El brai­n­s­to­r­mi­ng es una popular técnica utilizada para encontrar ideas basada en la crea­ti­vi­dad es­pó­n­ta­nea y sin filtros. La base de esta técnica, co­n­si­s­te­n­te en entrenar el cerebro humano para des­en­ca­de­nar una “lluvia de ideas” y pla­s­mar­las en papel sin censura, fue formulada por primera vez en 1939 por el autor es­ta­dou­ni­de­n­se Alex F. Osborn y de­sa­rro­lla­da por el teórico de la gestión Charles Hutchison Clark. El brai­n­s­to­r­mi­ng es un método que tiene como objetivo la re­co­pi­la­ción rápida y no filtrada de ideas, pidiendo a los pa­r­ti­ci­pa­n­tes que si­m­ple­me­n­te “lancen ideas al aire”.

De­fi­ni­ción: Brai­n­s­to­r­mi­ng o lluvia de ideas

El brai­n­s­to­r­mi­ng o lluvia de ideas es un método de in­te­r­ca­m­bio de ideas en el que los pa­r­ti­ci­pa­n­tes aportan ideas sin orden ni filtro. Estas ideas se recogen primero sin eva­lua­ción ni censura y luego se valoran.

Como di­s­ci­pli­na para el in­te­r­ca­m­bio de ideas, el brai­n­s­to­r­mi­ng comprende diversas variantes, fases, aspectos y dinámicas. Cuando conozcas esta técnica y sus ventajas y de­s­ve­n­ta­jas, co­n­se­gui­rás que tu próxima sesión de lluvia de ideas sea aún más efectiva. Aunque el atractivo del brai­n­s­to­r­mi­ng se debe a la ausencia de reglas complejas, no todas las sesiones dan buenos re­su­l­ta­dos. Lee en nuestra guía qué reglas y aspectos permiten aplicar con éxito esta técnica creativa, cuándo vale la pena uti­li­zar­la y cómo puedes pre­pa­rar­la e im­ple­me­n­tar­la tú mismo.

Las 4 leyes del brai­n­s­to­r­mi­ng

  1. Cantidad antes que calidad. El brai­n­s­to­r­mi­ng consiste en recoger tantas ideas como sea posible, con la esperanza de que entre ellas se encuentre la de­fi­ni­ti­va para el proyecto o la labor en cuestión. Por eso, es im­po­r­ta­n­te que las ideas fluyan li­bre­me­n­te, aunque haya muchas de­se­cha­bles. Las ideas que desde un principio se perciben como malas, también son im­po­r­ta­n­tes para eli­mi­nar­las más tarde al realizar una co­m­pa­ra­ción con las que sí son buenas. Los pa­r­ti­ci­pa­n­tes deben ase­gu­rar­se de que se va a registrar cada idea.
     
  2. No a las críticas, di­s­cu­sio­nes o co­me­n­ta­rios durante la sesión. Esta regla debe ser respetada en todo momento, con el objetivo de que el flujo de ideas no se vea pe­r­tu­r­ba­do ni se detenga. En otras palabras, una sola in­te­r­ve­n­ción puede contener una o varias ideas nuevas. Todos los otros aspectos o co­n­te­ni­dos deben di­s­cu­ti­r­se en la eva­lua­ción posterior.
     
  3. Registrar todas las ideas. Solo si se registran todas las ideas, por ejemplo, con ayuda de una pizarra, se garantiza que la sesión de lluvia de ideas pueda pasar a la siguiente fase de eva­lua­ción sin haber sido censurada o filtrada. En co­n­se­cue­n­cia, es necesario nombrar a una persona que sea moderador o redactor de actas y que suele ab­s­te­ne­r­se de hacer co­n­tri­bu­cio­nes durante la sesión de brai­n­s­to­r­mi­ng. Si las ideas se ignoran y no se toma nota de ellas, se desmotiva a los pa­r­ti­ci­pa­n­tes a seguir co­n­tri­bu­ye­n­do en la sesión.
     
  4. Pensar con ori­gi­na­li­dad e in­s­pi­rar­se mu­tua­me­n­te. La lluvia de ideas suele generar una multitud de ideas in­de­pe­n­die­n­tes las unas de las otras, aunque también existe la po­si­bi­li­dad de que a partir de una idea se de­sa­rro­llen otras nuevas. A menudo, cada sesión de­sa­rro­lla su propia dinámica, lo que conduce a que las ideas se encaminen en una dirección concreta o que incluso se co­n­ce­n­tren en una sola línea. A pesar de esto, los pa­r­ti­ci­pa­n­tes no deben tener miedo de expresar ideas que vayan en una dirección co­m­ple­ta­me­n­te diferente. Ambas dinámicas refuerzan el brai­n­s­to­r­mi­ng como técnica grupal y, con fre­cue­n­cia, conducen a buenos re­su­l­ta­dos.

Cómo hacer un brai­n­s­to­r­mi­ng paso a paso

El brai­n­s­to­r­mi­ng se ca­ra­c­te­ri­za por su simpleza en la pla­ni­fi­ca­ción y ejecución. Sin embargo, en el rol de líder de la discusión, hay muchas cosas que puedes hacer para que los re­su­l­ta­dos de la sesión sean aún más notables. Al fin y al cabo, toda sesión requiere una buena mo­de­ra­ción (incluso si esta no es del todo activa) y todo buen moderador deberá estar preparado para ello.

