Todo em­pre­sa­rio desea obtener be­ne­fi­cios en algún momento, be­ne­fi­cios que no se logran hasta que el volumen de negocio supera los costes. Sin embargo, el volumen de negocios generado tras la creación de la empresa no suele ser su­fi­cie­n­te­me­n­te alto. A menudo, en los primeros años, los costes superan la cifra de negocios, lo cual significa que la empresa se encuentra ini­cia­l­me­n­te en la zona de pérdidas. Si la fa­c­tu­ra­ción va in­cre­me­n­tá­n­do­se con el tiempo, el negocio estará cada vez más cerca de obtener be­ne­fi­cios, hasta alcanzar el umbral de la zona de ganancias, conocido como break even point (BEP) o umbral de re­n­ta­bi­li­dad. Es aquí donde los costes y el volumen de negocio se en­cue­n­tran al mismo nivel.

El umbral de re­n­ta­bi­li­dad también se denomina punto de equi­li­brio o punto muerto, ya que separa la zona de pérdidas de la zona de ganancias. Cuando la empresa está en el umbral significa que ya no genera ni pérdidas ni ganancias.

Si se desea calcular el umbral de re­n­ta­bi­li­dad de un producto concreto, se tiene en cuenta el número de unidades (análisis de un solo producto). Por el contrario, el umbral de re­n­ta­bi­li­dad de varios productos o de una empresa entera se establece según el volumen de ventas que debe al­ca­n­zar­se en conjunto (análisis de varios productos).

Umbral de re­n­ta­bi­li­dad

Para calcular el umbral de re­n­ta­bi­li­dad es necesario disponer de dos cifras: el volumen de negocio y los costes de la empresa. Se alcanza el umbral de re­n­ta­bi­li­dad cuando volumen de negocio y costes se igualan.

En todas las empresas se distingue entre costes fijos y costes variables: de la suma resulta el coste total.

El umbral de re­n­ta­bi­li­dad se re­pre­se­n­ta en una fórmula sencilla:

De­fi­ni­ción

El umbral de re­n­ta­bi­li­dad es el punto en el que los costes totales (costes fijos + costes variables) de la pro­du­c­ción o de un producto alcanzan el valor del volumen de negocio total.

Umbral de re­n­ta­bi­li­dad: conceptos básicos

Para calcular el umbral de re­n­ta­bi­li­dad o el punto de equi­li­brio debemos fa­mi­lia­ri­zar­nos primero con algunos conceptos de co­n­ta­bi­li­dad de costes: costes fijos, costes variables y margen de beneficio.

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Costes fijos

Son los que siempre se producen, in­de­pe­n­die­n­te­me­n­te del volumen de pro­du­c­ción o de ventas. También se denominan gastos o costes no de­pe­n­die­n­tes del tiempo. Incluso se generan cuando una empresa está de va­ca­cio­nes. Entre los costes fijos figuran, por ejemplo:

Costes variables

Su importe está co­n­di­cio­na­do por las ca­n­ti­da­des pro­du­ci­das o vendidas. Los costes variables son ine­s­ta­bles y dependen del re­n­di­mie­n­to. Entre los gastos variables figuran, por ejemplo:

  • consumo de material
  • costes de energía
  • costes de fletes y tra­n­s­po­r­te
  • costes de mano de obra temporal
  • re­mu­ne­ra­cio­nes de contratos por obra o servicio

Si los costes variables ascienden al mismo ritmo que las ca­n­ti­da­des pro­du­ci­das o vendidas, se habla de costes variables pro­po­r­cio­na­les y, si el aumento de los costes variables es mayor, se denominan costes variables pro­gre­si­vos. Los costes pro­gre­si­vos ascienden, por ejemplo, cuando debido a un aumento de pro­du­c­ción los gastos de ma­n­te­ni­mie­n­to de ma­qui­na­ria se in­cre­me­n­tan en gran medida. Los costes variables también pueden ser variables re­gre­si­vos, es decir, su cre­ci­mie­n­to es menor que el de las ventas. Ocurre, por ejemplo, cuando se obtienen de­s­cue­n­tos por volumen de compras.

