El uso de apli­ca­cio­nes en te­r­mi­na­les móviles está en alza y, debido a la di­s­mi­nu­ción de costes y de la di­fi­cu­l­tad técnica vinculada a su pro­gra­ma­ción y de los co­no­ci­mie­n­tos ne­ce­sa­rios para ello, las PYMES y los autónomos también han empezado a be­ne­fi­ciar­se del de­sa­rro­llo de apli­ca­cio­nes móviles. Si se parte de una buena idea y el equipo cuenta con el nivel técnico preciso, tanto los pri­n­ci­pia­n­tes, que pueden recurrir al diseño con pla­n­ti­llas, como los de­sa­rro­lla­do­res pro­fe­sio­na­les, que no suelen necesitar programas de apoyo, cuentan con un gran número de opciones con las que crear su propia app para Android o iOS.

Con esta primera parte iniciamos una serie en la que ex­pli­ca­mos en pro­fu­n­di­dad cómo crear una app nativa, de­no­mi­na­ción que designa a aquellas apli­ca­cio­nes móviles co­n­ce­bi­das para un de­te­r­mi­na­do sistema operativo (Android o iOS). Para empezar, de­ta­lla­mos los aspectos a co­n­si­de­rar en la pla­ni­fi­ca­ción previa al de­sa­rro­llo de tu propia app.

Crear una app nativa: primeras re­fle­xio­nes técnicas

Cuando se tiene una idea para una apli­ca­ción, las primeras re­fle­xio­nes suelen girar en torno al formato más adecuado, decisión fu­n­da­me­n­tal porque es el que determina las ca­ra­c­te­rí­s­ti­cas técnicas de la apli­ca­ción y define el proceso de de­sa­rro­llo posterior. Se puede escoger entre un gran número de formatos di­fe­re­n­tes mientras que, en cuanto a las apli­ca­cio­nes, junto a las nativas, también se de­sa­rro­llan sobre todo apli­ca­cio­nes web y híbridas. En el manual sobre de­sa­rro­llo de apli­ca­cio­nes que iniciamos con esta primera parte nos hemos centrado en la pro­gra­ma­ción de apli­ca­cio­nes nativas por varias razones. En primer lugar, debido a la gran ventaja que re­pre­se­n­ta su facultad para adaptarse al sistema operativo del di­s­po­si­ti­vo y, en segundo lugar, porque superan a las apps híbridas o web en re­n­di­mie­n­to y en tiempos de respuesta más reducidos. Otros aspectos que de­mue­s­tran menos li­mi­ta­cio­nes que otros formatos incluyen su capacidad para in­ter­ac­tuar con archivos al­ma­ce­na­dos en el di­s­po­si­ti­vo, para acceder al espacio de memoria di­s­po­ni­ble completo y para utilizar casi todas las funciones nativas del di­s­po­si­ti­vo, como la cámara, el GPS o los mensajes “push”. En de­fi­ni­ti­va, a la hora de crear una apli­ca­ción, el formato nativo ofrece muchas más po­si­bi­li­da­des que los otros dos. A esto hay que añadir sus sencillas opciones de di­s­tri­bu­ción, puesto que tanto Google (Android) como Apple (iOS) cuentan con sus propias tiendas, la Google Play Store en un caso y la App Store de Apple por el otro, donde los co­n­su­mi­do­res tienen a su di­s­po­si­ción las apli­ca­cio­nes diseñadas para estos sistemas ope­ra­ti­vos. Para la mayoría de usuarios, ambas tiendas re­pre­se­n­tan la opción más habitual a la hora de descargar una apli­ca­ción. La tienda de Apple co­n­s­ti­tu­ye, incluso, la única po­si­bi­li­dad en el caso de apli­ca­cio­nes iOS. Lo único que hay que decidir es si se ofrece de forma gratuita o no. Otra razón, no menos im­po­r­ta­n­te, para la creación de una app son los ingresos po­te­n­cia­les que esta puede generar. Después de todo, el número de tra­n­sac­cio­nes rea­li­za­das a través de apli­ca­cio­nes para sma­r­t­pho­nes ha in­cre­me­n­ta­do ra­zo­na­ble­me­n­te en los últimos años. Se espera que para el 2021 las ventas mundiales lleguen a 78 mil millones de dólares es­ta­dou­ni­de­n­ses.

