Tanto la fi­na­n­cia­ción inicial como el apoyo fi­na­n­cie­ro a largo plazo son pilares fu­n­da­me­n­ta­les para el éxito de una startup. Al fin y al cabo, al margen de una idea de negocio in­no­va­do­ra, las startups dependen de los recursos fi­na­n­cie­ros para ga­ra­n­ti­zar que su rápido cre­ci­mie­n­to sea también so­s­te­ni­ble. La cantidad de capital que necesita una empresa depende, na­tu­ra­l­me­n­te, del modelo de negocio, pero ¿de dónde sacan el dinero los fu­n­da­do­res?

Junto a los pre­s­ta­mi­s­tas co­n­ve­n­cio­na­les, como bancos o in­s­ti­tu­cio­nes estatales, existen ac­tua­l­me­n­te im­pu­l­so­res y acree­do­res es­pe­cia­li­za­dos en la fi­na­n­cia­ción de startups. La fase de puesta en marcha de una startup difiere, en parte, de la de una empresa basada en un modelo de negocio ya es­ta­ble­ci­do. ¿Qué opciones tienes a tu di­s­po­si­ción para crear y financiar una startup?

¿Cómo lograr fi­na­n­cia­ción para una startup?

Si quieres poner en marcha una empresa, ne­ce­si­ta­rás cierto capital inicial, cuya cuantía dependerá de cada caso concreto. Aunque en España los costes para crear una startup varían de­pe­n­die­n­do de los objetivos que se busquen, existen unos aspectos que coinciden respecto a la creación de cualquier empresa. Lo primero que tiene que hacer el em­pre­n­de­dor para poner en marcha su startup es de­te­r­mi­nar su na­tu­ra­le­za jurídica teniendo en cuenta las ne­ce­si­da­des que surgirán en la empresa, relativas a los repartos de pa­r­ti­ci­pa­ción y a la recepción de la inversión de terceros. Lo re­co­me­n­da­ble son las so­cie­da­des de re­s­po­n­sa­bi­li­dad limitada (SL) y las so­cie­da­des anónimas (SA). Solo la puesta en marcha de este tipo de so­cie­da­des puede oscilar entre los 300 y los 4 000 euros sin tener en cuenta los gastos en local, personal e in­ve­r­sio­nes que de­pe­n­de­rán de las ne­ce­si­da­des de cada proyecto.

Muy pocos em­pre­n­de­do­res cuentan con el capital su­fi­cie­n­te para iniciar su propio negocio, por lo que, con fre­cue­n­cia, tienen que convencer a in­ve­r­so­res externos para que financien su idea. Existen muchas formas de atraer a pre­s­ta­mi­s­tas e in­ve­r­so­res pero, ge­ne­ra­l­me­n­te, se requiere un plan de negocios integral. En especial, esto es aplicable para los créditos bancarios y para otras su­b­ve­n­cio­nes in­s­ti­tu­cio­na­les. Sin embargo, algunos em­pre­n­de­do­res buscan financiar su startup con un simple plan de fi­na­n­cia­ción o liquidez. Tú mismo puedes decidir cuánto tiempo quieres y puedes emplear en la ela­bo­ra­ción de dichos planes.

La fi­na­n­cia­ción de una startup difiere de la de empresas co­n­ve­n­cio­na­les porque, con fre­cue­n­cia, las startups operan en mercados nuevos y menos ex­plo­ra­dos que entrañan in­ve­r­sio­nes de alto riesgo. Co­n­cre­ta­me­n­te si no existe un modelo de negocio que haya de­mo­s­tra­do su eficacia, los in­ve­r­so­res tienen miedo de financiar dichos proyectos. No obstante, existen muchas opciones para conseguir fi­na­n­cia­mie­n­to para startups. Te ofrecemos una visión general de las po­si­bi­li­da­des que tienes si te decides a emprender.

Financiar una startup con capital propio

El capital propio es el dinero que los fu­n­da­do­res o los pro­pie­ta­rios de una empresa aportan para su fi­na­n­cia­ción o para que conste como beneficio obtenido. Debido a que en la fase de co­n­s­ti­tu­ción no co­n­se­gui­rás be­ne­fi­cios, deberías pla­n­tear­te las si­guie­n­tes cue­s­tio­nes: ¿tienes dinero para invertir en su puesta en marcha? Si no es así ¿existen otras opciones de fi­na­n­cia­ción a través de capital externo?

Ahorros pe­r­so­na­les

Muchos em­pre­n­de­do­res utilizan su pa­tri­mo­nio personal como apo­r­ta­ción para su empresa. Aquellos que pueden financiar su startup por completo y de su propio bolsillo conservan todo el poder de au­to­de­te­r­mi­na­ción, pero se arriesgan a perder su dinero si su proyecto no consigue el éxito esperado.

En la mayoría de los casos, sin embargo, no se cuenta con su­fi­cie­n­te dinero para la fi­na­n­cia­ción inicial. En especial cuando el modelo de negocio requiere grandes in­ve­r­sio­nes, muchos empleados y/o una es­tru­c­tu­ra integral; ne­ce­si­ta­rás in­ve­r­sio­nes rápidas de terceros.

Vías de fi­na­n­cia­ción privada

Algunos em­pre­n­de­do­res recurren a sus fa­mi­lia­res, amigos y/o conocidos para financiar su startup y disponer de una cierta cantidad de dinero que les ayude a empezar con el negocio.

Aquellos que pidan dinero prestado a pa­r­ti­cu­la­res cuentan con la ventaja de que podrán disponer de esa ayuda sin tener que pagar intereses y pro­ba­ble­me­n­te podrán de­vo­l­ve­r­la de forma flexible, lo que re­pre­se­n­ta una clara ventaja con respecto a los créditos clásicos. El problema de los préstamos privados entre amigos o fa­mi­lia­res es que, en ocasiones, son un tema delicado, pudiendo conducir rá­pi­da­me­n­te a disputas. Por este motivo, debes ase­gu­rar­te de cumplir con todos los pagos y hacer tratos claros con los pre­s­ta­mi­s­tas –mejor por escrito. En general, los in­ve­r­so­res privados in­fo­r­ma­les deben tener en cuenta que las startups fracasan con relativa fre­cue­n­cia y que quizás no puede pagarse la deuda in­me­dia­ta­me­n­te.

Si pides dinero prestado a tu familia y amigos y lo aportas a la startup en tu nombre, cuenta como tu pa­tri­mo­nio personal. También se considera una co­n­tri­bu­ción de capital personal si concedes al pre­s­ta­mi­s­ta acciones en tu negocio; la di­fe­re­n­cia es que esta persona se co­n­ve­r­ti­rá en socio de la startup.

In­ve­r­so­res pa­r­ti­cu­la­res y business angels

También tienes la po­si­bi­li­dad de contar con in­ve­r­so­res pa­r­ti­cu­la­res para financiar tu startup. Estos in­ve­r­so­res pueden ser, como ya me­n­cio­na­mos an­te­rio­r­me­n­te, personas de tu confianza, como fa­mi­lia­res y amigos, o contactos co­me­r­cia­les.

