Acabas de crear tu empresa. Tienes el concepto y el capital necesario y tus empleados están muy motivados. Pero en algún momento el impulso inicial se reduce y te topas con que el negocio no está preparado. ¿Qué es lo que falla? Es posible que hayas pasado por alto de­sa­rro­llar una es­tru­c­tu­ra or­ga­ni­za­ti­va. Y es que, como cualquier otro tipo de or­ga­ni­za­ción, las empresas han de contar con una es­tru­c­tu­ra definida. Solo así todas las partes pueden tener claro su papel dentro del negocio. La pregunta es: ¿qué es­tru­c­tu­ra es la más adecuada?

Es­tru­c­tu­ra or­ga­ni­za­ti­va: de­fi­ni­ción

El término “es­tru­c­tu­ra or­ga­ni­za­ti­va” se refiere al andamiaje je­rá­r­qui­co en el que se define el reparto interno de roles dentro de la empresa. Por tanto, es necesario definir una es­tru­c­tu­ra em­pre­sa­rial que se adapte a los objetivos in­di­vi­dua­les de la empresa (por ejemplo, aumento en la pro­du­c­ción o cre­ci­mie­n­to para el futuro), es­ta­ble­cie­n­do:

  • qué puestos de trabajo y de­pa­r­ta­me­n­tos existen en la empresa,
  • las re­s­po­n­sa­bi­li­da­des y poderes di­re­c­ti­vos exi­s­te­n­tes,
  • cómo se establece la red de re­la­cio­nes y
  • cómo funciona el flujo de mando y el flujo vertical de in­fo­r­ma­ción.

La es­tru­c­tu­ra or­ga­ni­za­ti­va establece, de esta forma, un marco general donde se es­ta­ble­cen las funciones que cumple una empresa, co­n­s­ti­tu­yé­n­do­se como la base para fijar pro­ce­di­mie­n­tos y rutinas en el trabajo diario. Estos se concretan y co­m­ple­me­n­tan con in­s­tru­me­n­tos adi­cio­na­les (como la pla­ni­fi­ca­ción y el liderazgo) y, en la práctica, con las ac­ti­vi­da­des de los im­pli­ca­dos. En función del objetivo que la empresa persiga, su es­tru­c­tu­ra or­ga­ni­za­ti­va puede variar. Toda esta in­fo­r­ma­ción se plasma en un or­ga­ni­gra­ma que sirve de orie­n­ta­ción tanto para la dirección como para los (nuevos) empleados.

Hecho

En el ámbito de la teoría or­ga­ni­za­cio­nal se di­s­ti­n­guen dos conceptos di­fe­re­n­cia­dos: la es­tru­c­tu­ra or­ga­ni­za­ti­va y la or­ga­ni­za­ción de procesos. El primero determina quién tiene que hacer qué y el segundo describe el cuándo, el dónde y el cómo de esas ac­ti­vi­da­des.

¿Qué im­po­r­ta­n­cia tiene la es­tru­c­tu­ra or­ga­ni­za­ti­va de una empresa?

Las empresas necesitan de una es­tru­c­tu­ra clara para funcionar sin problemas y poder seguir creciendo en la misma dirección. Sin ella, no existe un enfoque preciso ni para la dirección del negocio ni para los empleados. Nadie sabe qué puede fallar en su de­pa­r­ta­me­n­to o a quién hay que rendirle cuentas. Esto crea cierto de­s­co­n­cie­r­to y causa estrés, y la po­si­bi­li­dad de que surjan co­n­fli­c­tos es casi in­e­vi­ta­ble. La co­n­se­cue­n­cia: falla la coor­di­na­ción y la toma de de­ci­sio­nes es más lenta, lo que puede influir a largo plazo en el re­n­di­mie­n­to económico de la empresa.

