Las empresas, sin importar si son pequeñas, medianas o grandes, recurren a los análisis fi­na­n­cie­ros para tener una eva­lua­ción de la situación económica, fi­na­n­cie­ra y pa­tri­mo­nial de su actividad. Para poder llevar a cabo estas eva­lua­cio­nes, en primer lugar, es necesario reunir todas las cifras y la in­fo­r­ma­ción contable y fi­na­n­cie­ra de la empresa relativa al espacio de tiempo que se pretenda estudiar. Si bien una empresa externa puede en­ca­r­gar­se del análisis, cuando el volumen de datos a analizar y tus co­no­ci­mie­n­tos lo permitan, también puedes llevarlo a cabo tú mismo.

¿Qué es el análisis fi­na­n­cie­ro?

De­fi­ni­ción

Análisis fi­na­n­cie­ro: es una he­rra­mie­n­ta que usa la in­fo­r­ma­ción contable de una empresa con el objetivo de dia­g­no­s­ti­car su condición fi­na­n­cie­ra y sirve de base a agentes internos y externos para la pla­ni­fi­ca­ción futura. Utiliza los datos de las cuentas anuales como base.

Como se ha indicado, el análisis fi­na­n­cie­ro permite tener en cuenta cómo se ha de­sa­rro­lla­do la gestión económica de una empresa, basándose en las cifras de di­fe­re­n­tes do­cu­me­n­tos contables (ge­ne­ra­l­me­n­te del balance y la cuenta de re­su­l­ta­dos).

Grosso modo, este documento incluye un resumen de los aspectos im­po­r­ta­n­tes de la gestión em­pre­sa­rial, basándose en la in­fo­r­ma­ción contenida en las cuentas anuales de la misma empresa, para poder evaluar la situación en la que se encuentra el negocio, y organizar la toma de de­ci­sio­nes para el futuro. Asimismo, dado el tipo de in­fo­r­ma­ción que se incluye en ellos, el análisis fi­na­n­cie­ro es útil a los in­ve­r­so­res para comprobar la re­n­ta­bi­li­dad de un proyecto.

Cuando se encarga a empresas externas el de­sa­rro­llo del análisis fi­na­n­cie­ro, la única tarea del em­pre­sa­rio es entender el si­g­ni­fi­ca­do contenido en él. No obstante, muchas empresas deciden llevar a cabo este análisis sin ex­te­r­na­li­zar. Por supuesto, habrá empresas que contraten de forma interna a un experto, si bien existen otras que rea­li­za­rán el análisis por su cuenta.

Si es tu caso, puedes recurrir a un software es­pe­cí­fi­co para ello o utilizar Excel. En el siguiente artículo podrás encontrar in­fo­r­ma­ción sobre cómo realizar un análisis fi­na­n­cie­ro con la conocida hoja de cálculo.

La im­po­r­ta­n­cia del análisis fi­na­n­cie­ro

Las empresas no están obligadas a llevar a cabo un análisis fi­na­n­cie­ro, sin embargo, su ela­bo­ra­ción conlleva una seria de ventajas in­fo­r­ma­ti­vas. Además, es im­po­r­ta­n­te para:

  • Co­n­su­l­to­res: les permite conocer el fu­n­cio­na­mie­n­to de la empresa y descubrir aquellos puntos o áreas que reforzar (si es posible).
  • Auditor: usa el análisis fi­na­n­cie­ro para ide­n­ti­fi­car y evaluar las áreas de riesgo.
  • Asesor fiscal: se sirve de esta he­rra­mie­n­ta para definir la política fi­na­n­cie­ra de la empresa.
  • Inversor: a través del análisis fi­na­n­cie­ro puede conocer la situación de la empresa en el mercado y de­te­r­mi­nar su re­n­ta­bi­li­dad y solvencia en el futuro.
  • Em­pre­sa­rio y ad­mi­ni­s­tra­do­res: pueden evaluar la posición de su empresa y de­te­r­mi­nar su posición en relación con la co­m­pe­te­n­cia. De gran utilidad en la pla­ni­fi­ca­ción.