En la fi­na­n­cia­ción de startups juegan un papel fu­n­da­me­n­tal los business angels, in­ve­r­so­res pa­r­ti­cu­la­res que invierten en proyectos novedosos, aportando no solo dinero sino también su ex­pe­rie­n­cia y sus contactos. Estos in­ve­r­so­res pro­po­r­cio­nan: por un lado, fondos para favorecer el de­sa­rro­llo ulterior y la solidez económica de la startup y, por el otro, ayuda y ase­so­ra­mie­n­to en la creación o expansión de la empresa. Estos, no obstante, suelen exigir a cambio acciones en la empresa. En muchos casos, los socios adquieren también un derecho de co­de­ci­sión sobre la orie­n­ta­ción es­tra­té­gi­ca de la startup, lo que limita el derecho de au­to­de­te­r­mi­na­ción del fundador. Lo más im­po­r­ta­n­te en este caso es cómo se es­tru­c­tu­ra­rá la coope­ra­ción con los ac­cio­ni­s­tas y si estos comparten con el fundador su visión sobre la empresa.

La Aso­cia­ción Española de Business Angels (AEBAN) es una aso­cia­ción in­de­pe­n­die­n­te sin ánimo de lucro que asocia a las pri­n­ci­pa­les redes de business angels de España.

Centros de apoyo al em­pre­n­de­dor

Además de la fi­na­n­cia­ción de startups con fondos públicos (véase el apartado “Ase­so­ra­mie­n­to y su­b­ve­n­cio­nes públicas para la creación de empresas”) existen compañías privadas que facilitan el acceso a fi­na­n­cia­ción en di­fe­re­n­tes momentos del de­sa­rro­llo del proyecto. Existen distintas mo­da­li­da­des: in­cu­ba­do­ras, ace­le­ra­do­ras, centros de in­no­va­ción o si­m­ple­me­n­te centros de creación empresas. Para poder colaborar con ellas, debes presentar una solicitud. Además, deberás tener en cuenta que, de­pe­n­die­n­do de la orie­n­ta­ción de estas in­cu­ba­do­ras o centros de creación de empresas, darán apoyo a un tipo u otro de startups (algunas solo cooperan con empresas te­c­no­ló­gi­cas o empresas creadas por es­tu­dia­n­tes o recién li­ce­n­cia­dos). Todas estas mo­da­li­da­des tienen en común que ayudan a empresas en una etapa muy temprana de su creación.

  • In­cu­ba­do­ras: su objetivo principal es apoyar a una startup en las primeras fases de su creación. Les ayudan a encontrar un espacio de trabajo, además de apo­r­tar­les capital inicial para que, en un breve período de tiempo, puedan co­m­pro­bar­se la via­bi­li­dad de la idea y su modelo de negocio. Estos programas incluyen: me­n­to­ri­za­ción, formación intensiva, educación digital y tu­to­ri­za­ción. No­r­ma­l­me­n­te, estas in­cu­ba­do­ras de empresas están pa­tro­ci­na­das, apoyadas y operadas por compañías privadas, entidades gu­be­r­na­me­n­ta­les o uni­ve­r­si­da­des. Su propósito principal es ayudar a empresas jóvenes en su creación y de­sa­rro­llo inicial, do­tá­n­do­las del apoyo que necesitan en servicios técnicos y fi­na­n­cie­ros.
  • Ace­le­ra­do­ras: ofrecen recursos, co­no­ci­mie­n­to y apoyo a los em­pre­n­de­do­res, ayu­dá­n­do­les en sus primeras rondas de inversión a negociar con redes de in­ve­r­so­res, business angels, fondos de inversión, entre otros, ya que los proyectos con alto potencial requieren grandes in­ve­r­sio­nes. A di­fe­re­n­cia de las in­cu­ba­do­ras, las ace­le­ra­do­ras solo invierten en startups que están en pleno de­sa­rro­llo.

Estos centros de apoyo al em­pre­n­de­dor suelen ofrecer apoyo fi­na­n­cie­ro, co­n­su­l­ti­vo y de in­frae­s­tru­c­tu­ra; aportan capital para la puesta en marcha de la startup (re­ci­bie­n­do a cambio, no­r­ma­l­me­n­te, acciones en la empresa) y pro­po­r­cio­nan ase­so­ra­mie­n­to y apoyo para la creación y el cre­ci­mie­n­to de la empresa. Además, a menudo ayudan en la ad­qui­si­ción de capital y es­ta­ble­cen contactos en el sector, así como locales adecuados para las empresas (oficinas, plantas, almacenes, etc).

Venture capital

Otra forma de financiar una startup es a través de las entidades de “venture capital” o capital riesgo, también conocidas por sus siglas VC. Se trata de capital de inversión con el que las so­cie­da­des de capital riesgo adquieren acciones en empresas con potencial de riesgo. El riesgo radica en que no se conoce si el servicio o producto ofrecido por la empresa tendrá éxito en la sociedad. No­r­ma­l­me­n­te, este tipo de entidades se centran en la inversión en modelos de negocio re­la­cio­na­dos con el sector te­c­no­ló­gi­co, como por ejemplo, la bio­te­c­no­lo­gía, te­c­no­lo­gía de la in­fo­r­ma­ción y la co­mu­ni­ca­ción (TIC) y software. Debido a las sumas re­la­ti­va­me­n­te altas con las que entran en una empresa, las entidades de venture capital, suelen tener mayor in­flue­n­cia en la es­tra­te­gia y las de­ci­sio­nes em­pre­sa­ria­les que los in­ve­r­so­res in­fo­r­ma­les o las in­cu­ba­do­ras privadas.

Sin embargo, los in­ve­r­so­res que apuestan por startups rara vez pa­r­ti­ci­pan en empresas que se en­cue­n­tran todavía en una fase muy temprana, más bien tienden a operar más adelante como grandes in­ve­r­so­res. El objetivo que buscan con dicha inversión suele ser vender con un alto grado de re­n­ta­bi­li­dad las acciones que habían adquirido pre­via­me­n­te. Si buscas más in­fo­r­ma­ción sobre in­ve­r­so­res en España, en la web de STA­R­TU­P­X­PLO­RE en­co­n­tra­rás un artículo sobre los pri­n­ci­pa­les in­ve­r­so­res de startups en España según STA­R­TU­P­X­PLO­RE.

Las empresas de capital riesgo tra­di­cio­na­les operan en el sector fi­na­n­cie­ro y suelen disponer de más capital que las in­cu­ba­do­ras de startups o los pa­r­ti­cu­la­res con alto poder ad­qui­si­ti­vo. Otra forma de capital riesgo es el capital riesgo co­r­po­ra­ti­vo (CVC por sus siglas en inglés) que pro­po­r­cio­nan grandes empresas o grupos de empresas. Al invertir en startups que operan en una industria similar, las empresas de capital riesgo esperan di­ve­r­si­fi­car sus ofertas.

