Hay di­fe­re­n­tes formas de remunerar el trabajo. Las más fre­cue­n­tes son el salario, el sueldo, la paga, el honorario o el jornal. Pero la re­tri­bu­ción variable en forma de primas e in­ce­n­ti­vos también integra la re­mu­ne­ra­ción económica en algunos grupos pro­fe­sio­na­les y ge­ne­ra­l­me­n­te se establece en base a los re­su­l­ta­dos que se alcanzan, un rasgo que comparten con las co­mi­sio­nes. ¿Qué son entonces los bonus y las primas?

¿Qué es la re­tri­bu­ción variable y quién la recibe?

Las re­tri­bu­cio­nes variables forman parte de la re­mu­ne­ra­ción total en ciertos puestos y dependen de valores cua­n­ti­fi­ca­bles, ge­ne­ra­l­me­n­te, re­su­l­ta­dos u objetivos de la empresa. Estas re­tri­bu­cio­nes su­ple­me­n­ta­rias al salario, que reciben varios nombres (primas, bonos, gra­ti­fi­ca­cio­nes, bo­ni­fi­ca­cio­nes, etc.), se dan sobre todo en la re­mu­ne­ra­ción de di­re­c­ti­vos y altos cargos de empresas para fomentar la co­n­se­cu­ción de objetivos y la obtención de ciertos re­su­l­ta­dos.

Para que el sistema funcione y sea eficaz, es menester es­ta­ble­cer con claridad qué objetivos hay que alcanzar y qué re­co­m­pe­n­sas tiene co­n­se­gui­r­los, y que todos los actores conozcan las reglas del juego. En caso contrario, co­n­du­ci­ría a si­tua­cio­nes de di­s­co­n­fo­r­mi­dad y de­s­mo­ti­va­ción. Las re­tri­bu­cio­nes variables se implantan como un modo de aumentar la mo­ti­va­ción de los empleados, de modo que es preciso que el sistema sea justo y los objetivos, al­ca­n­za­bles.

Los modos de re­tri­bu­ción variable más fre­cue­n­tes en España son las primas, los in­ce­n­ti­vos o co­mi­sio­nes, los bonus y las gra­ti­fi­ca­cio­nes:

  • El pago de primas suele vi­n­cu­lar­se con la pro­du­c­ción o la calidad del trabajo de los empleados.
  • Los in­ce­n­ti­vos (co­mi­sio­nes) suelen basarse en las cifras de ventas co­n­se­gui­das. En el ámbito comercial, un sueldo se basa en dos partes: una fija y otra variable, que es la comisión sobre las ventas.
  • Los bonos son re­tri­bu­cio­nes a corto plazo a di­re­c­ti­vos, ligadas no­r­ma­l­me­n­te a los re­su­l­ta­dos de la empresa. Con ellas se hace pa­r­tí­ci­pes a los di­re­c­ti­vos, altos cargos y co­n­se­je­ros del éxito de la sociedad. La tendencia general se dirige, no obstante, a extender este modo de re­tri­bu­ción a puestos de menos re­s­po­n­sa­bi­li­dad.
  • Las gra­ti­fi­ca­cio­nes tienen un co­m­po­ne­n­te subjetivo porque no siguen ningún sistema acordado: es la dirección la que decide según su propio criterio quien o quienes serán sus de­s­ti­na­ta­rios en base a logros ex­ce­p­cio­na­les o un esfuerzo memorable.
  • Re­tri­bu­cio­nes a largo plazo: es una renta de ge­ne­ra­ción irregular en el tiempo que se dirige a di­re­c­ti­vos y goza de po­pu­la­ri­dad creciente en las empresas. Dado que sus de­ci­sio­nes y acciones tienen un impacto directo en el futuro de la sociedad, una parte de su re­mu­ne­ra­ción depende de ellas. Con ello se pretende in­ce­n­ti­var a los di­re­c­ti­vos a lograr buenos re­su­l­ta­dos. Tiene una fi­s­ca­li­dad ventajosa y fomenta el co­m­pro­mi­so del ejecutivo con la empresa.

Cuando estas pagas están definidas como parte de un sistema en que la co­n­se­cu­ción de ciertos objetivos implica el derecho a cobro de un bono y en qué cuantía, se co­n­si­de­ran parte del salario y como tal ga­ra­n­ti­za­do en el contrato de trabajo. En este caso, se fiscaliza igual que lo hace el sueldo.

