Solicitar un presupuesto: qué es y qué tener en cuenta como cliente

A nadie le gusta gastar el dinero alegremente y, por eso, cuando se proyecta una reforma en casa o la puesta a punto de un automóvil, lo más normal es querer hacerse una idea lo más exacta posible de los costes a que se va a tener que hacer frente. Un presupuesto de venta es un instrumento muy eficaz para lograr una visión general del gasto que se espera, hacer cuentas y comparar a varios proveedores en base a las mismas prestaciones.

Pero muchos consumidores tienen abundantes dudas al respecto de lo que cabe esperar o no de un presupuesto comercial: ¿es normal pagar por un presupuesto? ¿Es vinculante? ¿Qué pasa si se dan desviaciones del precio presupuestado? Sigue leyendo y encontrarás respuesta a estas y otras preguntas.

¿Qué es un presupuesto?

Un presupuesto de venta presenta una oferta al cliente que contiene los gastos previstos para su realización. Este tipo de oferta comercial se da comúnmente en oficios (instaladores, pintores, mecánicos, etc.) que no trabajan con precios cerrados, sino que ofrecen servicios que se ajustan a las necesidades variables de sus clientes y, en consecuencia, no conllevan siempre los mismos costes. La estimación profesional de estos proveedores permite al cliente hacerse una idea más o menos exacta del precio que cuesta su oferta y de si los costes (por materiales o mano de obra, por ejemplo) son realistas.

Definición

Un presupuesto de venta es un documento preparado por un proveedor de servicios o una empresa que estima los costes previstos por llevar a cabo el servicio solicitado por el cliente.

La razón de ser de los presupuestos se explica por el tipo de servicios que se da en estos sectores, que se caracteriza por implicar un plazo más o menos extenso en el tiempo, obras de mayor o menor envergadura y, en definitiva, costes elevados dependientes de multitud de factores. En estos casos, las asociaciones de protección del consumidor recomiendan siempre, antes de decidirse por una empresa, solicitar varias estimaciones que contengan un esbozo suficientemente transparente de los gastos a venir.

¿Qué datos ha de incluir un presupuesto de venta?

En un presupuesto, los gastos previstos pueden cifrarse de forma exacta o de forma orientativa. Si no se pueden enumerar exactamente por la influencia de otros factores, se ha de informar al cliente de la forma como se calculan los precios (art. 60, Ley General para la defensa de los consumidores y usuarios, LGDCU).

Un presupuesto de venta profesional debería reflejar siempre esta información:

  • Identificación fiscal del emisor (proveedor, empresa o autónomo)
  • Identificación fiscal de la parte contratante (cliente)
  • Contenido del presupuesto: trabajos o servicios a realizar (conviene incluir una breve explicación de los mismos), incluidos los materiales y la mano de obra
  • Precios detallados por todos los elementos implicados en la obra o servicio
  • El método de pago y el tiempo establecido para ello
  • Periodo de validez de la oferta (no existe una regulación legal)
  • Firma y sello del emisor
Consejo

Lee atentamente toda la información contenida en un presupuesto para detectar pequeños errores que podrían provocar grandes males, como una coma poco afortunada (1.100,00 euros en lugar de 110,00) porque, una vez firmado, el presupuesto se convierte en un contrato de obligado cumplimiento para ambas partes.

Hay empresas que ofrecen a sus clientes la posibilidad de añadir o descartar servicios o productos para personalizar así el precio resultante. Si tu empresa se ajusta a esta posibilidad, no temas utilizarla.

Nota

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¿Debo pagar por pedir un presupuesto?

Elaborar un presupuesto implica un cierto esfuerzo (de tiempo y personal) que muchas empresas esperan compensar, sobre todo si conlleva planificaciones, cálculos o esbozos complejos y de gran alcance. La Ley no se inmiscuye en este aspecto y da margen de maniobra a los contratistas para decidir si cobran por elaborar un presupuesto o no. La única condición expresa que permite a un empresario cobrar por la elaboración de un presupuesto es haberlo acordado explícitamente de antemano con el contratante. Del mismo modo, el cliente está en su derecho de no pagarlo si no se ha establecido dicha condición previa presentación del documento. Una opción a la que recurren muchos empresarios y autónomos es descontar esta tasa del precio final si se acepta la oferta y se lleva a cabo el servicio contratado. Si el cliente no está de acuerdo con el pago de esta tasa, la empresa puede rechazar elaborar el presupuesto.

¿Cuál es la validez legal de un presupuesto?

Los presupuestos de ventas son documentos comerciales sin validez legal puesto que su fin principal es el de la información. Con todo, dado que es el primer documento que regulará la prestación del servicio y se convertirá en contrato una vez aceptado y firmado por el cliente, conviene poner sumo cuidado en su elaboración. Y si bien no es vinculante, el empresario se compromete, entregándolo al cliente, a cumplir las condiciones detalladas durante el plazo de validez indicado (si no se indica ningún plazo de validez, se entiende que las condiciones relatadas tienen validez infinita y un cliente puede reivindicarlas en cualquier momento). La Ley no establece ningún plazo de validez, pero suele ser de siete, diez, treinta o noventa días.

Una vez aceptado, verbalmente o por escrito, el presupuesto se convierte en un contrato vinculante ejecutable según las condiciones que se han explicitado en él. La aceptación verbal es legalmente vinculante, pero muchas empresas prefieren tener constancia por escrito puesto que es más fácil de probar en caso de conflicto.

Es importante tener en cuenta que, una vez aceptado, un presupuesto compromete a ambas partes: al contratante a permitir su ejecución y abonar lo acordado, y al contratista a ejecutarlo en función de lo acordado. Muchas empresas incluyen una cláusula que les da un poco más de margen de maniobra en caso de que el tiempo de ejecución se extienda por causas ajenas al cliente. En estos casos, esta adición al contrato justifica el precio por día concluido el plazo inicial. También se ha de acordar la ejecución de obras imprevistas que supongan un mayor gasto. El contratante siempre tiene la última palabra. Si acepta, el acuerdo se añade al contrato original.

Es importante mencionar el derecho de desistimiento que asiste al cliente en caso de querer cancelar el contrato durante los primeros siete días (art. 71.1, LGDCU). Descrito en los artículos 69-79 de la Ley, el contratante no tiene la obligación de aducir ningún motivo por la interrupción o cancelación del contrato.

Por favor, ten en cuenta el aviso legal relativo a este artículo.