Fi­na­n­cia­ción de una startup a través del crédito

Los préstamos y créditos cuentan como capital de deuda, ya que pro­po­r­cio­nan fondos que deben ser pagados dentro de un período de tiempo de­te­r­mi­na­do y que, no­r­ma­l­me­n­te, están sujetos a intereses. Por norma general, son co­n­ce­di­dos por in­s­ti­tu­cio­nes fi­na­n­cie­ras.

Créditos bancarios

Una de las formas más comunes para la creación de una empresa es el préstamo bancario clásico. Sin embargo, muchos bancos se muestran reacios a conceder préstamos para la fi­na­n­cia­ción de una startup, porque los planes em­pre­sa­ria­les de este tipo de empresas se co­n­si­de­ran más arrie­s­ga­dos que los modelos clásicos de negocio.

Otro motivo por el que los bancos ha­bi­tua­les no conceden créditos a muchas startups es la falta de garantías de los fu­n­da­do­res. Sin embargo, esto no supone que no puedas probar a conseguir un préstamo con tu banco personal o con otras entidades de crédito.

Créditos públicos para la creación de empresas

No obstante, existen bancos es­pe­cí­fi­ca­me­n­te de­s­ti­na­dos a em­pre­n­de­do­res. El (ICO) Instituto de crédito oficial es un banco público, adscrito al Mi­ni­s­te­rio de Economía, Industria y Co­m­pe­ti­ti­vi­dad, que tiene como objetivo promover ac­ti­vi­da­des eco­nó­mi­cas que co­n­tri­bu­yan al cre­ci­mie­n­to y al de­sa­rro­llo del país.

Préstamos pa­r­ti­ci­pa­ti­vos

El préstamo pa­r­ti­ci­pa­ti­vo tiene la pa­r­ti­cu­la­ri­dad de que se considera una figura híbrida entre los recursos propios y los ajenos. Este tipo de préstamo tiene la co­n­si­de­ra­ción de deuda su­bo­r­di­na­da. Esto quiere decir que, si a pesar de la fi­na­n­cia­ción de la startup, la empresa no tiene éxito y debe li­qui­dar­se, estos pre­s­ta­mi­s­tas serían los últimos en cobrar solo por delante de los socios (business angels, si los hubiera, y socios pro­mo­to­res). En la mayor parte de los casos, no requieren ningún tipo de garantía y, en co­n­se­cue­n­cia, la entidad pre­s­ta­mi­s­ta puede solicitar que exista una apo­r­ta­ción de los socios igual o similar, co­m­pa­r­tie­n­do ambas partes el riesgo em­pre­sa­rial.

Ventajas de estos préstamos:

  • Pueden financiar hasta el 100 % de tu proyecto sin tener que ceder pa­r­ti­ci­pa­cio­nes en tu startup.
  • Pro­po­r­cio­nan cre­di­bi­li­dad al proyecto y rebajan los problemas de liquidez, ya que las co­n­di­cio­nes y el plazo son muy buenas.
  • No hace falta ga­ra­n­ti­zar nada, la cre­di­bi­li­dad la dan el equipo de trabajo y su proyecto em­pre­sa­rial.

En España, la Empresa Nacional de In­no­va­ción S.A. dispone de líneas de fi­na­n­cia­ción para pequeñas y medianas empresas en etapas de cre­ci­mie­n­to o de co­n­so­li­da­ción y que consten de modelos viables y rentables de negocio. ENISA financia a startups según las ne­ce­si­da­des derivadas de su cre­ci­mie­n­to mediante préstamos pa­r­ti­ci­pa­ti­vos con un tipo de interés variable que dependerá de la re­n­ta­bi­li­dad de la empresa. La condición que exige a cambio es que la propia empresa haya realizado o vaya a realizar una apo­r­ta­ción de capital que sea tan grande como o mayor que la ayuda que están so­li­ci­ta­n­do.

Ase­so­ra­mie­n­to y su­b­ve­n­cio­nes públicas para startups

Existen varios servicios de ase­so­ra­mie­n­to para em­pre­n­de­do­res. La Cámara de Comercio, por ejemplo, ofrece ase­so­ra­mie­n­to sobre la creación y el fomento de empresas y cuenta con 180 oficinas para ofrecer orie­n­ta­ción técnica en di­fe­re­n­tes materias.

Muchas uni­ve­r­si­da­des ofrecen también ase­so­ra­mie­n­to sobre la fi­na­n­cia­ción de startups y su puesta en marcha. Las su­b­ve­n­cio­nes públicas de­s­ti­na­das es­pe­cí­fi­ca­me­n­te a la creación de startups son es­pe­cia­l­me­n­te atra­c­ti­vas. Aquellos que solicitan y obtienen dichos fondos no solo reciben ayuda sobre la fi­na­n­cia­ción de su startup, sino que consiguen también ase­so­ra­mie­n­to a largo plazo. El apoyo estatal para financiar una startup ofrece a los em­pre­n­de­do­res mejores co­n­di­cio­nes que los créditos y las pa­r­ti­ci­pa­cio­nes del sector privado.

Para poder be­ne­fi­ciar­se de las su­b­ve­n­cio­nes estatales, es necesario presentar una solicitud para cada programa in­di­vi­dua­l­me­n­te. Al igual que en otros casos, es necesario que la solicitud sea co­n­vi­n­ce­n­te y que se redacte con calma: debes pre­se­n­tar­te, así como presentar a tu equipo y ar­gu­me­n­tar el motivo para recibir apoyo.

Sin embargo, el esfuerzo que esto te supondrá se reducirá co­n­si­de­ra­ble­me­n­te si cuentas con un plan em­pre­sa­rial sólido a partir del cual podrás adaptar de­te­r­mi­na­dos aspectos para la solicitud. Una solicitud adecuada es siempre una buena opo­r­tu­ni­dad para mejorar la fi­na­n­cia­ción de tu startup, por eso siempre vale la pena dedicarle tiempo.

Las su­b­ve­n­cio­nes más comunes pueden dividirse en programas de fi­na­n­cia­ción y concursos.

Programas de fi­na­n­cia­ción para startups

Si consigues incluir a tu empresa en un programa de fi­na­n­cia­ción, recibirás un préstamo con tipos de interés bajos y/o plazos de ve­n­ci­mie­n­to largos. A menudo, el comienzo del programa se considera un período de gracia durante el cual suspendes el pago de las deudas. Los programas de apoyo a la creación de startups se han es­pe­cia­li­za­do en sectores concretos. Esta clase de programas existen tanto a nivel nacional como regional, en general co­n­ce­di­dos dentro de una comunidad autónoma o de una ciudad. En el blog de Upbizor puedes encontrar un listado con todas las opciones di­s­po­ni­bles para financiar tu startup.

Dentro de la web oficial del Mi­ni­s­te­rio de Economía, Industria y Co­m­pe­ti­ti­vi­dad puedes encontrar un punto único de in­fo­r­ma­ción sobre las ayudas e in­ce­n­ti­vos públicos para financiar tu startup. Los fondos para ello provienen del Gobierno central, de las co­mu­ni­da­des autónomas y de la Unión Europea.

