Word no solo sirve para redactar cartas, in­vi­ta­cio­nes y facturas: el popular pro­ce­sa­dor de texto de Microsoft también es perfecto para escribir artículos aca­dé­mi­cos o trabajos escolares. Como sabrás, en estos casos es im­pre­s­ci­n­di­ble citar co­rre­c­ta­me­n­te a otros autores y anotar bien las re­fe­re­n­cias. Además, para que el lector pueda co­n­tra­s­tar las fuentes primarias y se­cu­n­da­rias del texto, hay que añadir la bi­blio­gra­fía al final. En principio, es posible elaborar la bi­blio­gra­fía a mano, aunque, si el documento es muy extenso y se basa en numerosas fuentes, te llevará mucho tiempo, sobre todo a la hora de darle formato. Por suerte, contamos con varias funciones que nos ayudan a crear la bi­blio­gra­fía en Word au­to­má­ti­ca­me­n­te.

¿Por qué insertar citas y bi­blio­gra­fía?

En los trabajos aca­dé­mi­cos ―no importa si se trata de los deberes de la escuela o de una tesis de grado, máster o doctorado―, siempre se hace re­fe­re­n­cia a fuentes externas. Estas deben listarse al final del documento por di­fe­re­n­tes motivos: por un lado, ofrecen al lector la po­si­bi­li­dad de pro­fu­n­di­zar en el tema; por el otro, indican cla­ra­me­n­te qué ideas y afi­r­ma­cio­nes son obra del autor del trabajo y cuáles pe­r­te­ne­cen a otras fuentes, dejando claro de dónde proceden los co­no­ci­mie­n­tos en los que se basa. Por último, una bi­blio­gra­fía bien or­ga­ni­za­da te puede facilitar la búsqueda de in­fo­r­ma­ción mientras escribes. Gracias a ella, te aseguras de no dejarte ninguna re­fe­re­n­cia.

Con las citas re­pro­du­ces las palabras de otra fuente, por lo que es im­pre­s­ci­n­di­ble nombrarla para no arrie­s­gar­te a que te acusen de plagio. Las citas siempre van aco­m­pa­ña­das de las co­rre­s­po­n­die­n­tes re­fe­re­n­cias a la fuente. Dichas re­fe­re­n­cias y la bi­blio­gra­fía están ín­ti­ma­me­n­te re­la­cio­na­das: por lo general, todas las re­fe­re­n­cias breves que hay junto a cada cita en el propio texto figuran también en la bi­blio­gra­fía final, donde el lector encuentra los datos de­ta­lla­dos de las obras citadas (por ejemplo, el autor, el título completo, la edición y el año de pu­bli­ca­ción).

Consejo

Cada sector tiene sus propias normas respecto a los datos que deben incluirse en la bi­blio­gra­fía, es­pe­cia­l­me­n­te en el ámbito académico. Por ello, te re­co­me­n­da­mos que te informes de los re­qui­si­tos de tu campo antes de elaborar la bi­blio­gra­fía en Word.

Re­fe­re­n­cias en Word: citas y bi­blio­gra­fía

Las funciones para crear la bi­blio­gra­fía e insertar citas en Word están muy re­la­cio­na­das. Antes de nada, te será muy útil elaborar en el programa tu propia base de datos con las fuentes que vayas a utilizar. Con la in­fo­r­ma­ción que almacenes allí, podrás in­tro­du­cir las re­fe­re­n­cias y añadir la bi­blio­gra­fía fá­ci­l­me­n­te más adelante. En este apartado, te ex­pli­ca­mos cómo hacerlo.

Primer paso: ad­mi­ni­s­trar las fuentes en Word

Para ayudarte a trabajar có­mo­da­me­n­te con las re­fe­re­n­cias en Word, el programa lleva in­co­r­po­ra­do un ad­mi­ni­s­tra­dor de fuentes. Para abrirlo, ve a la pestaña de “Re­fe­re­n­cias” y se­le­c­cio­na “Ad­mi­ni­s­trar fuentes”. Antes, no obstante, conviene que tengas claro el método de citación que uti­li­za­rás. De esta manera, te ase­gu­ra­rás de no olvidarte de ningún dato cuando in­tro­du­z­cas la in­fo­r­ma­ción. La co­rre­s­po­n­die­n­te lista de­s­ple­ga­ble se encuentra justo debajo del botón del ad­mi­ni­s­tra­dor de fuentes e incluye di­fe­re­n­tes estilos a elegir.

Nota

Si deseas utilizar otro formato para citar las fuentes, también puedes crear tus propios estilos de bi­blio­gra­fía pe­r­so­na­li­za­dos. Ten en cuenta que no podrás hacerlo di­re­c­ta­me­n­te en Word, sino que deberás crear un nuevo archivo en formato XML. Microsoft explica cómo hacerlo en un manual detallado para crear estilos de bi­blio­gra­fía pe­r­so­na­li­za­dos.