Una es­tru­c­tu­ra em­pre­sa­rial bien pensada, que defina con claridad la cadena de mandos, el margen de control y los canales de co­mu­ni­ca­ción, co­n­tri­bu­ye a que los esfuerzos se dirijan a conseguir el objetivo de la empresa. Esto se logra, por ejemplo, cuando se define la cadena de valor em­pre­sa­rial y se da una visión general sobre los de­pa­r­ta­me­n­tos de trabajo, co­n­si­guie­n­do también reducir costes de or­ga­ni­za­ción. Asimismo, es muy útil para que los nuevos empleados se orienten dentro de la empresa, sepan reconocer a los su­pe­rio­res y su­bo­r­di­na­dos y entiendan el fu­n­cio­na­mie­n­to general del negocio. Todo ello co­n­tri­bu­ye a la sa­ti­s­fa­c­ción de los empleados y a que se sientan seguros. A menudo, la es­tru­c­tu­ra or­ga­ni­za­ti­va se comunica mediante un or­ga­ni­gra­ma, que se sitúa en la página de recursos de humanos de la empresa.

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Crear la es­tru­c­tu­ra or­ga­ni­za­ti­va de una empresa

El diseño de una es­tru­c­tu­ra or­ga­ni­za­cio­nal óptima y su pre­se­n­ta­ción en un or­ga­ni­gra­ma no es siempre sencillo. La mayor di­fi­cu­l­tad reside en plasmar una es­tru­c­tu­ra clara y eficiente, a pesar de la co­m­ple­ji­dad y di­na­mi­ci­dad del entorno. Para poder llevar a cabo esta tarea, en primer lugar hay que saber qué partes forman el or­ga­ni­gra­ma:

  • Elementos es­tru­c­tu­ra­les: las unidades en las que se dividen las di­fe­re­n­tes tareas de la empresa. Se di­s­ti­n­guen: los puestos de trabajo (como la unidad más pequeña), los órganos de gobierno (los puestos de mando), los de­pa­r­ta­me­n­tos (el conjunto de puestos de trabajo bajo la dirección de una instancia), los servicios de apoyo así como los comités, los equipos y las juntas di­re­c­ti­vas, creados no­r­ma­l­me­n­te de forma temporal para llevar a cabo proyectos complejos.
  • Re­la­cio­nes es­tru­c­tu­ra­les: la red de re­la­cio­nes que se establece entre los elementos es­tru­c­tu­ra­les.
  • Sistema de dirección: elementos gráficos como cajas, líneas, flechas que aclaran de forma visual la orie­n­ta­ción y el orden del or­ga­ni­gra­ma.

El proceso de creación de la es­tru­c­tu­ra or­ga­ni­za­ti­va de una empresa consta de dos pasos:

  1. En el análisis de tareas se definen los objetivos de la empresa, que se ma­te­ria­li­zan en las tareas pri­n­ci­pa­les del negocio, que a su vez se dividen en subtareas. Esta división puede responder al modo de desempeño (actividad física o mental), al objeto (el producto en cuestión), al propósito (tareas primarias o se­cu­n­da­rias), a las fases del proceso o al rango dentro de una jerarquía.
  2. La síntesis de tareas es la actividad or­ga­ni­za­ti­va que realiza el fundador de la empresa. Aquí se toman las subtareas definidas en el análisis de tareas y se agrupan en conjuntos de tareas que se asignarán a los puestos de trabajo de­te­r­mi­na­dos. El verdadero reto es conseguir que los recursos se apro­ve­chen de la mejor forma posible para ga­ra­n­ti­zar el fu­n­cio­na­mie­n­to óptimo de todos los elementos es­tru­c­tu­ra­les.

¿Qué co­m­po­ne­n­tes definen la es­tru­c­tu­ra or­ga­ni­za­ti­va de una empresa?

Las formas más comunes de es­tru­c­tu­ras or­ga­ni­za­ti­vas en la empresa se di­s­ti­n­guen en base a los si­guie­n­tes co­m­po­ne­n­tes:

  • Cadena de mando (larga o corta): se trata del co­m­po­ne­n­te base de una es­tru­c­tu­ra or­ga­ni­za­ti­va. Con el concepto cadena de mando se hace re­fe­re­n­cia a la línea de autoridad in­i­n­te­rru­m­pi­da entre la dirección y los empleados. Con ella se establece a quién hay que dirigirse según qué tema dentro de la es­tru­c­tu­ra em­pre­sa­rial (también conocido como reporting)
  • Margen de control (amplio o estrecho): cuanto mayor sea el número de empleados bajo la dirección de un único superior, más amplio es el margen de control de una es­tru­c­tu­ra or­ga­ni­za­ti­va.
  • Nivel de ce­n­tra­li­za­ción (ce­n­tra­li­za­do o de­s­ce­n­tra­li­za­do): este factor determina si la toma de de­ci­sio­nes en la empresa tiene lugar desde la dirección (ce­n­tra­li­za­do) o tiene en cuenta al conjunto de empleados (de­s­ce­n­tra­li­za­do). Esta última variante es la más de­mo­crá­ti­ca, aunque también ralentiza el proceso de toma de de­ci­sio­nes.
  • Grado de es­pe­cia­li­za­ción (es­pe­cia­li­za­do o ge­ne­ra­li­za­do): también conocido como división del trabajo, describe los niveles en los que se dividen las ac­ti­vi­da­des de una empresa, di­s­tri­bu­yé­n­do­se en tareas in­di­vi­dua­les. Si los empleados cuentan con una es­pe­cia­li­za­ción alta, estos tra­ba­ja­rán a nivel de experto en su área, ob­te­nie­n­do una mayor pro­du­c­ti­vi­dad. Pero, al mismo tiempo, si el grado de es­pe­cia­li­za­ción es menor, se consigue una plantilla flexible y versátil.
  • Es­tru­c­tu­ra formal e informal: en las empresas con una es­tru­c­tu­ra or­ga­ni­za­ti­va formal los puestos de trabajo y los procesos están sometidos a una re­gla­me­n­ta­ción y una es­ta­n­da­ri­za­ción muy estricta con in­de­pe­n­de­n­cia de la persona que los lleven a cabo. Una es­tru­c­tu­ra or­ga­ni­za­ti­va informal deja al individuo más libertad a la hora de de­sem­pe­ñar su trabajo, quien se guía por sus pre­fe­re­n­cias, ca­pa­ci­da­des y re­n­di­mie­n­to. Esto permite a los empleados mirar más allá de sus propios ho­ri­zo­n­tes así como poder orie­n­tar­se y seguir fo­r­má­n­do­se en otros campos.
  • Formación de de­pa­r­ta­me­n­tos (rígida o flexible): en inglés se utiliza el término de­pa­r­t­me­n­ta­li­za­tion para definir el proceso de agru­pa­ción de ac­ti­vi­da­des para poder llevar a cabo proyectos. Si los de­pa­r­ta­me­n­tos se co­n­s­tru­yen de forma rígida implica que estos se co­n­s­ti­tu­yen como in­de­pe­n­die­n­tes y no existe in­ter­ac­ción entre ellos. Mientras tanto, un modelo más flexible promueve una co­la­bo­ra­ción mayor.

La co­m­bi­na­ción que cada empresa realice de estos co­m­po­ne­n­tes da como resultado una es­tru­c­tu­ra or­ga­ni­za­ti­va concreta. Estas es­tru­c­tu­ras podrán situarse dentro de un espectro más amplio en cuyos vértices se en­cue­n­tran las es­tru­c­tu­ras mecánicas y las orgánicas.

  • Es­tru­c­tu­ra mecánica: se denominan mecánicos a los enfoques tra­di­cio­na­les de las es­tru­c­tu­ras co­r­po­ra­ti­vas, que incluyen a la es­tru­c­tu­ra or­ga­ni­za­ti­va funcional y di­vi­sio­nal, así como la or­ga­ni­za­ción matricial. Estas formas de es­tru­c­tu­ras or­ga­ni­za­ti­vas se ide­n­ti­fi­can por una cadena de mandos fija, un margen de control reducido y un grado alto de ce­n­tra­li­za­ción. Tantos los puestos de trabajo como las áreas a la que pe­r­te­ne­cen están es­tri­c­ta­me­n­te es­pe­cia­li­za­das, fo­r­ma­li­za­das y su­b­di­vi­di­das.
  • Es­tru­c­tu­ra orgánica: en la parte orgánica del espectro se en­cue­n­tran las es­tru­c­tu­ras or­ga­ni­za­ti­vas más ex­pe­ri­me­n­ta­les e in­no­va­do­ras, a las que también se les atribuye la de­no­mi­na­ción de je­ra­r­quías planas. La cadena de mandos es más flexible y el margen de control mucho más amplio. En lo que respecta al nivel de ce­n­tra­li­za­ción, es­pe­cia­li­za­ción, fo­r­ma­li­za­ción y co­n­s­tru­c­ción de un de­pa­r­ta­me­n­to, se en­cue­n­tran en la parte opuesta a las es­tru­c­tu­ras mecánicas.

