Entrevistas de evaluación: sácales el máximo partido

En función del motivo y la situación, las reuniones de evaluación pueden resultar más o menos atractivas. En ellas, el empleado y su superior se reúnen para analizar objetivos, perspectivas de futuro, éxitos y fracasos. Son estos, los fracasos, los que se hacen más difíciles de tratar, independientemente del lado de la mesa en el que se siente el interlocutor. No es agradable para un empleado escuchar que su trabajo no cumple con las expectativas, si bien tampoco es tarea fácil comunicar a los trabajadores los aspectos negativos de su dedicación diaria. Con todo, no hay por qué preocuparse a la hora de afrontar una entrevista de feedback: con una buena preparación y siguiendo algunas normas sencillas, tendrá lugar una conversación constructiva de la que todos los implicados puedan beneficiarse.

El objetivo de la entrevista de evaluación

Las evaluaciones del rendimiento suelen llevarse a cabo a modo de entrevista anual. Normalmente responden a las exigencias del departamento de personal, de modo que ni entrevistador ni entrevistado pueden oponerse a tomar parte. También pueden producirse en cualquier otro momento y tantas veces como sea necesario si una de las partes (empleado o jefe) lo requiere. No obstante, se suele estipular un plazo determinado para que tengan lugar (anualmente, semestral o trimestralmente, etc.). Como en muchos casos las entrevistas de evaluación son un formalismo con el que hay que cumplir, algunos lo consideran un mal necesario en vez de verlo como una oportunidad para obtener un feedback.

El fin principal de las reuniones de evaluación es valorar el rendimiento de los empleados, que además tienen la oportunidad de comunicar sus necesidades y planes de futuro con respecto a la empresa, así como sus problemas o desacuerdos. Las preguntas que han de responderse son, entre otras: ¿qué impide al empleado ofrecer un rendimiento mayor? ¿Hay algún problema en el proceso del que el superior no tenga conocimiento? ¿Cómo se ve el empleado en el futuro en relación con la empresa?

Por su parte, el jefe debe realizar críticas, siempre que estén justificadas, además de elogiar el trabajo bien realizado y resaltar el potencial del empleado: ¿qué ha ido bien?, ¿qué podría haber sido mejor? Este es el momento también de dar una respuesta a los deseos del trabajador. Asimismo, se podrá discutir si los objetivos de los empleados son realistas y, si lo son, qué medidas hay que tomar para alcanzarlos.

Consejo

Al realizar una entrevista de evaluación, pueden surgir conflictos si no se hace de la forma correcta. Si es el caso, conviene acceder a una serie de métodos para la gestión de conflictos para evitar que se prolonguen en el tiempo.

Los diferentes tipos de entrevistas de evaluación

Existen diferentes motivos por los que los jefes de equipo y los empleados se reúnen para llevar a cabo estas entrevistas. Aunque normalmente se trata de conversaciones en las que se evalúa el desempeño, también se puede aprovechar la ocasión para tratar otros temas. Existen diferentes ocasiones para reunirse con el empleado:

  • Anual: estas reuniones periódicas dan la oportunidad, tanto a jefes como a empleados, de tratar los problemas, los éxitos alcanzados y los planes de futuro.
     
  • Feedback: también en el caso de las entrevistas de feedback que tengan lugar fuera del calendario estipulado, ambas partes pueden tratar planes futuros o algún otro tema desde una perspectiva crítica.
     
  • Problemas: si los superiores detectan que un empleado está teniendo problemas en algunos ámbitos, una reunión puede ayudar a reconocer las causas y encontrar las soluciones
     
  • Conflictos: si se descubre algún conflicto entre compañeros, una reunión es el primer paso para mitigar la situación.
     
  • Éxitos: los éxitos también pueden ser motivo de reunión, para así poder analizar qué hizo posible el desempeño con excelencia.
     
  • Incorporación al trabajo: sirve para poner al día a los empleados que se han ausentado de la empresa durante un largo periodo por una baja por maternidad o paternidad, por enfermedad, por una excedencia, etc.
     
  • Ascenso: en una entrevista de este tipo se pueden tratar también las posibilidades de las que disponen los empleados para obtener un puesto superior.
     