Preparar una sesión de brai­n­s­to­r­mi­ng

Como moderador, debes preparar la sesión de brai­n­s­to­r­mi­ng en función del grupo de que se trate. En caso de que fuera necesario, responde a las si­guie­n­tes preguntas con ayuda de tus tra­ba­ja­do­res:

  • ¿Cuántas personas pa­r­ti­ci­pan pro­po­r­cio­na­n­do ideas? El número de pa­r­ti­ci­pa­n­tes en una sesión de brai­n­s­to­r­mi­ng dependerá de cada caso, pero es cierto que un grupo muy grande puede hacer peligrar el flujo de ideas (los pa­r­ti­ci­pa­n­tes pueden sentirse cohibidos) y los grupos muy pequeños pueden tra­du­ci­r­se en menos ideas. En este sentido, es im­po­r­ta­n­te mantener un equi­li­brio y pre­gu­n­tar­se cuál es el tamaño de grupo más común en tu entorno de trabajo y cuál tiene sentido para tu proyecto.
  • ¿Cómo está compuesto el grupo (ca­ra­c­te­res, género, je­ra­r­quías, na­cio­na­li­da­des, lenguas, ex­pe­rie­n­cia laboral)? El brai­n­s­to­r­mi­ng solo consigue alcanzar re­su­l­ta­dos óptimos cuando todos los pa­r­ti­ci­pa­n­tes in­te­r­vie­nen de forma activa. Es por ello que como moderador debes prestar atención para que se respete un cierto equi­li­brio en el grupo. Algunos de los miembros del grupo serán más pa­r­ti­ci­pa­ti­vos que otros, que actuarán de forma más tímida y reservada. Si consigues ensamblar las distintas pe­r­so­na­li­da­des de forma equi­li­bra­da, surgirán menos in­te­r­fe­re­n­cias.

Lo mismo se aplica a las je­ra­r­quías en el puesto de trabajo. Si estás moderando un grupo de brai­n­s­to­r­mi­ng de cinco personas en el que cuatro son empleados pe­r­ma­ne­n­tes y el quinto está en prácticas, puede que este último se sienta inseguro y evite pa­r­ti­ci­par ac­ti­va­me­n­te en la lluvia de ideas. Asegúrate de que los pa­r­ti­ci­pa­n­tes no se sienten cohibidos por personas de un rango superior.

En una empresa mu­l­ti­na­cio­nal, además, a la hora de pla­ni­fi­car una sesión in­te­r­na­cio­nal de brai­n­s­to­r­mi­ng es im­po­r­ta­n­te tener en cuenta las posibles barreras li­n­güí­s­ti­cas. El inglés suele ser la primera opción. Sin embargo, también tiene sentido dejar que cada pa­r­ti­ci­pa­n­te co­n­tri­bu­ya con ideas en su idioma materno para que se expresen de la manera menos co­n­ta­mi­na­da posible. Más tarde, durante la eva­lua­ción de las ideas, podrán tra­du­ci­r­se en común.

Por último, no olvides que las personas expertas en ese campo de trabajo son mejores en la lluvia de ideas. Los expertos tomarán el timón rápida y gu­s­to­sa­me­n­te, mientras que los in­e­x­pe­r­tos y los legos quedarían fuera del panorama. Pero son pre­ci­sa­me­n­te aquellas personas cuya ex­pe­rie­n­cia técnica aún no es tan pro­nu­n­cia­da las que, a menudo, presentan ideas más frescas, inusuales e in­no­va­do­ras, haciendo al brai­n­s­to­r­mi­ng más valioso.

  • ¿Ide­n­ti­fi­cas en el grupo a un líder de opinión? En muchos grupos se puede ide­n­ti­fi­car a ciertas personas do­mi­na­n­tes o que se erigen como líderes de opinión y de quienes se puede esperar, hasta cierto punto, que sean pa­r­ti­cu­la­r­me­n­te activas en la lluvia de ideas. Aunque un pa­r­ti­ci­pa­n­te motivado es de gran ayuda en la lluvia de ideas, de­ma­sia­dos discursos pro­ce­de­n­tes de una sola persona pueden de­s­mo­ti­var a otros pa­r­ti­ci­pa­n­tes o si­m­ple­me­n­te privarlos de la opo­r­tu­ni­dad de hablar. Si ide­n­ti­fi­cas a esta persona, es re­co­me­n­da­ble realizar una en­tre­vi­s­ta in­di­vi­dual con ella antes de la sesión. Moderar há­bi­l­me­n­te aumenta la po­si­bi­li­dad de in­vo­lu­crar más al resto de pa­r­ti­ci­pa­n­tes. Cuanto más sepas sobre el grupo y sus líderes de opinión, más fácil te resultará.

