Las apli­ca­cio­nes se han co­n­ve­r­ti­do en parte de la vida cotidiana debido a su uso en sma­r­t­pho­nes y tablets, aunque este no está re­s­tri­n­gi­do solo a los di­s­po­si­ti­vos móviles, sino que también hay algunas aptas para or­de­na­do­res de es­cri­to­rio. Mientras que una apli­ca­ción nativa es un tipo de software que se adapta a una pla­ta­fo­r­ma de­te­r­mi­na­da, una web app tiene lugar en el navegador web y guarda ciertas di­fe­re­n­cias con respecto a las de­no­mi­na­das apli­ca­cio­nes nativas.

De­fi­ni­ción de web app

Una web app (apli­ca­ción web en español) se basa en HTML, Ja­va­S­cri­pt o CSS. Puesto que se carga en el servidor web y se ejecuta en el navegador, no requiere ninguna in­s­ta­la­ción. Además, también se puede crear un acceso directo para ella en el es­cri­to­rio del ordenador o en la pantalla de inicio de los te­r­mi­na­les móviles mediante un marcador.

El espectro de apli­ca­cio­nes web es muy amplio, yendo desde pequeñas he­rra­mie­n­tas hasta software de gráficos o juegos de navegador, pasando por las ada­p­ta­cio­nes de conocidos programas, como servicios de me­n­sa­je­ría in­s­ta­n­tá­nea o paquetes de Office. Muchos programas y servicios se presentan en dos mo­da­li­da­des: en forma de web app o de native app.

Web app vs. native app

Las di­fe­re­n­cias que existen entre ambas se dan en un ámbito técnico, es decir, en el ámbito de la pro­gra­ma­ción.

Native app

Las apli­ca­cio­nes nativas se programan teniendo en cuenta las ca­ra­c­te­rí­s­ti­cas y pa­r­ti­cu­la­ri­da­des de cada pla­ta­fo­r­ma para po­s­te­rio­r­me­n­te ser in­s­ta­la­das en ellas. Estas pla­ta­fo­r­mas pueden ser tanto un sistema operativo móvil como Android o iOS, como un sistema operativo de es­cri­to­rio como Windows. Las apli­ca­cio­nes para di­s­po­si­ti­vos móviles son las que pre­do­mi­nan en el mercado de las apps y estas reciben el nombre de Native Mobile Apps (o si­m­ple­me­n­te Mobile Apps), aunque en español también son conocidas como apli­ca­cio­nes móviles nativas, apli­ca­cio­nes nativas o incluso apps nativas.

Todas las apli­ca­cio­nes nativas tienen en común que han sido de­sa­rro­lla­das para ser usadas en una de­te­r­mi­na­da pla­ta­fo­r­ma y solo pueden funcionar en esa pla­ta­fo­r­ma en concreto. Esta es la razón por la que, por ejemplo, una apli­ca­ción Android no funciona en el sistema operativo de iOS de un teléfono móvil Apple o en los iPads. Esta de­pe­n­de­n­cia de las pla­ta­fo­r­mas tiene sus ventajas y sus in­co­n­ve­nie­n­tes. Si los de­sa­rro­lla­do­res quieren manejar más de un sistema operativo, se ven obligados a programar una apli­ca­ción exclusiva para cada uno de ellos, lo que, de cara al de­sa­rro­llo de una web app, supone un gasto superior. En cambio, una apli­ca­ción nativa se adapta de manera ideal a la pla­ta­fo­r­ma co­rre­s­po­n­die­n­te y puede, incluso, utilizar el espacio de al­ma­ce­na­mie­n­to del di­s­po­si­ti­vo en el que se instala. Al contrario de lo que ocurre con las apli­ca­cio­nes web, las native apps se prestan mejor, por ello, para funciones más complejas.

Web app

Las apli­ca­cio­nes web no se adaptan tan bien al hardware del di­s­po­si­ti­vo en el que se usan, pero sin embargo, funcionan en todos los sistemas ope­ra­ti­vos y te­r­mi­na­les que cuentan con los na­ve­ga­do­res web que las soportan (en general, todos los na­ve­ga­do­res actuales). En el mejor de los casos, una única apli­ca­ción es su­fi­cie­n­te para todas las pla­ta­fo­r­mas, aunque no siempre es posible optimizar la apli­ca­ción para todos los na­ve­ga­do­res.

Una ventaja adicional de este tipo de apli­ca­cio­nes está re­la­cio­na­da con los fallos de seguridad. En el caso de las apps nativas, estos solo se so­lu­cio­nan de­s­ca­r­ga­n­do una nueva versión o llevando a cabo una ac­tua­li­za­ción. Por su parte, la ac­tua­li­za­ción de seguridad de una web app se im­ple­me­n­ta di­re­c­ta­me­n­te en el software, de modo que todos los usuarios puedan disfrutar de la versión más segura. Otro rasgo ventajoso de este tipo de apli­ca­cio­nes es que suelen ser más ase­qui­bles y más rápidas.

