Los términos “debe” y “haber” co­n­s­ti­tu­yen el fu­n­da­me­n­to de la co­n­ta­bi­li­dad fi­na­n­cie­ra. Para el ciudadano de a pie, son términos re­la­cio­na­dos con el comercio y los negocios, aunque también aparezcan en su vida cotidiana: ¿tiene un de­s­cu­bie­r­to en el banco, esto es, la cuenta está en “debe”? ¿Tiene (“haber”) dinero en la cuenta? El em­pre­sa­rio ha de hacer un ejercicio más complejo, puesto que estos dos conceptos son el núcleo de la clásica co­n­ta­bi­li­dad de partida doble y aquí tienen un si­g­ni­fi­ca­do más bien formal: “haber” no significa exac­ta­me­n­te que se “tenga” algo. Vamos a aclararlo a co­n­ti­nua­ción.

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La co­n­ta­bi­li­dad de partida doble y los asientos contables

“Debe” y “haber” son dos conceptos que proceden de la co­n­ta­bi­li­dad de partida doble, que es la co­n­ta­bi­li­dad fi­na­n­cie­ra tal y como se conoce a día de hoy y que se recoge en los pri­n­ci­pios de co­n­ta­bi­li­dad ge­ne­ra­l­me­n­te aceptados. En la co­n­ta­bi­li­dad de partida doble, cada operación se registra dos veces, en el debe de una cuenta y en el haber de otra. Esta anotación doble se denomina registro o asiento contable porque da cuenta de la entrada y salida de pa­tri­mo­nio de una empresa. ¿Por qué se ha de registrar dos veces? Porque en co­n­ta­bi­li­dad se considera que “no hay deudor sin acreedor, ni acreedor sin deudor”, es decir, en una empresa, si un elemento pa­tri­mo­nial aumenta, es porque otro disminuye (p. ej., compro me­r­ca­n­cías, efectúo un pago por ellas). Es por ello que toda operación fi­na­n­cie­ra tiene un efecto doble en el pa­tri­mo­nio y se apunta como entrada en una cuenta contable y como salida de otra.

De­fi­ni­ción

La cuenta contable es el in­s­tru­me­n­to que permite ide­n­ti­fi­car, cla­si­fi­car y registrar un elemento o hecho económico realizado por una empresa. Suele uti­li­zar­se la clásica re­pre­se­n­ta­ción en forma de T, porque permite reflejar los distintos elementos de una operación fi­na­n­cie­ra.

¿Qué son el debe y el haber en co­n­ta­bi­li­dad?

En la actividad propia del negocio, cada día se producen tra­n­sac­cio­nes que han de quedar re­gi­s­tra­das en el libro diario y que implican al menos a dos cuentas, creando los llamados asientos contables. Los asientos contables están formados por una anotación en el debe y otra en el haber, en función de la cuenta de que se trate, debiendo quedar igualados en base al postulado me­n­cio­na­do antes (lo que por un lado aumenta, disminuye por otro). Es el principio de equi­li­brio que sostiene al balance contable, de donde se extraerá la salud fi­na­n­cie­ra de la empresa.

Esta anotación “doble” es la que da nombre a la co­n­ta­bi­li­dad de partida doble. Este principio de co­n­ta­bi­li­dad tiene su origen en la primera mitad del siglo XV en el contexto comercial del norte de Italia y ha perdurado sin muchos cambios hasta nuestros días. Al respecto del origen de la te­r­mi­no­lo­gía, una ex­pli­ca­ción apunta que debe y haber podrían haberse derivado pau­la­ti­na­me­n­te de la de­no­mi­na­ción italiana de ambas columnas como “debe dare” (debe dar) y “debe avere” (debe tener).

¿Qué se anota en el debe y el haber?

Si bien ambos términos tienen un origen eti­mo­ló­gi­co que se remonta a la Edad Media, hoy su si­g­ni­fi­ca­do es puramente formal: el debe se escribe a la izquierda de la cuenta y el haber, a la derecha. La cuenta se re­pre­se­n­ta grá­fi­ca­me­n­te como una T y anotar un valor en una u otra columna no depende solo del tipo de tra­n­sac­ción, sino también del tipo de cuenta.

Los ingresos y los débitos se apuntan en el debe de una cuenta, re­fle­ja­n­do un cargo a la cuenta. Los gastos y los créditos se anotan en el haber, re­fle­ja­n­do un abono en la cuenta.

El debe y el haber reflejan los mo­vi­mie­n­tos en cada cuenta de­pe­n­die­n­do de si son de activo o de pasivo:

  • Las cuentas de activo (bienes y derechos de la empresa) in­cre­me­n­tan su valor con ano­ta­cio­nes en el debe y di­s­mi­nu­yen su valor con ano­ta­cio­nes en el haber.
  • Al contrario, las cuentas de pasivo (obli­ga­cio­nes con terceros) y de pa­tri­mo­nio aumentan su valor con ano­ta­cio­nes en el haber y di­s­mi­nu­yen su valor con ano­ta­cio­nes en el debe.

Una vez sepas si la cuenta es de activo o de pasivo, sabrás si has de cargarla o abonarla en función de si crece o disminuye.