Dada su utilidad para de­te­r­mi­na­dos perfiles, es im­po­r­ta­n­te que el análisis fi­na­n­cie­ro esté bien es­tru­c­tu­ra­do y resulte sencillo de entender a los in­te­re­sa­dos. Con todo, también es im­po­r­ta­n­te tener en cuenta las de­s­ve­n­ta­jas de su de­sa­rro­llo. In­te­r­na­me­n­te, supone un coste de tiempo para la empresa y si se ex­te­r­na­li­za, implica un des­em­bo­l­so monetario que hay que estimar.

Tipos de análisis fi­na­n­cie­ros

Los análisis fi­na­n­cie­ros se pueden cla­si­fi­car en:

  • Estático: también conocido como análisis vertical, se centra en un periodo de tiempo concreto.
  • Dinámico: también conocido como ho­ri­zo­n­tal, en el que se comparan los re­su­l­ta­dos de las cuentas anuales en di­fe­re­n­tes periodos contables. Im­po­r­ta­n­te en esta co­m­pa­ra­ción es que las cuentas anuales uti­li­za­das presenten la misma es­tru­c­tu­ra de forma que se pueda ga­ra­n­ti­zar que los datos co­m­pa­ra­dos hacen re­fe­re­n­cia a los mismos conceptos. También es el método usado si se quiere comparar a la propia empresa con otra u otras del sector.

Cómo leer un análisis fi­na­n­cie­ro

Dado que no es un documento obli­ga­to­rio, su es­tru­c­tu­ra no ha seguir unas normas concretas. Algunos son muy sencillos y otros más complejos de leer, repletos de valores, cifras, po­r­ce­n­ta­jes y ratios. A co­n­ti­nua­ción, pre­se­n­ta­mos un ejemplo que sigue el modelo de estado fi­na­n­cie­ro dinámico, en el que se comparan dos años contables:

Año 1 Año 2
Ventas 350 000 € 500 000 €
Coste de ventas 120 000 € 200 000 €
Margen bruto 230 000 € 300 000 €
Salarios 50 000 € 50 000 €
Arre­n­da­mie­n­to 35 000 € 40 000 €
Servicios 7000 € 7000 €
Otros gastos 6000 € 8000 €
Resultado de ex­plo­ta­ción 98 000 € 105 000 €
Resultado neto 132 000 € 195 000 €

Tener muchas cifras delante puede ser des­ale­n­ta­dor, sin embargo, basta con que te fijes en de­te­r­mi­na­dos datos:

  • Ventas y coste de ventas: se trata de valores im­po­r­ta­n­tes en el análisis fi­na­n­cie­ro de la empresa, pues co­m­bi­na­dos reflejan el beneficio bruto de la empresa.
  • Beneficio bruto: re­pre­se­n­ta el margen bruto de la empresa. Es decir, la di­fe­re­n­cia entre las ventas y los costes de ventas.
  • Resultado de ex­plo­ta­ción: incluye todos los aspectos ope­ra­ti­vos que minimizan las ganancias. No incluye la carga fiscal ni los gastos o ingresos por intereses. Este resultado, también conocido como EBIT, es muy útil para comparar el resultado de empresas sometidas a di­fe­re­n­tes sistemas fiscales.
  • Resultado neto: el beneficio final obtenido por la empresa, una vez di­s­mi­nui­do del resultado de ex­plo­ta­ción los impuestos, intereses, etc.

Ya sea porque hay terceras partes im­pli­ca­das o con el objetivo de favorecer el propio dia­g­nó­s­ti­co y la toma de de­ci­sio­nes, los valores de un análisis fi­na­n­cie­ro se pueden re­pre­se­n­tar en diagramas. En un análisis estático, los diagramas o gráficos ci­r­cu­la­res son muy re­pre­se­n­ta­ti­vos, mientras que, en los análisis dinámicos, en los que se quiera re­pre­se­n­tar una variación en el tiempo, los diagramas de barras resultan más claros.

En resumen

Recurrir al análisis fi­na­n­cie­ro para conocer el estado de tu empresa es esencial. Si co­n­si­de­ras que no cuentas con los co­no­ci­mie­n­tos su­fi­cie­n­tes para el de­sa­rro­llo de tu análisis fi­na­n­cie­ro, es co­n­ve­nie­n­te que contactes con un pro­fe­sio­nal. Asimismo, puedes recurrir a un software de co­n­ta­bi­li­dad que incluya esta función para poder llevarlo a cabo.

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