¿Cuáles son las es­tru­c­tu­ras or­ga­ni­za­cio­na­les más comunes en la ac­tua­li­dad?

En el ámbito en el que nos en­co­n­tra­mos existe una serie de ar­que­ti­pos es­tru­c­tu­ra­les que se utilizan con fre­cue­n­cia en la práctica. Si bien hay que apuntar que muchas empresas usan modelos híbridos que combinan las ca­ra­c­te­rí­s­ti­cas de di­fe­re­n­tes es­tru­c­tu­ras or­ga­ni­za­ti­vas.

Es­tru­c­tu­ra or­ga­ni­za­cio­nal funcional

La es­tru­c­tu­ra or­ga­ni­za­ti­va más común divide a una empresa en funciones generales y bien de­li­mi­ta­das unas de otras. Es decir, todos los es­pe­cia­li­s­tas en marketing pe­r­te­ne­cen al de­pa­r­ta­me­n­to de marketing, todos los re­s­po­n­sa­bles de recursos humanos al de recursos humanos, etc.

La ventaja de esta es­tru­c­tu­ra fá­ci­l­me­n­te escalable reside en que los empleados se es­pe­cia­li­zan en su ámbito de actividad, tra­ba­ja­n­do con mayor efi­cie­n­cia. Además, el hecho de que las co­m­pe­te­n­cias y re­s­po­n­sa­bi­li­da­des de cada de­pa­r­ta­me­n­to estén pe­r­fe­c­ta­me­n­te definidas evita la re­du­n­da­n­cia, es decir, no se repite una misma actividad en di­fe­re­n­tes de­pa­r­ta­me­n­tos. Al mismo tiempo, la toma de de­ci­sio­nes es mucho más rápida. Este tipo de es­tru­c­tu­ra or­ga­ni­za­ti­va es es­pe­cia­l­me­n­te útil para las empresas pequeñas que venden una serie reducida de productos es­ta­n­da­ri­za­dos en grandes ca­n­ti­da­des y a bajo coste.

Como de­s­ve­n­ta­ja hay que tener en cuenta las posibles barreras que se pueden levantar entre las di­fe­re­n­tes secciones si se aplica una es­tru­c­tu­ra en de­pa­r­ta­me­n­tos poco flexible. Cuanto más trabaja un de­pa­r­ta­me­n­to para sí, peor es la co­mu­ni­ca­ción y empatía con el resto de de­pa­r­ta­me­n­tos. Esto puede llevar a que los propios intereses de un de­pa­r­ta­me­n­to se opongan a los del resto, desatando co­n­fli­c­tos que, a largo plazo, reducen la pro­du­c­ti­vi­dad. Asimismo, la falta de orie­n­ta­ción hacia un mercado, un público objetivo o un producto, así como un alto grado de es­ta­n­da­ri­za­ción y fo­r­ma­li­za­ción delimitan también el posible potencial de in­no­va­ción.

Ventajas De­s­ve­n­ta­jas
Ámbito de re­s­po­n­sa­bi­li­dad claro Fá­ci­l­me­n­te escalable Alta es­pe­cia­li­za­ción de los empleados Efi­cie­n­cia de trabajo alta Evita re­du­n­da­n­cias Toma de de­ci­sio­nes rápida Barreras po­te­n­cia­les entre ámbitos de actividad Co­mu­ni­ca­ción y coope­ra­ción reducida Falta de co­m­pre­n­sión de otras funciones del trabajo Riesgo de co­n­fli­c­tos Orie­n­ta­ción reducida hacia el producto, grupo objetivo y mercado Potencial de in­no­va­ción limitado

Es­tru­c­tu­ra di­vi­sio­nal

La es­tru­c­tu­ras di­vi­sio­na­les son de especial im­po­r­ta­n­cia para aquellas empresas que empiezan a crecer y requieren una es­tru­c­tu­ra más di­fe­re­n­cia­da. La su­b­di­vi­sión es factible de acuerdo con las si­guie­n­tes áreas de actividad:

  • Productos/servicios
  • Público objetivo/mercado
  • Región/zona de venta

Estos aspectos es­tru­c­tu­ra­les conocidos como di­vi­sio­nes tienen áreas de ac­ti­vi­da­des separadas, es decir, sus propios de­pa­r­ta­me­n­tos de pro­du­c­ción, venta y marketing.

