Si, por un descuido, haces clic en un enlace de internet que no deberías o te conectas a una cuenta en línea sin ase­gu­rar­te de la au­te­n­ti­ci­dad del sitio web, puedes co­n­ve­r­ti­r­te en víctima de ataques en la web. A pesar de que los usuarios se han vuelto más cui­da­do­sos al abrir los enlaces en los correos ele­c­tró­ni­cos, los atacantes prueban métodos nuevos co­n­s­ta­n­te­me­n­te. El pharming es uno de ellos.

¿Qué es el pharming?

El pharming es una evolución del phishing y consiste en redirigir las so­li­ci­tu­des de un usuario a sitios web frau­du­le­n­tos. Para alojarlos, los atacantes operan enormes “granjas de se­r­vi­do­res” o server farm en inglés, de donde procede el nombre que se ha dado a esta modalidad de fraude. La or­to­gra­fía con “ph” está tomada de la jerga en los círculos de hackers.

Ejemplo: proceso de un ataque de pharming

Un usuario abre su navegador y escribe la dirección de su banco para realizar una tra­n­sac­ción de banca en línea. Se le redirige a un sitio web frau­du­le­n­to, que, sin embargo, se parece mucho al de su banco. Es por eso que el usuario no sospecha: sin comprobar la dirección web introduce sus datos de acceso. A co­n­ti­nua­ción, aparece un mensaje de error. El usuario se sorprende un momento, pero atribuye el error a problemas técnicos e intenta realizar la tra­n­s­fe­re­n­cia de nuevo en una fecha posterior. Sin embargo, cuando el usuario escribió sus datos de acceso, los atacantes los ad­qui­rie­ron para después usarlos para acceder a su cuenta y tra­n­s­fe­ri­r­se grandes sumas de dinero. El usuario no se da cuenta del ataque hasta unos días más tarde, al revisar su extracto bancario y descubrir una tra­n­s­fe­re­n­cia de­s­co­no­ci­da.

¿Cómo funciona el pharming?

La re­di­re­c­ción de la solicitud del usuario se realiza ma­ni­pu­la­n­do el protocolo DNS. El protocolo convierte el nombre de host (dirección URL) en una dirección IP numérica. Este proceso de co­n­ve­r­sión ofrece a los de­li­n­cue­n­tes dos puntos de ataque para desviar la asi­g­na­ción.

1. Ataque al archivo hosts.

Al realizar una solicitud a un sitio web, el ordenador llama primero al archivo de host local para comprobar si ya se ha visitado el sitio alguna vez y si ya se conoce la dirección IP co­rre­s­po­n­die­n­te.

Los atacantes usan esta consulta para sus fines. Instalan malware en el ordenador, por ejemplo, mediante archivos adjuntos de correo ele­c­tró­ni­co in­fe­c­ta­dos por virus o mediante troyanos en sitios web. Estos manipulan las di­re­c­cio­nes IP al­ma­ce­na­das para redirigir las pe­ti­cio­nes al sitio frau­du­le­n­to deseado.

2. Ataque al servidor DNS

Otro método de pharming más elaborado infecta di­re­c­ta­me­n­te el servidor DNS donde se consulta la dirección IP después de que un usuario haya in­tro­du­ci­do una dirección URL. Aunque no se instale malware en el ordenador, el ataque tiene lugar.

Té­c­ni­ca­me­n­te, el ataque tiene lugar a través de la llamada inu­n­da­ción DNS. Aquí se le sugiere al servidor una re­so­lu­ción de dirección incluso antes de que pueda hacer la asi­g­na­ción correcta.

Di­fe­re­n­cia entre phishing y pharming

En el phishing, los atacantes se apro­ve­chan de la buena fe de los usuarios de correo ele­c­tró­ni­co, empleando métodos de in­ge­nie­ría social. Los usuarios reciben correos que, a primera vista, pro­po­r­cio­nan motivos plau­si­bles para compartir los datos, por ejemplo, para verificar su cuenta o para aceptar nuevos términos y co­n­di­cio­nes.