  • Despido: si se ha de despedir a un empleado, es necesario reunirse con él para indicar los motivos por los que se lleva a cabo. Si, por el contrario, es el trabajador el que renuncia a su puesto, entonces se puede utilizar la reunión para conocer si se debe a algún problema relacionado con la empresa o con el puesto al que se quiere renunciar.
     
  • Salida de la empresa: antes de salir de la empresa, ya sea de forma voluntaria o determinada por la empresa (despido), una reunión final puede ayudar a ambas partes a mejorar el desempeño en el futuro.
     
  • Sueldo: tanto en las reducciones como en los aumentos de salario, es necesario una reunión para poder discutir los motivos de los cambios.
Nota

No hay que confundir las reuniones al uso con la entrevistas de rendimiento, pues no es el objetivo de estas últimas analizar en detalle tareas o actividades pendientes.

Beneficios de las entrevistas de evaluación

Este tipo de reuniones no se centran en un único objetivo. Las entrevistas de feedback entre empleados y superiores conllevan muchos más aspectos positivos.

Favorece la comunicación

Estas entrevistas no deberían considerarse como un evento más dentro del calendario empresarial, sino que habrían de servir para potenciar la comunicación entre diferentes posiciones. Así, los empleados sienten que también pueden contactar de forma espontánea con los jefes en caso necesario.

Fortalece la confianza

Cuando las dos partes usan estas reuniones de evaluación de la forma adecuada, se fortalece la confianza. Para ello es necesario que ambas aborden los temas con seriedad y estén dispuestas a abrirse. Con las cartas sobre la mesa se disipa la posible desconfianza y se fortalece la cohesión.

Mejora del clima de trabajo

Cuando alguien siente que se le toma en serio, también mejora su estado de ánimo en el trabajo. Para que esto ocurra, es necesario que la conversación no solo tenga lugar en una dirección. Si los superiores aclaran que para ellos también es importante el punto de vista de los empleados, se mejora la atmósfera de trabajo.

Motiva a los trabajadores

En las entrevistas de evaluación los jefes tienen también la posibilidad de motivar a los empleados. Si se les elogia por un éxito conseguido y se les ofrece perspectivas de mejora, se puede influir de manera positiva en su motivación. La disposición al trabajo tras una reunión de este tipo ha de ser siempre más alta que antes de que tuviese lugar.

Fortalece los vínculos intrapersonales

Una reunión de feedback implica sinceridad. Las partes integrantes se tratan desde una perspectiva más personal, sin tener tanto en cuenta su posición dentro de la empresa. Las diferencias existentes entre responsabilidad y salario pierden su importancia y se fortalece el vínculo entre ellos.

Proporciona información

En ocasiones puede que cada una de las partes desconozca las características del trabajo de la otra y los escenarios que tienen lugar en segundo plano. El empleado puede conocer aquí los motivos que han llevado a la dirección a tomar una u otra decisión, mientras que el jefe aprende los retos a los que se enfrenan los empleados a diario.

Amplía perspectivas

Para ambas partes tiene sentido ocuparse de los propios objetivos antes de una entrevista. Sin embargo, el debate abierto también permite identificar nuevos objetivos y descubrir nuevas perspectivas.

Permite la participación

Durante la reunión, los empleados pueden aportar sus propias ideas y propuestas. Como consecuencia, puede ocurrir que se apruebe lo propuesto enseguida o que se otorgue más responsabilidad al empleado para poder instaurar sus propias ideas.

Descubre posibles conflictos

Normalmente los superiores no son conscientes de los conflictos que pueden surgir entre sus empleados. Sin embargo, en este tipo de comunicación más personal, los conflictos que de otra manera solo se notarían de forma subliminal salen a relucir abiertamente. A través de la conversación con diferentes empleados, el jefe puede obtener una imagen completa de la situación.

Contenido habitual en una entrevista de evaluación

Son sobre todo las entrevistas que se repiten con cierta regularidad (ya sean anuales, semestrales o trimestrales) las que acostumbran a compartir un patrón. Grosso modo se puede estructurar en tres partes. En primer lugar, se analiza el estado actual de las cosas. A continuación, se pasa a la planificación de futuro, fase en la que se establecen tareas determinadas para los meses siguientes. Finalmente, en la tercera fase se tratan perspectivas a largo plazo. Aunque sin concretar, se ponen por escrito los objetivos pactados y las oportunidades de desarrollo.