Si se dividen los costes variables totales de un producto por el número de unidades pro­du­ci­das o vendidas, se obtiene el coste variable unitario. Para que la empresa pueda obtener beneficio, el precio de venta de un producto debe superar el importe de su coste variable unitario. Es por esto que el coste variable unitario también recibe el nombre de precio mínimo.

La suma de costes fijos y variables son los costes totales.

Margen de beneficio

El margen de beneficio es el resultado de restar el coste variable unitario al volumen de ventas. Es fácil de calcular, siempre y cuando tengamos una pe­r­s­pe­c­ti­va de la es­tru­c­tu­ra de costes de la empresa.

Las empresas utilizan el margen de beneficio para cubrir los costes fijos, lo cual significa que cuanto mayor sea el importe del margen de beneficio, más costes fijos quedarán cubiertos por las ventas rea­li­za­das. El margen de beneficio es una cifra decisiva para calcular el umbral de re­n­ta­bi­li­dad. Si este supera los costes fijos, la empresa obtiene be­ne­fi­cios. Con un margen de beneficio de 0 € se ha alcanzado el umbral de re­n­ta­bi­li­dad.

Fórmula del umbral de re­n­ta­bi­li­dad

¿Qué cantidad debo vender para alcanzar el umbral de re­n­ta­bi­li­dad de un producto? Toda empresa que desee alcanzar la zona de ganancias debe pla­n­tear­se esta pregunta. A co­n­ti­nua­ción, de­ta­lla­mos el cálculo mediante la fórmula del punto muerto:

Partimos de:

Para averiguar el número de unidades x del umbral de re­n­ta­bi­li­dad estas dos ecua­cio­nes deben igualarse y luego se calcula la x:

En este análisis de un solo producto se calcula el número de unidades de un solo producto ne­ce­sa­rias para cubrir los costes totales de este producto.

Sin embargo, la mayoría de las empresas no producen y venden un solo producto, sino varios productos diversos. Esta ci­r­cu­n­s­ta­n­cia añade un grado de di­fi­cu­l­tad al cálculo, ya que el umbral de re­n­ta­bi­li­dad no se puede definir en un solo número de unidades. A fin de cuentas, el precio y los costes variables se di­fe­re­n­cian según los productos y el umbral de re­n­ta­bi­li­dad de cada producto se asocia a un número de unidades distinto. En este caso, el umbral de re­n­ta­bi­li­dad se define como el volumen de ventas mínimo que la empresa debe alcanzar en conjunto con todos los productos. En este análisis de varios productos primero debe ca­l­cu­lar­se el factor de cada producto con el que va a co­n­tri­buir a cubrir los costes fijos. A partir de los factores de todos los productos se computa un factor unitario por el que se dividen los costes fijos. El resultado es el volumen de ventas total que debe al­ca­n­zar­se para llegar al umbral de re­n­ta­bi­li­dad.

Nota

El cálculo del umbral de re­n­ta­bi­li­dad da respuesta a dos preguntas im­po­r­ta­n­tes:

1. ¿Cuántos productos debe producir y vender la empresa para cubrir sus costes fijos? (análisis de un solo producto)

2. ¿Qué volumen de negocio debe alcanzar la empresa para cubrir sus costes fijos? (análisis de varios productos)

Ejemplo: umbral de re­n­ta­bi­li­dad de un negocio de comida rápida

Elena y Alexandra regentan desde julio un negocio de comida rápida móvil; en distintos puntos de la ciudad venden perritos calientes. Los costes fijos mensuales ascienden a 800 € (alquiler de plaza, cuota de leasing de furgoneta, seguro, ele­c­tri­ci­dad, etc.). La carne la compran a 0,70 € la unidad, y hay que añadir 0,10 € por servicio en concepto de salsas, platos de papel y brochetas. Cada perrito caliente tiene un precio de 2,80 €.