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Por qué es mejor crear una native app

Debido a su alta capacidad de re­n­di­mie­n­to, el formato nativo se utiliza sobre todo para apli­ca­cio­nes muy complejas grá­fi­ca­me­n­te y que requieren una gran potencia de cálculo, aunque también permite realizar apli­ca­cio­nes sencillas que se be­ne­fi­cian igua­l­me­n­te del elevado re­n­di­mie­n­to de este formato. Si la apli­ca­ción pro­ye­c­ta­da debería acceder a de­te­r­mi­na­das funciones nativas del di­s­po­si­ti­vo, este formato ofrece la mayor variedad de opciones, pe­r­mi­tie­n­do integrar fá­ci­l­me­n­te co­m­po­ne­n­tes como la cámara, el micrófono, la libreta de di­re­c­cio­nes, el ca­le­n­da­rio, los mensajes, la geo­lo­ca­li­za­ción por GPS, el bluetooth, los sensores de posición y mo­vi­mie­n­to del di­s­po­si­ti­vo, entre otros.  

Por otro lado, a di­fe­re­n­cia de la mayoría de apli­ca­cio­nes web y a muchas híbridas, las nativas no tienen que estar ne­ce­sa­ria­me­n­te co­ne­c­ta­das a Internet para eje­cu­tar­se, de tal forma que aquellas apli­ca­cio­nes con funciones que también tengan que estar di­s­po­ni­bles en modo offline están, por así decirlo, pre­de­s­ti­na­das a este formato. Además, disponen del tiempo de latencia más reducido. Esta capacidad de im­ple­me­n­tar comandos rá­pi­da­me­n­te puede ser clave en el caso de juegos u otro tipo de apli­ca­cio­nes en las cuales se tengan que realizar muchas pe­ti­cio­nes en un lapso breve de tiempo.

Crear una apli­ca­ción nativa también es la mejor elección cuando se valora la usa­bi­li­dad y una ex­pe­rie­n­cia de usuario (UX) ajustada idó­nea­me­n­te al sistema operativo, ya que, al utilizar los fra­me­wo­r­ks estándar de cada sistema, la apli­ca­ción se puede adaptar pe­r­fe­c­ta­me­n­te a la interfaz propia de cada pla­ta­fo­r­ma. Esto, además de la co­he­re­n­cia en el diseño y el co­m­po­r­ta­mie­n­to de menús y botones, es lo que determina el mejor look and feel de las native apps frente a las otras y hace que su uti­li­za­ción iguale a la de otros programas en el mismo sistema operativo. No hay que olvidar que muchos usuarios ya están fa­mi­lia­ri­za­dos con el look and feel de su sistema operativo móvil y co­n­si­de­ran el ma­n­te­ni­mie­n­to de las di­re­c­tri­ces de diseño y de manejo como un factor de calidad, aspecto del que se puede be­ne­fi­ciar el de­sa­rro­llo de apli­ca­cio­nes nativas.

¿Qué valor añadido aporta mi apli­ca­ción?

Lo primero y principal a la hora de crear una app es tener una buena idea y estar co­n­ve­n­ci­do de su potencial comercial, así que, antes de comenzar a pla­ni­fi­car su de­sa­rro­llo, hay que examinar esta idea en pro­fu­n­di­dad. Un método probado para ello consiste en estudiar qué aporta la apli­ca­ción en ambos sentidos:

  • Valor añadido para el usuario: este solo usará una apli­ca­ción si obtiene un beneficio, el cual puede tener la forma de in­fo­r­ma­ción, de en­tre­te­ni­mie­n­to, de soporte, de opciones de compra o de co­mu­ni­ca­ción con otros usuarios de la apli­ca­ción.
  • Valor añadido para el de­sa­rro­lla­dor: una apli­ca­ción re­pre­se­n­ta siempre una inversión, por lo que, de alguna forma, ha de resultar rentable. De nuevo, las opciones aquí también se di­ve­r­si­fi­can eno­r­me­me­n­te, puesto que no solo el beneficio inmediato supone un valor añadido. También la am­plia­ción de la clientela y el grado de co­no­ci­mie­n­to de la marca del fa­bri­ca­n­te pueden formar parte del beneficio, de la misma forma que la co­n­so­li­da­ción de una imagen de­te­r­mi­na­da del fa­bri­ca­n­te.

