La en­tre­vi­s­ta laboral es una situación muy difícil para muchas personas y es que, al fin y al cabo, en ella se decide si se consigue un trabajo o no. En ella, el candidato tiene un lapso de tiempo limitado para convencer a su in­te­r­lo­cu­tor de que es el candidato perfecto y el de­pa­r­ta­me­n­to de personal suele decidir en menos de una hora si es la persona adecuada o no. Pero a menudo y, sobre todo cuando aún no se tiene mucha ex­pe­rie­n­cia en la búsqueda de empleo, es difícil entender qué es lo que buscan realmente las empresas. Si bien no puede re­s­po­n­de­r­se a esto de forma estándar, sí hay algunas reglas del juego que los ca­n­di­da­tos deben seguir para causar una buena impresión en la en­tre­vi­s­ta.

Algunos factores difieren de compañía a compañía y otros son es­pe­cí­fi­cos del sector y, mientras en algunos una apa­rie­n­cia elocuente es lo más im­po­r­ta­n­te, en otras puede serlo una imagen más serena. Otras variables, como el estado de ánimo de la otra persona, también podrían influir en el curso de la co­n­ve­r­sa­ción. Aunque no puedes cambiar esas cosas, en lo que sí puedes trabajar es en tu propia actuación. El “truco” es reac­cio­nar con confianza a los factores que no están en tus manos. Veamos cómo puedes afrontar una en­tre­vi­s­ta de trabajo con éxito.

Preparar la en­tre­vi­s­ta de trabajo: qué tener en cuenta

Una buena pre­pa­ra­ción no solo te servirá para convencer más tarde a tu in­te­r­lo­cu­tor, sino también como una opo­r­tu­ni­dad para in­ve­s­ti­gar am­plia­me­n­te a la empresa con el fin de ase­gu­rar­te de que el puesto realmente satisface tus ex­pe­c­ta­ti­vas. Lo ideal es hacerlo antes de enviar la solicitud, pero antes de la en­tre­vi­s­ta también es útil hacer una revisión más profunda. Si decides que no es el puesto que quieres, puedes rechazar la in­vi­ta­ción de la empresa y co­n­ce­n­trar tu tiempo y energía en ofertas o so­li­ci­tu­des que en tu opinión sí valgan la pena.

Si aceptas la in­vi­ta­ción, ganarás confianza si te preparas a fondo. No solo porque, como en los exámenes im­po­r­ta­n­tes, una buena pre­pa­ra­ción ayuda a no perder los nervios, sino también porque, en última instancia, preparar bien una en­tre­vi­s­ta siempre conlleva un cierto apre­n­di­za­je, ya que se conoce mejor el sector, las compañías que trabajan en ella y los re­qui­si­tos actuales del trabajo.

Los si­guie­n­tes consejos te ayudarán a pre­pa­rar­te bien para ir con confianza a la en­tre­vi­s­ta. Para muchos so­li­ci­ta­n­tes esto ya es la mitad de la batalla.

Infórmate sobre el sector y la empresa

Cuando se busca trabajo suelen enviarse muchas so­li­ci­tu­des casi a la vez, de modo que se hace difícil in­ve­s­ti­gar a fondo todos los detalles que tienen que ver con el puesto anunciado y la empresa. Pero si se recibe una respuesta positiva, in­clu­ye­n­do una in­vi­ta­ción a una en­tre­vi­s­ta, no debes tardar en buscar in­fo­r­ma­ción sobre la empresa. Guíate por este tipo de preguntas:

  • ¿Qué hace la empresa? ¿Por qué me interesa? ¿Está bien po­si­cio­na­da en su sector?
  • ¿Cómo funciona la industria en la que opera la empresa? ¿Tengo ex­pe­rie­n­cia en las áreas de trabajo de la empresa?
  • ¿Cuáles son las tareas típicas del puesto de trabajo que estoy so­li­ci­ta­n­do? ¿Encajo bien en el perfil de trabajo? ¿Qué ex­pe­rie­n­cia laboral y co­no­ci­mie­n­tos previos me cua­li­fi­can para el trabajo?

