Los eventos como las fiestas de empresa, las pre­se­n­ta­cio­nes co­r­po­ra­ti­vas, los ani­ve­r­sa­rios, o también las comidas de negocios, que tan im­po­r­ta­n­tes son en muchos sectores, tienen en común que deben estar bien or­ga­ni­za­dos. Además de su pla­ni­fi­ca­ción, del envío de in­vi­ta­cio­nes y del diseño del programa, la ali­me­n­ta­ción de los pa­r­ti­ci­pa­n­tes es un elemento im­po­r­ta­n­te, y es que, al acabar el día, ni los empleados ni los socios co­me­r­cia­les deben irse a casa ha­m­brie­n­tos o in­sa­ti­s­fe­chos con la selección de los platos.

Asimismo, quien quiera ofre­ce­r­les a sus tra­ba­ja­do­res y clientes una amplia selección de ex­qui­si­te­ces es co­n­ve­nie­n­te que tenga en cuenta los costes que estas llevan apa­re­ja­dos. Por este motivo, es re­co­me­n­da­ble registrar y co­n­ta­bi­li­zar los gastos de re­pre­se­n­ta­ción para así, re­cla­mar­los dentro de los límites legales, como gastos ope­ra­cio­na­les. A co­n­ti­nua­ción, te contamos los aspectos que debes tener en cuenta para ello.

Un sistema contable adecuado como base del éxito

Para co­n­ta­bi­li­zar tus tra­n­sac­cio­nes co­rre­c­ta­me­n­te necesitas el marco contable adecuado, algo que se convierte en requisito im­pre­s­ci­n­di­ble para la ela­bo­ra­ción de un plan contable detallado y pe­r­so­na­li­za­do que comprenda todas las cuentas de tu empresa y que es una parte esencial de la co­n­ta­bi­li­dad de partida doble.

Cómo co­n­ta­bi­li­zar los gastos de re­pre­se­n­ta­ción

Antes de lanzarte al desafío contable y de co­n­ta­bi­li­zar los gastos de re­pre­se­n­ta­ción, debes saber que todos los gastos no pueden ser co­n­si­de­ra­dos de la misma manera. En ello, los gastos de re­pre­se­n­ta­ción no deben co­n­fu­n­di­r­se, por ejemplo, con las dietas o los gastos de viaje.

Como su propio nombre indica, los gastos de re­pre­se­n­ta­ción son los de­s­ti­na­dos a que el tra­ba­ja­dor re­pre­se­n­te o pro­mo­cio­ne a la empresa, es decir, se trata de los gastos en los que incurre el empleado para de­sa­rro­llar su trabajo ante clientes y pro­vee­do­res. Por el contrario, los gastos de viaje hacen re­fe­re­n­cia a los gastos propios que genera un tra­ba­ja­dor mientras desempeña su actividad laboral fuera del puesto de trabajo habitual (gastos de alo­ja­mie­n­to, de­s­pla­za­mie­n­tos, comida, etc.) y que también son asumidos por la empresa.

Los gastos de re­pre­se­n­ta­ción son, junto con los gastos ad­mi­ni­s­tra­ti­vos, fi­na­n­cie­ros, etc., tipos de gastos ope­ra­ti­vos, también llamados gastos in­di­re­c­tos u ope­ra­cio­na­les. Estos son gastos a los que se enfrentan las empresas para de­sa­rro­llar sus ac­ti­vi­da­des y que están ligados a su fu­n­cio­na­mie­n­to. Por su parte, los gastos no ope­ra­ti­vos no se derivan de ac­ti­vi­da­des or­di­na­rias y surgen de la necesidad que tiene la empresa de hacer frente a posibles in­ci­de­n­cias im­pre­vi­s­tas. No obstante, in­de­pe­n­die­n­te­me­n­te de la na­tu­ra­le­za de los gastos generados, tanto en un caso como en el otro, todos deben estar co­n­te­m­pla­dos en los pre­su­pue­s­tos de la empresa.

En lo que se refiere a los gastos de re­pre­se­n­ta­ción y a su co­n­ta­bi­li­dad, estos suelen incluirse, tal y como señala el Plan General de Co­n­ta­bi­li­dad en el grupo 6 del cuadro de cuentas, que hace re­fe­re­n­cia a las compras y los gastos. Con más exactitud, este tipo de gastos forma parte del grupo 62, donde se engloban los servicios ex­te­rio­res, tal y como puede verse a co­n­ti­nua­ción:

Como refleja el cuadro, los gastos de re­pre­se­n­ta­ción, es decir, aquellos asumidos por las empresas y derivados de las acciones que sirven para pro­mo­cio­nar o mejorar las re­la­cio­nes con los clientes son gastos relativos a pu­bli­ci­dad, pro­pa­ga­n­da y re­la­cio­nes públicas (cuenta 627) u otros servicios (cuenta 629). En la cuenta 627 se engloban, co­n­cre­ta­me­n­te, los gastos de comidas y de alo­ja­mie­n­to, previa pre­se­n­ta­ción de las facturas y tickets co­rre­s­po­n­die­n­tes. La cuenta 629, por su parte, permite la co­n­ta­bi­li­dad de gastos de re­pre­se­n­ta­ción de los gastos de viaje y tra­n­s­po­r­te de los tra­ba­ja­do­res, además de los gastos de oficina que no estén incluidos en otras cuentas siempre que no sean elementos tangibles.

En cuanto a los me­ca­ni­s­mos de pago, existen pri­n­ci­pa­l­me­n­te dos: uno es el pago mediante tarjeta de empresa y el otro mediante efectivo, en cuyo caso puede que el tra­ba­ja­dor tenga que abonar la cantidad pe­r­ti­ne­n­te de su bolsillo para serle re­em­bo­l­sa­da po­s­te­rio­r­me­n­te o que reciba el efectivo de la empresa por an­ti­ci­pa­do. No obstante, en algunas ocasiones estos gastos se incluyen en las nóminas de los tra­ba­ja­do­res, olvidando que no deben restarse las apo­r­ta­cio­nes a la Seguridad Social, puesto que no sirven para in­cre­me­n­tar el pa­tri­mo­nio del empleado, a pesar de que en algunos casos sí se haga. Hay que aclarar, sin embargo, que los gastos de viaje de­s­ti­na­dos a la ma­nu­te­n­ción y alo­ja­mie­n­to de los empleados, en un espacio de tiempo pro­lo­n­ga­do (semanas o incluso meses), son co­n­ce­bi­dos como salario.

Nota

In­de­pe­n­die­n­te­me­n­te del tipo de evento em­pre­sa­rial de que se trate, si quieres be­ne­fi­ciar­te de las ventajas fiscales de co­n­ta­bi­li­zar gastos de re­pre­se­n­ta­ción, es im­pre­s­ci­n­di­ble que des prueba de ello co­rre­c­ta­me­n­te. Para que las au­to­ri­da­des pe­r­ti­ne­n­tes acepten la validez de los costes aca­rrea­dos, será necesaria una factura de empresa bien cu­m­pli­me­n­ta­da.

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