Se trata de una es­tru­c­tu­ra muy fácil de adaptar a las ne­ce­si­da­des de la empresa. En ella cada sección se puede co­n­ce­n­trar en el ámbito de trabajo que le co­rre­s­po­n­de y, de esta forma, trabajar más rápido, con mayor coor­di­na­ción y aplicando una es­tra­te­gia efectiva. La autonomía que se le asocia lleva consigo una mayor mo­ti­va­ción de los empleados. Al mismo tiempo, el hecho de que las secciones estén di­fe­re­n­cia­das permite llevar a cabo las distintas ac­ti­vi­da­des de forma más tra­n­s­pa­re­n­te, pudiendo también medir y evaluar su re­n­di­mie­n­to con mayor precisión. Este tipo de es­tru­c­tu­ras or­ga­ni­za­cio­na­les se en­cue­n­tran en las grandes empresas que ofrecen una gama de productos y servicios es­pe­cia­li­za­dos para di­fe­re­n­tes mercados. Una su­b­di­vi­sión por regiones ofrece un gran potencial, sobre todo para las empresas con actividad in­te­r­na­cio­nal. En estos casos, la toma de de­ci­sio­nes suele tener lugar de forma de­s­ce­n­tra­li­za­da.

Sin embargo, la im­ple­me­n­ta­ción de esta es­tru­c­tu­ra lleva asociados grandes esfuerzos de coor­di­na­ción y altos costes, dado que requiere una dirección altamente es­pe­cia­li­za­da. Si las secciones in­di­vi­dua­les trabajan de forma autónoma o están separadas desde un punto de vista geo­grá­fi­co, también produce el ai­s­la­mie­n­to de los de­pa­r­ta­me­n­tos y la du­pli­ca­ción de ac­ti­vi­da­des em­pre­sa­ria­les. Esto puede desem­bo­car en que se produzca la di­s­cre­pa­n­cia en los objetivos de las di­vi­sio­nes y los objetivos reales de la empresa.

Ventajas De­s­ve­n­ta­jas
Altamente adaptable Se concentra en las di­fe­re­n­tes di­vi­sio­nes es­tra­té­gi­cas Próxima al mercado y orie­n­ta­ción al público objetivo Alta mo­ti­va­ción gracias a la autonomía Una mayor tra­n­s­pa­re­n­cia permite una mejor eva­lua­ción de re­su­l­ta­dos Mayor esfuerzo de coor­di­na­ción y ad­mi­ni­s­tra­ción Co­mu­ni­ca­ción limitada por las di­vi­sio­nes (geo­grá­fi­ca) Riesgo de re­du­n­da­n­cias Riesgo de di­s­cre­pa­n­cia entre los objetivos de la empresa y los de cada división

Or­ga­ni­za­ción matricial

Esta es­tru­c­tu­ra or­ga­ni­za­ti­va combina las ventajas del modelo funcional y el di­vi­sio­nal y las reúne en una matriz tri­di­me­n­sio­nal. Los puestos de trabajo y los de­pa­r­ta­me­n­tos se dividen, por un lado, según las funciones y, por otro, según las di­vi­sio­nes. Los di­fe­re­n­tes puestos de autoridad se dividen en dos di­me­n­sio­nes in­de­pe­n­die­n­tes con los mismos derechos. Lo que significa que el conjunto de tra­ba­ja­do­res se en­cue­n­tran en contacto con dos po­si­cio­nes de poder. En el or­ga­ni­gra­ma se muestran estas re­la­cio­nes con líneas ho­ri­zo­n­ta­les y ve­r­ti­ca­les.