Determina cuáles son tus puntos fuertes

El término de marketing “unique selling point” (USP) se utiliza para describir las ca­ra­c­te­rí­s­ti­cas que hacen único a un producto y deben convencer a los clientes de que elijan exac­ta­me­n­te a este producto. Y lo que funciona en la pu­bli­ci­dad también puede aplicarse en cierta manera a la promoción de la marca personal en una solicitud de empleo: piensa en cuáles son las cua­li­fi­ca­cio­nes clave que te di­s­ti­n­guen de los demás so­li­ci­ta­n­tes y cómo puedes presentar estas ventajas bre­ve­me­n­te.

Para superar una en­tre­vi­s­ta de trabajo podrías convencer, por ejemplo, con estas soft skills:

  • “Se me da bien trabajar en equipo”
  • “Adquiero nuevas ha­bi­li­da­des rápido”
  • “Tengo muchos años de ex­pe­rie­n­cia en el sector”
  • “Soy una persona abierta y sociable”

En muchas in­du­s­trias, sin embargo, las llamadas ha­bi­li­da­des duras o hard skills (es decir, las cua­li­fi­ca­cio­nes pro­fe­sio­na­les) son mucho más decisivas para los gerentes de personal. Como estos difieren de una industria a otra, asegúrate de co­n­si­de­rar antes de la en­tre­vi­s­ta qué ha­bi­li­da­des te cua­li­fi­can para el trabajo.

Puede resultar be­ne­fi­cio­so demostrar tus afi­r­ma­cio­nes con hechos, de­mo­s­tra­n­do que aprendes rápido señalando, por ejemplo, el poco tiempo que te ha costado aprender un idioma ex­tra­n­je­ro. Si afirmas trabajar bien en equipo, resulta más creíble si puedes mencionar proyectos de equipo que hayan tenido éxito. Es im­po­r­ta­n­te que tus co­me­n­ta­rios no se vean como meras afi­r­ma­cio­nes, sino que puedas nombrar in­me­dia­ta­me­n­te si­tua­cio­nes en las que hayas de­mo­s­tra­do tu posición.

Al elegir y mostrar lo que te hace destacar, es crucial ase­gu­rar­se de que coinciden con el perfil del empleo. Enfatizar tus ha­bi­li­da­des en idiomas ex­tra­n­je­ros para un puesto en que la co­mu­ni­ca­ción en otras lenguas no desempeña prá­c­ti­ca­me­n­te ningún papel no te va a resultar muy útil.

Consejo

Anota en una hoja tus USP pe­r­so­na­les y repásala antes de la en­tre­vi­s­ta. Esto no solo te facilita encontrar las fo­r­mu­la­cio­nes apro­pia­das durante la reunión, sino que también te da más confianza.

Ten presente por qué te interesa este puesto

En casi todas las en­tre­vi­s­tas se repite una pregunta: “¿Por qué te interesa este trabajo?”. Más que un mero interés fi­na­n­cie­ro, lo ideal sería señalar interés en el empleo y en la propia empresa. Pero la cuestión del interés no es solo una he­rra­mie­n­ta muy utilizada por los gestores de personal y los re­clu­ta­do­res para conocer mejor la mo­ti­va­ción del candidato. Con ella también se pueden comprobar las propias ex­pe­c­ta­ti­vas. Después de todo, el trabajo debería ser de tu agrado. Por ello, intenta responder a las si­guie­n­tes preguntas antes de la en­tre­vi­s­ta:

  • ¿Por qué me interesa este trabajo?
  • ¿Qué me motivó a pre­se­n­tar­me como candidato para este trabajo?
  • ¿Qué espero del entorno de trabajo?
  • ¿Qué espero de mi empleador?
  • ¿Por qué creo que mis ha­bi­li­da­des podrían be­ne­fi­ciar a la empresa?

