Instagram, Twitter, Facebook entre otras redes sociales pueden ser adictivas: los jóvenes son los más vu­l­ne­ra­bles a esto, y conocen muy bien el se­n­ti­mie­n­to de in­fe­rio­ri­dad que causa estar expuesto de forma continua a los perfiles de los demás. Cuando sus amigos digitales cuelgan sus fotos de fiestas y viajes por el mundo, tienden a percibir su propia vida como aburrida y les preocupa perderse ex­pe­rie­n­cias.

Cada vez más jóvenes se cansan de la presión de estar presentes en todas partes y pa­r­ti­ci­par de todas las te­n­de­n­cias. Ya no quieren permitir que las redes sociales les hagan sentir mal por no estar ocupando su tiempo de forma continua y se apoyan en la idea en torno a JOMO (Joy of missing out), esta es, la sa­ti­s­fa­c­ción de dejar pasar un evento y relajarse sin hacer nada.

¿Qué es JOMO?

De­fi­ni­ción

JOMO, abre­via­tu­ra de Joy of missing out, define el placer de no estar presente. JOMO se co­n­tra­po­ne al concepto FOMO, que describe el miedo a perderse cosas fomentado por las redes sociales.

En lugar de ir a la última fiesta de moda, los pa­r­ti­da­rios de JOMO prefieren quedarse en el sofá de casa y poner su serie favorita sin re­mo­r­di­mie­n­tos de co­n­cie­n­cia. Disfrutan de la sencillez y rechazan la idea de que la vida es más sa­ti­s­fa­c­to­ria si se ex­pe­ri­me­n­tan se­n­sa­cio­nes de forma continua.

Vivimos en una época que ofrece in­nu­me­ra­bles po­si­bi­li­da­des. Internet nos mantiene co­n­s­ta­n­te­me­n­te al tanto de estas, no solo a través de las redes sociales, sino también cada vez que hacemos clic en los portales de noticias, vemos vídeos de YouTube y es­cu­cha­mos podcasts. Los pa­r­ti­da­rios de JOMO han decidido dejar de es­tre­sar­se por esta ilimitada variedad de po­si­bi­li­da­des e im­pre­sio­nes digitales y ya no intentan incluir todas las te­n­de­n­cias de la red en la vida analógica. En su lugar, reducen de­li­be­ra­da­me­n­te el ritmo y escuchan sus propias ne­ce­si­da­des.

Prefieren la calidad a la cantidad, y evitan que sus de­ci­sio­nes estén dictadas por “debería” y “debo”, sino que se co­n­ce­n­tran en las personas y ac­ti­vi­da­des im­po­r­ta­n­tes de sus vidas. Además, re­gu­la­r­me­n­te se toman un tiempo para ellos mismos, para relajarse, pensar y no hacer nada.

Creación e historia

Mientras que FOMO, Fear of missing out, ha aparecido en los medios de co­mu­ni­ca­ción desde hace varios años, el concepto JOMO es un fenómeno re­la­ti­va­me­n­te nuevo En 2018, el New York Times declaró Joy of missing out como la nueva tendencia del verano, co­n­si­guie­n­do atraer la atención del gran público.

JOMO es el mo­vi­mie­n­to lógico de respuesta al FOMO. Un estudio en los EE. UU. indicó que la ge­ne­ra­ción más joven está ex­tre­ma­da­me­n­te estresada en co­m­pa­ra­ción con grupos de edad nacidos antes. El 95 % de los en­cue­s­ta­dos afirmaron sentirse oca­sio­na­l­me­n­te o muy a menudo es­tre­sa­dos.

Es probable que Internet desempeñe un papel im­po­r­ta­n­te en este sentido. El 52 % de los en­cue­s­ta­dos co­n­fe­sa­ron pasar demasiado tiempo online. En la red, pueden observar la vida de otros y descubrir las nuevas te­n­de­n­cias.

La co­m­pa­ra­ción digital a través de loas redes sociales produce una sensación constante de agobio. La escuela, la uni­ve­r­si­dad y el trabajo ya conllevan numerosas obli­ga­cio­nes, pero con el fin de ma­n­te­ne­r­se al día con la vida privada de los amigos en las redes sociales, la agenda también se llena durante el tiempo libre. Las exi­ge­n­cias de la ge­ne­ra­ción Z e Y son altas: el deporte y la nutrición se utilizan para trabajar el cuerpo; la me­di­ta­ción y el en­tre­na­mie­n­to sirven para de­sa­rro­llar la pe­r­so­na­li­dad y las fiestas, los co­n­cie­r­tos y los viajes se utilizan para cultivar la vida social.