Concursos para startups

En los concursos para em­pre­n­de­do­res en general, y para fu­n­da­do­res de startups en pa­r­ti­cu­lar, no solo se hace hincapié en la ayuda fi­na­n­cie­ra. Además de los premios en efectivo y en especie (tales como coaching, ase­so­ra­mie­n­to y oficinas) también se ofrece feedback pro­fe­sio­nal acerca del modelo de negocio y sobre la manera de llamar la atención de los medios de co­mu­ni­ca­ción. Estos, además, pueden suponer la ad­qui­si­ción de nuevos contactos a los que antes no se tenía acceso. En la página web To­do­S­ta­r­tu­ps puedes encontrar in­fo­r­ma­ción ac­tua­li­za­da sobre co­n­vo­ca­to­rias de concursos para em­pre­n­de­do­res.

Además, muchas de estas co­n­vo­ca­to­rias se centran en distintas cue­s­tio­nes. Algunas están de­s­ti­na­das es­pe­cí­fi­ca­me­n­te a etapas concretas del de­sa­rro­llo de la startup (para la pla­ni­fi­ca­ción, ofrecen apoyo las in­cu­ba­do­ras y para startups en pleno de­sa­rro­llo, las ace­le­ra­do­ras). Además, existen distintas co­m­pe­ti­cio­nes relativas a las ideas o relativas a los planes de negocios.

Fi­na­n­cia­mie­n­to para startups vía crowd

Cro­w­d­fu­n­di­ng, cro­w­d­le­n­di­ng y cro­w­di­n­ve­s­ti­ng son opciones re­la­ti­va­me­n­te nuevas de fi­na­n­cia­ción de startups. El término “crowd”, pro­ce­de­n­te del inglés, significa multitud y sirve para denominar, en este caso, a un grupo de personas que quieren co­fi­na­n­ciar un proyecto es­pe­cí­fi­co con sus co­n­tri­bu­cio­nes in­di­vi­dua­les.

Cro­w­d­fu­n­di­ng

Cro­w­d­fu­n­di­ng (también llamado cro­w­d­sou­r­ci­ng) consiste en despertar el interés de otras personas sobre tu proyecto y, de esta forma, recaudar dinero para su im­ple­me­n­ta­ción. Esta vía es pa­r­ti­cu­la­r­me­n­te re­co­me­n­da­ble para la fi­na­n­cia­ción de proyectos o productos concretos, pero no ne­ce­sa­ria­me­n­te para la fi­na­n­cia­ción en conjunto de una empresa. En el contexto de fi­na­n­cia­ción de una startup, por ejemplo, es posible la re­cau­da­ción de ayudas para el prototipo de un producto o para el de­sa­rro­llo de un de­te­r­mi­na­do software.

Estas acciones de re­cau­da­ción de fondos suelen llevarse a cabo a través de la página web de pla­ta­fo­r­mas de cro­w­fu­n­di­ng como la americana Ki­c­k­s­ta­r­ter o las españolas So­cio­sI­n­ve­r­so­re­sz y Verkami. En estas pla­ta­fo­r­mas, los pro­mo­to­res de una campaña crean una página en la que presentan su proyecto y es­ta­ble­cen la cantidad que les gustaría adquirir. No­r­ma­l­me­n­te, esta suma debe re­cau­dar­se en un plazo de­te­r­mi­na­do; si, para entonces, no se ha alcanzado la cantidad marcada como objetivo de fi­na­n­cia­ción en régimen de cro­w­d­fu­n­di­ng, se de­vo­l­ve­rán a todos los donantes las ca­n­ti­da­des en­tre­ga­das hasta ese momento, ya que se considera que la acción ha fracasado.

En caso de que la campaña de cro­w­d­fu­n­di­ng tenga éxito, las personas que la hayan apoyado recibirán, a cambio de su dinero, un beneficio no monetario. Por ejemplo, los donantes de una pequeña cantidad de dinero recibirán regalos re­la­cio­na­dos con el proyecto de cro­w­d­fu­n­di­ng que han apoyado. Los que aporten grandes ca­n­ti­da­des, recibirán pre­s­ta­cio­nes únicas o de más calidad. Si nada de esto se ofrece a los donantes como agra­de­ci­mie­n­to o si lo que se ofrece a cambio es simbólico, como poner sus nombres en el sitio web, entonces se habla de cro­w­d­do­na­tion.

Cro­w­di­n­ve­s­ti­ng

El cro­w­di­n­ve­s­ti­ng es una versión mo­di­fi­ca­da del cro­w­d­fu­n­di­ng. Este método de fi­na­n­cia­ción también se basa en la apo­r­ta­ción de grandes y pequeñas in­ve­r­sio­nes para apoyar a una empresa en su es­ta­ble­ci­mie­n­to. Tal y como ocurre con el cro­w­d­fu­n­di­ng, se espera que colaboren la mayor cantidad de em­pre­sa­rios posible para conseguir el objetivo marcado. En caso de que la fi­na­n­cia­ción de la startup se lleve a cabo por medio de cro­w­di­n­ve­s­ti­ng y esta consiga es­ta­ble­ce­r­se con éxito, sus in­ve­r­so­res suelen recibir un po­r­ce­n­ta­je de los be­ne­fi­cios de la empresa que variará según lo que han aportado pre­via­me­n­te.

También hay pla­ta­fo­r­mas para iniciar campañas de cro­w­di­n­ve­s­ti­ng; de hecho, algunas de ellas consisten en una co­m­bi­na­ción de cro­w­d­fu­n­di­ng y cro­w­di­n­ve­s­ti­ng. Las po­si­bi­li­da­des de obtener fi­na­n­cia­mie­n­to para startups generales son mucho mayores en las pla­ta­fo­r­mas de cro­w­d­fu­n­di­ng que en páginas web como Ki­c­k­s­ta­r­ter o Startnext.

Cro­w­d­le­n­di­ng

El cro­w­d­le­n­di­ng es una modalidad de fi­na­n­cia­ción de startups llevada a cabo por numerosos in­ve­r­so­res, en lugar de por un único o un número limitado de ellos. Es un modelo innovador que permite fi­na­n­ciar­se sin necesidad de acudir a los servicios de un banco o de una entidad fi­na­n­cie­ra tra­di­cio­nal. En la mayoría de los casos, el préstamo ofrecido por medio de esta modalidad está sujeto a intereses tal y como ocurriría con un préstamo bancario (si no está sujeto a intereses también se habla de préstamos sociales). Sin embargo, las tasas de interés son re­la­ti­va­me­n­te altas.

En el caso del cro­w­d­le­n­di­ng también podemos encontrar diversos pro­vee­do­res a través de cuya página web puedes empezar campañas. Entre las más de­s­ta­ca­das en España en­co­n­tra­mos Ecrowd! es­pe­cia­li­za­da en proyectos te­c­no­ló­gi­cos que se sustentan sobre un plan de negocio real, Grow.ly y MytripleA. El Cro­w­d­le­n­di­ng es pa­r­ti­cu­la­r­me­n­te in­te­re­sa­n­te cuando los in­di­vi­duos y las compañías necesitan un préstamo que no podrán obtener a través del banco.