Por medio de estas preguntas, los re­s­po­n­sa­bles de la toma de de­ci­sio­nes en la empresa aspiran a de­te­r­mi­nar si los ca­n­di­da­tos están realmente in­te­re­sa­dos en el trabajo o en el salario, sobre todo en el caso de so­li­ci­ta­n­tes de los que se sospecha que han tenido co­no­ci­mie­n­to del trabajo a través de alguna persona. A la mínima duda sobre tu interés, el en­tre­vi­s­ta­dor de­s­ca­r­ta­rá tu solicitud. Por otro lado, y siempre y cuando se esté en situación de poder elegir, tampoco es saludable mentirse a uno mismo y mostrar interés en un trabajo que realmente no se quiere hacer. Co­n­cé­n­tra­te en aquellas compañías que realmente te interesan.

Ide­n­ti­fi­ca tus puntos débiles

En la mayoría de los casos, hay más ca­n­di­da­tos que vacantes, por lo tanto, los re­clu­ta­do­res y los gerentes de personal deben idear pro­ce­di­mie­n­tos que filtren a los ca­n­di­da­tos inade­cua­dos tan pronto como sea posible. De lo contrario, el proceso de re­clu­ta­mie­n­to sería demasiado largo y agotador. Por lo tanto, pre­gú­n­ta­te qué motivos podrían llevar al de­pa­r­ta­me­n­to de personal a rechazar a un candidato y si tu perfil apunta a tales razones (si fueran obvias, no te habrían invitado a la en­tre­vi­s­ta).

Si hay ciertos aspectos que no be­ne­fi­cian a tu ca­n­di­da­tu­ra, ide­n­ti­fi­car­los y ju­s­ti­fi­car­los podría jugar en tu favor porque de­mue­s­tras ser co­n­s­cie­n­te de esta debilidad y estar tra­ba­ja­n­do para mejorar. De­pe­n­die­n­do de la facultad o habilidad de que se trate, o de cuántas sean, esto puede ser más o menos co­n­vi­n­ce­n­te, pero sigue siendo mejor que admitir tus carencias sin mostrar la intención de mejorar. A co­n­ti­nua­ción, pre­se­n­ta­mos dos ejemplos de cómo responder bien a preguntas sobre de­bi­li­da­des es­pe­cí­fi­cas:

Carencia Ar­gu­me­n­ta­ción
Te falta una habilidad enumerada en la de­s­cri­p­ción del perfil. Asegúrate de que deseas adquirir estas ha­bi­li­da­des cuanto antes. Lo mejor que puedes hacer es dar un ejemplo de cómo has logrado hacer esto en puestos an­te­rio­res. Si es posible, refiérete a ti­tu­la­cio­nes o ha­bi­li­da­des similares que podrían acortar el tiempo de apre­n­di­za­je. Si se requiere el co­no­ci­mie­n­to de un programa en pa­r­ti­cu­lar, puede ser ventajoso, por ejemplo, si ya conoces un programa de na­tu­ra­le­za muy similar.
No cuentas con la ex­pe­rie­n­cia necesaria para el puesto. Trata de referirte a ex­pe­rie­n­cias laborales co­m­pa­ra­bles, por ejemplo, un trabajo de es­tu­dia­n­te, una práctica o puestos de trabajo similares en otro sector. Transmite que puedes aportar “aire fresco” a la empresa por tu ex­pe­rie­n­cia anterior en lugar de aceptar la falta de ex­pe­rie­n­cia en la industria como una debilidad.

En realidad, el en­tre­vi­s­ta­dor ha tenido ya la opo­r­tu­ni­dad de encontrar esos puntos débiles en tu cu­rri­cu­lum vitae, pero si te invitó a una en­tre­vi­s­ta, es que tu solicitud le dejó una buena impresión, de modo que ahora no conviene hacer demasiado hincapié en lo negativo. Co­n­cé­n­tra­te en los aspectos positivos de tu cu­rrí­cu­lum y trata de redirigir los aspectos negativos. Muchos en­tre­vi­s­ta­do­res preguntan es­pe­cí­fi­ca­me­n­te por las de­bi­li­da­des para tener una impresión de cuán confiado pareces en tu ju­s­ti­fi­ca­ción. Si tienes éxito en esto, también podrás demostrar tu habilidad para co­mu­ni­car­te. Si pareces demasiado indeciso, muchos pro­fe­sio­na­les de RRHH lo in­te­r­pre­ta­rán como una in­di­ca­ción de que tu debilidad es tan pro­nu­n­cia­da que tú mismo tienes di­fi­cu­l­ta­des para ju­s­ti­fi­car­la.