El punto fuerte de la or­ga­ni­za­ción matricial reside en el hecho de que puede adaptarse con total fle­xi­bi­li­dad para poder gestionar mejor las flu­c­tua­cio­nes en la tasa de uti­li­za­ción dentro de la empresa. Con esta es­tru­c­tu­ra or­ga­ni­za­ti­va la toma de de­ci­sio­nes y la tra­n­s­mi­sión de in­fo­r­ma­ción es mucho más dinámica, pues los canales de co­mu­ni­ca­ción son más cortos y aumenta la di­s­po­ni­bi­li­dad de personas de contacto es­pe­cia­li­za­das. No obstante, debido a su co­m­ple­ji­dad, este tipo de or­ga­ni­za­ción se utiliza para grandes empresas in­te­r­na­cio­na­les, como Starbucks, o en in­du­s­trias orie­n­ta­das a proyectos como el de­sa­rro­llo de vehículos.

La co­m­ple­ji­dad en este tipo de es­tru­c­tu­ra no solo reside en el alto coste de pla­ni­fi­ca­ción y de im­ple­me­n­ta­ción, sino que puede causar cierto de­s­co­n­cie­r­to entre los empleados. Uno de los puntos críticos se encuentra en la presencia de dos au­to­ri­da­des, ya que el cruce de di­fe­re­n­tes áreas de re­s­po­n­sa­bi­li­dad puede llevar a co­n­fli­c­tos de co­m­pe­te­n­cia y a di­fi­cu­l­tar la co­mu­ni­ca­ción, la toma de de­ci­sio­nes y la eva­lua­ción del re­n­di­mie­n­to. Por este motivo, en la práctica muchas empresas solo designan una autoridad, que supervisa a los empleados de forma temporal y en las áreas re­la­cio­na­das de los productos.

Ventajas De­s­ve­n­ta­jas
Concentra las ventajas de las es­tru­c­tu­ras fu­n­cio­na­les y di­vi­sio­na­les Mayor fle­xi­bi­li­dad Mejor gestión de la ad­mi­ni­s­tra­ción de la tasa de uti­li­za­ción Co­mu­ni­ca­ción dinámica y tra­n­s­mi­sión rápida de in­fo­r­ma­ción En general, toma de de­ci­sio­nes de­mo­crá­ti­ca Alto coste de pla­ni­fi­ca­ción e im­ple­me­n­ta­ción La co­m­ple­ji­dad puede causar confusión y co­n­fli­c­tos Gran esfuerzo de co­mu­ni­ca­ción Difícil atri­bu­ción de éxitos y fracasos

Jerarquía plana

El de­sa­rro­llo del mundo laboral ha traído consigo numerosas es­tru­c­tu­ras or­ga­ni­za­ti­vas ex­pe­ri­me­n­ta­les e in­no­va­do­ras que hacen la co­m­pe­te­n­cia a los conceptos tra­di­cio­na­les. Las es­tru­c­tu­ras basadas en equipos, así como las redes y holdings, deben adaptarse a las ne­ce­si­da­des de la di­gi­ta­li­za­ción y del mundo laboral moderno y alejarse de la cadena de mando tra­di­cio­nal. Con el término jerarquía plana se hace re­fe­re­n­cia a la apli­ca­ción de este concepto y es re­pre­se­n­ta­do con un or­ga­ni­gra­ma en forma de círculo.

Aunque en este tipo de or­ga­ni­gra­ma no des­apa­re­ce la es­tru­c­tu­ra je­rá­r­qui­ca, esta se suaviza, pues la dirección no se encuentra en la cúspide de la or­ga­ni­za­ción sino en una posición central. Esto lleva implícita la idea de que el CEO no in­te­r­vie­ne tan di­re­c­ta­me­n­te en el trabajo de los empleados y en su lugar comunica sus visiones em­pre­sa­ria­les de dentro hacia fuera. Solo existen algunos niveles en la dirección in­te­r­me­dia, por lo que los jefes de de­pa­r­ta­me­n­to suelen tener a su cargo a un mayor número de empleados, esto es, la cadena de mandos es más corta.