Mientras preparas la sesión de brai­n­s­to­r­mi­ng considera qué tipo de mo­de­ra­ción es la más adecuada. Presenta el problema de manera concisa y clara, sin entrar en de­ma­sia­dos detalles. De lo contrario, puedes influir in­co­n­s­cie­n­te­me­n­te en la ronda de ideas. También debes explicar bre­ve­me­n­te el marco de co­n­di­cio­nes (tiempo, modo, etc.) y las reglas (cantidad antes que calidad, prohi­bi­ción de crítica, dejar que otros hablen, etc.) que de­te­r­mi­nan una lluvia de ideas para que todos los pa­r­ti­ci­pa­n­tes conozcan el método. Lo más im­po­r­ta­n­te, sin embargo, es la tarea en sí, es decir, la cuestión a la que debe buscarse una respuesta creativa en la sesión de brai­n­s­to­r­mi­ng. Preparar la mo­de­ra­ción es la mejor opción. He aquí un ejemplo de una "chuleta de lluvia de ideas":

Tarea: nuevo eslogan pu­bli­ci­ta­rio para nuestra bebida

Normas:

  • Lanza ideas al aire o de­sa­rro­lla las ya exi­s­te­n­tes sin necesidad de levantar la mano antes de hablar.
  • Se prohíben las críticas y co­me­n­ta­rios sobre otros temas.
  • Haz co­n­tri­bu­cio­nes cortas y directas siempre que sea posible. La mejor co­n­tri­bu­ción consiste si­m­ple­me­n­te en un eslogan.
  • El moderador escribirá todas las pro­pue­s­tas en la pizarra.
  • Duración: 30 minutos.
  • Después de la eva­lua­ción de las ideas y de la discusión abierta (tiempo apro­xi­ma­do: 1 hora), se elegirá la idea ganadora.

Sesión de brai­n­s­to­r­mi­ng: consejos para una buena mo­de­ra­ción

Durante la sesión el flujo de ideas es fu­n­da­me­n­tal; procura recoger el mayor número posible para po­s­te­rio­r­me­n­te de­sa­rro­llar las mejores. Se trata de filtrar las ideas que prometen tener mayor éxito. Para ello, la mayor cantidad de personas di­fe­re­n­tes deben realizar las co­n­tri­bu­cio­nes rá­pi­da­me­n­te y de diversas maneras.

Sin embargo, muchas sesiones de brai­n­s­to­r­mi­ng de­sa­rro­llan su propia dinámica de una forma de­s­co­n­tro­la­da o, incluso, fracasan. Esto sucede porque, a menudo, el grupo se queda atascado con una idea de­te­r­mi­na­da y la de­sa­rro­lla, a pesar de que la lluvia de ideas debe basarse más en la re­co­le­c­ción que en el de­sa­rro­llo. Otras veces el grupo se estanca, lo que puede deberse a varios factores. Es aquí donde el moderador desempeña un papel crucial, ya que debe dirigir la sesión en la dirección deseada y saber dar los impulsos apro­pia­dos. He aquí algunos consejos sobre cómo influir con de­li­ca­de­za en la lluvia de ideas:

  • Dírigete a aquellas personas que aún no han tomado la palabra. Con fre­cue­n­cia basta con pro­nu­n­ciar el nombre de la persona en cuestión para que esta se atreva a compartir la idea que aún no ha expresado. Sin embargo, si esta persona no tiene ninguna idea aún, no puedes forzarla. Asegúrate de que los pa­r­ti­ci­pa­n­tes que no pueden aportar ideas no se sientan culpables.
     
  • Haz una breve re­fe­re­n­cia a una idea que ya ha sido formulada. Pregunta bre­ve­me­n­te si puede ser mo­di­fi­ca­da.
     
  • Elogia las nuevas ideas en el momento apropiado (a ser posible trata de no eva­luar­las). Los pequeños me­ca­ni­s­mos de re­co­m­pe­n­sa a menudo activan la crea­ti­vi­dad y relajan la atmósfera. De esta forma, los pa­r­ti­ci­pa­n­tes se sienten más di­s­pue­s­tos a compartir sus ideas.
     
  • En los momentos de parón absoluto es re­co­me­n­da­ble tomar un descanso. Como moderador se aconseja que abandones la sala por un momento, eli­mi­na­n­do así cualquier tensión posible en el grupo. Cuando la sesión comience de nuevo, los pa­r­ti­ci­pa­n­tes ya habrán repuesto su energía o, en el mejor de los casos, habrán tenido una idea que podrán compartir con el grupo.
     
  • Anota las ideas en una pizarra para que todos los pa­r­ti­ci­pa­n­tes puedan ver el progreso. El mero hecho de que las ideas se anoten tiene, a menudo, un efecto motivador. En caso de que no tengas buena letra, haz un esfuerzo por escribir de forma legible y si no puedes, encarga esta tarea a otro miembro del equipo.
     