Prepárate para las preguntas típicas de RRHH

Cada en­tre­vi­s­ta es diferente, pero hay preguntas y temas que de­sem­pe­ñan un papel en la mayoría de las en­tre­vi­s­tas. Por esta razón tiene sentido tratar con las ca­te­go­rías y preguntas que se dan con más fre­cue­n­cia, aunque sin me­mo­ri­zar­las y re­ci­tar­las de memoria. De­pe­n­die­n­do del sector, la empresa o el carácter del en­tre­vi­s­ta­dor, las re­s­pue­s­tas pueden variar.

En la siguiente tabla en­co­n­tra­rás algunas preguntas re­cu­rre­n­tes:

Categoría Preguntas
Cua­li­fi­ca­cio­nes pro­fe­sio­na­les ¿Por qué es usted el mejor candidato para este puesto?¿Qué ha­bi­li­da­des puede aportar para este puesto?¿Con qué métodos/programas in­fo­r­má­ti­cos ha trabajado ya/tiene ex­pe­rie­n­cia?¿En qué grado domina usted la habilidad X/el programa Y?¿Qué ha­bi­li­da­des centrales adquirió durante los estudios/en su ex­pe­rie­n­cia laboral anterior/en las prácticas?
Mo­ti­va­ción ¿Por qué se ha pre­se­n­ta­do como candidato en nuestra empresa?¿Qué espera usted del puesto?¿Qué ex­pe­c­ta­ti­vas tiene usted en nuestra empresa?¿Qué sabe usted de nuestra empresa?¿Cuáles son sus objetivos pro­fe­sio­na­les?¿Por qué finalizó su anterior relación laboral?¿Qué es lo que le desagradó en su anterior puesto?¿Estaría dispuesto a mudarse por este empleo?
Cua­li­fi­ca­cio­nes pe­r­so­na­les ¿Tiene cua­li­da­des or­ga­ni­za­ti­vas?¿Cuánta re­s­po­n­sa­bi­li­dad tenía en su anterior puesto?¿Cuáles son, a su manera de ver, las ha­bi­li­da­des y cua­li­da­des más im­po­r­ta­n­tes para realizar este trabajo?¿Cuáles son sus puntos fuertes?¿Cuáles sus puntos débiles o carencias?¿Cómo le describen sus amigos?
Pe­r­so­na­li­dad/carácter Preguntas sobre la pro­ce­de­n­cia geo­grá­fi­ca, formación y ex­pe­rie­n­cia:¿Dónde se ve usted en X años?¿Tiene intereses y pa­sa­tie­m­pos?¿Es im­po­r­ta­n­te para usted la familia?¿Tiene usted personas de re­fe­re­n­cia?
Preguntas sensibles/prueba de estrés ¿Por qué tardó tanto en li­ce­n­ciar­se?¿Por qué no ha absuelto ninguna práctica? ¿Por qué, habiendo hecho tantas prácticas, no le co­n­tra­ta­ron la­bo­ra­l­me­n­te en ninguna de estas empresas?¿Qué le ha llevado a dejar su trabajo actual (tras tan solo X meses)?¿Por qué se ha pre­se­n­ta­do como candidato si no domina X/carece de co­no­ci­mie­n­tos en Y/no tienen ninguna ex­pe­rie­n­cia en el sector?¿Cree usted que esta en­tre­vi­s­ta está yendo bien?
Preguntas con trampa Con estas preguntas el en­tre­vi­s­ta­dor rara vez está in­te­re­sa­do en una respuesta correcta, sino en ver cómo eres de flexible y cómo te defiendes en si­tua­cio­nes es­po­n­tá­neas. Pero hoy en día ya no es tan común pla­n­tear­las:¿Cuánto pesa la ciudad X?¿Podría resolver este acertijo?Usted está en un barco y recoge el ancla: a) ¿baja el nivel del agua?, b) ¿sube?, c) ¿no cambia?¿Por qué las bocas de al­ca­n­ta­ri­lla­do son redondas?

