que esos usuarios han valorado po­si­ti­va­me­n­te. La elección de “k” es decisiva: un valor demasiado pequeño puede dar lugar a pre­di­c­cio­nes ine­s­ta­bles, pero un valor demasiado grande puede diluir patrones locales re­le­va­n­tes.

Máquinas de Vectores de Soporte (SVM)

Las Máquinas de Vectores de Soporte son al­go­ri­t­mos de IA que sirven para separar de forma óptima puntos de datos de distintas clases. El algoritmo de IA busca una línea o plano de se­pa­ra­ción/hi­pe­r­plano que maximice las di­s­ta­n­cias entre las clases. Los puntos de datos que están más cerca de esa línea se denominan vectores de soporte, ya que de­te­r­mi­nan de forma decisiva la posición de la línea de se­pa­ra­ción. Las SVM también pueden resolver problemas de cla­si­fi­ca­ción no lineales mediante las llamadas funciones kernel, que tra­n­s­fo­r­man los datos a un espacio de mayor dimensión en el que es posible una se­pa­ra­ción lineal. Las SVM son es­pe­cia­l­me­n­te potentes con conjuntos de datos bien separados y ofrecen re­su­l­ta­dos muy precisos. Una de­s­ve­n­ta­ja es que el cálculo puede ser costoso con conjuntos de datos muy grandes.

Ejemplo práctico:

Un servicio de banca en línea quiere di­s­ti­n­guir tra­n­sac­cio­nes frau­du­le­n­tas de tra­n­sac­cio­nes ha­bi­tua­les y, para ello, utilizar el algoritmo de IA. Analiza ca­ra­c­te­rí­s­ti­cas como el importe de la tra­n­sac­ción, la hora, el lugar y el co­m­po­r­ta­mie­n­to previo del usuario. A co­n­ti­nua­ción, la SVM busca una línea de se­pa­ra­ción que delimite con la mayor claridad posible las tra­n­sac­cio­nes frau­du­le­n­tas de las legítimas. Los vectores de soporte, es decir, las tra­n­sac­cio­nes más críticas que están cerca de la línea de se­pa­ra­ción, de­te­r­mi­nan cómo se cla­si­fi­can las nuevas tra­n­sac­cio­nes.

Naive Bayes

Naive Bayes es un algoritmo de cla­si­fi­ca­ción pro­ba­bi­lí­s­ti­co basado en el teorema de Bayes. Parte de la idea de que todas las ca­ra­c­te­rí­s­ti­cas de un punto de datos son in­de­pe­n­die­n­tes entre sí. El algoritmo de IA calcula, a partir de las ca­ra­c­te­rí­s­ti­cas ob­se­r­va­das, la pro­ba­bi­li­dad de que un punto de datos pe­r­te­ne­z­ca a una clase de­te­r­mi­na­da. Después, el punto de datos se asigna a la clase con la pro­ba­bi­li­dad más alta. Naive Bayes es rápido, eficiente y robusto incluso con conjuntos de en­tre­na­mie­n­to pequeños. A pesar de la su­po­si­ción de in­de­pe­n­de­n­cia entre ca­ra­c­te­rí­s­ti­cas, este algoritmo ofrece re­su­l­ta­dos fiables en muchas tareas de cla­si­fi­ca­ción de texto.

Ejemplo práctico:

Un ejemplo de apli­ca­ción de este popular algoritmo de IA es una tienda en línea que quiere cla­si­fi­car au­to­má­ti­ca­me­n­te las va­lo­ra­cio­nes de los clientes como “positivas”, “neutras” o “negativas”. Para ello, el algoritmo de IA analiza ca­ra­c­te­rí­s­ti­cas como la fre­cue­n­cia de de­te­r­mi­na­das palabras (por ejemplo, “bueno”, “malo”, “re­co­me­n­da­ble”) en los textos. A partir de estas ca­ra­c­te­rí­s­ti­cas, Naive Bayes calcula con qué pro­ba­bi­li­dad una va­lo­ra­ción pertenece a cada categoría y la asigna a la categoría con la pro­ba­bi­li­dad más alta.

K-Means

K-Means es un algoritmo de IA de clu­s­te­ri­ng que divide los datos en grupos, llamados clústeres, con ca­ra­c­te­rí­s­ti­cas similares. El algoritmo comienza eligiendo alea­to­ria­me­n­te un número pre­de­te­r­mi­na­do de centros de clúster k. A co­n­ti­nua­ción, cada punto de datos se asigna al centro de clúster más cercano. Después, los centros de clúster se re­ca­l­cu­lan en función de los puntos asignados. Este proceso se repite de forma iterativa hasta que los clústeres se es­ta­bi­li­zan. La elección de k, es decir, el número de clústeres, es decisiva para la calidad de los re­su­l­ta­dos: muy pocos clústeres pueden ocultar patrones, y de­ma­sia­dos pueden llevar a grupos ex­ce­si­va­me­n­te de­ta­lla­dos.