  • No su­b­e­s­ti­mes el contexto en el que tiene lugar la sesión. La lluvia de ideas perfecta es aquella que se produce en un ambiente tranquilo y en la que no hay una es­tru­c­tu­ra je­rá­r­qui­ca. Las mesas redondas favorecen la in­ter­ac­ción. En muchos casos también puede ser útil abandonar el lugar de trabajo para realizar la sesión de brai­n­s­to­r­mi­ng. Llevar al grupo a un parque cercano puede dar rienda suelta a la crea­ti­vi­dad y hacer que tus empleados piensen out of the box. Si se trata de un grupo pequeño, una caminata puede conseguir ma­ra­vi­llas, pero debes contar con una forma de anotar o grabar las ideas que van surgiendo mientras os movéis, por ejemplo, en un bloc de notas o en un di­s­po­si­ti­vo de grabación.

Eva­lua­ción de los re­su­l­ta­dos de la lluvia de ideas

Con el método de la lluvia de ideas el principio de “Primero el trabajo, después el placer” se invierte. La sesión de brai­n­s­to­r­mi­ng suele combinar diversión y desenfado, pero es im­po­r­ta­n­te filtrar y discutir de forma objetiva qué re­su­l­ta­dos son realmente útiles, así como aplicar una lógica al evaluar las ideas que han sido re­co­pi­la­das. En este punto, la libertad y la crea­ti­vi­dad dan paso en gran medida a co­n­si­de­ra­cio­nes ra­cio­na­les y es­tra­té­gi­cas con las que se evalúan la plau­si­bi­li­dad y utilidad de la ideas para un proyecto concreto. Sin embargo, de ninguna manera debe excluirse a quienes han pa­r­ti­ci­pa­do en la sesión de brai­n­s­to­r­mi­ng y preparar los re­su­l­ta­dos de forma in­di­vi­dual o con algunas personas se­le­c­cio­na­das.

Fi­na­l­me­n­te, el debate abierto que tiene lugar debe absorver la energía liberada en el brai­n­s­to­r­mi­ng e in­vo­lu­crar a todos los pa­r­ti­ci­pa­n­tes. En este momento, es im­po­r­ta­n­te proceder con ob­je­ti­vi­dad y dar a los pa­r­ti­ci­pa­n­tes la opo­r­tu­ni­dad de discutir con más detalle las ideas que fueron lanzadas al aire y explicar su origen. Quizás la persona que co­n­tri­bu­yó con una idea durante la sesión ya lo ha pensado bien y ahora puede hacer una apo­r­ta­ción más valiosa. La eva­lua­ción conjunta de la lluvia de ideas es una parte fu­n­da­me­n­tal del proceso.

Otro método popular de eva­lua­ción es el pro­ce­di­mie­n­to de exclusión. Las ideas menos co­n­vi­n­ce­n­tes se van eli­mi­na­n­do poco a poco hasta que queda una, que será la que más tarde se pondrá en práctica. El estilo de discusión es ar­gu­me­n­ta­ti­vo y co­m­pa­ra­ti­vo. Por ejemplo, las ideas a eliminar pueden de­te­r­mi­nar­se por voto secreto o a mano alzada hasta que se es­ta­ble­z­ca una ganadora. Este método aporta un elemento lúdico o incluso co­m­pe­ti­ti­vo a la discusión y puede llegar a crear incluso una tensión sana y mo­ti­va­do­ra. El brai­n­s­to­r­mi­ng es, así, una técnica emo­cio­na­n­te porque, teó­ri­ca­me­n­te, cada idea tiene la opo­r­tu­ni­dad de ganar, sin importar el rango o estatus de su promotor.

Variantes del brai­n­s­to­r­mi­ng

El brai­n­s­to­r­mi­ng clásico, como lo co­n­ci­bie­ron Osborn y Clark, presupone que el grupo se lleva bien y genera una tormenta creativa de ideas con el menor número de reglas y re­s­tri­c­cio­nes posible. Sin embargo, hoy en día el término brai­n­s­to­r­mi­ng se in­te­r­pre­ta con relativa libertad y, a menudo, se refiere a cualquier tipo de lluvia de ideas es­po­n­tá­nea, ya sea en grupo o de forma in­di­vi­dual con lápiz y papel.

La realidad del entorno de trabajo actual ha creado nuevas variantes de brai­n­s­to­r­mi­ng. Cada vez más oficinas utilizan pla­ta­fo­r­mas online y software para in­te­r­ca­m­biar y de­sa­rro­llar ideas. Las he­rra­mie­n­tas de trabajo en grupo son cada vez más so­fi­s­ti­ca­das y ofrecen opo­r­tu­ni­da­des para chatear, compartir co­n­te­ni­dos, colaborar en proyectos y para el in­te­r­ca­m­bio pro­du­c­ti­vo. La facilidad con que se usan estas he­rra­mie­n­tas hace que sea atractivo lanzar ideas al aire en los chats y reac­cio­nar es­po­n­tá­nea­me­n­te con un feedback, es­pe­cia­l­me­n­te porque en estas pla­ta­fo­r­mas se usa con fre­cue­n­cia un tono relajado. Sin embargo, se plantea la duda de si esto puede seguir co­n­si­de­rá­n­do­se una lluvia de ideas. También algunas de las si­guie­n­tes variantes se desvían cla­ra­me­n­te del concepto de brai­n­s­to­r­mi­ng según Osborn y Clark.

