¿Vale la pena la inversión que quieres llevar a cabo en términos de re­su­l­ta­dos? Con las cuentas de re­su­l­ta­dos pre­vi­sio­na­les puedes responder a esta pregunta, pues te pe­r­mi­ti­rán comparar los ingresos pro­no­s­ti­ca­dos con todos los costes esperados y así descubrir si a medio plazo podrás obtener be­ne­fi­cios y si estos resultan rentables. Las cuentas de re­su­l­ta­dos pre­vi­sio­na­les forman parte del plan económico fi­na­n­cie­ro de una empresa, que a su vez se incluye en el plan de negocios. Llevarlas a cabo puede ayudarte a es­ta­ble­cer y delimitar de manera clara una idea de negocio y en este caso, su re­n­ta­bi­li­dad, y servirán de apoyo como prueba ante terceros.

Nota

Pre­vi­sio­nal y pro­vi­sio­nal no son sinónimos. Mientras el primer término hace re­fe­re­n­cia a la es­ti­ma­ción fu­n­da­me­n­ta­da de un resultado futuro, el adjetivo pro­vi­sio­nal define el carácter temporal de un hecho no­r­ma­l­me­n­te re­la­cio­na­do con la actividad presente.

Objetivo de las cuentas de re­su­l­ta­dos pre­vi­sio­na­les

Realizar una previsión de la re­n­ta­bi­li­dad económica en el contexto de la creación de empresas es de gran im­po­r­ta­n­cia. Con las cuentas de re­su­l­ta­dos pre­vi­sio­na­les, los fu­n­da­do­res pueden comprobar si la idea de negocio que se planea llevar a cabo es viable y, al mismo tiempo, de­mo­s­trar­lo ante terceros. Se trata de realizar un cálculo apro­xi­ma­do con el que, por ejemplo, si se necesita una inversión externa, poder evi­de­n­ciar que el beneficio esperado cubre los costes fijos y variables y basta para pagar los intereses y los plazos de amo­r­ti­za­ción.

En de­fi­ni­ti­va, con la ayuda de las cuentas de re­su­l­ta­dos pre­vi­sio­na­les es posible:

  • estimar el éxito de la inversión,
  • convencer a los in­ve­r­so­res de la re­n­ta­bi­li­dad económica del proyecto y,
  • en co­n­se­cue­n­cia, demostrar la via­bi­li­dad del proyecto em­pre­sa­rial a medio o largo plazo.

Asimismo, las cuentas de re­su­l­ta­dos pre­vi­sio­na­les son, además de una he­rra­mie­n­ta im­po­r­ta­n­te para pro­no­s­ti­car el éxito de una actividad em­pre­sa­rial, un elemento de gran utilidad para fijar objetivos una vez la actividad ha empezado o promover el de­sa­rro­llo y la expansión em­pre­sa­rial. Teniendo esta previsión como base, es más seguro realizar ac­ti­vi­da­des de em­pre­n­di­mie­n­to y ser capaz de co­n­tra­rre­s­tar a tiempo las de­s­via­cio­nes de los objetivos ca­l­cu­la­dos.

De­fi­ni­ción

Las cuentas de re­su­l­ta­dos pre­vi­sio­na­les se incluyen en el plan de negocio como parte del plan fi­na­n­cie­ro. En ellas se pueden desglosar los ingresos y gastos esperados para hacer una previsión de los posibles be­ne­fi­cios y de­te­r­mi­nar la re­n­ta­bi­li­dad.

Pla­ni­fi­car la via­bi­li­dad económica de la empresa con las cuentas de re­su­l­ta­dos pre­vi­sio­na­les

Procede como se indica a co­n­ti­nua­ción:

  • Crea las cuentas de re­su­l­ta­dos pre­vi­sio­na­les: determina el resultado neto previsto para un periodo de tres a cinco años tomando como base la previsión de ventas y costes, gastos fijos y variables, impuestos y amo­r­ti­za­cio­nes.
  • Evalúa el resultado: comprueba si el resultado concuerda con los objetivos es­ta­ble­ci­dos.