Fases en la fi­na­n­cia­ción de una startup

En la fi­na­n­cia­ción de startups suelen darse siempre fases similares. Gracias a ello, ha podido crearse un modelo sobre las fases típicas de de­sa­rro­llo de startups que difiere cla­ra­me­n­te del apoyo para la creación y fi­na­n­cia­ción de empresas or­di­na­rias.

Solo en casos ex­ce­p­cio­na­les es un solo inversor el encargado de ga­ra­n­ti­zar la capacidad de actuación de la startup. Lo más común es que existan varias fuentes de fi­na­n­cia­ción in­de­pe­n­die­n­tes, diversos pro­vee­do­res de fondos que se encargan de financiar a una startup a largo plazo. Si la empresa tiene éxito, pasará por diversas etapas de fi­na­n­cia­ción en las que las sumas aportadas seguirán au­me­n­ta­n­do.

En este sentido, se di­s­ti­n­guen tres fases: early stage (su­b­di­vi­di­da en fase semilla y fase inicial), expansion stage (su­b­di­vi­di­da a su vez en fase de cre­ci­mie­n­to y fase puente) y fi­na­l­me­n­te, later stage, que es la fase final. ¿Cuáles son las ca­ra­c­te­rí­s­ti­cas di­s­ti­n­ti­vas de estas fases de fi­na­n­cia­ción y qué donantes se ofrecen en cada caso?

Primera etapa: fi­na­n­cia­ción inicial

Cua­l­quie­ra que cree una startup necesita una cierta cantidad de capital inicial para poner las cosas en marcha. La cantidad necesaria para emprender los primeros pasos dependerá de la idea de negocio. Por lo tanto, ante todo tienes que concretar tu idea inicial y definir las po­si­bi­li­da­des de llevarla a cabo (fase seed o semilla).

Sólo después se de­sa­rro­lla­rá el producto final (los bienes o servicios ofrecidos). Además, también te co­rre­s­po­n­de­rá ocuparte de la or­ga­ni­za­ción de los procesos ne­ce­sa­rios para su co­me­r­cia­li­za­ción.

Fase seed

Toda empresa comienza con una idea de negocio. En la fase seed o fase semilla, tú, como em­pre­n­de­dor, te dedicarás a cuidarla y pre­ci­sar­la. Para que puedas ga­ra­n­ti­zar la fi­na­n­cia­ción de tu startup, así como su so­s­te­ni­bi­li­dad, es aco­n­se­ja­ble la ela­bo­ra­ción de un plan de negocios tan pronto como sea posible. Esto te servirá de gran ayuda cuando más tarde debas convencer a los in­ve­r­so­res sobre tu concepto de negocio y para que inviertan en su puesta en marcha.

Los análisis de mercado y del público objetivo son in­di­s­pe­n­sa­bles para el de­sa­rro­llo de un plan de negocios adecuado. Además, puede ser útil dejarse asesorar por personas expertas en el área para que revisen y concreten tu idea.

En la fase seed deberás prestar atención también a la or­ga­ni­za­ción de tu equipo de trabajo. En concreto, debes re­fle­xio­nar sobre la necesidad de buscar un refuerzo para tu equipo y expertos que te ayuden con su ex­pe­rie­n­cia en la puesta en marcha de tu startup. Después de todo, no solo el plan de negocios convence a los in­ve­r­so­res, sino también las personas que respaldan una idea y sus co­no­ci­mie­n­tos técnicos sobre el tema. Tus po­si­bi­li­da­des de conseguir fi­na­n­cia­ción para tu startup au­me­n­ta­rán si cuentas con un equipo que dispone de las ha­bi­li­da­des ne­ce­sa­rias para poner en marcha tu idea y que se muestra co­m­pe­te­n­te frente a los in­ve­r­so­res po­te­n­cia­les.

Es­ta­ble­cer contactos en el sector puede co­n­tri­buir muy po­si­ti­va­me­n­te al futuro de tu startup, puesto que puedes be­ne­fi­ciar­te de la ex­pe­rie­n­cia de estos contactos en términos de fi­na­n­cia­ción, creación de empresas y re­so­lu­ción de las dudas que vayan surgiendo durante el proceso. Muchos em­pre­n­de­do­res, al buscar contactos en el sector, se han en­co­n­tra­do con personas en­tu­sia­s­ma­das con su idea de negocio y que han co­n­tri­bui­do, ya sea eco­nó­mi­ca­me­n­te o con su ex­pe­rie­n­cia, a ponerla en marcha.

También es im­po­r­ta­n­te que, desde el principio, te plantees cuánto dinero vas a necesitar para llevar a cabo tu idea. Una fi­na­n­cia­ción pla­ni­fi­ca­da con solidez no solo atestigua una gran pro­fe­sio­na­li­dad, sino que demuestra a tus in­ve­r­so­res cuál es el po­r­ce­n­ta­je que han aportado al importe total requerido para la fi­na­n­cia­ción inicial. Ten siempre en cuenta que su­b­ve­n­cio­nar startups que aún no han sido creadas supone un gran riesgo para los in­ve­r­so­res. Por este motivo, debes captarlos gracias a tu tra­n­s­pa­re­n­cia y co­n­ve­n­ce­r­les de que tu proyecto tiene muchas po­si­bi­li­da­des de éxito.

La fase seed tiene una duración apro­xi­ma­da de un año. Los fondos ne­ce­sa­rios durante este tiempo son, en co­m­pa­ra­ción con los de otras fases de de­sa­rro­llo, aún ma­ne­ja­bles. De­pe­n­die­n­do del sector y del producto re­s­pe­c­ti­vo, se estima que para la puesta en marcha se requieren entre 50 000 y 500 000 euros. Sin embargo, encontrar fondos durante este periodo es muy difícil, ya que al principio no suelen obtenerse be­ne­fi­cios y, por lo general, pueden ofrecerse pocas garantías a los in­ve­r­so­res. Las formas clásicas de fi­na­n­cia­ción de una startup en fase seed son:

  • Capital propio: algunos em­pre­n­de­do­res pueden recurrir a sus ahorros para la puesta en marcha de su startup. Sin embargo, la fi­na­n­cia­ción completa a través de ahorros propios es una excepción.
  • Familia, amigos y en­tu­sia­s­tas acau­da­la­dos: fa­mi­lia­res y amigos también pueden ayudar fi­na­n­cie­ra­me­n­te para que la startup cuente con más capital propio. Sin embargo, también puede haber personas con éxito en los negocios que, im­pre­sio­na­dos por el concepto de la empresa, quieran invertir en ella. En este grupo conocido en inglés como “Family, Friends and Fools” (FFF por sus siglas), el término fools se emplea de forma burlona y hace re­fe­re­n­cia a los in­ve­r­so­res que, pasando por alto los puntos débiles de la puesta en marcha o el riesgo de una startup, invierten en ella porque la idea de negocio les atrae o si­m­ple­me­n­te porque en­cue­n­tran si­m­pá­ti­cos a los fu­n­da­do­res.
  • Business angels e in­cu­ba­do­ras: los em­pre­n­de­do­res tienen la po­si­bi­li­dad de contar con apoyo monetario y ase­so­ra­mie­n­to gracias a la co­la­bo­ra­ción de business angels y de in­cu­ba­do­ras de startups. Los business angels apoyan a aquellas empresas en las que ven un gran potencial y opo­r­tu­ni­da­des de beneficio a largo plazo actuando como mentores de los fu­n­da­do­res. No solo aportan capital propio, sino que pro­po­r­cio­nan co­no­ci­mie­n­tos técnicos y sus contactos a la empresa. A cambio de ello, obtienen acciones de la empresa, co­n­vi­r­tié­n­do­se así en co­pro­pie­ta­rios de la startup. Un enfoque similar tienen las in­cu­ba­do­ras con ánimo de lucro.
  • Su­b­ve­n­cio­nes y ayudas públicas: los em­pre­n­de­do­res también pueden solicitar ayudas públicas para financiar su startup. Muchos de estos fondos provienen de su­b­ve­n­cio­nes estatales para la creación de empresas aunque otros proceden de in­s­ti­tu­cio­nes del sector privado, como los bancos. Además de los programas clásicos de fi­na­n­cia­ción de una startup, durante la fase seed también puede optarse por pa­r­ti­ci­par en concursos de ideas o de planes de negocios.
  • Fi­na­n­cia­ción a través de crowd: el cro­w­d­fu­n­di­ng, cro­w­di­n­ve­s­ti­ng y cro­w­d­le­n­di­ng pueden co­n­tri­buir a la creación de una base fi­na­n­cie­ra para tu startup. Si te decides por una campaña de este tipo, debes tomarte el tiempo necesario para pre­pa­rar­te pro­fe­sio­na­l­me­n­te. La pre­se­n­ta­ción de tu proyecto en el sitio web debe ser detallada, aunque no demasiado extensa, y debe incluir, pre­fe­ri­ble­me­n­te, un video en alta calidad.
  • Créditos para em­pre­n­de­do­res y préstamos pa­r­ti­ci­pa­ti­vos: antes de la puesta en marcha oficial de la startup, puedes solicitar un crédito para em­pre­n­de­do­res, así como un préstamo pa­r­ti­ci­pa­ti­vo.

Fase inicial

El comienzo de esta fase viene de­te­r­mi­na­do por la fundación de la startup. En esta etapa, todo gira en torno a la entrada con éxito en el mercado. Para ello, debes continuar con el de­sa­rro­llo de tu producto y comenzar sin más dilación con la fa­bri­ca­ción de un prototipo. Además, deberás seguir ampliando la in­frae­s­tru­c­tu­ra requerida para ello (por medio del de­sa­rro­llo o in­ve­s­ti­ga­ción, la pro­du­c­ción, las ventas, etc.). En esta fase se decide no­r­ma­l­me­n­te si vas a fabricar el producto y gestionar las ventas tú mismo o vas a ex­te­r­na­li­zar estas tareas.

Además del de­sa­rro­llo del producto, la captación de clientes se co­n­ve­r­ti­rá en el foco del trabajo, pudiendo iniciarse las primeras campañas de marketing y pu­bli­ci­dad. En esta fase también deberás planear cómo va a fi­na­n­ciar­se tu startup en los años venideros. Esta hoja de ruta te pro­po­r­cio­na­rá una orie­n­ta­ción sobre la situación fi­na­n­cie­ra de tu empresa en cualquier momento y te ayudará en la búsqueda de nuevos acree­do­res e in­ve­r­so­res.

No debes esperar be­ne­fi­cios en esta fase. Al comienzo de la fase inicial estarás en números rojos debido a las in­ve­r­sio­nes me­n­cio­na­das an­te­rio­r­me­n­te. Ahí radica la im­po­r­ta­n­cia de encontrar in­ve­r­so­res que compartan tu visión y crean en tu concepto.

Tra­di­cio­na­l­me­n­te, la fase inicial termina con el la­n­za­mie­n­to al mercado de tu producto. Sin embargo, para algunas empresas esta etapa de de­sa­rro­llo se da solo por concluida cuando alcanzan el punto de equi­li­brio (en inglés “break-even point”): tu startup se encuentra en este punto si los costes y los ingresos derivados de la fa­bri­ca­ción y di­s­tri­bu­ción del producto son co­m­pa­ti­bles entre sí, es decir, si no se obtienen ni pérdidas ni be­ne­fi­cios.

En total, esta fase inicial dura entre 1 y 3 años. Los costes aumentan en esta fase porque, además de im­ple­me­n­tar tu producto, tienes que conseguir dinero para nuevos empleados y campañas. Para poder hacer frente a los gastos adi­cio­na­les se suele recurrir a la fi­na­n­cia­ción de startups que ofrecen in­s­ti­tu­cio­nes similares a las que apoyan a los em­pre­n­de­do­res en la fase seed:

  • Padrinos in­ve­r­so­res de startups: business angels e in­cu­ba­do­ras, a menudo están di­s­pue­s­tas a aceptar empresas que ya están haciendo negocios.
  • Su­b­ve­n­cio­nes estatales para startups ya es­ta­ble­ci­das: aunque muchos programas de su­b­ve­n­cio­nes públicas y muchos concursos para startups están dirigidos a empresas que aún no están en el mercado, también pueden en­co­n­trar­se su­b­ve­n­cio­nes para empresas ya es­ta­ble­ci­das. En estos casos, se re­co­mie­n­da que la empresa lleve en marcha 1 o 2 años y en ningún caso más de 3 para poder tener la opo­r­tu­ni­dad de recibir su­b­ve­n­cio­nes públicas.
  • Apoyo a través del crowd: durante esta fase también se puede conseguir fi­na­n­cia­ción para la startup a través de personas que creen en el proyecto y que quieren invertir en él. Es­pe­cia­l­me­n­te en lo referido al cro­w­di­n­ve­s­ti­ng y al cro­w­d­le­n­di­ng, te be­ne­fi­cia­rás del hecho de que los in­ve­r­so­res po­te­n­cia­les co­n­si­de­ra­rán menos arrie­s­ga­da la inversión en una empresa que ya ha sido fundada con éxito.
  • Créditos para em­pre­n­de­do­res y préstamos pa­r­ti­ci­pa­ti­vos: incluso después de la fundación de tu empresa, sigues teniendo la opción de optar a la mayoría de préstamos para startups. Existen además créditos de­s­ti­na­dos a empresas jóvenes que se en­cue­n­tran en fase de de­sa­rro­llo.
  • Venture capital o capital riesgo: algunas empresas de capital riesgo invierten en startups que se en­cue­n­tran en fases re­la­ti­va­me­n­te tempranas de su creación. En estos casos, vale la pena presentar la solicitud con an­te­la­ción, ya que pueden pasar hasta 12 meses hasta que se tome la decisión final.