Prepárate algunas preguntas

Los en­tre­vi­s­ta­do­res conceden un gran valor a que la co­n­ve­r­sa­ción sea bi­di­re­c­cio­nal, así que no temas plantear tus propias preguntas para conocer mejor a la compañía y señalizar tu interés. Las preguntas técnicas también apuntan a un cierto nivel de ex­pe­rie­n­cia por tu parte. Si tu in­te­r­lo­cu­tor quiere saber si tienes preguntas, suele ser una mala señal responder ne­ga­ti­va­me­n­te. En el peor de los casos, indica falta de interés o ima­gi­na­ción. Por lo tanto, es aco­n­se­ja­ble preparar un cue­s­tio­na­rio. He aquí algunos ejemplos de preguntas que puedes hacer durante o al final de la en­tre­vi­s­ta:

  • ¿Cómo es el candidato ideal para usted?
  • ¿Qué le llevó a invitarme a la en­tre­vi­s­ta?
  • ¿Cuál es el siguiente paso en el proceso de solicitud?
  • ¿Cómo de­s­cri­bi­ría el ambiente de trabajo en su empresa?
  • ¿Qué opo­r­tu­ni­da­des de formación se ofrecen?
  • ¿Utiliza el programa X / pro­ce­di­mie­n­to Y?
  • ¿Es el co­no­ci­mie­n­to del idioma X una ventaja?

Por supuesto, pueden surgir nuevas preguntas durante la en­tre­vi­s­ta que puedes ir pla­n­tean­do sobre la marcha, aunque sin in­te­rru­m­pir a tu in­te­r­lo­cu­tor con demasiada fre­cue­n­cia. De­pe­n­die­n­do de su carácter y si tienes la sensación de una buena “química”, también puedes optar por un estilo menos formal a la hora de formular estas preguntas. Sin embargo, procura no poner al en­tre­vi­s­ta­dor en una situación incómoda con preguntas como “¿Le gusta trabajar aquí?” o “¿Le pagan bien aquí?”. Si ya ostentas falta de tacto durante la en­tre­vi­s­ta, no es probable que obtengas una segunda opo­r­tu­ni­dad para demostrar lo contrario en un puesto en la empresa.

Ensaya la en­tre­vi­s­ta en petit comité

Prepárate la en­tre­vi­s­ta como un juego de diálogo. Puedes pedir a un amigo, por ejemplo, que se ponga en el papel de en­tre­vi­s­ta­dor y simule una en­tre­vi­s­ta. Esto te permitirá en­tre­nar­te para reac­cio­nar con confianza a las preguntas sin tener que pensar demasiado tiempo en las re­s­pue­s­tas.

Estos eje­r­ci­cios también muestran si necesitas pre­pa­rar­te mejor. Una en­tre­vi­s­ta simulada te ayudará es­pe­cia­l­me­n­te si tu in­te­r­lo­cu­tor puede irradiar cierta autoridad, si ya ha realizado con éxito una en­tre­vi­s­ta y puede apro­ve­char la ex­pe­rie­n­cia. Pregunta en tu círculo de conocidos quién podría de­sem­pe­ñar este papel. Es aún mejor si una tercera persona observa la co­n­ve­r­sa­ción desde un punto de vista neutral y comparte contigo los re­su­l­ta­dos de su ob­se­r­va­ción. Una inversión de roles también puede ser útil para conocer el lado del en­tre­vi­s­ta­dor.

Durante la en­tre­vi­s­ta: qué hacer o no hacer en una en­tre­vi­s­ta de trabajo

Con una buena pre­pa­ra­ción, por lo general se acude con más confianza a la en­tre­vi­s­ta. Pero también hay algunos consejos para mejorar tus opciones en el tra­n­s­cu­r­so de la en­tre­vi­s­ta.