ABC Brai­n­s­to­r­mi­ng

Esta variante co­m­ple­me­n­ta el brai­n­s­to­r­mi­ng clásico con una regla que intenta hacer de la lluvia de ideas un esquema ordenado. El ABC Brai­n­s­to­r­mi­ng intenta buscar una idea para cada letra del abe­ce­da­rio. Puedes trabajar siguiendo es­tri­c­ta­me­n­te el orden al­fa­bé­ti­co o dejar que las letras se escojan li­bre­me­n­te a medida que avanza la sesión. Esta variante es un método popular cuando el grupo se encuentra en un punto muerto y es es­pe­cia­l­me­n­te adecuado cuando se trata de encontrar un nombre o un eslogan pu­bli­ci­ta­rio.

Sin embargo, uno de sus in­co­ve­nie­n­tes es que los pa­r­ti­ci­pa­n­tes se estancan demasiado en las letras, limitando así su crea­ti­vi­dad. Después de todo, hay muchas más palabras e ideas de peso que comienzan con la letra “e” que con la “y”, pero solo se busca una idea con cada letra. Además, con el ABC Brai­n­s­to­r­mi­ng se ejerce una in­flue­n­cia si­g­ni­fi­ca­ti­va en la forma de pensar de tus empleados, lo que co­n­tra­di­ce la idea original del brai­n­s­to­r­mi­ng como una lluvia de ideas sin filtros en la medida de lo posible. Bá­si­ca­me­n­te, cuantas más reglas impongas en la sesión, menos ideas ve­r­da­de­ra­me­n­te ori­gi­na­les obtendrás.

Brai­n­s­to­r­mi­ng ele­c­tró­ni­co

Para la re­co­le­c­ción di­gi­ta­li­za­da de ideas, lo más adecuado es un software de co­la­bo­ra­ción como Slack o alguna otra pla­ta­fo­r­ma similar. Estos programas te permiten reunir a los empleados en grupos y pedirles que dejen sus ideas en forma de posts. Tú mismo eres el que tiene que es­ta­ble­cer un plazo lo más corto posible para favorecer la es­po­n­ta­nei­dad de tus empleados. El brai­n­s­to­r­mi­ng ele­c­tró­ni­co evita la cultura de la discusión o in­ter­ac­ción cara a cara y, por lo tanto, sacrifica una ventaja esencial del brai­n­s­to­r­mi­ng clásico en favor de la comodidad. A menudo, sin embargo, no tienes otra opción si los miembros del grupo de trabajo no pueden reunirse.

También es común usar programas de vi­deo­co­n­fe­re­n­cia como Skype para llevar a cabo una sesión de brai­n­s­to­r­mi­ng de la manera más realista posible. Debido a que este método tiene lugar en tiempo real, hay cabida para la crea­ti­vi­dad es­po­n­tá­nea. Sin embargo, no puede emular al cien por cien las in­ter­ac­cio­nes cara a cara, lo que puede suponer una barrera mental para los pa­r­ti­ci­pa­n­tes. La labor del moderador es también más de­sa­fia­n­te en esta variante, pues tiene que hacer frente a las co­n­di­cio­nes es­pe­cia­les y los ob­s­tácu­los técnicos de la vi­deo­co­n­fe­re­n­cia. En algunos casos, las in­te­rru­p­cio­nes de conexión, la mala calidad de la tra­n­s­mi­sión y la falta de afinidad técnica por parte de los empleados puede distraer la atención durante la sesión de lluvia de ideas o incluso hacerla co­m­ple­ta­me­n­te imposible.

Brai­n­w­ri­ti­ng

El brai­n­w­ri­ti­ng, a di­fe­re­n­cia del brai­n­s­to­r­mi­ng clásico, se basa en la escritura y re­co­pi­la­ción in­di­vi­dual de ideas en de­tri­me­n­to de la es­po­n­ta­nei­dad y la dinámica de equipo. El moderador recoge las notas (después de un plazo de­te­r­mi­na­do), que a co­n­ti­nua­ción se discuten y trabajan en el grupo. Las ideas son a menudo anónimas y también se discuten sin re­fe­re­n­cia personal. La escritura de ideas es un método eficaz si algunos pa­r­ti­ci­pa­n­tes del grupo son menos aptos para la lluvia de ideas clásica por diversas razones (por ejemplo, idioma, carácter) o si las ci­r­cu­n­s­ta­n­cias im­po­si­bi­li­tan la rea­li­za­ción de una reunión in situ (distancia de los pa­r­ti­ci­pa­n­tes, falta de sala de co­n­fe­re­n­cias adecuada, etc.).