En la práctica ha de pasarse de un punto a otro de manera fluida. Aunque suele haber una plantilla con una lista de preguntas, lo más importante es conseguir que ambas partes hablen abiertamente. Por eso, es normal que en el transcurso de la entrevista se salten algunos puntos que sean tratados en el final. Con todo, los temas que suelen tratarse en este tipo de entrevistas son:

  • Objetivos de la entrevista: ¿qué se quiere conseguir? Antes de reunirse, es de gran ayuda que ambas partes establezcan los objetivos que se quieren alcanzar con la entrevista.
     
  • Retrospectiva: ¿qué ha pasado en los últimos meses? Tanto empleados como superiores repasan las actividades ya finalizadas. De esta forma se establece un puente mental que conecta la última entrevista con la que está teniendo lugar.
     
  • Elogios y críticas: ¿qué ha funcionado y qué no ha ido tan bien? El superior ha de nombrar los éxitos para favorecer la conexión con el empleado. No obstante, en ningún caso han de ocultar los aspectos negativos.
     
  • Potencial de desarrollo: ¿cómo proseguir en la carrera profesional? El superior muestra al empleado los aspectos en los que puede seguir creciendo.
     
  • Nuevas tareas: ¿cuáles son las responsabilidades de los empleados? Estos se pueden ofrecer a realizar nuevas tareas o reciben propuestas de sus jefes. Se puede llegar a un acuerdo sobre las nuevas obligaciones, las cuales han de ser puestas por escrito.
     
  • Planificación: ¿qué pasos hay que seguir? Para que el empleado pueda llevar a cabo las nuevas tareas de la forma esperada, ambas partes se ponen de acuerdo en una serie de pasos intermedios.
     
  • Resumen: ¿sobre qué se ha hablado? Para que ambas partes se encuentren en el mismo nivel al final y no surjan malentendidos, se resumen los puntos tratados y las tareas planeadas.

Marco de condiciones para una entrevista de evaluación efectiva

Para que una entrevista de evaluación sea constructiva y efectiva no solo es importante lo que se habla, sino también, cuándo, cómo y dónde. Contar con tiempo suficiente para llevarla a cabo es esencial: si bien en algunas ocasiones suele durar media hora, es mejor reservar una hora completa para la entrevista, pues puede que tome más tiempo de lo esperado. La fecha y la duración han de conocerse con cierta antelación para que no coincida con otras reuniones.

La entrevista de evaluación es confidencial y, aunque ocurra en un ámbito profesional, pueden mostrarse ciertas emociones y experiencias personales. Esto se logra mejor con una atmósfera tranquila que en un ambiente ruidoso en el que alguien pueda interrumpir la reunión en cualquier momento.

Por norma general, el encuentro se planifica como una reunión privada. Sin embargo, también puede estar acompañada por un compañero de recursos humanos, especialmente cuando se tratan temas delicados. Un tercero imparcial puede intervenir en caso de discrepancias sobre lo que se dijo durante la reunión.

El respeto mutuo es fundamental en una entrevista de evaluación, lo que debería quedar reflejado también en la selección de las palabras y el contenido tratado, todo lo cual permite que tenga lugar una conversación constructiva. Si se abordan temas críticos tiene sentido demostrar de nuevo la estima mutua al final de la conversación. De este modo la reunión se termina con una buena sensación para ambas partes.

Una buena forma de expresar este respeto se observa en la preparación. Los empleados, por su parte, han de pensar de antemano qué objetivos quieren conseguir en el futuro y qué apoyos de los jefes necesitan para ello. Si bien es más importante aún que los superiores estén preparados. Normalmente los jefes de equipo tienen a varias personas a su cargo y no pueden recordar los detalles de cada uno de ellos. Para que durante la reunión no haya que buscar en el acta, es necesario que los jefes hayan recopilado toda la información con antelación y muestren algunas ideas sobre cómo podría ser la cooperación futura con el empleado.

