“¿Podría enviarme un pre­su­pue­s­to?”. Esta es una frase que los co­n­s­tru­c­to­res, los mecánicos y los agentes de seguros escuchan todos los días, y na­tu­ra­l­me­n­te implica un trabajo que no siempre se ve re­co­m­pe­n­sa­do, porque el cliente siempre puede decidirse por otra oferta.

En el mercado libre es legítimo que el co­n­su­mi­dor consulte las ofertas de distintos pro­vee­do­res y las contraste antes de optar por una de ellas. El pre­su­pue­s­to comercial es un in­s­tru­me­n­to de orie­n­ta­ción muy apreciado por el co­n­su­mi­dor, de modo que cada vez que presentas un pre­su­pue­s­to a un hi­po­té­ti­co cliente muestras tra­n­s­pa­re­n­cia y fo­r­ta­le­ces su confianza en tu empresa, un efecto pu­bli­ci­ta­rio que no cabe su­b­e­s­ti­mar. Ahora bien ¿qué has de observar en concreto al escribir un pre­su­pue­s­to comercial?

Aspectos básicos de un pre­su­pue­s­to comercial

Si tu empresa se inscribe en el sector te­c­no­ló­gi­co, el médico o el de las finanzas, y ofreces servicios de alto nivel, una de las co­n­s­ta­n­tes en tu día a día será responder a so­li­ci­tu­des de pre­su­pue­s­to. En la práctica no podrás esquivar por mucho tiempo el momento de preparar un modelo de pre­su­pue­s­to que tenga en cuenta los diversos aspectos re­le­va­n­tes.

Hecho

Un pre­su­pue­s­to comercial consiste en estimar los costes de un proyecto o un encargo con el fin de convencer al cliente para llevarlo a cabo.

Gastos extra y co­m­pe­n­sa­ción

Preparar un pre­su­pue­s­to es una tarea que requiere tiempo y cierto esfuerzo y que quizás quieras compensar. Aunque puedas hacerlo le­ga­l­me­n­te, hay que tener cuidado a la hora de cobrar por un pre­su­pue­s­to, porque muchos clientes lo ven como un servicio básico, por lo que podrían re­cha­zar­lo solo por eso. No obstante, es legítimo exigir una co­m­pe­n­sa­ción por él, puesto que en ocasiones requieren una pla­ni­fi­ca­ción exhau­s­ti­va o unos cálculos muy de­ta­lla­dos. Si, además, implica una gran parte del servicio en sí (p. ej., la búsqueda de fallos previa a la re­pa­ra­ción del portátil) o requiere un de­s­pla­za­mie­n­to (p. ej., en caso de ele­c­tro­do­mé­s­ti­cos de línea blanca o marrón), cuentas con un sólido argumento de tu lado que justifica el precio del pre­su­pue­s­to. Aunque solo podrás hacerlo si antes lo has acordado por escrito con el cliente.

Es­ta­ble­cer una cifra no es fácil, pero puedes orie­n­tar­te por los gastos que te genera preparar un pre­su­pue­s­to: de­s­pla­za­mie­n­to, mano de obra, material, teléfono, etc. Algunos sectores, como el de la re­pa­ra­ción de ele­c­tro­do­mé­s­ti­cos, calculan el coste de un pre­su­pue­s­to en función de la mano de obra, el tamaño del aparato a reparar y si requiere de­s­pla­za­mie­n­to. Otra opción pasa por fijar un tanto por ciento. En cualquier caso, el importe del pre­su­pue­s­to solo se cobra si el cliente no lo acepta. Ge­ne­ra­l­me­n­te, los em­pre­sa­rios prometen descontar esta tasa de la factura final si el cliente firma el pre­su­pue­s­to y el proyecto se lleva a cabo.