La de­s­vi­n­cu­la­ción del pa­r­ti­ci­pa­n­te es uno de los puntos fuertes del brai­n­w­ri­ti­ng: después de todo, una idea en el brai­n­s­to­r­mi­ng clásico es cla­ra­me­n­te atri­bui­ble a la persona que la expresa. No obstante, de­pe­n­die­n­do de la co­m­po­si­ción y dinámica del grupo, esto puede tener efectos negativos en la sesión de lluvia de ideas. El brai­n­w­ri­ti­ng facilita a los pa­r­ti­ci­pa­n­tes pa­r­ti­cu­la­r­me­n­te inseguros el acceso a la sesión, lo que favorece que también se revelen ideas que ni si quiera se expresan en el contexto clásico del brai­n­s­to­r­mi­ng. De este modo se crea la deseada igualdad de opo­r­tu­ni­da­des para todos los pa­r­ti­ci­pa­n­tes. Otra ventaja del brai­n­w­ri­ti­ng es la do­cu­me­n­ta­ción completa de las ideas. En una sesión de brai­n­s­to­r­mi­ng clásica es fácil que se olvide de vez en cuando apuntar alguna idea, mientras que en el brai­n­w­ri­ti­ng se anotan todas ellas, ya que su puesta por escrito forma parte del proceso. Sin embargo, esto también tiene una de­s­ve­n­ta­ja: las ideas no están re­la­cio­na­das y pueden pre­se­n­tar­se varias veces (entradas múltiples). Además, suele ocurrir que en las versiones de brai­n­s­to­r­mi­ng tra­di­cio­na­les se de­sa­rro­llan más las buenas ideas, mientras que en el brai­n­w­ri­ti­ng estas necesitan varios procesos para de­sa­rro­llar­se y, por lo tanto, pasan por un pro­ce­di­mie­n­to más largo.

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Brai­n­wa­l­ki­ng

El brai­n­wa­l­ki­ng es una variante del brai­n­s­to­r­mi­ng en alza. En ella, la crea­ti­vi­dad de los pa­r­ti­ci­pa­n­tes se incentiva por medio de la co­lo­ca­ción de notas y carteles en toda la oficina. Los pa­r­ti­ci­pa­n­tes a menudo tienen la opo­r­tu­ni­dad de anotar sus propias ideas en estos carteles, de tal modo que al final se obtiene una colección de ideas. El brai­n­wa­l­ki­ng rompe co­n­s­cie­n­te­me­n­te con un marco es­tri­c­ta­me­n­te es­ta­ble­ci­do, como una reunión o un chat, y se centra más en los pa­r­ti­ci­pa­n­tes ca­p­tu­ra­n­do ideas es­po­n­tá­neas en su trabajo diario.

Sin embargo, existe cierta confusión con respecto a otro concepto: a menudo los paseos con co­m­pa­ñe­ros de trabajo en los que se llevan a cabo tareas de pe­n­sa­mie­n­to integrado y eje­r­ci­cios de mo­vi­mie­n­to se denominan también brai­n­wa­l­ki­ng. El objetivo de estos, no obstante, es entrenar el cerebro para activar la crea­ti­vi­dad y mejorar la memoria y la pe­r­ce­p­ción. En este sentido, el término describe más bien una técnica de aptitud mental que un método de lluvia de ideas. Sin embargo, es factible integrar pequeñas sesiones de lluvia de ideas en una actividad de este tipo. Moverse tiene efectos be­ne­fi­cio­sos en el pe­n­sa­mie­n­to creativo.

Libro de ideas

más largo. Con este método es mejor usar un cuaderno en blanco que se va pasando de persona en persona en el lugar de trabajo. A co­n­ti­nua­ción, los empleados registran las ideas por escrito y también pueden comentar las ya exi­s­te­n­tes, ya sea de forma anónima o uti­li­za­n­do su nombre. Esta variante combina las ventajas del brai­n­s­to­r­mi­ng y del brai­n­w­ri­ti­ng. Similar a este último, el resultado es una especie de porfolio de ideas que se puede presentar al grupo para su discusión y selección. De­pe­n­die­n­do del tamaño del grupo, el proceso será más largo y complejo que en el brai­n­s­to­r­mi­ng clásico; sin embargo, el libro de ideas es más fácil de integrar en el trabajo diario.

Si te decantas por la opción del libro de ideas, te re­co­me­n­da­mos definir de antemano algunas reglas. Por lo general, tiene sentido dar a cada persona un límite de tiempo (por ejemplo, un día) para pasar el libro al siguiente pa­r­ti­ci­pa­n­te. También debes es­pe­ci­fi­car cuánto puede escribir cada persona en el libro (una página por pa­r­ti­ci­pa­n­te es lo más apropiado). Esto no solo ayuda a mantener una buena visión general, sino que evita que los empleados es­pe­cia­l­me­n­te creativos releguen a los demás miembros del equipo a un segundo plano. De lo contrario, los empleados pueden sentirse de­s­mo­ti­va­dos si sus pre­de­ce­so­res ya han pre­se­n­ta­do una gran cantidad de ideas.

Aquí también se plantea la cuestión de hasta qué punto se puede co­n­si­de­rar a este método una variante del brai­n­s­to­r­mi­ng. Después de todo, no solo se elimina en gran medida la es­po­n­ta­nei­dad de este método, sino que también se pierde una parte esencial de la dinámica de grupo. Por lo tanto, cabe co­n­si­de­rar si el brai­n­w­ri­ti­ng supera al libro de ideas al co­n­tra­rre­s­tar la pérdida de es­po­n­ta­nei­dad con el anonimato. El libro de ideas parece combinar las de­s­ve­n­ta­jas de ambos métodos, siendo su única ventaja la comodidad. Sin embargo, de­pe­n­die­n­do del sector y el ambiente de trabajo en cuestión, el libro de ideas puede ser un método efectivo y que valga la pena probar.