Convence ya en los primeros cinco minutos

Los estudios han de­mo­s­tra­do que en los primeros cinco minutos de una co­n­ve­r­sa­ción las personas deciden si en­cue­n­tran a su in­te­r­lo­cu­tor simpático o no. Por supuesto, esto también puede aplicarse a las en­tre­vi­s­tas de trabajo. Tra­n­s­mi­tir una buena impresión en los primeros cinco minutos suele co­n­tri­buir a aliviar la tensión. Por lo tanto, asegúrate de hacer un primer contacto pro­me­te­dor e inicia la co­n­ve­r­sa­ción:

  • Acude a la empresa con energía positiva y una actitud activa. Sonreír y caminar con seguridad serán tus mejores aliados.
  • Expresa tu gratitud por la opo­r­tu­ni­dad que se te presenta. Estrecha las manos de cada en­tre­vi­s­ta­dor con un poco de presión –pero no demasiado fuerte.
  • Una afi­r­ma­ción positiva al principio no puede hacer ningún daño: “Qué oficina tan bonita”, “Estoy muy contento de estar aquí”, y así su­ce­si­va­me­n­te. Pero no exageres, de lo contrario tus afi­r­ma­cio­nes parecerán exa­ge­ra­das y ca­l­cu­la­das.

Envía las señales no verbales adecuadas

En una co­n­ve­r­sa­ción, no solo es im­po­r­ta­n­te lo que se dice, sino también lo que no se dice abie­r­ta­me­n­te, la co­mu­ni­ca­ción no verbal. En cierto modo, el cuerpo siempre acompaña a nuestro mensaje y la gente in­te­r­pre­ta ciertas señales físicas que tanto pueden ser positivas como negativas. Los si­guie­n­tes consejos te ayudarán a utilizar el lenguaje corporal durante la en­tre­vi­s­ta para convencer a tu in­te­r­lo­cu­tor.

  • Mantén el contacto visual. Esto es muy im­po­r­ta­n­te para indicar tu interés en la co­n­ve­r­sa­ción y sus pa­r­ti­ci­pa­n­tes. No mires con demasiada fre­cue­n­cia y durante mucho tiempo a la mesa delante de ti ni dejes que tu mirada vague alrededor del en­tre­vi­s­ta­dor, porque tra­n­s­mi­ti­rá un efecto aburrido o letárgico.
Consejo

Si te resulta difícil mirar di­re­c­ta­me­n­te a los ojos, puedes recurrir a este pequeño truco: fija un punto ima­gi­na­rio detrás de la frente de la otra persona. Si hay varios en­tre­vi­s­ta­do­res sentados frente a ti, debes in­vo­lu­crar re­gu­la­r­me­n­te a cada persona con tu contacto visual. En cualquier caso, deberías mirar a la persona que te está hablando en cada momento.

  • Siéntate con la espalda recta, pero no demasiado rígido. Sentarse en la silla de cualquier manera da una imagen de­s­mo­ti­va­da o irre­s­pe­tuo­sa. Tu posición en la silla siempre transmite una cierta impresión de tu persona. Tanto la falta de tensión corporal como la inquietud nerviosa (por ejemplo, la su­pe­r­po­si­ción constante de las piernas) tienden a tener un efecto negativo.
  • Los brazos y las manos deben pe­r­ma­ne­cer siempre a la vista. No apoyes la cabeza en una mano, usa tus manos cuando hables para apoyar el contenido de lo que dices, pero no exageres tus mo­vi­mie­n­tos al hablar, porque parecerás nervioso o intrusivo. Aquí también debes prestar atención al equi­li­brio correcto.
  • Piensa bien qué ropa vas a ponerte para la ocasión. Asegúrate de verificar con an­ti­ci­pa­ción si hay un código de ve­s­ti­me­n­ta es­pe­cí­fi­co o un estilo propio del sector. Por lo general, se debe evitar un aspecto demasiado elegante y usar joyas y ac­ce­so­rios lla­ma­ti­vos. Procura tra­n­s­mi­tir pro­fe­sio­na­li­dad y seriedad siguiendo lo que es habitual en el ramo de la empresa.
  • Evita usar un perfume o un des­odo­ra­n­te demasiado fuerte.