Solo cuando se ha perfilado un beneficio tanto para el usuario como para el fa­bri­ca­n­te, es momento de comenzar con la fase de pla­ni­fi­ca­ción. Para ello conviene ser realistas: estudia los objetivos realistas, si la apli­ca­ción es té­c­ni­ca­me­n­te factible y estima factores como el trabajo y la fi­na­n­cia­ción ne­ce­sa­rios para su de­sa­rro­llo.

La fase de pla­ni­fi­ca­ción en el de­sa­rro­llo de apli­ca­cio­nes

Cuanto más exhau­s­ti­va la fase de pre­pa­ra­ción y más relevante la in­fo­r­ma­ción que se obtenga, más realista será la previsión de las pro­ba­bi­li­da­des de éxito de la apli­ca­ción y del trabajo y de los gastos im­pli­ca­dos en su de­sa­rro­llo. No descartes compartir tu idea con la mayor cantidad de personas de confianza, porque cada opinión honesta puede pro­po­r­cio­nar­te un input muy valioso en lo referente a la pla­ni­fi­ca­ción y a la im­ple­me­n­ta­ción.

Los puntos que ex­pli­ca­mos a co­n­ti­nua­ción son elementos fu­n­da­me­n­ta­les a co­n­si­de­rar en esta fase, que deberías plasmar en un concepto escrito. Para ello, puedes ayudarte de un de­no­mi­na­do wireframe, un esquema o plano de página utilizado en diseño web y que no es otra cosa que una ilu­s­tra­ción es­que­má­ti­ca de tu apli­ca­ción, con el objetivo pri­mo­r­dial de mostrar la ex­pe­rie­n­cia del usuario y hacerla aprehe­n­si­ble. Este tipo de bocetos facilita po­s­te­rio­r­me­n­te la im­ple­me­n­ta­ción técnica pero no solo, porque en el caso que delegues la pro­gra­ma­ción de la apli­ca­ción en un experto, puede resultar de gran ayuda a la hora de hacer la idea co­m­pre­n­si­ble. El concepto escrito, como en el caso de cualquier otro proyecto, es un paso obligado también a la hora de buscar in­ve­r­so­res.

Estudia a la co­m­pe­te­n­cia

Averigua si hay otros fa­bri­ca­n­tes que también han de­sa­rro­lla­do una apli­ca­ción parecida y, si es el caso, cómo lo han hecho. Si aún no existe ninguna apli­ca­ción móvil de este tipo puedes contar con  un potencial innovador para tu proyecto, aunque también podría si­g­ni­fi­car que se ha de­sa­rro­lla­do en otra forma (en una web) o que es se­n­ci­lla­me­n­te poco pra­c­ti­ca­ble. Esto hace necesario in­ve­s­ti­gar también a tus co­m­pe­ti­do­res fuera del ámbito de las apli­ca­cio­nes, porque el análisis de los co­m­pe­ti­do­res y de los modelos de negocio similares no solo aporta las claves sobre la situación actual en el mercado sino que también pro­po­r­cio­na estímulos para re­fle­xio­nar en la im­ple­me­n­ta­ción de tu propia app.

Si tu proyecto ya existe en una forma parecida, entonces el análisis de la co­m­pe­te­n­cia es in­e­vi­ta­ble, porque a través de él obtienes in­fo­r­ma­ción de mucho valor sobre los supuestos que hasta ahora dieron buenos re­su­l­ta­dos y los que no. Los re­su­l­ta­dos positivos sirven de orie­n­ta­ción y guía, mientras que los negativos, por su parte, muestran a qué es­tra­te­gias y pro­ce­de­res sería mejor renunciar, así como en qué aspectos reside potencial de mejora y podrían ser in­te­gra­dos en tu apli­ca­ción.

