El plan de proyecto (también conocido como plan de gestión de proyecto) sirve para crear los cimientos de prá­c­ti­ca­me­n­te cualquier proyecto al reunir todos los pla­n­tea­mie­n­tos ne­ce­sa­rios para de­sa­rro­llar­lo con éxito. Se trata de un plan de acción elaborado por el jefe o la jefa de proyecto al inicio del proceso que, en función de las ne­ce­si­da­des, es más o menos detallado.

¿Qué es un plan de proyecto?

Todos los proyectos deberían rea­li­zar­se basándose en un plan co­n­ce­p­tual. Sin embargo, en la práctica de la gestión de proyectos no hay una­ni­mi­dad respecto a los do­cu­me­n­tos concretos que deben formar parte de él, por lo que se suele denominar plan de proyecto a me­ca­ni­s­mos de pla­ni­fi­ca­ción de diversa índole:

  • Es­tru­c­tu­ra de desglose del trabajo: clasifica las tareas a realizar en proyectos parciales y paquetes de trabajo.
  • Pla­ni­fi­ca­ción del proyecto: establece los plazos, con fechas de inicio y entrega, para los di­fe­re­n­tes paquetes de trabajo.
  • Plan de gestión del proyecto: incluye el plan de es­tru­c­tu­ra del proyecto, la pla­ni­fi­ca­ción del proyecto y toda la do­cu­me­n­ta­ción necesaria. Cuando en este artículo se habla de “plan de proyecto” nos referimos a este apartado.

Por su parte, la guía PMBOK (siglas de Project Ma­na­ge­me­nt Body of Knowledge o fu­n­da­me­n­tos para la dirección de proyectos), una norma utilizada a nivel in­te­r­na­cio­nal para la gestión de proyectos, emplea solamente el término “plan de gestión del proyecto”, que sustituye a la de­no­mi­na­ción típica “plan de proyecto”, con el fin de evitar la confusión de conceptos.

Los do­cu­me­n­tos incluidos en el plan de gestión del proyecto son muchos y variados, de­pe­n­die­n­do de su dimensión. En cualquier caso, deberían constar al menos los si­guie­n­tes do­cu­me­n­tos:

  • Es­tru­c­tu­ra de desglose del trabajo
  • Pla­ni­fi­ca­ción del proyecto
  • Plan de costes
  • Plan de recursos

En el caso de proyectos más complejos, se puede añadir otra do­cu­me­n­ta­ción como, por ejemplo, la relativa a la gestión de riesgos, de calidad y de co­n­fi­gu­ra­ción.

Por qué deberías elaborar un plan de proyecto

Es re­co­me­n­da­ble elaborar un plan de proyecto para casi todo tipo de proyectos sea cual sea su dimensión, porque, al hacerlo, re­fle­xio­nas sobre la mejor forma de conseguir el objetivo re­du­cie­n­do los riesgos al máximo, en el mínimo espacio de tiempo y con la menor cantidad de medios. Además, durante la pla­ni­fi­ca­ción te anticipas a los posibles problemas y planteas so­lu­cio­nes, lo que te permite reac­cio­nar rá­pi­da­me­n­te en caso de ad­ve­r­si­dad durante su ejecución.

Este documento también sirve como fuente de in­fo­r­ma­ción para los clientes y socios de proyecto, ya que, a través de una pla­ni­fi­ca­ción do­cu­me­n­ta­da, obtienen una visión de conjunto de las fases de trabajo y pueden comprobar si la pla­ni­fi­ca­ción tiene en cuenta sus ex­pe­c­ta­ti­vas. De no ser así, aún estarás a tiempo de mo­di­fi­car­la antes de iniciar la puesta en práctica del proyecto.

Por lo general, los socios de proyecto aprueban el plan de proyecto con an­te­la­ción, sirviendo, así, como base vi­n­cu­la­n­te para continuar el proceso. Por lo tanto, debe rea­li­zar­se al inicio de la fase de pla­ni­fi­ca­ción.

Además, el plan escrito se convierte en una he­rra­mie­n­ta de trabajo para el re­s­po­n­sa­ble del proyecto, ayu­dá­n­do­le a no perder el foco principal del mismo y a cumplir tanto con los plazos como con los pre­su­pue­s­tos.