Cómo realizar una entrevista de evaluación: algunos consejos para jefes de equipos

Cada entrevista de evaluación es diferente pues en ella influye la personalidad de los participantes. Sea como sea, para que se lleve a cabo de manera satisfactoria, es necesario tener en cuenta el historial, los deseos y los requisitos del empleado. A pesar de las singularidades, tiene sentido atenerse a una plantilla para evitar olvidar puntos importantes.

Preparación

Si se realiza una buena preparación, el jefe de equipo podrá concentrarse completamente en el empleado en el transcurso de la reunión, pues dispone ya de toda la información con antelación.

Concertar una cita: hay que establecer con tiempo cuándo tendrá lugar la reunión y planificar una duración de, al menos, una hora.

Reservar una sala: para que tenga lugar una conversación fluida, se recomienda reservar una sala tranquila.

Informar al empleado: además de hacerle saber al empleado el lugar y la hora, se le puede pedir que prepare la reunión.

Recopilación de información: la entrevista se centra en los trabajadores, en su rendimiento y sus objetivos. Para ello es necesario disponer de la información correspondiente: esta puede estar disponible en el acta personal del empleado, aunque en ocasiones habrá que recurrir a otras fuentes más concretas. En general, habrá que conocer lo siguiente:

  • Detalles del contrato
  • Periodo contratado
  • Ámbito de actividades
  • Habilidades y desempeño
  • Objetivos acordados
  • Éxitos extraordinarios
  • Fracasos poco habituales
  • Feedback de otros compañeros

Considerar el posible crecimiento profesional del empleado: pensar de antemano en el potencial de los empleados y en las responsabilidades que pueden asumir en el futuro es otra tarea propia de la preparación. Esto permite abordar específicamente estas áreas temáticas durante la reunión, sin tener que programar una cita posterior para hacerlo.

Transcurso de la reunión

Tener un guion sirve para no perder el hilo de la conversación, aunque no hace falta seguirlo al pie de la letra, sino que ha de utilizarse como apoyo para no olvidar ningún punto importante. El empleado, además, ha de tener la oportunidad de contribuir a dar forma al curso de la conversación: es la única manera de conseguir una comunicación constructiva.

Inicio: hay que presentarse frente al empleado con una actitud amigable, favoreciendo un ambiente de confianza.

  • Bienvenida
  • Crear una atmósfera positiva
  • Especificar el tiempo del que se dispone

Motivo de la entrevista: es importante conversar siempre en el mismo nivel. Por eso se recomienda definir al principio de qué se quiere hablar y cómo se desarrollará la conversación.

  • Reproducir el motivo de la entrevista (entrevista anual, ascenso, etc.)
  • Concretar los objetivos
  • Explicar los procedimientos

Intercambio: ambas partes deben tratar cómo se encuentra la situación del momento. De esta forma se pueden descubrir también posibles problemas existentes.

  • Situación laboral
  • Dirección
  • Trabajo conjunto

Balance: echar la vista atrás y nombrar los cambios sucedidos en el trabajo del empleado a partir de la última entrevista es una buena forma de establecer un puente para pasar de la entrevista preliminar al feedback real.

  • Referencia a la entrevista de evaluación anterior
  • Cambios desde la última entrevista
  • Incidencias en los últimos tiempos
  • Retos específicos en un pasado reciente
  • Éxitos
  • Fracasos

Percepciones: la percepción de la situación puede variar entre el empleado y el jefe de equipo. Especialmente en el caso de temas controvertidos es importante que ambas partes describan sus puntos de vista.

  • Punto de vista del empleado
  • Evaluación del desempeño actual

Frustraciones: una discusión abierta y clara en la que también se abordan los aspectos negativos puede despertar emociones. El empleado ha de tener la posibilidad de mostrar su frustración, sentimiento que ha de ser respetado y tenido en cuenta sin por ello dejarse llevar por una discusión emocional.

Perspectivas de desarrollo: tras haber tratado el estado de las cosas, se puede proceder a los planes de futuro. ¿Cuáles son las expectativas del empleado?, ¿cómo lograrlas?