De­fi­ni­ción

¿Bo­ni­fi­ca­ción o comisión? Cerrar un negocio o el mero re­n­di­mie­n­to del empleado no son de­te­r­mi­na­n­tes para las bo­ni­fi­ca­cio­nes. En esto se di­fe­re­n­cian de las co­mi­sio­nes, que están di­re­c­ta­me­n­te re­la­cio­na­das con las ope­ra­cio­nes y, de este modo, asociadas a las ventas que consigue un empleado: es la llamada comisión por venta. Las bo­ni­fi­ca­cio­nes son pagos extra que dependen del resultado global de la empresa.

Cabe mencionar que el aumento de las empresas que implantan sistemas de re­tri­bu­ción variable, también en los salarios de cargos no di­re­c­ti­vos, sin es­ta­ble­cer objetivos o re­su­l­ta­dos claros que ju­s­ti­fi­quen el pago del bono, ha co­n­tri­bui­do al aumento de disputas entre empleados y empresas. Al delegar en la ju­ri­s­pru­de­n­cia lo que la ley no regula, los fallos co­n­tra­di­c­to­rios de distintos tri­bu­na­les aumentan la in­se­gu­ri­dad.

¿Cuánto debería cobrar un directivo?

Más de la mitad de los di­re­c­ti­vos en España cobraban en 2016 una parte de su salario en co­m­po­ne­n­tes variables, valores que hoy deberían ser más elevados, teniendo en cuenta, además, que la tendencia a la re­mu­ne­ra­ción variable se está ex­te­n­die­n­do también a otros niveles je­rá­r­qui­cos.

¿Por qué los di­re­c­ti­vos cobran una parte de su salario como re­tri­bu­cio­nes variables? Si partimos de la base de que el capital humano de los di­re­c­ti­vos es un generador en potencia de ventaja co­m­pe­ti­ti­va para las empresas, parece co­n­se­cue­n­te querer re­te­ne­r­los, no solo para potenciar el po­si­cio­na­mie­n­to de la empresa en el mercado, sino también para evitar que pasen a engrosar las filas de las empresas rivales, con el daño que eso podría provocar. El capital humano del directivo es durable y mejora con el tiempo y es de difícil su­s­ti­tu­ción, tra­n­sac­ción e imitación. Esto hace que las empresas se esfuercen en diseñar sistemas re­tri­bu­ti­vos que compensen de forma su­fi­cie­n­te la de­di­ca­ción de estos puestos.

Las re­tri­bu­cio­nes variables en estos puestos suelen ser de largo y corto plazo. Las re­tri­bu­cio­nes variables a largo plazo son un in­s­tru­me­n­to para ligar la mo­ti­va­ción del ejecutivo a las de la propia directiva de la empresa, que suele pensar en el largo plazo. Pero así y todo suele tener sentido completar la re­tri­bu­ción fija, que suele suponer un gran coste para las empresas, y la variable a largo plazo, con in­ce­n­ti­vos a corto plazo. Entre las típicas formas de re­tri­bu­ción variablea a di­re­c­ti­vos y eje­cu­ti­vos se en­cue­n­tran el pago por méritos, los bonos, las co­mi­sio­nes, las opciones sobre acciones, la pa­r­ti­ci­pa­ción en ganancias, la pa­r­ti­ci­pa­ción en be­ne­fi­cios, los planes de acciones libres y re­s­tri­n­gi­das o las acciones fantasma.

A la hora de diseñar el concepto de re­tri­bu­ción del directivo es igua­l­me­n­te im­po­r­ta­n­te co­n­si­de­rar qué tanto por ciento recibe en re­tri­bu­ción fija y cuánto en variable, porque de esto dependerá su ali­nea­ción con los objetivos de los analistas. Es decir: si un directivo no ve una mejora su­s­ta­n­cial en su re­mu­ne­ra­ción tras lograr un acuerdo co­m­pe­ti­ti­vo, lo que solo sería posible con un alto po­r­ce­n­ta­je en bo­ni­fi­ca­cio­nes y un fijo muy bajo, como es habitual en países como EE UU, su interés en la re­n­ta­bi­li­dad de la empresa se verá reducido.

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