En el caso de querer optimizar un concepto ya existente o querer mo­di­fi­car­lo para aplicarlo en otro ámbito, es igua­l­me­n­te re­co­me­n­da­ble analizar al detalle los proyectos ya exi­s­te­n­tes en este sector. No todas las apli­ca­cio­nes han de descubrir el Me­di­te­rrá­neo: pequeñas mejoras, funciones adi­cio­na­les o el traspaso de una idea a otro sector también han fa­vo­re­ci­do el éxito de diversas apli­ca­cio­nes (y a sus creadores).

Define a tu público objetivo

De­fi­nie­n­do al mercado de la apli­ca­ción se concretan al mismo tiempo aspectos como su fu­n­cio­na­li­dad, su diseño, su precio, etc. Para ello no te limites a confiar en tu intuición, sino en los datos es­ta­dí­s­ti­cos. Si ad­mi­ni­s­tras una página web de temática parecida, usar he­rra­mie­n­tas de analítica web como Google Analytics o Piwik puede resultar de gran ayuda para conocer a fondo a tus usuarios, revelando, por ejemplo, cuántos usuarios han accedido a la página mediante su di­s­po­si­ti­vo móvil y con qué sistema operativo, lo que te permite de­te­r­mi­nar qué pla­ta­fo­r­mas son las más adecuadas para tu apli­ca­ción nativa. También aporta in­fo­r­ma­ción sobre el co­m­po­r­ta­mie­n­to de las visitas, que sirve para de­te­r­mi­nar cuáles son las funciones más so­li­ci­ta­das y no deberían faltar, por co­n­si­guie­n­te, en la apli­ca­ción. Las encuestas, las en­tre­vi­s­tas y los estudios de mercado co­n­s­ti­tu­yen otra manera de recabar in­fo­r­ma­ción sobre tu audiencia. Es de esta manera como se descubre, por ejemplo, que el mayor grupo de usuarios de apli­ca­cio­nes en España lo conforma la población joven (entre 25 y 34 años) en un 39%, por lo que una apli­ca­ción móvil para la tercera edad re­pre­se­n­ta­ría un producto nicho.

Decántate por una pla­ta­fo­r­ma

¿En qué sistema operativo quieres ofrecer tu apli­ca­ción? En ocasiones la se­g­me­n­ta­ción de la audiencia ya pro­po­r­cio­na la respuesta, como sucedería en el caso de querer dirigirse ex­clu­si­va­me­n­te a clientes de Android o de Apple. Si la apli­ca­ción está vinculada a un software de­te­r­mi­na­do que solo existe en una pla­ta­fo­r­ma tampoco habrá que dedicarle mucho tiempo a esta cuestión.

Ahora bien, si no estás ligado a ningún sistema operativo en especial, entonces sí hay que co­n­si­de­rar para qué pla­ta­fo­r­mas queremos crear la apli­ca­ción o si queremos integrar a las dos (Android, iOS) en el proyecto, teniendo en cuenta que cada uno de los sistemas ope­ra­ti­vos tiene su propio lenguaje de pro­gra­ma­ción. Esto significa que hay que de­sa­rro­llar y mantener la apli­ca­ción para cada uno de los dos sistemas por separado, aunque si la apli­ca­ción despierta un gran interés, el in­cre­me­n­to de los gastos y del trabajo puede merecer la pena. Es im­po­r­ta­n­te recordar que Android y iOS ocupan el mercado español de di­s­po­si­ti­vos móviles casi en su totalidad (Android a la cabeza con un gran margen de ventaja), siendo el po­r­ce­n­ta­je de otras pla­ta­fo­r­mas como Windows 10 Mobile o Bla­c­k­Be­rry 10 OS ex­tre­ma­da­me­n­te bajo. El de­sa­rro­llo de apli­ca­cio­nes para estos dos últimos sistemas no sería, entonces, muy rentable, ex­ce­p­tua­n­do unos pocos casos.