  • Expectativas del empleado
  • Potencial de desarrollo
  • Tareas o ámbitos posibles
  • Oportunidades de ascenso

Acuerdos: a partir de la discusión sobre las posibles perspectivas se puede trabajar con el empleado en la planificación de las próximas semanas o meses. Juntos se decide el periodo en el que deben completarse los cambios.

  • Plazo
  • Formación profesional
  • Nuevas tareas
  • Pasos necesarios para completar con la formación

Fin: la reunión ha de terminar con una impresión positiva.

  • Resumen
  • Perspectiva sobre reuniones sucesivas
  • Dar las gracias por el tiempo al empleado

Seguimiento

Como en la entrevista se han establecido objetivos y puntos importantes, tras la reunión han de seguirse una serie de acciones que son las que harán posible iniciar los cambios.

Registrar: durante la conversación se han ido tomando notas que han de organizarse dentro de una estructura para que, pasado el tiempo, por ejemplo, en la reunión del año siguiente, se tenga constancia de lo que se discutió. El documento ha de compartirse con el empleado.

Envar: si existen formularios especiales, como un cuestionario de calificación, hay que enviarlos a las personas adecuadas del departamento de personal.

Poner en marcha: las nuevas tareas o cursos de formación que se han acordado deben ser implementados.

Aprender: cada evaluación de los empleados aporta nuevas perspectivas para el futuro. Como jefe hay que observar qué estrategias funcionaron bien y qué podría mejorarse para futuras entrevistas.

Las entrevistas de evaluación: claves para empleados

También como empleado hay tener en cuenta una serie de puntos en estas reuniones. Con una buena preparación y con una actitud positiva, el feedback puede ser muy beneficioso y ambas partes puede obtener un resultado muy provechoso.

Preparación

Aunque la preparación para un empleado es menos exigente que para un superior, se recomienda cierta planificación antes de comenzar con la entrevista. ¿Cuáles fueron los acuerdos pactados en la última reunión? ¿Qué ha sido diferente en los últimos meses? ¿Se han cosechado éxitos o se ha fracasado en algún ámbito? Además, una preparación permite que las críticas o noticias inesperadas no tomen por sorpresa al empleado y pueda reaccionar de la mejor manera posible.

Se recomienda además abordar la conversación de forma proactiva: ¿qué metas a corto o largo plazo se pretenden alcanzar? Se pueden escoger metas ambiciosas, pero también hay que ser realista y considerar lo que objetivamente se puede lograr en los próximos meses. Todo ello debe ir acompañado de una argumentación donde quede claro por qué se es adecuado para las nuevas tareas que se proponen.

Mantén siempre la calma

No se trata de un tribunal, de ahí la necesidad de evitar una postura defensiva o agresiva. También el jefe pretende que la reunión tenga un curso positivo y su efecto sea constructivo. Por eso es importante mantener una actitud amigable y mostrar voluntad de mejora ante las críticas.

Aceptar las críticas

Nadie es perfecto y puede que el jefe muestre algunos puntos negativos al empleado. Sin embargo, este no ha de tomar las críticas como algo malo, sino como un motivo para mejorar. Por eso es importante tomar en serio el feedback así como mostrar interés y ganas de mejorar en los puntos planteados.

Hacer un feedback

Para muchos es aún más difícil expresar una crítica que recibirla, sobre todo si se trata de un superior. Cierto es que no todos los superiores piden a sus empleados un feedback, aunque hay veces en las que sí ocurre. Si es el caso, los comentarios han basarse en hechos objetivos y ha de procederse con diplomacia. Sin olvidar que no solo hay que mostrar los aspectos negativos: los jefes también se alegran cuando se alaba su trabajo.

Puesta en marcha

En el mejor de los casos, el empleado tendrá ante sí mismo una serie de metas por cumplir que han de ser abordadas lo más rápido posible. Por ello es importante:

  • Reflexionar sobre el feedback
  • Abordar las nuevas tareas
  • Planificar la formación posterior
En Resumen

Este tipo de reuniones son siempre una oportunidad para seguir creciendo. En el mejor de los casos ambas partes abordan el futuro con nuevas ideas y objetivos.

Por favor, ten en cuenta el aviso legal relativo a este artículo.


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