Creación de las cuentas de re­su­l­ta­dos pre­vi­sio­na­les

Para hacer una previsión del resultado neto esperado, es necesario realizar una serie de cálculos también basados en pre­vi­sio­nes. Para ello conviene conocer el resultado de ex­plo­ta­ción pre­vi­sio­nal, el operativo y el fi­na­n­cie­ro, siendo necesario:

  • Contar con un plan de ventas, también parte del plan fi­na­n­cie­ro. El plan de ventas es un pro­nó­s­ti­co de las ventas previstas. Aunque a simple vista de­sa­rro­llar un pro­nó­s­ti­co de ventas y gastos fu­n­da­me­n­ta­do parece sencillo, se trata de una actividad que supone un gran desafío, sobre todo en el caso de los nuevos negocios. Mientras que las empresas es­ta­ble­ci­das pueden utilizar las cuentas de pérdidas y ganancias de años an­te­rio­res como fu­n­da­me­n­to para una futura pla­ni­fi­ca­ción, las de nueva creación tienen que hacer sus pre­vi­sio­nes sobre la base de valores de re­fe­re­n­cia. Además de las ventas, habrá que analizar el resto de ingresos que se obtendrá durante los periodos pla­ni­fi­ca­dos.
  • ¿Tienes planeado adquirir un software sin licencia?, ¿qué vida útil tendrán los or­de­na­do­res con los que dotarás la oficina? En las cuentas de re­su­l­ta­dos pre­vi­sio­na­les hay que indicar también las amo­r­ti­za­cio­nes.
  • Estimar los gastos de ex­plo­ta­ción. Además de los costes de me­r­ca­n­cías y ma­te­ria­les previstos, es preciso también prever los gastos de personal, alquiler, pu­bli­ci­dad o de­s­pla­za­mie­n­to. De nuevo, se necesita una pla­ni­fi­ca­ción co­n­cie­n­zu­da y basada en cifras para que las pre­vi­sio­nes sean lo más realistas posibles.
  • Calcular el gasto e ingreso fi­na­n­cie­ro pre­vi­sio­nal. ¿Quieres fi­na­n­ciar­te con un préstamo? Indica los intereses en este apartado. ¿Qué co­mi­sio­nes tendrás que pagar por la apertura de una cuenta? Indícalo también aquí.

Una vez tengas estas ca­n­ti­da­des, puedes realizar los cálculos ne­ce­sa­rios:

  • Obtén el resultado operativo pre­vi­sio­nal: restando los ingresos, como los incluidos en el plan de ventas, a los gastos (fijos y variables).
  • Obtén el resultado ex­plo­ta­ción pre­vi­sio­nal: restando al operativo las amo­r­ti­za­cio­nes.
  • Obtén el resultado antes de impuesto: al calcular la di­fe­re­n­cia ente el resultado de ex­plo­ta­ción y el fi­na­n­cie­ro.
  • Determina el resultado neto. Es este resultado el que se pretende estimar con la cuenta de pérdidas y ganancias pre­vi­sio­nal y que incluye los impuestos.

Evaluar el resultado de la cuenta pre­vi­sio­nal de pérdidas y ganancias

Para poder evaluar el resultado hay que tener en cuenta, por un lado, si de algún modo es rentable y supone be­ne­fi­cios para la empresa y, en caso afi­r­ma­ti­vo, si cumple con el objetivo es­ta­ble­ci­do. Solo así se podrá tener cierta seguridad sobre la posible re­n­ta­bi­li­dad de emprender una de­te­r­mi­na­da actividad, ampliar un negocio o pedir fi­na­n­cia­ción. Con todo, hay que tener en cuenta el factor de in­ce­r­ti­du­m­bre en torno a estas cuentas pre­vi­sio­na­les, pues son muchos los factores que pueden hacer que el resultado cambie. Llevar un control exhau­s­ti­vo durante el de­sa­rro­llo de la actividad puede ser de gran ayuda para reac­cio­nar a tiempo a posibles cambios en las cifras previstas.

Consejos para una puesta en marcha exitosa

La creación de empresas depende ge­ne­ra­l­me­n­te del capital externo. Por lo tanto, las cifras incluidas en el plan fi­na­n­cie­ro de­sem­pe­ñan un papel central. Cuando se trata de convencer a los in­ve­r­so­res de la re­n­ta­bi­li­dad de un proyecto, no debe pe­r­mi­ti­r­se ningún error en el cálculo de la re­n­ta­bi­li­dad. Por ello es re­co­me­n­da­ble:

  • Crear las cuentas de re­su­l­ta­dos pre­vi­sio­na­les a partir de un plan sólido de ventas y costes.
  • Aplicar el principio de prudencia como base para su cálculo de costes: fijar costes más altos y ventas más bajas puede pro­po­r­cio­nar cierto margen de maniobra en caso de ad­ve­r­si­da­des en el desempeño de la actividad.

Tan pronto como se disponga de cifras reales, se re­co­mie­n­da realizar una co­m­pa­ra­ción. Si algunas cifras de la previsión no cuadran con la realidad, se está así a tiempo de reajustar la pla­ni­fi­ca­ción y adaptarla a las ne­ce­si­da­des em­pre­sa­ria­les.

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