Fase de expansión

Después de entrar con éxito en el mercado deberás dedicarte a expandir tu startup. Este periodo conocido como fase de expansión se divide en dos etapas: fase de cre­ci­mie­n­to y fase puente.

Fase de cre­ci­mie­n­to

En la fase de cre­ci­mie­n­to in­te­n­ta­rás co­n­so­li­dar tu producto en el mercado. Para ga­ra­n­ti­zar la di­s­po­ni­bi­li­dad de tu producto, deberás aumentar las ventas y la pro­du­c­ción. Además, deberás invertir dinero en el marketing para dar a conocer tu producto. Si estos medidas tienen éxito, la demanda aumentará y, con ello, el volumen de negocios de tu startup.

Con fre­cue­n­cia ocurre que au­me­n­ta­rán el número y el tamaño de tus co­m­pe­ti­do­res, sobre todo si tu startup opera en un segmento de mercado que antes no existía pero que tras es­ta­ble­ce­r­se está en­co­n­tra­n­do muchos imi­ta­do­res. La regla general aquí es: cuanto más co­m­pe­te­n­cia, mayor es el capital que necesita una startup. Solo de esta forma podrás ofrecer tu producto a gran escala, así como ase­gu­rar­te una ventaja sobre tus co­m­pe­ti­do­res. Por lo tanto, deberás invertir más dinero en pro­du­c­ción, ventas y marketing durante esta fase.

Muchos em­pre­n­de­do­res esperan obtener be­ne­fi­cios en esta fase de de­sa­rro­llo de la empresa pero muchas startups siguen en números rojos. Esto puede ocurrir, por ejemplo, en aquellos casos en los que la startup quiere lograr una fuerte pe­ne­tra­ción en el mercado, lo cual implica muchos costes y que solo se obtengan be­ne­fi­cios en un momento posterior a la fase de cre­ci­mie­n­to.

Tan pronto como la startup empiece a obtener ganancias, se en­co­n­tra­rá en una mejor posición para conseguir nuevos medios de fi­na­n­cia­ción, ne­ce­sa­rios para continuar ex­pa­n­die­n­do el negocio. Vale la pena reiterar que cuanto mayor sea el capital propio, más atractiva resultará la empresa para los in­ve­r­so­res. Ac­tua­l­me­n­te es muy común que las so­cie­da­des de inversión con sólida capacidad fi­na­n­cie­ra y entidades clásicas de crédito muestren interés por las startups. Las fuentes de fi­na­n­cia­ción más comunes durante la fase de cre­ci­mie­n­to son:

  • Créditos: tan pronto como tu empresa comienza a tener ganancias, aumentan las po­si­bi­li­da­des de obtener préstamos bancarios or­di­na­rios.
  • Business angels: los padrinos de startups suelen seguir pa­r­ti­ci­pa­n­do en la fase de cre­ci­mie­n­to.
  • So­cie­da­das de capital riesgo o venture capital: por regla general, los in­ve­r­so­res de capital riesgo están más di­s­pue­s­tos a co­n­tri­buir con grandes sumas en la fi­na­n­cia­ción de una startup si cuenta con una garantía fi­na­n­cie­ra. Las in­ve­r­sio­nes suelen partir de un millón de euros.

Fase puente

Algunas de las empresas que se han mantenido estables y que siguen ob­te­nie­n­do be­ne­fi­cios trabajan in­te­n­sa­me­n­te durante la fase puente, o bridge phase, en la pre­pa­ra­ción de su salida a bolsa. En co­n­se­cue­n­cia, la fase de de­sa­rro­llo también se conoce como fase pre-OPI (Oferta Pública Inicial) que consiste en la venta de acciones a los in­ve­r­so­res por primera vez.

Los pre­pa­ra­ti­vos para la salida a bolsa requieren, una vez más, capital fresco. E incluso en aquellos casos en los que el em­pre­sa­rio no se decide por la salida a bolsa, necesitan fi­na­n­cia­ción adicional para recomprar las acciones de los socios.

Además, las empresas que se en­cue­n­tran en esta fase puente, no deben dejar de examinar su posición en el mercado y realizar nuevas in­ve­r­sio­nes en él. Como la co­m­pe­te­n­cia sigue au­me­n­ta­n­do, tiene sentido di­ve­r­si­fi­car los productos, por ejemplo, de­sa­rro­lla­n­do nuevos productos o buscando la expansión hacia nuevos mercados.

Las empresas suelen recibir el capital necesario hacia el final de la fase puente por parte de:

  • So­cie­da­des de capital riesgo o venture capital: las startups que se en­cue­n­tren en la fase puente también pueden conseguir nuevos in­ve­r­so­res de capital riesgo. Sin embargo, a menudo son reacios a ejercer in­flue­n­cia sobre la empresa y apenas cumplen una función de ase­so­ra­mie­n­to. Dado que la inversión ahora es mucho menos arrie­s­ga­da, ya no se les denomina in­ve­r­so­res de riesgo, sino so­cie­da­des private equity que ga­ra­n­ti­zan las acciones de la empresa con su capital.
  • Capital externo de los bancos: a medida que va au­me­n­ta­n­do la solvencia de la startup, los bancos están más di­s­pue­s­tos a co­n­ce­de­r­les préstamos elevados.
  • Fi­na­n­cia­ción puente antes de la salida a bolsa: si una startup decide salir a bolsa, puede ser fi­na­n­cia­da por in­s­ti­tu­cio­nes como bancos de inversión, fondos de inversión o empresas emisoras.

Fases avanzadas

En las de­no­mi­na­das fases avanzadas del proceso para financiar una startup la empresa se encuentra ya fi­r­me­me­n­te anclada en el mercado, co­n­ve­r­ti­da quizás en una de las empresas co­n­so­li­da­das de la industria o incluso en un líder del mercado. En la fase final, los recursos fi­na­n­cie­ros se emplean para ampliar la gama de servicios (nuevos productos, expansión a otros países, etc.), para campañas de marketing, para la gestión em­pre­sa­rial o para la re­es­tru­c­tu­ra­ción de la startup.

Si los fu­n­da­do­res es­tu­vie­ran in­te­re­sa­dos en vender, esta fase se perfila como el momento perfecto para hacerlo. Esto se conoce como la salida o la fase final de la startup.

Sin embargo, si la intención a largo plazo es seguir tra­ba­ja­n­do con la empresa, aquí comienza la fase de ma­du­ra­ción. Las formas de fi­na­n­cia­ción en esta fase son diversas: la búsqueda pro­gre­si­va de in­ve­r­so­res y de pre­s­ta­mi­s­tas es una opción, así como el in­cre­me­n­to en la acu­mu­la­ción de capital au­to­ge­ne­ra­do. En caso de que la salida a bolsa haya sido exitosa, también se obtendrán be­ne­fi­cios a partir de esta.

Las fases finales de empresas que co­me­n­za­ron su andadura siendo startups difieren unas de otras. Sin embargo, cua­l­quie­ra que haya llegado a este punto puede echar la vista atrás y afirmar que la fi­na­n­cia­ción de la startup ha concluido con éxito.