La jerarquía plana se basa en la ini­cia­ti­va propia y la re­s­po­n­sa­bi­li­dad de cada empleado. Al mismo tiempo, permite presentar di­re­c­ta­me­n­te feedback a la persona de contacto y tra­n­s­mi­tir sus ideas a los niveles su­pe­rio­res, en lugar de en­fre­n­tar­se a la tra­di­cio­nal bu­ro­cra­cia. Mientras que en los conceptos tra­di­cio­na­les los de­pa­r­ta­me­n­tos están bien de­li­mi­ta­dos, los límites en los de una jerarquía plana son menores.

Esto permite una mayor fle­xi­bi­li­dad en el diseño del trabajo, lo que aumenta la mo­ti­va­ción de los empleados. Las je­ra­r­quías planas se aplican no­r­ma­l­me­n­te en empresas jóvenes y pequeñas. De hecho, es un modelo muy conocido en las startups. Sin embargo, cuando la empresa crece, se tiende a abordar la creciente co­m­ple­ji­dad de las ac­ti­vi­da­des au­me­n­ta­n­do los de­pa­r­ta­me­n­tos y la cadena de mando. En la práctica son pocas las empresas que mantienen la es­tru­c­tu­ra inicial, si bien existen algunos ejemplos con el de­sa­rro­lla­dor de vi­deo­jue­gos Valve Co­r­po­ra­tion y el servicio de hosting web Github, Inc.

La gran de­s­ve­n­ta­ja de esta es­tru­c­tu­ra or­ga­ni­za­ti­va tan di­s­te­n­di­da es que no siempre se puede de­te­r­mi­nar quién tiene la re­s­po­n­sa­bi­li­dad. Para algunos empleados puede ser co­m­pli­ca­do en un principio reconocer su sitio en la empresa. La mayor parte de las or­ga­ni­za­cio­nes co­r­po­ra­ti­vas de este tipo no se han probado durante mucho tiempo, por lo que su apli­ca­ción no supone un éxito asegurado.

Ventajas De­s­ve­n­ta­jas
Adaptable a la di­gi­ta­li­za­ción y al mundo laboral moderno Gran fle­xi­bi­li­dad de diseño Co­mu­ni­ca­ción y coope­ra­ción al mismo nivel Cadena de mandos corta Cultura de feedback dinámica Más fle­xi­bi­li­dad en el diseño del trabajo Mayor mo­ti­va­ción y co­m­pro­mi­so por parte de los empleados No suele ser aplicable cuando aumenta la co­m­ple­ji­dad de la or­ga­ni­za­ción No se sabe quién es la autoridad y cuáles son los ámbitos de re­s­po­n­sa­bi­li­dad Posible confusión de los empleados Carácter ex­pe­ri­me­n­tal

En resumen: ¿existe la es­tru­c­tu­ra or­ga­ni­za­ti­va “perfecta”?

Uno de los re­qui­si­tos para poder tener éxito como empresa es elaborar una es­tru­c­tu­ra or­ga­ni­za­ti­va que se adapte a los objetivos de la empresa. Ahora bien, saber qué es­tru­c­tu­ra co­r­po­ra­ti­va es más adecuada (si el modelo tra­di­cio­nal o el moderno), va a depender del em­pre­n­de­dor.

Si se buscan ámbitos de re­s­po­n­sa­bi­li­dad de­li­mi­ta­dos y mayor rigor, es mejor elegir un modelo funcional. Sin embargo, si se dispone de una amplia gama de productos es­pe­cia­li­za­dos que, además, se venden en el mercado in­te­r­na­cio­nal, es más adecuado optar por un modelo híbrido que combine la es­tru­c­tu­ra funcional con la di­vi­sio­nal o la matricial. Si bien estas no son las únicas opciones di­s­po­ni­bles: las je­ra­r­quías planas y los modelos de equipos donde todos poseen los mismos derechos son cada vez más comunes, pues permiten una mejor co­mu­ni­ca­ción y coope­ra­ción entre los empleados y fomentan su mo­ti­va­ción.

Con todo, no existe “una solución perfecta” como tal, pues toda buena es­tru­c­tu­ra or­ga­ni­za­ti­va supone siempre un co­m­pro­mi­so con una es­tru­c­tu­ra fija (in­te­gra­ción) y un entorno co­r­po­ra­ti­vo pro­fu­n­da­me­n­te dinámico (di­fe­re­n­cia­ción).

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