Ya sea un desastre natural, un robo o un ci­ber­ata­que, ninguna empresa está protegida contra las crisis. Estas ocurren por lo general de forma ine­s­pe­ra­da y, en el peor de los casos, ponen en peligro la su­pe­r­vi­ve­n­cia de la empresa y los puestos de trabajo. Para en tales si­tua­cio­nes mantener la cabeza fría y tomar las de­ci­sio­nes correctas, es co­n­ve­nie­n­te crear un plan de gestión de crisis por ade­la­n­ta­do que incluya todos los es­ce­na­rios que re­pre­se­n­tan una amenaza en potencia para la empresa y su plantilla, así como los distintos pasos que co­n­s­ti­tu­yen una buena gestión de crisis. Te mostramos a co­n­ti­nua­ción cómo elaborar un plan de gestión de crisis con un ejemplo.

¿Por qué un plan de gestión de crisis?

Todos los em­pre­n­de­do­res conocen la im­po­r­ta­n­cia de crear un buen plan de negocios que detalle la idea y su rea­li­za­ción. El plan de gestión de crisis a menudo recibe menos atención, debido, entre otras cosas, a que se ocupa de los peores es­ce­na­rios, a menudo bastante im­pro­ba­bles. Esto hace que los re­s­po­n­sa­bles no tengan ganas o no puedan lidiar con estas si­tua­cio­nes o las su­b­e­s­ti­men. Sin embargo, dirigir una empresa y contratar empleados implica asumir la re­s­po­n­sa­bi­li­dad y tener en cuenta los riesgos. Esto es exac­ta­me­n­te lo que sucede con la creación de un plan de gestión de crisis que tenga en cuenta todos los detalles.

Un plan de gestión de crisis se elabora antes de llegar a ella para que, en caso de un suceso ine­s­pe­ra­do, cuentes con la pre­pa­ra­ción adecuada y puedes co­mu­ni­car­te de inmediato con las personas clave y tomar las medidas oportunas para mitigar la situación. Contar con un plan previo te ayuda a tomar de­ci­sio­nes rápidas, porque ya las has pensado de antemano. El buen fu­n­cio­na­mie­n­to del plan depende de cuánto tiempo te tomes para crearlo. Las si­mu­la­cio­nes realistas son útiles, ya que ex­pe­ri­me­n­tas todas las si­tua­cio­nes críticas para la empresa hasta el final. A co­n­ti­nua­ción, nos ade­n­tra­mos en el de­sa­rro­llo de un ejemplo de plan de crisis.

Primera parte: ¿cuál es el propósito de tu plan de gestión de crisis?

Un plan de gestión de crisis siempre debe estar por escrito. Asegúrate de que haya copias físicas y digitales al­ma­ce­na­das en carpetas de fácil acceso. Al principio del documento debe figurar el propósito del plan. Esta parte no tiene que ser pa­r­ti­cu­la­r­me­n­te larga. Solo informa al lector del objetivo que se persigue con el documento y cuándo se debe aplicar. También debe de­te­r­mi­nar­se para quién está destinado el documento, o lo que es lo mismo, quién pertenece al gabinete de crisis. Nunca debe ser una única persona, sino un equipo ca­pa­ci­ta­do. En la imagen de abajo puedes ver un ejemplo de esta primera parte:

Tipp

Crea tu plan de gestión de crisis con la última versión de Microsoft 365. Con el al­ma­ce­na­mie­n­to integrado de OneDrive, los do­cu­me­n­tos pueden al­ma­ce­nar­se ce­n­tra­l­me­n­te y pro­te­ge­r­se. Así tendrás acceso directo en cualquier momento y lugar.

Segunda parte: ¿cuál es la situación de crisis?

Hay muchas crisis que pueden golpear re­pe­n­ti­na­me­n­te a una empresa. Cada una presenta desafíos únicos y requiere acciones adecuadas al contexto. La siguiente parte de tu plan de gestión de crisis se centrará en definir todas las si­tua­cio­nes de crisis que re­pre­se­n­tan una amenaza en potencia, desde los eventos de fuerza mayor a los daños en la imagen que amenazan la co­n­ti­nui­dad de la empresa. Hemos elaborado una de­s­cri­p­ción general a co­n­ti­nua­ción:

Averías críticas: incluyen las si­tua­cio­nes de crisis causadas por fuerzas naturales o por humanos. Los ejemplos incluyen desastres naturales como te­rre­mo­tos, inu­n­da­cio­nes, incendios, robos, fraudes, es­cá­n­da­los de pro­te­c­ción de datos, ataques ci­be­r­né­ti­cos o ataques te­rro­ri­s­tas. También incluye vio­la­cio­nes de la ley, que pueden resultar en la su­s­pe­n­sión, el cierre, el en­jui­cia­mie­n­to penal o el pago de una multa.