Ventajas y de­s­ve­n­ta­jas de las variantes del brai­n­s­to­r­mi­ng

Variantes del brai­n­s­to­r­mi­ng Ventajas De­s­ve­n­ta­jas Re­co­me­n­da­do para
Brai­n­s­to­r­mi­ng clásico Es­po­n­ta­nei­dad creativa, efi­cie­n­cia, elementos lúdicos, buen método de trabajo en equipo La pre­pa­ra­ción del moderador está limitada en el tiempo y el espacio, alta tasa de fracaso, no es anónima, los líderes de opinión tienen demasiada in­flue­n­cia Grupos pequeños y medianos sin je­ra­r­quías o es­tru­c­tu­ras complejas.
Brai­n­s­to­r­mi­ng ele­c­tró­ni­co No está su­pe­di­ta­do a una hora y un lugar, puede ser anónimo, óptimo para empleados in­tro­ve­r­ti­dos, mejor registro de ideas Menos es­po­n­ta­nei­dad, flujo de ideas irregular, ob­s­tácu­los técnicos Grupos grandes, grupos con pa­r­ti­ci­pa­n­tes in­tro­ve­r­ti­dos o grupos in­te­r­na­cio­na­les
Brai­n­w­ri­ti­ng No está su­pe­di­ta­do a una hora y un lugar, la pa­r­ti­ci­pa­ción puede ser anónima, óptimo para empleados in­tro­ve­r­ti­dos, mejor registro de ideas, adecuado para proyectos más largos Menos es­po­n­ta­nei­dad, flujo de ideas más irregular, las ideas no tienen relación entre sí, múltiples re­s­pue­s­tas posibles Grupos medianos y grandes, grupos con pa­r­ti­ci­pa­n­tes in­tro­ve­r­ti­dos, grupos in­te­r­na­cio­na­les
Brai­n­wa­l­ki­ng No está su­pe­di­ta­do a una hora y un lugar, pa­r­ti­ci­pa­ción puede ser anónima, óptimo para empleados in­tro­ve­r­ti­dos, mejor registro de ideas, también adecuado para proyectos de larga duración, las ideas pueden re­la­cio­nar­se entre sí, da como resultado una pre­se­n­ta­ción colorida del trabajo, fácil de integrar en el esquema diario de trabajo, elementos visuales (diagramas, dibujos, etc.) Lo­ca­li­za­ción de­te­r­mi­na­da, menos es­po­n­ta­nei­dad, flujo de ideas más irregular, larga duración del proyecto, esfuerzo de pla­ni­fi­ca­ción co­m­pa­ra­ti­va­me­n­te alto, altos costes ma­te­ria­les Grupos medianos y grandes, grupos con pa­r­ti­ci­pa­n­tes in­tro­ve­r­ti­dos, grupos in­te­r­na­cio­na­les Marcas creativas Proyectos visuales (por ejemplo, diseño, logotipo, etc.)
Libro de ideas No está su­pe­di­ta­do a una hora y un lugar, pa­r­ti­ci­pa­ción puede ser anónima, óptimo para empleados in­tro­ve­r­ti­dos, mejor registro de ideas, también adecuado para proyectos de mayor duración, las ideas pueden re­la­cio­nar­se entre sí, da como resultado una pre­se­n­ta­ción colorida del trabajo, fácil de integrar en el esquema diario de trabajo, elementos visuales (diagramas, dibujos, etc.) Lo­ca­li­za­ción de­te­r­mi­na­da, menos es­po­n­ta­nei­dad, flujo de ideas más irregular, larga duración del proyecto Grupos medianos y grandes, grupos con pa­r­ti­ci­pa­n­tes in­tro­ve­r­ti­dos, grupos in­te­r­na­cio­na­les Marcas creativas Proyectos visuales (por ejemplo, diseño, logotipo, etc.)

Áreas de apli­ca­ción del brai­n­s­to­r­mi­ng

El brai­n­s­to­r­mi­ng es una técnica muy eficaz cuando se buscan ideas que puedan ex­pre­sar­se de forma breve y concisa. El método de la lluvia de ideas es muy popular en áreas como la industria pu­bli­ci­ta­ria, que depende de la crea­ti­vi­dad de los empleados. De hecho, se ha co­n­ve­r­ti­do desde hace tiempo en un método estándar en aquellos sectores donde un flujo constante de ideas frescas e in­no­va­do­ras es relevante para la economía de mercado, ya sean reuniones, co­n­fe­re­n­cias o en pla­ta­fo­r­mas de equipo. Los métodos uti­li­za­dos dependen en gran medida de la co­n­s­te­la­ción del grupo, del esfuerzo or­ga­ni­za­ti­vo y del entorno de trabajo.