En el ad­mi­ni­s­tra­dor de fuentes, haz clic en “Nuevo…” para crear una nueva fuente bi­blio­grá­fi­ca. Primero, debes es­ta­ble­cer el tipo de fuente. Además de los medios típicos, como libro o artículo, puedes se­le­c­cio­nar otros como página web, película u obra de arte. A co­n­ti­nua­ción, rellena los campos. El programa asigna a cada entrada un nombre de etiqueta único. Cuando confirmas el registro, la fuente se añade a la lista. Para ayudarte a or­ga­ni­zar­te aún mejor, Word te presenta dos listas: la general, que contiene todas las fuentes al­ma­ce­na­das y que puedes utilizar en cualquier documento de Word, y una segunda lista con las fuentes que quieres citar en ese trabajo concreto.

Segundo paso: insertar citas

Ahora, cuando escribas una cita en el texto, solo tendrás que añadir la re­fe­re­n­cia al original. Para ello, abre la pestaña de “Re­fe­re­n­cias”, donde se encuentra la opción “Insertar cita”. Al hacer clic en ella, Word muestra una lista con todas las fuentes que has guardado. Desplaza el cursor y se­le­c­cio­na la fuente co­rre­s­po­n­die­n­te. La re­fe­re­n­cia (en el formato se­le­c­cio­na­do) aparecerá di­re­c­ta­me­n­te en el texto. En algunos casos, las citas no se re­pro­du­cen entre comillas en el texto, sino que se incluyen en notas al pie. En este caso, primero debes crear la nota al pie y, luego, in­tro­du­cir la re­fe­re­n­cia a la obra original.

Bajo el botón “Insertar cita” hay otras dos opciones. Por un lado, dispones de la función de “Agregar nueva fuente…”, que permite añadir di­re­c­ta­me­n­te una nueva fuente a la lista. Por el otro, Word te ofrece la po­si­bi­li­dad de trabajar con ma­r­ca­do­res de posición: si escribes una cita en tu trabajo, pero en ese momento no dispones de los datos de la fuente, puedes agregar un marcador de posición y anotar los datos más adelante. Para crear el marcador de posición, solo tienes que in­tro­du­cir un nombre de etiqueta. El registro se guardará con ese nombre y podrás mo­di­fi­car­lo después.

Las re­fe­re­n­cias de las citas no son un simple texto sin formato, sino, más bien, un objeto que puede se­le­c­cio­nar­se y pe­r­so­na­li­zar­se. Haz clic con el botón derecho del ratón en la re­fe­re­n­cia para mo­di­fi­car­la. Con “Editar esta cita…”, puedes añadir la página de la obra original en la que se encuentra el texto citado. Además, puedes indicar los datos que no deben aparecer en la re­fe­re­n­cia. La opción “Editar fuente…” enlaza di­re­c­ta­me­n­te con el registro co­rre­s­po­n­die­n­te en el ad­mi­ni­s­tra­dor de fuentes y permite añadir más in­fo­r­ma­ción sobre la obra o editar los datos exi­s­te­n­tes.

Tercer paso: añadir la bi­blio­gra­fía

Si deseas añadir la bi­blio­gra­fía en Word, el programa también ofrece una función muy sencilla para hacerlo, que se basa en las fuentes de tu lista. Word recopila toda la in­fo­r­ma­ción pro­po­r­cio­na­da y la combina en el formato que elijas. Conviene que el propio programa elabore la bi­blio­gra­fía para no tener que or­ga­ni­zar­la pe­r­so­na­l­me­n­te: Word pone las entradas en orden al­fa­bé­ti­co, incluso si añades otras fuentes más adelante. Para que aparezcan también las nuevas entradas en la bi­blio­gra­fía, haz clic con el botón derecho en el campo de la re­fe­re­n­cia y se­le­c­cio­na “Ac­tua­li­zar campos”. De este modo, te ase­gu­ra­rás de que la lista de obras de re­fe­re­n­cia ​​esté siempre ac­tua­li­za­da.

Nota

En la bi­blio­gra­fía solo apa­re­ce­rán los registros que hayas in­tro­du­ci­do en la lista actual mediante el ad­mi­ni­s­tra­dor de fuentes. En este caso, no se reflejará la lista general. Por otra parte, junto a las fuentes de la lista actual figura un icono que indica si han sido citadas en el texto. Si no es el caso, puedes co­n­si­de­rar borrarlas de la bi­blio­gra­fía.

Microsoft 365 para empresas
El Office que conoces, pero mejor

Potente apli­ca­ción de e-mail Exchange y las versiones más actuales de tus apli­ca­cio­nes favoritas de Office desde cualquier di­s­po­si­ti­vo. Empieza ahora con nuestro servicio de co­n­fi­gu­ra­ción gratuito.

Ir al menú principal