Delimita el número de pre­s­ta­cio­nes

Durante la pro­gra­ma­ción, muchos de­sa­rro­lla­do­res siguen el principio de reducir la paleta de funciones a lo esencial porque una app, en la mayoría de los casos, tiene un de­te­r­mi­na­do objetivo o al menos se concentra en una función principal. No obstante, en esta fase de pre­pa­ra­ción es posible fijar todas las pre­s­ta­cio­nes que parecen más im­po­r­ta­n­tes, aunque a partir de una cierta cifra hay que di­fe­re­n­ciar entre aquellas im­pre­s­ci­n­di­bles y aquellas no tan ne­ce­sa­rias. Lo más probable es que la apli­ca­ción final no cuente con todas ellas.

La mayor parte de los usuarios espera que la uti­li­za­ción de una apli­ca­ción sea intuitiva y fácil de entender, por lo que haces bien si en la pla­ni­fi­ca­ción ya cuidas de que el diseño de la apli­ca­ción en sí y de sus pre­s­ta­cio­nes no sea demasiado complejo. Realizar bocetos de cada pantalla del menú, donde además se puede incluir el menú de na­ve­ga­ción y su vi­sua­li­za­ción en di­fe­re­n­tes tamaños de pantalla, es una buena forma de hacer la idea palpable. De esta forma todos los im­pli­ca­dos en el de­sa­rro­llo de tu app obtienen una impresión más veraz de su aspecto final y de su fu­n­cio­na­mie­n­to.

Asegura la fi­na­n­cia­ción y define el modelo de ingresos

La fi­na­n­cia­ción sostiene o hace caer a un proyecto. Cuando los propios medios no permiten afrontar los gastos im­pli­ca­dos en el de­sa­rro­llo y el ma­n­te­ni­mie­n­to de la apli­ca­ción, hay que pensar en contactar con in­ve­r­so­res, pa­tro­ci­na­do­res y otras fuentes de ingresos. Para ello se requiere una pla­ni­fi­ca­ción de costes. No obstante, también en el caso de disponer de fi­na­n­cia­ción propia, conviene pla­ni­fi­car el pre­su­pue­s­to lo más exac­ta­me­n­te posible. Hay que co­n­si­de­rar que, en el caso de la mayoría de apli­ca­cio­nes nativas, además de gastos de de­sa­rro­llo, también se han de co­n­si­de­rar los de ma­n­te­ni­mie­n­to. Otro aspecto a co­n­si­de­rar en este punto es la de­fi­ni­ción del modelo de negocio de la apli­ca­ción, es decir, de qué forma y en qué medida se obtienen be­ne­fi­cios con ella. Una apli­ca­ción para una tienda online no necesita ex­pli­ca­ción en este sentido, pero si por el contrario, se proyecta una apli­ca­ción al margen del eCommerce o de la co­me­r­cia­li­za­ción del negocio principal de una compañía, entonces se puede escoger una de estas tres variantes:

  • Pago por descarga: en este caso los usuarios pagan un precio fijo por la descarga de una apli­ca­ción. Sin embargo, a los usuarios les cuesta, en general, pagar por descargar una apli­ca­ción, cuando la mayoría, en el caso de Android, son gratuitas. Los usuarios de Apple son co­n­si­de­ra­dos una clientela más pre­di­s­pue­s­ta a des­em­bo­l­sar, pero, aun cuando tu audiencia esté dispuesta a pagar, no hay que su­b­e­s­ti­mar la alta co­m­pe­te­n­cia en el mercado de las apli­ca­cio­nes. El éxito de una apli­ca­ción de pago no viene solo de­te­r­mi­na­da por el contenido, sino también por su buena repu­tación y su grado de po­pu­la­ri­dad. Para dar la opo­r­tu­ni­dad a los usuarios de fa­mi­lia­ri­zar­se con los co­n­te­ni­dos de la app se puede optar por ofrecerla gratuita al principio –en su de­no­mi­na­da versión “lite”. Una vez co­n­ve­n­ci­dos de su utilidad, tras un cierto plazo de tiempo, los usuarios pueden pagar por seguir usándola o por la in­s­ta­la­ción de la versión completa.
  • In-app purchase (compras dentro de la apli­ca­ción): este modelo de mo­ne­ti­za­ción permite la compra de fu­n­cio­na­li­da­des adi­cio­na­les o, por ejemplo, el bloqueo de pu­bli­ci­dad dentro la apli­ca­ción. Las de­no­mi­na­das Freemium apps también se basan en este modelo, ofre­cie­n­do la apli­ca­ción en su forma básica de forma gratuita, pero no las am­plia­cio­nes o la versión completa. En este modelo es fu­n­da­me­n­tal diseñar una política equi­li­bra­da de precios: precios muy altos o que crecen de forma continua o de­s­pro­po­r­cio­nal espantan más que atraen a los usuarios.
  • In-app ad­ve­r­ti­se­me­nt (anuncios en la apli­ca­ción): este es pre­ci­sa­me­n­te el método más popular entre sistemas Android, pues también es posible obtener ingresos con banners pu­bli­ci­ta­rios y otros formatos de marketing móvil. Aquí es im­po­r­ta­n­te no dañar la ex­pe­rie­n­cia del usuario con la pu­bli­ci­dad, porque abusar de ella o hacerla molesta a ojos del usuario puede pe­r­ju­di­car la pe­r­ce­p­ción de la apli­ca­ción. En este modelo de negocio también se incluye el marketing de afiliados, un programa de coope­ra­ción por el cual se inserta en la apli­ca­ción el enlace a la página web de un co­me­r­cia­n­te. Cuando algún usuario sigue el enlace y adquiere allí algún producto o servicio, el gestor de la apli­ca­ción recibe una comisión.

Sin embargo, a la hora de crear una app la mo­ne­ti­za­ción no siempre es el objetivo principal. Cuando los ingresos capitales del proveedor proceden de otros servicios, las apli­ca­cio­nes pueden servir como mero in­s­tru­me­n­to de marketing o para mejorar el renombre del fa­bri­ca­n­te. Muchas compañías y or­ga­ni­za­cio­nes utilizan las apli­ca­cio­nes como forma de co­me­r­cia­li­zar su negocio central. Para ello, las tiendas online utilizan las shopping apps, pero los diarios digitales que elaboran artículos para su propia apli­ca­ción re­pre­se­n­tan otro ejemplo de ello. Empresas como Google, Facebook, Dropbox o Spotify también utilizan las apli­ca­cio­nes para monetizar servicios que ya existían antes de su in­tro­du­c­ción y disponen de su propio modelo de negocio.