Consejo

El Plan General de Co­n­ta­bi­li­dad recoge en su quinta parte “De­fi­ni­cio­nes y re­la­cio­nes contables" qué grupos incluye cada cuenta y cuándo se carga o se abona.

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Cargar y abonar las cuentas contables

Las cuentas contables re­pre­se­n­tan procesos eco­nó­mi­cos y permiten medir cómo aumenta o disminuye el pa­tri­mo­nio de la empresa. Para di­s­ti­n­guir ambos hechos, las cuentas se dividen en dos partes, como ex­pli­ca­mos arriba, la del debe en la parte izquierda y la del haber en la derecha. Una cuenta puede in­cre­me­n­tar o reducir su saldo según la operación. Se dice que se carga una cuenta cuando se registra una operación en el debe y que se abona cuando se registra en el haber.

Nota

Otra forma de entender el debe y el haber: en el debe se registran el aumento de las in­ve­r­sio­nes y la reducción de las finanzas y, en el haber, las re­du­c­cio­nes de las in­ve­r­sio­nes y el aumento de la fi­na­n­cia­ción.

Una cuenta se carga cuando aumenta el activo y cuando disminuye el pasivo y el capital. Se abona cuando disminuye el activo y aumenta el pasivo y el capital.

Veamos un ejemplo sencillo:

Partiendo de un importe en metálico en caja de 2000 €, una tienda efectúa un pago de 500 € a pro­vee­do­res y después un cobro de 750 € de clientes. Esta operación afecta a dos cuentas (pagos a pro­vee­do­res y cobros de clientes) y la suma de los importes de las cuentas cargadas ha de coincidir con la suma de los importes de las cuentas abonadas en el libro mayor. Esto sirve para equi­li­brar el balance y comprobar que los asientos son correctos.

En el libro diario ano­ta­re­mos ambas ope­ra­cio­nes así:

Debe   Haber
500 € (600) Compra de me­r­ca­de­rías a (400) Pro­vee­do­res 500 €
Debe   Haber
750 € (430) Clientes a (700) Venta de me­r­ca­de­rías 750 €

Se pasa al libro mayor de la siguiente forma:

Mayor 570 Caja

Debe Haber
2000 € 750 € Total: 2750 € 500 €   Total: 500 €
Saldo deudor: 2250 €  

Para saber qué saldo tenemos en la cuenta de Caja solo hay que restar el total en el haber al total en el debe. Como vemos en la tabla, la cuenta de Caja tiene un saldo deudor de 2250 €: esto es lo que hay de efectivo en caja para hacer frente a otros pagos.

Consejo

Conoce a fondo las cuentas creedoras y deudoras en nuestra guía.

Saldo de una cuenta

En co­n­ta­bi­li­dad, el saldo es la di­fe­re­n­cia entre el debe y el haber y puede ser de tres tipos:

  • Deudor, cuando el importe en el debe es mayor que en el haber.
  • Acreedor, cuando el importe del haber es mayor que en el debe.
  • Cero, cuando ambas sumas son iguales. Se dice entonces que la cuenta está “saldada” o cerrada.

Por de­fi­ni­ción, las cuentas de activos, que re­pre­se­n­tan bienes y derechos, han de tener saldo deudor. No se pueden tener ca­n­ti­da­des negativas de bienes y derechos. Si, por ejemplo, tenemos un saldo acreedor en la cuenta de activo de Bancos, será porque hay un de­s­cu­bie­r­to bancario (hemos pagado más con esta cuenta de lo que hemos ingresado). La di­fe­re­n­cia se obtiene restando el haber al debe.

La lógica de las cuentas de pasivo es exac­ta­me­n­te la contraria. Lo normal es que los importes en el haber sean su­pe­rio­res al debe porque las cuentas de pasivo aumentan en el haber, es decir, que la cuenta ha de tener saldo acreedor. La di­fe­re­n­cia se obtiene restando el debe al haber.

El balance de sumas y saldos

El balance de sumas y saldos o de co­m­pro­ba­ción se realiza antes de cerrar el ejercicio para que los saldos reflejen la realidad (si no, re­fle­ja­rían cero) y se utiliza para confirmar que las ope­ra­cio­nes se han re­gi­s­tra­do co­rre­c­ta­me­n­te. En él se reflejan los saldos de todas las cuentas uti­li­za­das durante el ejercicio, de modo que también refleja si las cuentas se han saldado bien en el libro diario.

Si en el libro mayor tenemos la siguiente cuenta:

Mayor 600 Compras de me­r­ca­de­rías

Debe Haber
3000 € 800 €

Tenemos un saldo deudor de 2200 €.

En el balance de sumas y saldos aparecerá así:

Cuenta Debe Haber Saldo deudor (Debe) Saldo Acreedor (Haber)
600 € 3000 € 800 € 2200 € 0 €

Para reflejar que la co­n­ta­bi­li­dad del ejercicio está cuadrada, las sumas totales del debe y el haber y de los saldos han de dar como resultado el mismo importe.

Por favor, ten en cuenta el aviso legal relativo a este artículo.

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