Período de validez

No hay ninguna normativa que regule el período de validez de un pre­su­pue­s­to, pero es un in­s­tru­me­n­to con el que los em­pre­sa­rios compensan las posibles va­ria­cio­nes en los precios de sus pro­vee­do­res. Si no se incluye ningún plazo, se entiende que el pre­su­pue­s­to tiene validez sin límite y el cliente podría exigir las mismas co­n­di­cio­nes en el futuro. Por lo general, suele ser de un mes como máximo, pero a la hora de definirlo también puedes co­n­si­de­rar factores no fi­na­n­cie­ros como las va­ria­cio­nes es­ta­cio­na­les o los cuellos de botella en la cadena de pro­vee­do­res en días festivos, por ejemplo.

Co­m­pro­mi­so

Los pre­su­pue­s­tos son do­cu­me­n­tos meramente in­fo­r­ma­ti­vos sin carácter vi­n­cu­la­n­te. Solo adquieren este carácter en el momento en que el cliente, con su ace­p­ta­ción y firma, lo convierte en un contrato de co­m­pra­ve­n­ta con obli­ga­ción de cu­m­pli­mie­n­to. En el momento que lo acepta, el cliente está obligado a facilitar al em­pre­sa­rio la ejecución del proyecto u obra y el em­pre­sa­rio a cumplir su parte. En caso de que la ejecución de la obra se alargue por razones ajenas al cliente, el em­pre­sa­rio no podrá exigir un precio mayor al es­ti­pu­la­do en el contrato, a no ser que haya incluido una cláusula que es­pe­ci­fi­que el precio por día una vez fi­na­li­za­do el plazo inicial acordado. Si durante la ejecución se dan im­pre­vi­s­tos que modifican lo es­ti­pu­la­do en el pre­su­pue­s­to, ambas partes deberán dejar co­n­s­ta­n­cia escrita de lo que acuerdan en lo que respecta a los plazos o a los cambios ma­te­ria­les, ya sea por la calidad o la cantidad.

¿Qué in­fo­r­ma­ción incluye un pre­su­pue­s­to comercial?

Dado que el cliente espera una ex­po­si­ción detallada de todos los gastos estimados, deberías invertir en su pre­pa­ra­ción el tiempo su­fi­cie­n­te. El propósito final es exponer una pro­ye­c­ción realista de forma clara, íntegra y sin fallos. Algunos datos no deben faltar:

  • De­s­cri­p­ción del trabajo a realizar y de su alcance.
  • Tiempo que pre­vi­si­ble­me­n­te durarán los trabajos.
  • Va­lo­ra­ción de los costes de los elementos y de la mano de obra.
  • Detalle del material necesario y de su coste.
  • Costes es­pe­cí­fi­cos (dietas, envíos, etc.).
  • Periodo de validez del pre­su­pue­s­to.
  • Forma y co­n­di­cio­nes de pago si se acepta.
  • Límites de la oferta: piezas o servicios no incluidos, impuestos, pro­vee­do­res, de­s­cue­n­tos o anticipos.
  • Cargo por el pre­su­pue­s­to si se ha acordado.
  • Fecha de emisión, ide­n­ti­fi­ca­ción social de la empresa, datos ide­n­ti­fi­ca­ti­vos del cliente, firma y sello de la empresa.

En función del tipo de pre­s­ta­ción o del mayor o menor volumen de trabajo que genera, puede ser co­n­ve­nie­n­te ofrecer al cliente servicios op­cio­na­les que pueda añadir o descartar, como es habitual en el sector de los seguros. Con esta variante, gana la po­si­bi­li­dad de ajustar el proyecto y los costes a sus ne­ce­si­da­des y a su pre­su­pue­s­to di­s­po­ni­ble –y quizás muestre in­cli­na­ción por tu propuesta y no por otra de la co­m­pe­te­n­cia. Uti­li­za­n­do con acierto el diseño co­r­po­ra­ti­vo para colocar tus datos de contacto y tu logo de forma visible en el pre­su­pue­s­to, tu cliente lo tendrá más fácil para cla­si­fi­car las distintas ofertas y dispondrá de toda la in­fo­r­ma­ción que necesita a primera vista.