Eme­r­ge­n­cias sa­ni­ta­rias: hay una situación de crisis si la empresa pone en peligro la salud de los in­di­vi­duos. Este sería el caso si, por ejemplo, los pa­r­ti­ci­pa­n­tes de un evento de la compañía se in­to­xi­ca­ran porque la comida estaba en mal estado. Otros ejemplos de eme­r­ge­n­cias médicas son las epidemias, las amenazas bio­ló­gi­cas o si­tua­cio­nes similares de salud re­la­cio­na­das con la empresa como or­ga­ni­za­do­ra.

Ataques a la repu­tación/in­te­gri­dad: las crisis de repu­tación se co­n­vie­r­ten con gran facilidad en una amenaza para la empresa si el gabinete de crisis no las desactiva rápido. Aquí se incluyen todas las si­tua­cio­nes que dañan la imagen de la empresa y conducen a un boicot de los co­n­su­mi­do­res. Esto sucede, por ejemplo, a través de la difusión de rumores en los medios y la prensa negativa. La mala conducta de la ad­mi­ni­s­tra­ción también pone en peligro la imagen y la in­te­gri­dad de una empresa.

En la segunda parte de tu plan de gestión de crisis, registra todos los es­ce­na­rios de crisis que re­pre­se­n­tan una amenaza para la empresa:

Consejo

Marketing en tiempos de crisis: las es­tra­te­gias pu­bli­ci­ta­rias, de fi­de­li­za­ción o di­s­tri­bu­ción ayudan a las empresas a su­pe­rar­las, descubre más en nuestro artículo.

Tercera parte: protocolo de co­mu­ni­ca­ción en si­tua­cio­nes de crisis

En es­ce­na­rios de crisis, es im­po­r­ta­n­te actuar lo más rápido posible para reducir al máximo el daño y las co­n­se­cue­n­cias negativas. Por lo tanto, crea una lista detallada de las personas y contactos más im­po­r­ta­n­tes. La cadena de co­mu­ni­ca­ción siempre tiene lugar de arriba a abajo en orden de im­po­r­ta­n­cia. La primera persona de la lista será la primera que co­n­ta­c­ta­re­mos si llega la situación:

Para facilitar el trabajo al gabinete de crisis, indica también el papel o la función de las personas y qué medios y servicios ofrecen. En el caso de un ataque ci­be­r­né­ti­co, por ejemplo, lo mejor que puedes hacer es contactar con el jefe del de­pa­r­ta­me­n­to in­fo­r­má­ti­co. Idea­l­me­n­te, las personas de contacto dentro de la empresa que son re­s­po­n­sa­bles de la co­mu­ni­ca­ción co­r­po­ra­ti­va interna y externa tienen su propio plan de co­mu­ni­ca­ción de crisis. Puedes crear esto por separado o como parte de tu plan de gestión de crisis. Las pautas de la co­mu­ni­ca­ción de la crisis de­te­r­mi­nan qué in­fo­r­ma­ción se puede tra­n­s­mi­tir, cómo, cuándo y a quién. Además, de­te­r­mi­nan quién da la luz verde al co­mu­ni­ca­do oficial.

Nota

Un plan de gestión de crisis es un documento vivo. Esto significa que está sujeto a una revisión constante y debe ac­tua­li­zar­se pe­rió­di­ca­me­n­te. Solo de esta manera es realmente útil en caso de eme­r­ge­n­cia.

Cuarta parte: Es­ta­ble­cer un plan de acción efectivo

La parte central de tu plan de gestión de crisis son los planes de actuación, que se adaptan a los es­ce­na­rios de crisis descritos en la segunda parte. Aquí, paso a paso, enumera las acciones que deberían ayudar en la situación. En una eme­r­ge­n­cia, tienes la opo­r­tu­ni­dad de co­n­ce­n­trar­te en la im­ple­me­n­ta­ción correcta. En algunos casos, tiene sentido in­vo­lu­crar a expertos en la eva­lua­ción de riesgos. Este enfoque es aco­n­se­ja­ble, es­pe­cia­l­me­n­te cuando se trata de problemas que ya se conocen y que en sí mismos no son una crisis.

Cuando elabores tu plan de gestión de crisis, piensa de­te­ni­da­me­n­te qué reac­cio­nes son realistas y fáciles de im­ple­me­n­tar. Las so­lu­cio­nes no deben exceder los límites legales o éticos. El ahorro excesivo también es negativo si afecta la seguridad o la calidad de los procesos. Mediante si­mu­la­cio­nes, puedes de­te­r­mi­nar si el plan de acción que has elaborado funciona o si es necesario realizar cambios. Esto se aplica pa­r­ti­cu­la­r­me­n­te a las eva­cua­cio­nes u otras medidas de seguridad, cuya im­ple­me­n­ta­ción exitosa depende de la coope­ra­ción de los tra­ba­ja­do­res.

En resumen

Cuanto más extenso y elaborado sea tu plan de gestión de crisis, mejor preparado estarás para una eme­r­ge­n­cia. Así que tómate tu tiempo de antemano para escribir las es­tra­te­gias. Esta es la única forma de reac­cio­nar rápida y cui­da­do­sa­me­n­te en una crisis y evitar daños mayores.

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