Marketing/Pu­bli­ci­dad

La lluvia de ideas es una técnica esencial para buscar nuevas ideas en marketing y pu­bli­ci­dad. Los eslóganes pu­bli­ci­ta­rios, los elementos visuales, la orie­n­ta­ción de las campañas pu­bli­ci­ta­rias, etc.: muchos de estos proyectos creativos tienen su origen en sesiones de brai­n­s­to­r­mi­ng en las que los empleados primero lanzan sus ideas al aire hasta que sale una idea ganadora y se pone en acción. Las pri­n­ci­pa­les preguntas y tareas de estas sesiones suelen ser siempre las mismas: ¿cuál es nuestro nuevo eslogan pu­bli­ci­ta­rio?, ¿por qué co­n­su­mi­mos nuestro producto? Además del brai­n­s­to­r­mi­ng clásico, la escritura de ideas es con fre­cue­n­cia una buena opción, es­pe­cia­l­me­n­te cuando se trata de de­sa­rro­llar nuevos elementos visuales como los logotipos de los productos. Debido a que la pu­bli­ci­dad debe atraer la atención, tiene que ser pa­r­ti­cu­la­r­me­n­te original. Las ideas más ori­gi­na­les con fre­cue­n­cia provienen de exitosas sesiones de lluvia de ideas con mentes creativas.

Pla­ni­fi­ca­ción del producto/diseño

En el de­sa­rro­llo de nuevas ideas y líneas de productos, el factor más in­flu­ye­n­te junto a la crea­ti­vi­dad y la co­n­si­de­ra­ción de las te­n­de­n­cias es el pe­n­sa­mie­n­to di­ve­r­ge­n­te. El brai­n­s­to­r­mi­ng intenta activar la crea­ti­vi­dad de los pa­r­ti­ci­pa­n­tes para obtener ideas ori­gi­na­les, puesto que se trata de que un nuevo producto destaque de la co­m­pe­te­n­cia. En lo que se refiere al diseño, las diversas variantes de la lluvia de ideas son adecuadas para si­m­pli­fi­car el in­te­r­ca­m­bio de ideas con elementos visuales. Con la ayuda del brai­n­s­to­r­mi­ng ele­c­tró­ni­co, por ejemplo, se pueden recopilar pro­pue­s­tas de diseño y luego pre­se­n­tar­las juntas en un porfolio. El brai­n­wa­l­ki­ng también es adecuado para ideas de diseño porque permite a los pa­r­ti­ci­pa­n­tes trabajar de forma conjunta, por ejemplo, dibujando juntos en carteles. Co­m­pa­ra­ble a esto es el libro de ideas, en el que se vi­sua­li­zan todas las ideas de diseño.

Or­ga­ni­za­ción de eventos

La pla­ni­fi­ca­ción de un evento requiere la co­n­si­de­ra­ción de muchos aspectos, desde el equipo de trabajo hasta la comida o la di­s­po­si­ción de los asientos, pasando por la música y el lema. De­pe­n­die­n­do del tipo y de la ocasión del evento, a veces es deseable utilizar elementos creativos en todos estos aspectos. Puedes jugar a buscar ideas para una fiesta de cu­m­plea­ños con tus amigos o pensar en cómo hacer que los eventos oficiales sean más in­te­re­sa­n­tes en tu entorno pro­fe­sio­nal. La lluvia de ideas es también una excelente manera de recopilar pro­pue­s­tas para un evento con co­m­pa­ñe­ros de trabajo.

Otras áreas de apli­ca­ción

En principio, las técnicas del brai­n­s­to­r­mi­ng son siempre adecuadas cuando se necesitan ideas creativas, in­no­va­do­ras y frescas. La industria de los vi­deo­jue­gos, por ejemplo, vive de la constante in­no­va­ción y el de­sa­rro­llo de nuevas técnicas y conceptos para producir con éxito nuevos productos. Después de todo, la mayoría de los jugadores aprecian un cierto grado de in­no­va­ción. Debido a que esta industria requiere mentes creativas de di­fe­re­n­tes di­s­ci­pli­nas (gráficos, música, historia, etc.), las sesiones de lluvia de ideas a menudo son he­te­ro­gé­neas y dan lugar a una re­co­le­c­ción de pro­pue­s­tas va­rio­pi­n­tas, es­pe­cia­l­me­n­te porque la mayoría de las personas que trabajan en la industria de los vi­deo­jue­gos son gamers y saben cómo cambiar el punto de vista.

La te­le­vi­sión a menudo requiere so­lu­cio­nes creativas, sobre todo cuando se trata de encontrar conceptos in­no­va­do­res para nuevos programas o de mejorar los exi­s­te­n­tes. El exitoso avance de Internet y de las formas de en­tre­te­ni­mie­n­to asociadas a ello ha traído una seria co­m­pe­te­n­cia en la industria, por lo que debe ma­n­te­ne­r­se al día en términos de in­no­va­ción y crea­ti­vi­dad. De lo contrario, los jóvenes grupos de­s­ti­na­ta­rios acabarán dando la espalda a la te­le­vi­sión. Úl­ti­ma­me­n­te, cada vez más gente ha estado ob­se­r­va­n­do la te­le­vi­sión, tratando de copiar conceptos como YouTube o Twitch y tratando de construir un puente con las nuevas ge­ne­ra­cio­nes. Sin embargo, esto requiere pe­n­sa­do­res creativos que a menudo se reúnen en sesiones de lluvia de ideas.

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