En todas las empresas, la sa­ti­s­fa­c­ción de la clientela tiene un valor crucial. Pero, a la hora de saber cómo sa­ti­s­fa­cer a los clientes, no hay in­s­tru­c­cio­nes claras. No obstante, sí existen medios que ayudan a las empresas a es­ta­ble­cer y poner en práctica un sistema para in­cre­me­n­tar la sa­ti­s­fa­c­ción del cliente. El modelo Kano es uno de ellos. Se puede usar para proyectos pequeños o grandes y aplicar en empresas de cualquier sector. Es­pe­cia­l­me­n­te en el campo del de­sa­rro­llo web se ha probado la efi­cie­n­cia de este sistema japonés.

¿Qué es el modelo Kano?

El modelo Kano, de­sa­rro­lla­do en 1978 y cuyo nombre proviene de su inventor Noriaki Kano, es un método que ayuda a las empresas a in­cre­me­n­tar la sa­ti­s­fa­c­ción de sus clientes. Para ello, el cie­n­tí­fi­co japonés analizó los deseos de los clientes y determinó que las ca­ra­c­te­rí­s­ti­cas de­ma­n­da­das para un producto o servicio por parte de la clientela son de lo más va­rio­pi­n­tas. En sus pesquisas di­s­ti­n­guió cinco ca­te­go­rías di­fe­re­n­tes de ne­ce­si­da­des. Todas tienen en común que el cliente siempre compara un deseo con una realidad, y cuando dicho deseo se aleja demasiado de la situación real, es cuando surge la in­sa­ti­s­fa­c­ción.

Hecho

El modelo Kano se parece mucho a la teoría del factor dual de Frederick Herzberg. Así, los atributos básicos de Kano se pueden co­rre­s­po­n­der con los factores de higiene de Herzberg, y los atributos de re­n­di­mie­n­to y emoción acorde con los factores de mo­ti­va­ción.

La división de los di­fe­re­n­tes atributos explica también una idea fu­n­da­me­n­tal del modelo: el hecho de que no haya in­sa­ti­s­fa­c­ción no implica au­to­má­ti­ca­me­n­te que el cliente esté sa­ti­s­fe­cho. Si se da una co­rre­la­ción o no, depende del tipo de atributo del que se trate. Esto quiere decir que, cuando una ca­ra­c­te­rí­s­ti­ca concreta de un producto destaca es­pe­cia­l­me­n­te, nos conduce a una gran sa­ti­s­fa­c­ción del cliente.

Si se comprende esta di­fe­re­n­cia y se valora un producto según los cinco tipos de atributos, entonces el modelo Kano ayuda a mejorar la sa­ti­s­fa­c­ción del cliente, porque, con él, las empresas pueden ide­n­ti­fi­car rá­pi­da­me­n­te el tornillo que deben ajustar. Al mismo tiempo, esta división en di­fe­re­n­tes ca­te­go­rías favorece las ventajas co­m­pe­ti­ti­vas: si se es­ta­ble­cen nuevas funciones en la categoría de atributos correcta, a menudo es posible es­ta­ble­cer una ventaja frente a la co­m­pe­te­n­cia.

Fu­n­cio­na­mie­n­to del método Kano con un ejemplo

El método Kano di­fe­re­n­cia entre cinco tipos de ne­ce­si­da­des. Cumplir con los re­qui­si­tos del cliente supone una mejora de la sa­ti­s­fa­c­ción del cliente que varía de un sector a otro. Vamos a tomar como ejemplo de fu­n­cio­na­mie­n­to del método el de­sa­rro­llo de una tienda en línea.

Calidad requerida

Este es el grupo de los atributos básicos, que contiene funciones esperadas. El cliente que se decide por un producto da por hecho que contiene las funciones de esta categoría. Es decir, la simple exi­s­te­n­cia de estos atributos no llama la atención del cliente, pero sí lo hace la falta de ellos. Para las empresas, esto significa que cubrir las ne­ce­si­da­des de este tipo no trae consigo una mayor sa­ti­s­fa­c­ción del cliente, pero que, si no se cumple con los re­qui­si­tos del cliente, surge rá­pi­da­me­n­te la in­sa­ti­s­fa­c­ción.

Si aplicamos esto a nuestro ejemplo: el hecho de que el usuario pueda acceder a la tienda en línea a través del navegador no supone ninguna sa­ti­s­fa­c­ción, pues es obvio que así tiene que ser. Si la página web no carga porque el servidor se ha caído, entonces el cliente nota este atributo in­me­dia­ta­me­n­te y surge la in­sa­ti­s­fa­c­ción en cuestión de segundos.

Calidad deseada o de re­n­di­mie­n­to

Las funciones incluidas en los atributos de re­n­di­mie­n­to son pe­r­ci­bi­das por los clientes co­n­s­cie­n­te­me­n­te. El cliente tiene una idea concreta de qué atributos y ca­ra­c­te­rí­s­ti­cas debe ofrecer un producto o servicio, y también aquí la falta de estos conduce a la in­sa­ti­s­fa­c­ción. Pero, al contrario que en la categoría de atributos básicos, en esta categoría se pueden acumular puntos extras, porque si se cubren las ne­ce­si­da­des ade­cua­da­me­n­te de manera ine­s­pe­ra­da, aumenta la sa­ti­s­fa­c­ción del cliente.