El boots­tra­p­pi­ng como al­te­r­na­ti­va: fundación y fi­na­n­cia­ción in­de­pe­n­die­n­te

A pesar de las diversas opciones de fi­na­n­cia­ción de startups, algunos em­pre­n­de­do­res optan por financiar ellos mismos su idea de negocio. Si en la es­tru­c­tu­ra em­pre­sa­rial no se cuenta con in­ve­r­so­res externos, se habla de boots­tra­p­pi­ng.

Ventajas del boots­tra­p­pi­ng

Los in­ve­r­so­res de startups típicos como los business angels, las in­cu­ba­do­ras o las so­cie­da­des de capital riesgo, esperan, a cambio de su apoyo fi­na­n­cie­ro y del ase­so­ra­mie­n­to que prestan a los em­pre­n­de­do­res, poder opinar sobre la orie­n­ta­ción de la empresa. Los fu­n­da­do­res que no venden acciones a los in­ve­r­so­res conservan el control total sobre todas las de­ci­sio­nes co­me­r­cia­les. Además de que todo el beneficio se mantiene en ci­r­cu­la­ción.

En la mayor parte de los casos, las empresas que se au­to­fi­na­n­cian por completo se ven obligadas a ser más efi­cie­n­tes que aquellas con en­deu­da­mie­n­to. Después de todo, los fondos son escasos, por lo que se evita cualquier coste in­ne­ce­sa­rio.

Aquellos que logren crear una empresa rentable a través de boots­tra­p­pi­ng au­me­n­ta­rán su repu­tación como fu­n­da­do­res y em­pre­sa­rios. Y en el supuesto caso de que tengan que recurrir a recursos fi­na­n­cie­ros externos para proyectos futuros, tendrán más po­si­bi­li­da­des de co­n­se­gui­r­los. Después de todo, los in­ve­r­so­res y pre­s­ta­mi­s­tas tienen mucha confianza en aquellos em­pre­n­de­do­res que hayan puesto en marcha con an­te­rio­ri­dad un modelo de negocio exitoso y au­to­fi­na­n­cia­do desde cero. Este aspecto puede im­pre­sio­nar también a socios co­me­r­cia­les y clientes.

De­s­ve­n­ta­jas del boots­tra­p­pi­ng

Sin embargo, aquellos que no quieren depender de in­ve­r­so­res externos y quieren construir su empresa por su cuenta o con sus co­fu­n­da­do­res suelen necesitar más paciencia y re­si­s­te­n­cia debido a que la mayor parte del capital de la empresa se genera por sí mismo y se tarda no­r­ma­l­me­n­te más tiempo en disponer de grandes ca­n­ti­da­des de dinero. Además, algunas ideas de negocio requieren más capital, sobre todo, durante la fase de expansión.

Por otra parte, el riesgo de un negocio de­fi­ci­ta­rio es mayor con el boots­tra­pi­ng. Si los fu­n­da­do­res de la startup pro­po­r­cio­nan ellos mismos todo el capital pero se en­cue­n­tran en números rojos y se declaran in­so­l­ve­n­tes, las deudas les co­rre­s­po­n­den a ellos. Por lo tanto, la presión sobre los fu­n­da­do­res puede ser muy grande en el caso de que se financien a sí mismos. Además, no se pueden be­ne­fi­ciar del ase­so­ra­mie­n­to y la ex­pe­rie­n­cia de los in­ve­r­so­res externos.

En resumen: las diversas opciones para financiar una startup

Si tienes una idea original y co­n­vi­n­ce­n­te, puedes encontrar socios muy diversos para la fi­na­n­cia­ción de tu startup. En general, lo que más te ayudará a conseguir in­ve­r­so­res po­te­n­cia­les para tu proyecto es un plan de negocios pro­fe­sio­nal que no sea ni muy extenso ni muy escueto.

La fi­na­n­cia­ción de startups antes y después de su fundación difiere de la forma de obtener capital para empresas tra­di­cio­na­les. Muchos de los in­ve­r­so­res no pretenden recibir di­vi­de­n­dos o intereses, sino que desean adquirir acciones de la empresa a cambio de la su­b­ve­n­ción que han prestado. Al financiar una startup, los in­ve­r­so­res, ya sean business angels, socios a través de cro­w­di­n­ve­s­ti­ng, in­cu­ba­do­ras o so­cie­da­des de capital riesgo, co­n­si­de­ran que esta pa­r­ti­ci­pa­ción en el capital riesgo debe amo­r­ti­zar­se a través de la di­s­tri­bu­ción continua de be­ne­fi­cios o de la posterior venta de las acciones.

La venta de acciones de la empresa te permitirá, como em­pre­n­de­dor, disponer de forma inmediata de una mayor solidez fi­na­n­cie­ra. Además de be­ne­fi­ciar­te de la inversión de capital por parte de los ac­cio­ni­s­tas, tendrás la ventaja de que te apoyarán en lo relativo a la fi­na­n­cia­ción de empresas y su es­ta­ble­ci­mie­n­to. Esto puede hacerse, por ejemplo, mediante funciones de ase­so­ra­mie­n­to, pero también mediante la asi­s­te­n­cia en ope­ra­cio­nes co­me­r­cia­les. A cambio, sin embargo, muchos in­ve­r­so­res exigen cierto poder en la dirección y el fu­n­cio­na­mie­n­to de la empresa, lo que supone que perderás parte de tu libertad en la toma de de­ci­sio­nes.

Para aquellos em­pre­n­de­do­res que cuentan con su­fi­cie­n­te capital y/o un modelo de negocio que puede ser mo­ne­ti­za­do rá­pi­da­me­n­te, el boots­tra­p­pi­ng es otra de las opciones. Por medio de este enfoque, puedes crear pru­de­n­te­me­n­te tu startup sin depender de in­ve­r­so­res externos. Sin embargo, a di­fe­re­n­cia de lo que ocurre cuando cooperas con ac­cio­ni­s­tas, todo el riesgo fi­na­n­cie­ro recae sobre ti. Además, la empresa no crece tan rápido debido a los recursos fi­na­n­cie­ros limitados. Por el contrario, mantienes al cien por cien el control de tu empresa.

Aquellos que no cuentan con los recursos eco­nó­mi­cos su­fi­cie­n­tes para la fi­na­n­cia­ción de su startup, no ne­ce­sa­ria­me­n­te tienen que vender acciones de la empresa para hacer dinero. También pueden intentar conseguir un crédito, su­b­ve­n­cio­nes estatales para startups o ayudas a través de cro­w­d­le­n­di­ng. La fi­na­n­cia­ción de una startup para su es­ta­ble­ci­mie­n­to y de­sa­rro­llo depende de muchos factores di­fe­re­n­tes. Mientras tengas una idea de negocio pro­me­te­do­ra y la presentes de forma pro­fe­sio­nal y co­n­vi­n­ce­n­te a los in­ve­r­so­res, di­s­po­n­drás de muchas opciones para financiar tu startup.

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