A pesar de la in­fo­r­ma­ción an­te­rio­r­me­n­te expuesta, no se puede afirmar con ro­tu­n­di­dad cuál es el mejor tipo de apli­ca­ción, puesto que ello depende de las pre­te­n­sio­nes y de los objetivos de los de­sa­rro­lla­do­res. La siguiente tabla muestra una co­m­pa­ra­ción de las ca­ra­c­te­rí­s­ti­cas de los dos tipos de apli­ca­cio­nes que se exponen en la presente guía:

  App nativa Web app
Pla­ta­fo­r­ma De­pe­n­die­n­te de la pla­ta­fo­r­ma In­de­pe­n­die­n­te de la pla­ta­fo­r­ma
Al­ma­ce­na­mie­n­to de datos En el di­s­po­si­ti­vo del usuario No­r­ma­l­me­n­te en el servidor, aunque en el caso de las apli­ca­cio­nes web creadas con HTML5, el código de la apli­ca­ción y los datos pueden guardarse te­m­po­ra­l­me­n­te
Uti­li­za­ción de las funciones del di­s­po­si­ti­vo Es posible uti­li­zar­las en su totalidad No es posible su uti­li­za­ción en la mayoría de los casos, aunque algunas apli­ca­cio­nes web pueden acceder de manera limitada a las funciones del di­s­po­si­ti­vo
Fuente Descarga en la App Store Visita a la página web
In­s­ta­la­ción Necesaria No necesaria
Ac­tua­li­za­cio­nes Deben in­s­ta­lar­se (en su caso, debe de­s­ca­r­gar­se la versión actual de la app) El proveedor será el encargado de im­ple­me­n­tar­las y están di­s­po­ni­bles para todos los usuarios
Conexión a Internet No es necesaria en la mayoría de los casos Ma­yo­ri­ta­ria­me­n­te necesaria, excepto cuando la app se guarde te­m­po­ra­l­me­n­te con HMTL5

Di­fe­re­n­cias entre web apps y páginas web

Las di­fe­re­n­cias entre apli­ca­cio­nes web y apli­ca­cio­nes nativas están claras, pero ¿hasta qué punto se di­s­ti­n­guen de las páginas web co­n­ve­n­cio­na­les? En este caso, la di­fe­re­n­cia­ción no es tan exacta, tal y como muestran algunas de las web apps más conocidas

Ejemplos de web apps

Algunos servicios de Google como Google Maps, Gmail o su buscador entran dentro de la categoría de apli­ca­cio­nes web, así como también Amazon (no solo la tienda online, sino también servicios como Amazon Video o Amazon Music) e eBay (tanto el portal de subastas como el tablón de anuncios de segunda mano). Con tan solo estos ejemplos ya queda patente que las fronteras entre una página web co­n­ve­n­cio­nal y una apli­ca­ción web no son tan rígidas. Las di­fe­re­n­cias son más obvias en el ejemplo de Microsoft Office Online, antes llamado “Office Web Apps”. La apli­ca­ción web ofrece el conjunto de programas del paquete de Microsoft Office (Word, Excel, Outlook. etc.) para acceder a ellos desde el navegador y permite, entre otras funciones, crear do­cu­me­n­tos, editarlos y gua­r­dar­los, tal y como se puede hacer con la versión del paquete de Office que requiere in­s­ta­la­ción.

Una de sus pe­cu­lia­ri­da­des es la conexión con Internet: si al principio era necesario tener una conexión a Internet, hoy se pueden guardar datos en el terminal te­m­po­ra­l­me­n­te. Si se usa HTML5, las apli­ca­cio­nes web también pueden eje­cu­tar­se offline. No obstante, el número de web apps con esta función es limitado.

Web apps y páginas web: rasgos ca­ra­c­te­rí­s­ti­cos

Para averiguar cuáles son las di­fe­re­n­cias concretas entre las apli­ca­cio­nes web y las páginas web tra­di­cio­na­les, hay que echar un vistazo al fu­n­cio­na­mie­n­to de una página web. En general, las apli­ca­cio­nes web ponen a di­s­po­si­ción de sus usuarios de­te­r­mi­na­dos servicios. En el caso de Google se puede hablar, por ejemplo, del uso de un buscador, de un correo web (webmail) o del servicio de mapas. Algunas ofertas de Amazon también pueden ser ide­n­ti­fi­ca­das como web apps debido a las funciones de la tienda online o del servicio de vídeos a la carta.

Además, mientras que las páginas web suelen tener, en general, carácter in­fo­r­ma­ti­vo y son estáticas, las apli­ca­cio­nes web contienen elementos in­ter­ac­ti­vos para realizar tra­n­sac­cio­nes, solicitar un servicio o utilizar un software con un de­te­r­mi­na­do fin (apli­ca­ción de Office, edición de imágenes, etc.).

Debido a que son fáciles de usar y a que son in­de­pe­n­die­n­tes de cualquier pla­ta­fo­r­ma, además de que no requieren in­s­ta­la­ción, las web apps co­n­tri­bui­rán a tra­n­s­fo­r­mar el futuro de Internet de manera de­te­r­mi­na­n­te.

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