¿Eres un buen jefe? Tipos de liderazgo y estilos posibles

Existen numerosos métodos para dirigir a un equipo. En función de la situación y del propósito las habilidades necesarias varían. En principio, se diferencian tres tipos de liderazgo: manager, líder y especialista.

Cada uno de ellos cumple una tareas determinadas y, en consecuencia, cuenta con unas características propias.

¿Soy líder, manager o especialista?

¿Cómo saber qué estilo de liderazgo encarnas?, ¿cuál prefieres?, ¿qué diferencia a cada uno de los principales tipos de liderazgo existentes?

El management (en español entendido como la dirección o gestión empresarial) es un tipo de liderazgo centrado, entre otras cosas, en fijar objetivos, planificar, tomar decisiones y comunicar indicaciones. Es decir, se trata de una actividad para el control y la administración empresarial.

Hecho

Un manager planifica los pasos que seguir en el trabajo, lleva a cabo las tareas organizativas y da instrucciones.

El concepto de liderazgo, en sí mismo, centra la atención en la interacción directa entre los puestos de mando y los empleados. En esta categoría se le da especial importancia a la habilidad comunicativa del líder y su capacidad para generar confianza entre los empleados. Mientras que en un tipo de liderazgo como el management se suele trabajar de forma unidireccional, de “arriba hacia abajo”; el liderazgo se basa en una interacción en dos direcciones: de la persona al mando hacia el empleado y viceversa. Es por este motivo, que el liderazgo se puede considerar un tipo de gestión más personalizado.

Los líderes transmiten una visión de trabajo y, por lo tanto, proporcionan una perspectiva a largo plazo. Se encargan de movilizar y motivar a los empleados. Además, se ocupan de involucrar al equipo directamente en el proyecto, despertando el potencial existente y asegurando la cohesión dentro de la empresa. Trabajan en estrecha colaboración con el equipo, intercambiando continuamente ideas.

Hecho

Un líder dirige y motiva a los empleados a nivel personal. Para ello tienen que interaccionar con el equipo de diferentes formas.

El experto o especialista es responsable de mantener el estándar de calidad, basado en su alto grado de conocimiento en la materia. Transmite sus conocimientos a los empleados y está a su disposición en caso de que necesiten asesoramiento. Este tipo de liderazgo se centra realmente en el asunto en sí, lo que conlleva que en ocasiones se desatienda la gestión del personal. Además, en estos casos, al ser las personas al mando los especialistas en la materia, toman las decisiones en la mayoría de los casos ellos mismos.

Hecho

Siempre se recurrirá a un especialista cuando sea necesario transmitir conocimientos en una materia, asegurando su calidad.

Comparativa de los tres tipos de liderazgo

El tipo de liderazgo empresarial desempeña un papel determinante en el día a día de la empresa, pues contribuye a la obtención de buenos resultados. Escoger el tipo de liderazgo adecuado es esencial para mantener la motivación de los empleados. Y es que no es ningún secreto que los empleados satisfechos consiguen mejores resultados. Por lo tanto, lo principal como personal al mando, es decidir el tipo de liderazgo que se quiere seguir y los estilos que se van a aplicar.

Las grandes empresas necesitan tanto un buen manager, que salvaguarde el negocio y se encargue de la organización, como un líder para dirigir a los equipos de forma efectiva y promover la iniciativa y la innovación, teniendo siempre en cuenta la organización que el manager realiza. Todo ello, sin olvidar a los especialistas que diponen del know how necesario para llevar las ideas a la práctica.

Estilos de liderazgo y sus particularidades:

Manager

Líder

Especialista

Planificación

Visión

Conocimiento especializado

Procesos

Comunicación

Tareas

Estructura

Iniciativa

Trabajo autónomo

Organización

Innovación

Centralización de toma de decisiones

Reglas

Cambios

Calidad

Recursos

Empleados

Poner en práctica las propias ideas

 

En cada uno de estos tipos de liderazgo las competencias requeridas difieren, cambiando incluso el modo de comunicación con los empleados en cada uno de los casos. Un manager debe tener habilidades organizando y ha de mantener una visión de conjunto. Un líder ha de ser capaz de dirigir al equipo y motivar a los empleados. El especialista brinda a la empresa sus conocimientos específicos, pudiendo también trabajar como manager o como líder en su equipo.

No obstante, una única persona no suele poder cubrir todas estas funciones. En la práctica, puede ocurrir que un buen manager no sea un buen líder o un experto puede no tener las competencias suficientes para dirigir a un equipo al completo. Con todo, si se forma parte de los puestos de mando de la empresa, no importa si como manager, experto o líder, es importante seguir siempre desarrollando las propias habilidades, ampliar las competencias y siempre hacerse autocrítica.