Modelos de pre­su­pue­s­to comercial para todos los casos

A co­n­ti­nua­ción, mostramos un ejemplo de pre­su­pue­s­to en Microsoft Word para una empresa ficticia:

Puedes de­s­ca­r­gar­te esta versión y una para Microsoft Excel en nuestra página de forma to­ta­l­me­n­te gratuita (ir a la sección de descarga). Mientras que para muchos usuarios el trabajo con Word es muy ágil, Excel ofrece prácticas funciones de cálculo gracias a fórmulas que puedes utilizar para calcular au­to­má­ti­ca­me­n­te el coste total de tu pre­su­pue­s­to.

Descarga gratis un modelo de pre­su­pue­s­to en Word

Nuestros ejemplos de pre­su­pue­s­to contienen todos los elementos fijos que no pueden faltar y que puedes ajustar en función de tus datos. Para que, al in­tro­du­cir valores numéricos no tengas problemas, hemos indicado cifras alea­to­rias en las casillas co­rre­s­po­n­die­n­tes. Su­s­ti­tú­ye­las según convenga.

En cualquier caso, merece la pena dedicar un momento a revisar tu pre­su­pue­s­to para evitar disputas in­ne­ce­sa­rias (por una coma en el lugar inade­cua­do, por ejemplo). Guárdalo en formato Word o Excel para poder editarlo a po­s­te­rio­ri. Pero cuando tengas que enviarlo a un cliente, co­n­vié­r­te­lo antes a PDF o imprímelo en papel: solo de esta forma permanece protegido ante cambios.

Para saber cómo puedes ajustar nuestros modelos de pre­su­pue­s­to a tu caso pa­r­ti­cu­lar, sigue nuestras in­s­tru­c­cio­nes paso a paso:

  1. En el en­ca­be­za­do puedes re­em­pla­zar el logo y los datos de la empresa de muestra con tu propia in­fo­r­ma­ción.
  2. A co­n­ti­nua­ción, indica los datos de contacto del cliente.
  3. A la derecha debes indicar al cliente el número único ide­n­ti­fi­ca­ti­vo de este pre­su­pue­s­to y puedes rellenar los datos de la persona de contacto que se le ha asignado.
  4. No olvides la fecha de rea­li­za­ción del pre­su­pue­s­to.
  5. En el asunto incluye de nuevo el número de pre­su­pue­s­to.
  6. El texto principal comienza con una in­tro­du­c­ción formal y pro­fe­sio­nal. Aquí ya puedes indicar que se trata de un documento no vi­n­cu­la­n­te (también puedes colocar esta in­fo­r­ma­ción al final del documento).
  7. En la tabla a co­n­ti­nua­ción, enumera todas las po­si­cio­nes co­me­n­za­n­do por el producto o servicio con un precio más alto, con el fin de que el cliente reconozca el coste más alto de entrada. Menciona otros datos re­le­va­n­tes como las ca­n­ti­da­des y los precios por unidad.
  8. En la siguiente línea calcula el precio total. Al no tratarse de una factura, puedes ignorar el IVA, aunque si es para un cliente pa­r­ti­cu­lar, mejor añadirlo.
  9. Después de la tabla tienes más espacio para escribir un par de líneas y firmar.
  10. No olvides mencionar en el pie de página todos los datos re­le­va­n­tes sobre la empresa y la in­fo­r­ma­ción bancaria.
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Nota

Si quieres gestionar todos tus do­cu­me­n­tos me­r­ca­n­ti­les de una forma ce­n­tra­li­za­da junto con tu co­n­ta­bi­li­dad y tu fa­c­tu­ra­ción, prueba una he­rra­mie­n­ta pro­fe­sio­nal de co­n­ta­bi­li­dad. Te resultará muy fácil.

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