Volviendo a nuestro ejemplo: todas las tiendas virtuales ofrecen un sistema de pago en línea. Pero si se le brinda al usuario otras po­si­bi­li­da­des para pagar su compra, el cliente lo agra­de­ce­rá. Si, por el contrario, solo se ofrece una opción, algo que a primera vista no es en sí negativo produce de­s­co­n­te­n­to en el momento que se detecta.

Calidad mo­ti­va­do­ra

La categoría de los atributos emo­cio­na­n­tes contiene atributos con los que el cliente no cuenta. Al ignorar su misma po­si­bi­li­dad, la falta de estas ca­ra­c­te­rí­s­ti­cas no se traduce en in­sa­ti­s­fa­c­ción. No obstante, si se sorprende a la clientela con una ca­ra­c­te­rí­s­ti­ca especial in­no­va­do­ra, aumenta la sa­ti­s­fa­c­ción. Si se incluyen atributos ine­s­pe­ra­dos en el producto, también queda asegurada una ventaja co­m­pe­ti­ti­va. Lo difícil es descubrir tales funciones, pues del mismo modo que los atributos emo­cio­na­n­tes no son evidentes para la clientela, tampoco lo son para el de­sa­rro­lla­dor de productos (precisan de un gran esfuerzo para la co­n­ce­p­ción del producto o del servicio).

Si en el ejemplo de la tienda en línea qui­sié­ra­mos añadir una entrega au­to­ma­ti­za­da por dron, esto podría ca­li­fi­car­se como atributo emo­cio­na­n­te. Los clientes no cuentan con tal servicio y te aseguras una ventaja respecto a la co­m­pe­te­n­cia.

Calidad in­di­fe­re­n­te

No todos los atributos de un producto o servicio son re­le­va­n­tes para la sa­ti­s­fa­c­ción del cliente. A menudo hay aspectos de la oferta que, aunque no son del todo in­di­fe­re­n­tes para los clientes, su presencia o ausencia tiene poca o ninguna in­flue­n­cia en la sa­ti­s­fa­c­ción o in­sa­ti­s­fa­c­ción.

Siguiendo con nuestro ejemplo, en la tienda en línea se podría incluir un tra­ta­mie­n­to pe­r­so­na­li­za­do de los clientes re­gi­s­tra­dos. Se­gu­ra­me­n­te esta función supone ventajas, pero la sa­ti­s­fa­c­ción del cliente no va a in­cre­me­n­tar­se por ello. Los usuarios no esperan este atributo, de modo que no se sienten in­sa­ti­s­fe­chos si no está presente. Pero si se da un tra­ta­mie­n­to pe­r­so­na­li­za­do, por lo general, lo agradecen.

Calidad de rechazo

De manera similar a los atributos básicos, que llaman la atención cuando no están presentes, los atributos de rechazo se hacen visibles cuando aparecen, y de manera negativa. Es decir, su ausencia es lo normal. En la mayoría de los casos se trata de fallos o si­tua­cio­nes que no han sido planeados por el fa­bri­ca­n­te. También las funciones que ayudan a las empresas, pero que pe­r­ju­di­can al cliente, pe­r­te­ne­cen a los atributos de rechazo.

Si pensamos en nuestro ejemplo de la tienda en línea, un posible atributo de rechazo sería, por ejemplo, una in­s­cri­p­ción para correo basura al comprar un artículo. El cliente no cuenta con recibir correos ele­c­tró­ni­cos molestos tras el proceso de registro, y en cuanto aparezca el primero de esos correos, muy pro­ba­ble­me­n­te se sentirá de­s­co­n­te­n­to.

Va­lo­ra­ción de los tipos de atributos

Para poder mejorar co­n­ti­nua­me­n­te la sa­ti­s­fa­c­ción del cliente con el modelo Kano, primero deben cla­si­fi­car­se los atributos de un producto o servicio de acuerdo con la categoría correcta. Una vez realizado, se puede reconocer pe­r­fe­c­ta­me­n­te en qué ámbitos tiene sentido una nueva inversión. Por ejemplo, intentar mejorar los atributos básicos no aporta ninguna mejora en la sa­ti­s­fa­c­ción del cliente.

El siguiente diagrama aclara el modelo Kano y muestra cómo re­pe­r­cu­ten las mejoras en los di­fe­re­n­tes tipos de sa­ti­s­fa­c­ción. En el diagrama solo están presentes las tres primeras ca­te­go­rías, por ser las más im­po­r­ta­n­tes en la toma de de­ci­sio­nes em­pre­sa­ria­les.

Algunas funciones no se pueden cla­si­fi­car cla­ra­me­n­te de acuerdo con una categoría de atributos, o pueden cambiar su estado con el paso del tiempo. Con el hábito, las ca­ra­c­te­rí­s­ti­cas que al principio se definían como atributos de en­tu­sia­s­mo, pueden pasar a ser atributos de re­n­di­mie­n­to, y unos años después, co­n­si­de­rar­se atributos básicos. Aquello que al ser lanzado al mercado ha fascinado al cliente, con el paso del tiempo es percibido cada vez más como la norma (es­pe­cia­l­me­n­te si otros co­m­pe­ti­do­res también lo utilizan) y se convierte en algo normal.

Resumen

El modelo Kano es un buen método para invertir en productos y proyectos de manera más efectiva y selectiva. Para poder pla­ni­fi­car mejor el de­sa­rro­llo del producto, existen otras he­rra­mie­n­tas que son de ayuda, como, por ejemplo, House of Quality.

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