El plan debe ser lo más detallado posible, de manera que con este documento el jefe o jefa del proyecto pueda tra­n­s­mi­tir sus tareas a otra persona sin ningún problema. Para que, además, el plan permita obtener una visión general de forma rápida, no debería contener demasiada in­fo­r­ma­ción se­cu­n­da­ria. Aquí se aplica una fórmula mágica: tan detallado como sea necesario, tan breve como sea posible.

Siete preguntas clave para elaborar un plan de proyecto

Algunos proyectos requieren mucha do­cu­me­n­ta­ción, pero no todos. Para los proyectos más pequeños, a menudo es su­fi­cie­n­te con responder pre­via­me­n­te a las si­guie­n­tes siete preguntas clave:

  1. Punto del proyecto en el que te en­cue­n­tras: ¿cómo estimas la situación de partida y qué otra in­fo­r­ma­ción necesitas para poder evaluarla de manera integral?
  2. Ventajas eco­nó­mi­cas del proyecto: ¿cuándo estimas que obtendrás el retorno de la inversión (ROI)?
  3. Resultado del proyecto al que se aspira: ¿cuál es la finalidad principal del proyecto y qué debe demostrar el resultado final?
  4. Pa­r­ti­ci­pa­n­tes en el proyecto: ¿quiénes son las partes in­te­re­sa­das?, ¿quién debe ser una parte activa del equipo y qué papel debe asumir cada in­te­gra­n­te?
  5. ¿Cómo quieres es­tru­c­tu­rar el proyecto?: ¿qué tareas deben llevarse a cabo?, ¿cómo se puede desglosar el proyecto en tareas?, ¿qué riesgos existen en cada ámbito y cómo pueden mi­ni­mi­zar­se?
  6. Fecha de fi­na­li­za­ción del proyecto: ¿cuándo debe darse por fi­na­li­za­da cada fase del proyecto para te­r­mi­nar­lo en el plazo previsto?
  7. Costes del proyecto: ¿qué recursos están di­s­po­ni­bles y cómo deben re­pa­r­ti­r­se entre los distintos paquetes de trabajo?

Si quieres elaborar planes in­di­vi­dua­les para cada aspecto de tu proyecto, puedes tomar como re­fe­re­n­cia nuestros modelos de ejemplo di­s­po­ni­bles para la es­tru­c­tu­ra de desglose del proyecto y la pla­ni­fi­ca­ción del proyecto.

Las he­rra­mie­n­tas más ha­bi­tua­les para re­pre­se­n­tar la pla­ni­fi­ca­ción del proyecto son el diagrama de red, el diagrama de hitos y el diagrama de Gantt.

He­rra­mie­n­tas para elaborar un plan de proyecto

La pla­ni­fi­ca­ción de un proyecto sencillo que responda de manera breve y concisa a las preguntas clave an­te­rio­res puede rea­li­zar­se sin necesidad de un complejo software, si­m­ple­me­n­te con la ayuda de una tabla de Excel u otro software de hoja de cálculo.

Si se trata de una pla­ni­fi­ca­ción de mayores di­me­n­sio­nes, para crear do­cu­me­n­tos in­di­vi­dua­les puedes recurrir a un software especial de ad­mi­ni­s­tra­ción de proyectos como MS Project, o utilizar he­rra­mie­n­tas en línea como Sma­rtsheet, Trello o Wrike.

En resumen: la apli­ca­ción es decisiva

Un buen plan de proyecto no tiene por qué ser muy extenso. Son dos los aspectos que de­sem­pe­ñan un papel decisivo en su calidad: por un lado, debe cubrir los aspectos más im­po­r­ta­n­tes de la pla­ni­fi­ca­ción del proyecto y, por el otro, orie­n­tar­nos sobre los plazos en que debe ponerse en marcha cada fase.

Para que no haya ningún percance al ponerlo en práctica, antes conviene realizar una reunión de la­n­za­mie­n­to con el equipo del proyecto. Como persona encargada del proyecto, puedes apro­ve­char esta reunión para facilitar a los in­te­gra­n­tes del equipo toda la in­fo­r­ma­ción del proyecto, nombrar a los re­s­po­n­sa­bles y elegir co­n­ju­n­ta­me­n­te los métodos y las he­rra­mie­n­tas para de­sa­rro­llar­lo. Porque de nada sirve contar con el mejor plan de proyecto si este no se aplica de manera sensata.

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