En el pharming, el ataque no se realiza a través de la co­mu­ni­ca­ción por correo ele­c­tró­ni­co, sino ya en el navegador. No es necesario infiltrar ningún tipo de malware en el ordenador de la víctima.

Sin embargo, el resultado puede ser idéntico en ambos casos: el usuario envía sin querer in­fo­r­ma­ción co­n­fi­de­n­cial a los es­ta­fa­do­res, que la utilizan para obtener be­ne­fi­cios eco­nó­mi­cos.

5 consejos para pro­te­ge­r­se contra el pharming

Las personas que deseen pro­te­ge­r­se del pharming no pueden tomar medidas es­pe­cí­fi­cas para cada método. Se re­co­mie­n­da seguir los mismos consejos de seguridad que también pueden proteger contra muchos otros ci­ber­ata­ques.

Software antivirus y an­ti­ma­lwa­re

Utiliza software antivirus y an­ti­ma­lwa­re que se actualice dia­ria­me­n­te para detectar las amenazas actuales en los correos ele­c­tró­ni­cos y en los sitios web que podrían infectar el archivo de host.

Archivos adjuntos de correo ele­c­tró­ni­co so­s­pe­cho­sos

No abras archivos adjuntos de correos ele­c­tró­ni­cos de re­mi­te­n­tes de­s­co­no­ci­dos o de los que sospeches por otras razones (el asunto es so­s­pe­cho­so o el remitente no suele escribir correos ele­c­tró­ni­cos de este tipo, etc.).

Sitios web seguros

Cuando visites la página de tu banco o de pro­vee­do­res de pagos en línea, asegúrate de que la dirección URL esté marcada como segura con https. Debe aparecer el símbolo de un candado en la barra de di­re­c­cio­nes. Al hacer clic en él, aparecerá in­fo­r­ma­ción sobre el ce­r­ti­fi­ca­do de seguridad de la página web y su validez. Existen di­fe­re­n­tes programas antivirus que co­m­prue­ban au­to­má­ti­ca­me­n­te la validez de los ce­r­ti­fi­ca­dos y emiten ad­ve­r­te­n­cias si los ce­r­ti­fi­ca­dos parecen inválidos o so­s­pe­cho­sos. Las ad­ve­r­te­n­cias de ce­r­ti­fi­ca­do deben tomarse en serio y se debe abandonar el sitio web de inmediato si aparecen.

Sitios web so­s­pe­cho­sos

¿La apa­rie­n­cia de un sitio web familiar ha cambiado? ¿Hay algo inusual en la pantalla de inicio de sesión? Confía en tu intuición antes de in­tro­du­cir in­fo­r­ma­ción co­n­fi­de­n­cial. Para sitios web de­s­co­no­ci­dos: en los enlaces, comprueba qué URL están guardados, y evita visitar sitios web dudosos.

Derechos de ad­mi­ni­s­tra­dor

Para poner difícil a los atacantes que realicen cambios en el archivo del host de los equipos, no se deben utilizar pri­vi­le­gios de ad­mi­ni­s­tra­dor en el uso diario. Crea tu propio perfil con derechos limitados. Esto significa que no tendrás acceso de escritura al archivo host.

Si sigues las medidas aquí enu­me­ra­das, mejorarás tu pro­te­c­ción contra los ataques ci­be­r­né­ti­cos como el pharming en la medida de lo posible. No obstante, al igual que en la vida real, es imposible pro­te­ge­r­se al cien por cien contra ac­ti­vi­da­des cri­mi­na­les en la web.

Además de todas las pre­cau­cio­nes técnicas, la medida más im­po­r­ta­n­te y eficaz contra el fraude en la red es ser co­n­s­cie­n­te de los peligros y actuar con co­n­cie­n­cia crítica.

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