Ejemplo práctico:

En marketing, K-Means se utiliza para agrupar a los clientes según su co­m­po­r­ta­mie­n­to de compra. Quienes tienen hábitos de compra similares acaban en los mismos clústeres, lo que permite crear ofertas o re­co­me­n­da­cio­nes es­pe­cí­fi­cas. K-Means también se emplea en el pro­ce­sa­mie­n­to de imágenes, en la detección de anomalías o para descubrir patrones en datos no es­tru­c­tu­ra­dos, y es ideal para ide­n­ti­fi­car es­tru­c­tu­ras ocultas en grandes conjuntos de datos.

Re­tro­pro­pa­ga­ción

La re­tro­pro­pa­ga­ción es un algoritmo de IA que se utiliza en el en­tre­na­mie­n­to de redes neu­ro­na­les y co­n­s­ti­tu­ye la base de los modelos de apre­n­di­za­je profundo. Ajusta de forma gradual las co­ne­xio­nes entre las neuronas pro­pa­ga­n­do el error de una pre­di­c­ción hacia atrás a través de las capas de la red. Así, la red se mejora co­n­ti­nua­me­n­te, de modo que las pre­di­c­cio­nes son cada vez más precisas. A menudo, la re­tro­pro­pa­ga­ción se usa junto con Gradient Descent para ajustar los pesos de forma óptima y minimizar el error.

Ejemplo práctico:

En el re­co­no­ci­mie­n­to de voz, por ejemplo, un sistema analiza palabras habladas y las convierte en texto. Al principio, la red neuronal hace pre­di­c­cio­nes que a menudo son erróneas. La re­tro­pro­pa­ga­ción calcula la de­s­via­ción entre la pre­di­c­ción y la versión real del texto, propaga ese error a través de las capas y ajusta las co­ne­xio­nes en co­n­se­cue­n­cia. De este modo, la red aprende, a partir de muchos ejemplos de en­tre­na­mie­n­to, a reconocer co­rre­c­ta­me­n­te la pro­nu­n­cia­ción.

Nota

La re­tro­pro­pa­ga­ción permite entrenar redes complejas, incluidas las redes Long Short-Term Memory (LSTM), que son es­pe­cia­l­me­n­te adecuadas para datos de­pe­n­die­n­tes del tiempo, como el habla, los textos o los datos fi­na­n­cie­ros.

Apre­n­di­za­je por refuerzo

El apre­n­di­za­je por refuerzo es un método de apre­n­di­za­je en el que la IA aprende a tomar de­ci­sio­nes mediante ensayo y error. El algoritmo de IA in­ter­ac­túa con su entorno y recibe re­co­m­pe­n­sas por el co­m­po­r­ta­mie­n­to deseado, así como castigos por el co­m­po­r­ta­mie­n­to no deseado. El objetivo es de­sa­rro­llar una es­tra­te­gia o política que, a largo plazo, obtenga la re­co­m­pe­n­sa máxima. A di­fe­re­n­cia de los métodos de apre­n­di­za­je su­pe­r­vi­sa­do, la IA no tiene que conocer de antemano la respuesta correcta para cada situación, sino que aprende de forma autónoma a partir de las co­n­se­cue­n­cias de sus acciones. Este algoritmo de IA muestra cómo la IA puede resolver de manera autónoma problemas complejos apre­n­die­n­do de la ex­pe­rie­n­cia, teniendo en cuenta co­n­se­cue­n­cias a largo plazo y de­sa­rro­lla­n­do es­tra­te­gias sin pro­gra­ma­ción explícita.

Ejemplo práctico:

En robótica, el apre­n­di­za­je por refuerzo se utiliza para entrenar a un robot que debe superar un recorrido de ob­s­tácu­los de forma autónoma. Al principio, el robot tropieza con fre­cue­n­cia o se cae, pero, mediante intentos repetidos, ide­n­ti­fi­ca qué mo­vi­mie­n­tos llevan al éxito y ajusta su co­m­po­r­ta­mie­n­to paso a paso. Tras muchas sesiones de en­tre­na­mie­n­to, el robot de­sa­rro­lla una es­tra­te­gia que le permite superar el recorrido de manera eficiente.

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