Cuando, a pesar de todos los esfuerzos, la propia vida sigue estando lejos de la vida impecable de las estrellas, surge la in­sa­ti­s­fa­c­ción. El 59 % de los en­tre­vi­s­ta­dos intenta hacer algo por su salud mental y reducir el estrés. Muchos de ellos aceptan con gratitud la tendencia JOMO, después de las demandas excesivas y el estrés pe­r­ma­ne­n­te.

Joy of missing out vs. des­in­to­xi­ca­ción digital

Aunque la presión y el estrés se in­te­n­si­fi­can en muchos casos con Internet y los sma­r­t­pho­nes, esto no significa que las personas que aplican JOMO se co­n­vie­r­tan en ermitaños co­n­tra­rios al uso de la te­c­no­lo­gía. JOMO trata más bien de encontrar el equi­li­brio y decidir de forma co­n­s­cie­n­te cómo in­ter­ac­tuar con los mundos digitales.

Este concepto tampoco tiene por qué co­n­si­de­rar­se una de­s­co­ne­xión temporal de Internet y las redes sociales. Es más, esta tendencia puede incluso re­la­cio­nar­se con el “sentido de obli­ga­ción” y “el deseo por de­sa­rro­llar­se como persona” asociado a FOMO.

El JOMO aspira a devolver la plenitud a la vida cotidiana en lugar de la presión de actuar, y eso también puede si­g­ni­fi­car disfrutar de algunas ofertas digitales. En un estudio británico, el 78 % de los mi­lle­nia­ls en­cue­s­ta­dos afirmaron que las ofertas de streaming habían aumentado su Joy of missing out.

5 consejos para una vida diaria donde JOMO tenga mayor presencia

Lo esencial en JOMO es que no requiere de un método especial, ni se debe hacer nada en pa­r­ti­cu­lar para ex­pe­ri­me­n­tar sa­ti­s­fa­c­ción al no pa­r­ti­ci­par de todo, si bien es esto lo que resulta más difícil para muchos. Quienes tienen di­fi­cu­l­ta­des para no hacer nada han de prestar atención a los cinco consejos que aparecen a co­n­ti­nua­ción:

  1. Tiempo para la au­to­rre­fle­xión: la sa­ti­s­fa­c­ción personal no aumenta con el número de ac­ti­vi­da­des de tiempo libre. Por muy im­po­r­ta­n­te que sea compartir tiempo con la familia y los amigos, también es im­po­r­ta­n­te para la salud mental de una persona pasar a menudo tiempo a solas. Es mejor hacerlo sin sma­r­t­pho­ne, Internet ni TV. Es un tiempo para re­fle­xio­nar sobre los problemas y miedos, revisar las ex­pe­rie­n­cias propias y dar a los deseos y sueños la opo­r­tu­ni­dad de ave­n­tu­rar­se en la co­n­cie­n­cia.
  2. Claridad sobre las prio­ri­da­des: cuanto más re­gu­la­r­me­n­te te tomes descansos breves para pensar en tu vida, más co­n­s­cie­n­te serás de los factores que co­n­si­de­ras realmente im­po­r­ta­n­tes. Revisa qué co­m­pro­mi­sos y ac­ti­vi­da­des ya no te convienen y evítalos para tener más tiempo para las personas y ex­pe­rie­n­cias que te importan.
  3. Aprende a decir no: di tienes claras tus prio­ri­da­des, te resultará más fácil rechazar in­vi­ta­cio­nes y ofertas. Si te resulta pa­r­ti­cu­la­r­me­n­te difícil decir que no, co­n­cé­n­tra­te en las facetas de tu vida en las que has ganado tiempo a través del adverbio de negación. Cada “no” contiene un “sí” a tus propios planes.
  4. Define ratos sin conexión: en tus minutos de silencio, ¿coges in­me­dia­ta­me­n­te tu sma­r­t­pho­ne o te pones la te­le­vi­sión? Para tu descanso semanal, utiliza apli­ca­cio­nes que bloquean el acceso a de­te­r­mi­na­das apli­ca­cio­nes durante un tiempo fijado o ve a una cafetería sin conexión wifi.
  5. Co­n­cé­n­tra­te en el aquí y el ahora: Joy of missing out aparece au­to­má­ti­ca­me­n­te si estás en paz con el momento. Es cierto que esto no siempre es fácil, pero la me­di­ta­ción puede ayudar. Se ha de­mo­s­tra­do que reduce los niveles de estrés y puede aumentar la felicidad. Es im­po­r­ta­n­te que medites re­gu­la­r­me­n­te, pre­fe­ri­ble­me­n­te a diario, y no dejes in­me­dia­ta­me­n­te tu buen hábito si notas un cambio en tu estado de ánimo. De lo contrario, el placer de disfrutar de no hacer nada puede des­apa­re­cer, dejando la puerta abierta a FOMO.
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