Ponte al mismo nivel que el en­tre­vi­s­ta­dor

Muchos ca­n­di­da­tos se po­si­cio­nan au­to­má­ti­ca­me­n­te en un papel su­bo­r­di­na­do, pero esa es pre­ci­sa­me­n­te la es­tra­te­gia equi­vo­ca­da, porque da la impresión de que no se está co­n­ve­n­ci­do de la propia cua­li­fi­ca­ción. Recuerda que no solo te están ofre­cie­n­do un trabajo, sino que tú estás ofre­cie­n­do tu mano de obra y es­pe­cia­li­za­ción.

Valórate en tu justa medida y deja claro al en­tre­vi­s­ta­dor que esta solicitud es mutua: si tu estás tratando de pre­se­n­tar­te a la empresa como un candidato adecuado, la empresa también debería ser co­n­vi­n­ce­n­te como empleador. Por lo tanto, no asumas la actitud del que pide. Una relación de trabajo sana solo tiene lugar si ambas partes se be­ne­fi­cian mu­tua­me­n­te. Considera esto antes y durante la en­tre­vi­s­ta.

La en­tre­vi­s­ta de trabajo no es un in­te­rro­ga­to­rio

Muchos so­li­ci­ta­n­tes tienden a tomar una actitud pasiva durante la en­tre­vi­s­ta, a menudo porque piensan que es cortés esperar a lo que el en­tre­vi­s­ta­dor hace y dice y responder en co­n­se­cue­n­cia. En realidad, limitarse a reac­cio­nar a las preguntas irradia falta de ini­cia­ti­va.

Conviene recordar que los me­n­cio­na­dos USP o ca­ra­c­te­rí­s­ti­cas únicas deben ser parte in­te­gra­n­te de esta co­n­ve­r­sa­ción. Si tienes la opo­r­tu­ni­dad de ponerlas de relieve, no deberías dejarla pasar. La lista de preguntas que pre­pa­ra­s­te con an­te­la­ción también sirve de ayuda para marcar el paso de vez en cuando. De esta manera, el candidato puede dirigir la en­tre­vi­s­ta a su terreno y al mismo tiempo mostrar ini­cia­ti­va y de­te­r­mi­na­ción.

Responde con confianza a las preguntas pe­r­so­na­les

No podemos descartar los deslices de los mismos en­tre­vi­s­ta­do­res, sea de forma co­n­s­cie­n­te o in­co­n­s­cie­n­te. Hay ciertas preguntas inad­mi­si­bles referidas sobre todo a cue­s­tio­nes de origen, estado civil, orie­n­ta­ción sexual o familia que, a pesar de todo, siguen apa­re­cie­n­do en algunas en­tre­vi­s­tas. Has de saber que no es necesario responder a todas las preguntas. Y son las mujeres en pa­r­ti­cu­lar las que más atención deben prestar a este tipo de in­da­ga­cio­nes sobre un eventual embarazo o el deseo de formar una familia.

Dado que estas preguntas atentan contra la pri­va­ci­dad, no es necesario re­s­po­n­de­r­las con veracidad, de modo que cabe responder con frases como “En este momento me estoy co­n­ce­n­tra­n­do to­ta­l­me­n­te en mi carrera” o “Los niños no suponen un problema en mi fase actual de la vida”, que es lo que el re­s­po­n­sa­ble de RRHH quiere escuchar. Las preguntas sobre el ab­se­n­ti­s­mo por en­fe­r­me­dad no solo son inapro­pia­das, sino que en muchos casos están prohi­bi­das por la ley, de modo que tampoco hay que temer co­n­se­cue­n­cias legales si se responde de forma estándar.