No olvides el marco legal

La creación y co­me­r­cia­li­za­ción de una apli­ca­ción móvil también está ligada a di­re­c­ti­vas. Tan pronto como una app recoge, procesa y almacena datos pe­r­so­na­les de los usuarios, el fa­bri­ca­n­te está obligado, ya antes de la re­co­pi­la­ción de los datos en sí, a informar de forma exhau­s­ti­va e in­te­li­gi­ble (De­cla­ra­ción sobre pro­te­c­ción de datos) sobre los datos que se van a almacenar y con qué finalidad. Como afirma la Agencia Española de Pro­te­c­ción de Datos, el marco legal aplicable a cualquier app dirigida a los usuarios europeos es la Directiva de Pro­te­c­ción de Datos 95/46, en co­m­bi­na­ción con la Directiva 2002/58/CE de Pri­va­ci­dad y Co­mu­ni­ca­cio­nes Ele­c­tró­ni­cas. En pa­r­ti­cu­lar subraya la necesidad de obtener el co­n­se­n­ti­mie­n­to informado y previo del usuario. Este marco normativo es aplicable con in­de­pe­n­de­n­cia de dónde esté ubicado el de­sa­rro­lla­dor de la apli­ca­ción o la tienda que la co­me­r­cia­li­ce, debido a que estos programas recurren a medios ubicados en la Unión Europea, como son los propios te­r­mi­na­les de los usuarios”. Las apli­ca­cio­nes móviles también han de estar pre­pa­ra­das en cuanto a la pro­te­c­ción de la pri­va­ci­dad de los datos. En primer lugar, tienen el deber de informar a los usuarios, ya en el momento de la descarga, de los datos que se van a recopilar y con qué finalidad, así como de las apli­ca­cio­nes nativas del di­s­po­si­ti­vo a las cuales la nueva apli­ca­ción tendrá acceso, dando la opción de poder denegar la in­s­ta­la­ción. En segundo lugar, la finalidad del tra­ta­mie­n­to de los datos ha de ser explicada de forma sencilla y co­m­pre­n­si­ble, así como también se ha de evitar recopilar datos in­ne­ce­sa­rios para el fu­n­cio­na­mie­n­to de la apli­ca­ción o para un uso distinto del descrito. El fa­bri­ca­n­te, en tercer lugar, ha de informar a los abonados de la apli­ca­ción sobre su identidad, sobre el lugar donde se al­ma­ce­na­rán los datos y cómo se hará y sobre las formas en que pueden ejercer sus derechos de­no­mi­na­dos ARCO (acceso, re­c­ti­fi­ca­ción, ca­n­ce­la­ción y oposición). Existen diversas fuentes fiables en Internet donde puedes in­fo­r­mar­te de­ta­lla­da­me­n­te. En la página de la co­n­su­l­to­ría experta en pro­te­c­ción de datos Atico34, por ejemplo, en­cue­n­tras una ex­pli­ca­ción detallada de las obli­ga­cio­nes legales de los de­sa­rro­lla­do­res de apli­ca­cio­nes móviles. Si lo prefieres, puedes acceder a las no­r­ma­ti­vas de la LOPD en su propia página web o en la de la base de datos EUR-Lex, donde se ofrece acceso gratuito a la Directiva de Pro­te­c­ción de Datos 95/46 y a la Directiva 2002/58/CE de Pri­va­ci­dad y Co­mu­ni­ca­cio­nes Ele­c­tró­ni­cas. Por último, aunque suene obvio, hay que tener en cuenta de no incumplir el derecho de marcas a la hora de dar un nombre a la apli­ca­ción, así como otros factores jurídicos en el caso de gestionar una tienda online. Un experto puede in­fo­r­mar­te en pro­fu­n­di­dad al respecto.

Crear tu propia app: no su­b­e­s­ti­mes las ventajas de la pla­ni­fi­ca­ción

Crear una apli­ca­ción puede co­n­ve­r­ti­r­se en una tarea exigente, porque, junto a aspectos internos de contenido, también hay que ocuparse de aspectos eco­nó­mi­cos o legales de central im­po­r­ta­n­cia. Sin embargo, una pla­ni­fi­ca­ción exhau­s­ti­va merece el tiempo que se le dedica, porque de otra manera se correría el riesgo de olvidar puntos im­po­r­ta­n­tes que podrían dar lugar a un concepto mal elaborado o imposible de realizar. Una vez fi­na­li­za­da esta fase pre­pa­ra­to­ria y asegurada la fi­na­n­cia­ción del proyecto, solo queda pasar a la práctica. Dar este paso suele imponer respeto, es­pe­cia­l­me­n­te cuando se es inexperto en el sector, cuando, en realidad, no hay nada que temer, porque más im­po­r­ta­n­te que el know how necesario para su pro­gra­ma­ción, que tanto pueden aportar co­la­bo­ra­do­res como una agencia es­pe­cia­li­za­da, es tener una buena idea. En la segunda parte de nuestra serie ilu­s­tra­mos cómo crear una app y pre­se­n­ta­mos di­fe­re­n­tes po­si­bi­li­da­des a la hora de pasar a la rea­li­za­ción del proyecto. Entre otras cosas, en­te­n­de­rás en qué casos conviene utilizar pla­n­ti­llas y en qué otros deberías dejar la pro­gra­ma­ción en manos expertas.

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