¿Qué estilos pueden darse en cada uno de los tipos de liderazgo existentes?

En este punto es importante tener en cuenta los estilos de liderazgo existentes. Para descubrir a qué tipo de liderazgo atenerse, hay también que conocer los estilos de liderazgo. En la mayoría de los casos, se crea un estilo propio mezcla de diferentes subtipos del estilo principal, si bien dependiendo de la situación el estilo puede o debe cambiar. Este hecho es especialmente importante si se tiene en cuenta que el objetivo es dirigir de la mejor forma posible al equipo. Los estilos de liderazgo existentes son:

Estilo de liderazgo autoritario

En un estilo autoritario de liderazgo el empleado hace lo que el jefe mande. Este estilo es muy útil en situaciones de emergencia en las que se necesita reaccionar con rapidez. De esta forma todos los empleados siguen una misma dirección y se evita discutir las decisones largo y tendido.

Como persona al mando, en determinadas situaciones se requiere aplicar un estilo autoritario, por lo que hay que ser claro y preciso en las declaraciones y en la distribución de las tareas. Así se consigue proceder con mayor rapidez y no se da pie a discusiones. Su uso requiere, no obstante, bastante asertividad.

Aunque ¡cuidado! Un estilo de liderazgo autoritario aplicado por un tiempo prolongado puede empeorar el clima de trabajo y desmotivar al equipo. Es por eso que se recomienda combinarlo con otros estilos de gestión, sin olvidar que en las instrucciones dadas siempre hay que ser respestuoso con los empleados y analizar el propio proceder como jefe.

Estilo de liderazgo autoritativo

Para conseguir un buen ambiente de trabajo se puede aplicar el estilo de liderazgo autoritativo. Se trata de una opción a tener en cuenta, especialmente en los momentos de crisis, cuando se producen cambios en la empresa o cuando los empleados carecen de perspectiva. Aquí, el punto de referencia se encuentra en el equipo. El líder decide el proceder a largo plazo, aunque tiene en cuenta la libertad e independencia de los empleados. Todo ello promueve el compromiso de los miembros del equipo.

Un rasgo característico de este estilo de liderazgo es la disposición para la comunicación que debe mostrar la persona al mando. Esta personifica la autoridad, si bien deja este aspecto en un plano secundario. En su lugar impulsa a sus trabajares a seguirle y les anima a aportar sus propias ideas. De este modo, los empleados tienen la sensación de estar trabajando con mayor independencia y desarrollan sus propias competencias. No obstante, al mantener la concentración en la estructura del equipo se puede perder de vista el objetivo común.

Estilo de liderazgo afiliativo

La empatía y las habilidades sociales son esenciales en este estilo de liderazgo. Con la gestión afiliativa se trata de construir relaciones sanas entre los compañeros y promover una comunicacion abierta. Cuando hay problemas en el equipo, esta es una opción plausible.

Este estilo de liderazgo es apropiado cuando quiere darse humanidad al proceso de trabajo, mostrando comprensión cuando se trata de resolver un problema y manteniéndose siempre abierto al diálogo. De esta forma, la persona al mando demuestra que no es el producto o el servicio lo más importante, sino los empleados que trabajan para ello. Si bien este estilo suele tener un efecto positivo en el ambiente de trabajo, puede ocurrir que en el momento de tomar decisiones urgentes la persona encargada del equipo tenga poca credibilidad o resulte menos convincente.

Estilo de liderazgo democrático

Como ocurre en toda democracia, las decisiones se toman dentro del equipo. Uno de los aspectos positivos de este estilo de liderazgo es que los empleados pueden involucrarse y se consideran en situación de igualdad. Esto motiva al equipo y crea un buen ambiente a largo plazo. Además, como los trabajadores se sienten parte activa del equipo, también abordan sus tareas desde un enfoque más responsable.

Si se pretende que se escuche a los empleados del mismo modo que a la persona responsable del equipo, este estilo es adecuado. Con una responsabilidad compartida cada miembro del equipo se siente respetado, hecho que lo anima a participar de forma activa en el proceso y a aportar su opinión.

No obstante, al igual que ocurre en las sociedades democráticas, puede pasar que solo se preste atención a las personas con mayor capacidad de influencia, dejando de lado a otros. Como responsable, hay que tener la habilidad de saber quién está influenciando la dinámica del equipo, de qué manera, y qué preocupaciones pueden estar siendo descuidadas.