Finaliza la en­tre­vi­s­ta con una nota positiva

La última impresión a menudo sigue siendo la que se queda grabada en la memoria y, de la misma forma que la empezaste, quieres ponerle punto y final. Una vez más, expresa tu gratitud por la opo­r­tu­ni­dad y haz que tu deseo de conseguir el trabajo sea claro. Esto señaliza al en­tre­vi­s­ta­dor que lo más probable es que aceptes el trabajo si te lo ofrecen. Por regla general, las empresas tienen un gran interés en cubrir las vacantes lo antes posible. Haz saber que estás deseando saber de la compañía. Para finalizar, es im­po­r­ta­n­te volver a causar una buena impresión. Porque puede ser esta última impresión la que te di­fe­re­n­cie po­si­ti­va­me­n­te de un co­m­pe­ti­dor más cua­li­fi­ca­do.

Se­gui­mie­n­to: tras una en­tre­vi­s­ta viene la siguiente

Tan pronto como sales por la puerta de la empresa, celebra tu triunfo, pero no te relajes demasiado. En pa­r­ti­cu­lar si todavía hay varias so­li­ci­tu­des abiertas o si un solo proceso de solicitud se lleva a cabo en varios pasos, es im­po­r­ta­n­te procesar co­rre­c­ta­me­n­te la en­tre­vi­s­ta realizada.

Evalúa la en­tre­vi­s­ta

Si se sacan las co­n­clu­sio­nes correctas de una en­tre­vi­s­ta, es posible pre­pa­rar­se aún mejor para la siguiente. Plantéate estas preguntas:

  • ¿Estoy sa­ti­s­fe­cho con la en­tre­vi­s­ta? ¿Valoro la co­n­ve­r­sa­ción como un éxito o un fracaso?
  • ¿En qué momentos de la co­n­ve­r­sa­ción me mostré inseguro, cuál dominé con confianza?
  • ¿Conseguí toda la in­fo­r­ma­ción que quería?
  • ¿He dejado claros mis ar­gu­me­n­tos pri­n­ci­pa­les o los aspectos que me di­fe­re­n­cian del resto?
  • ¿Cómo evalúo la química personal entre el en­tre­vi­s­ta­dor y yo?
  • ¿Qué imagen tengo del trabajo y de la empresa? ¿Me veo tra­ba­ja­n­do allí realmente?

Anota las co­n­clu­sio­nes más re­le­va­n­tes para in­clui­r­las en la pre­pa­ra­ción de la siguiente en­tre­vi­s­ta.

No extiendas demasiado la pausa entre en­tre­vi­s­tas

Aun teniendo la impresión de que tu en­tre­vi­s­ta de trabajo fue muy bien, no es ninguna garantía de empleo. Los factores a partir de los cuales una empresa elige a un candidato y no a otro aco­s­tu­m­bran a ser de­s­co­no­ci­dos para los ca­n­di­da­tos y no hay forma de influir en ellos. Un día de receso es re­co­me­n­da­ble, pero no conviene in­te­rru­m­pir el proceso de búsqueda de empleo si no se quiere perder el ritmo de trabajo ni el impulso de la en­tre­vi­s­ta que acabas de superar.

No te rindas

La búsqueda de trabajo puede minar fá­ci­l­me­n­te la confianza en uno mismo si se acumulan las negativas. Sin embargo, esto no tiene que si­g­ni­fi­car que la cua­li­fi­ca­ción es demasiado baja, es­pe­cia­l­me­n­te en el caso de puestos co­di­cia­dos a los que se presentan muchos otros ca­n­di­da­tos. Si, a pesar de una en­tre­vi­s­ta regular, sigues anhelando ese puesto, no hay nada malo en acercarse de nuevo al empleador potencial. Con el fin de averiguar en lo que aún necesitas trabajar, también puede ser útil pedirle pe­r­so­na­l­me­n­te a tu en­tre­vi­s­ta­dor que te dé su opinión. Preguntar no hace daño a nadie y, si bien no son muchos los que están di­s­pue­s­tos a contestar, por lo menos indicas tu interés en mejorar, lo que puede be­ne­fi­ciar­te más adelante.

Recuerda siempre que, si no lo intentas, solo puedes perder. Así que no te rindas y trata de mejorar co­n­ti­nua­me­n­te. La to­le­ra­n­cia a la fru­s­tra­ción no solo es de ayuda en la vida laboral, sino también a la hora de encontrar el trabajo adecuado.

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