Paso 1: Cálculo del margen de beneficio por perrito caliente

Paso 2: Cálculo del umbral de re­n­ta­bi­li­dad

Elena y Alexandra deben vender 400 perritos calientes al mes para no tener pérdidas. Con el servicio número 401 obtienen un beneficio de 2,00 €.

Umbral de re­n­ta­bi­li­dad: re­pre­se­n­ta­ción gráfica

El umbral de re­n­ta­bi­li­dad aparece en el diagrama en el punto de la in­te­r­se­c­ción de la curva de volumen de ventas y la curva de costes totales. En este punto los costes totales tienen el mismo valor que el volumen de ventas; la empresa no sufre ni pérdidas ni ganancias. Si se venden más productos, la empresa entra en la zona de ganancias. Si di­s­mi­nu­yen las ventas, pasa a la zona de pérdidas.

Análisis del umbral de re­n­ta­bi­li­dad: in­s­tru­me­n­to de pla­ni­fi­ca­ción para tu empresa

El umbral de re­n­ta­bi­li­dad es un índice im­po­r­ta­n­te para nuevas empresas. Si el volumen de negocio mínimo no alcanza el umbral de re­n­ta­bi­li­dad, es decir, si no se vende el número de unidades necesario, es una señal de ad­ve­r­te­n­cia. La empresa debe actuar con celeridad para ga­ra­n­ti­zar su su­pe­r­vi­ve­n­cia. Entre las ini­cia­ti­vas efectivas en estos casos figuran:

  • potenciar las ventas
  • reducir los costes fijos
  • reducir los costes variables
  • in­te­rru­m­pir la pro­du­c­ción o parte de la misma

Si se observa el de­sa­rro­llo del umbral de re­n­ta­bi­li­dad durante un periodo de tiempo pro­lo­n­ga­do, se puede de­te­r­mi­nar si la empresa se aproxima o no al punto de equi­li­brio. Con la ayuda del umbral de re­n­ta­bi­li­dad también se puede pro­no­s­ti­car en qué medida la empresa puede soportar un descenso de las ventas sin caer en la zona de pérdidas.

Si se planea in­tro­du­cir una novedad en el surtido de productos, con un análisis del umbral de re­n­ta­bi­li­dad se puede de­te­r­mi­nar si la previsión de ventas se encuentra por encima o debajo del umbral de re­n­ta­bi­li­dad. Siempre hay que tener en cuenta que al ampliar la oferta de productos la es­tru­c­tu­ra de costes de la empresa puede sufrir cambios. Es probable que aumenten los costes fijos al contratar a nuevos es­pe­cia­li­s­tas, o que deba ampliarse la su­pe­r­fi­cie de ventas y alquilar nuevas naves. Por otro lado, las co­n­di­cio­nes de compra de materias primas o piezas pueden mejorar al aumentar las ca­n­ti­da­des.

Nota

Los costes de almacén no se co­n­te­m­plan en el análisis del umbral de re­n­ta­bi­li­dad. Deben añadirse al cálculo.

El análisis del umbral de re­n­ta­bi­li­dad no debería ser el único in­s­tru­me­n­to de análisis de la empresa, ya que en el cálculo del umbral de re­n­ta­bi­li­dad se parte de ciertas premisas.

  • La di­s­tri­bu­ción de los costes en fijos y variables es correcta.
  • El volumen de pro­du­c­ción se co­rre­s­po­n­de con el volumen de ventas.
  • Los precios y el programa de pro­du­c­ción se mantienen co­n­s­ta­n­tes en el periodo observado.

Si no se cumplen estas premisas, disminuye la validez del umbral de re­n­ta­bi­li­dad.

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