Liderazgo orientado al rendimiento

En situaciones extremas, el estilo de liderazgo orientado al rendimiento es la solución adecuada para poder dirigir al equipo en una sola dirección y ofrecer el máximo rendimiento conjunto en un periodo corto de tiempo. Esto puede deberse, por ejemplo, a la falta de personal en caso de bajas por enfermedad o a la necesidad de ajustarse a la fecha de entrega poco flexible de un proyecto.

Importante es que la persona al mando, ya sea como líder, manager o especialista, también rinda lo máximo posible. De lo contrario perderá rápidamente la credibidilidad y el respeto de los empleados. Además es importante permanecer receptivo y dispuesto a escuchar a los empleados, pues de lo contrario se muestra una figura demasiado autoritaria. Aunque tengan características comunes, este modelo de gestión empresarial se diferencia del autoritario en demandar el mayor compromiso a los empleados y al jefe: todos tienen que dar lo máximo de ellos mismos para alcanzar el objetivo.

No obstante, hay que prestar atención a un hecho: si se aplica en un periodo de tiempo muy largo este estilo de liderazgo acaba con la motivación y causa descontento entre los empleados. Es por eso que su aplicacion se recomienda siempre en combinación con otros estilos de liderazgo.

El coaching

En este estilo de liderazgo se presta atención al futuro de los empleados. Junto a estos se planifican estrategias, persiguiendo objetivos comunes. Si se consigue el éxito de cada empleado, también lo alcanza la empresa completa. Si, por ejemplo, el empleado quiere seguir formándose o se encuentra en una crisis personal, este método es muy eficaz para ayudarlo.

De forma muy similar al estilo afiliativo, el liderazgo en coaching centra la atención en el individuo. No obstante, este modelo de gestión empresarial pone todavía mayor enfáisis en la formación del potencial de cada uno de los miembros del equipo. Para ello, hay que conocer las expectativas de cada uno y dejarles espacio suficiente para que desarrollen sus habilidades. También es cierto que, si recibe demasiada orientación, se corre el riesgo de que el aprendizaje al final no se produzca.

Por lo tanto, el proceder como manager, líder o especialista es el de no perder de vista el potencial de cada uno de los empleados, promoverlo y fortalecerlo con los medios adecuados. A la larga, se consigue vincular a los trabajadores con la empresa.

Estilos de liderazgo: una comparativa

Cada estilo de gestión consta de una serie de ventajas que pueden ser de utilidad dependiendo de la situación. No por ello, hay que ignorar los inconvenientes que también pueden presentar. Como resumen se presenta una comparativa de las ventajas y desventajas de cada uno de los estilos de liderazgo.

Formas de liderazgo

Ventajas

Inconvenientes

Autoritario

- En las situaciones de emergencia se toman decisiones y medidas con rapidez

- Todos saben lo que tienen que hacer

- Puede empeorar a la larga el clima de trabajo

- No tiene en cuenta el potencial individual

Autoritativo

- El equipo funciona conjuntamente

- Promueve la comunicación en el equipo

- Promueve la independencia de los empleados

- Lograr los objetivos puede verse en ocasiones como una tarea secundaria

Afiliativo

- Se centra en las personas

- Se preocupa por un buen clima de trabajo

- En algunas situaciones puede ser muy „suave“

Democrático

- Involucra a los empleados en el proceso

- Aumenta la motivación

- Tiene en cuenta la opinión de cada uno

- Las decisiones son discutidas durante demasiado tiempo

- Susceptible a la dinámica de grupo

Orientado al rendimiento

- Alto rendimiento en periodos de mayor dificultad

- Solo útil en fases cortas, a largo plazo causa demotivación

- Supera a algunos empleados

Coaching

- Centrado en los empleados y su potencial individual

- Fortalece la lealtad de los empleados

- Peligro de una tutela excesiva

 

Estos estilos de liderazgo pueden aplicarse dependiendo de las necesidades de la industria, del proyecto en el que se esté trabajando o de una situación concreta. Lo importante es reconsiderar cada cierto tiempo el estilo o estilos que se están aplicando y sopesar si hay necesidad de cambio. Es más, mantener un mismo estilo de liderazgo trae problemas a la larga y desmotiva al equipo. Es por eso que se recomienda que se combinen, al menos, dos estilos diferentes, si estos se adaptan a las necesidades de la empresa.

Además, hay que adaptar el modo en el que se dirige la empresa a sus empleados en función de las personas que la componen. Importante, por tanto, es estar siempre abierto a nuevas ideas. Los empleados lo agradecerán seguro.

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